Estaba por responder los comentarios pero la verdad no quiero, no me da ponerme en situación "moderadora" y decir "Fulana qué interesante esto, Mengana no estoy de acuerdo". Respondí uno que me malinterpretó. Me parece que la malinterpretación y el suponer cosas de mí viene siendo lo que el "gallina" para Marty McFly. No me lo banco. Sí hice un punteo sobre algunas cosas y lo paso en limpio ahora. Y gracias, en serio.
Lo de opinar siendo o no madre, las teorías versus la experiencia. Antes de tener un hijo, una fantasea con lo que va a hacer o no, cómo va a ser su vida, cómo van a relacionarse, qué va a darle de comer, observa hijos ajenos y dice (casi siempre) "yo no voy a hacer eso" y (muy de vez en cuando) "qué bueno esto, cuando tenga mi hijo ojalá sea así". Después parecería que cuando llega el hijo se lleva puestas todas esas buenas intenciones y se hace lo que se puede. Y no, sabés qué, no está bueno eso. Las intenciones que una tenía de antes a veces son ingenuas, o poco realistas, o absolutamente descabelladas, pero no hay que olvidárselas o despreciarlas porque hay cosas valiosas ahí. También es verdad que una cambia y cambia lo que quiere y lo que considera bueno o malo, y aprende de la experiencia y además cada chico es distinto y si soñabas con leerle cuentos pero él es muy activo y prefiere ir a andar en bici bueno olvidate, pero no hay que dejarse llevar por el huracán y resignar todo lo que una pensaba antes de tenerlo. Ni desautorizar la opinión de las que no tienen hijos.
El "yo", "a mí", "en mi caso". Tiene que servir para sumar, no para restar. Si alguien dice "una mujer no puede ser feliz si no trabaja", y tu caso es que sos feliz y no trabajás, puede ser que seas la excepción a la regla o que el otro esté exagerando. Ahora, no se puede decir "YO no soy feliz si no trabajo, entonces NADIE puede". Por ahí sí se puede, y por ahí si escuchamos a otra que lo hizo nos puede dar consejos o ideas para que nosotras también podamos. Claro que una mujer que tiene un carácter ambicioso no va a ser feliz con lo mismo que una mujer que tiene un carácter tranquilo y hogareño. Por eso mismo nadie puede suponer que hay felicidades más felices que otras. Los lugares comunes no ayudan con esto. Eso de "lo que sentís con un hijo no lo sentís con ninguna otra cosa". Permítanme insertar alguno de los escasos "yo" que van a encontrar en este post. Yo soy re feliz con mi hijo, del mismo modo que fui feliz cuando me saqué 10 en una entrega o cuando hice algún trabajo que quedó muy bien o cuando por fin me dio pelota el tipo del que estaba enamorada o cuando escrituramos nuestra casa. No creo que tener un hijo sea algo necesario para la felicidad.
De hecho, estaría buenísimo saber porqué la mayoría de las mujeres tienen hijos. ¿Porque querían estar con un chico, querían jugar con él, cuidarlo, verlo crecer, hacer las miles de cosas que tenés que hacer cuando tenés un hijo, desde elegir el color de la cuna hasta cambiar pañales? ¿O porque sintieron la presión social, sintieron que tenían que tener porque es "lo que hace todo el mundo", querían demostrar que ellas también podían, no quisieron bancarse el ser distintas, el admitir "no, no quiero tener hijos"? Porque créanme, hay que tener huevos para decir eso. Hay mucha presión para tener hijos. Eso es lo que quise decir con el QUERER estar con él, que fue malinterpretado como "poder estar 12 horas por día con él".
Y ya que hablamos de cambiar pañales. Hay un problema con estar ahí para tu hijo, parece que si lo hacés es porque no valés lo bastante como para estar en una gerencia haciendo balances o lo que sea que hacen los gerentes. Que sos vaga o medio tonta. De hecho está hasta el cliché de las maestras jardineras tontas y que hablan con diminutivos. A mí eso me parece espantoso. Para cuidar bien a un chico hay que trabajar mucho, y hay que desplegar creatividad, energía, buen humor, intuición y qué se yo qué más. Estamos colaborando para formar a una PERSONA, por dios, es importante esto, los hijos que estamos educando son los que en el futuro van a ser médicos, agricultores, deportistas, escritores. Si quedarme con él cuando esté enfermo ayuda a que crezca emocionalmente estable y eso le da posibilidades de tener una pareja feliz, de bancarse las frustraciones, de no darse por vencido al primer obstáculo, entonces lo hago y creo que es más importante eso que que mi cliente tenga su web un día antes o después. El trabajo en la casa fue desvalorizado muchísimo tiempo y ahora parece que nosotras mismas no podemos creer que una mina que está en su casa ocupándose de sus hijos hace un laburo importante y hasta crucial. Ahora si lo hace un tipo, es un ídolo que no le dio bola al modelo machista. Si durante muchísimos años la casa era nuestra cárcel, celebremos que ahora no es así, pero no supongamos que las que aman la casa y quieren estar ahí son retrógradas o estúpidas o menos capaces. Yo creo que alguien inteligente, educado y creativo va a educar mucho mejor a un chico que alguien sin educación ni recursos. No confundamos machismo con diferencias de carácter.
Hablando de machismo. Todo esto que cuentan de las entrevistas laborales y las diferentes oportunidades para hombres y mujeres me parece la clase de machismo que le hace tanto daño a hombres como a mujeres. Es tan espantoso que le pregunten a una mujer si piensa tener hijos como que NO se lo pregunten a un tipo. O sea, ¿el hombre no va a querer estar con su hijo si lo tienen que operar? ¿No va a querer quedarse en su casa en lugar de viajar porque es el primer cumpleaños? ¿Va a tener que rendir igual aunque haya pasado media noche en vela porque el bebé tenía cólicos? (Por cierto, el anónimo que hablaba de legislaciones me interesó muchísimo y creo que es fundamental que se empiece a hacer presión para conseguir mejores condiciones de paternidad desde el Estado). Igual también hay cosas que son de sentido común y de incompatibilidades obvias. Si sos gerente general de no se qué y tenés que viajar por todo el mundo y adorás tu trabajo y sos feliz, ¿porqué querés tener hijos? ¿Para qué? Seguramente se puede congeniar la paternidad con una carrera empresarial pero debe ser por lo menos difícil, y si justo en la loca lotería de los hijos te tocaron chicos tímidos, introvertidos y muy apegados a sus figuras paternas, bueno, bingo. Yo creo que es como querer ser paracaidista pero no pagar seguro de vida. No se puede todo, y acá no es sólo tu vida, es la vida de los chicos, que no son mascotas ni posesiones, son personas. Si sos mujer y tenés un hijo, bueno, la teta que da leche la tenés vos, tiene sentido que seas vos la que se quede con el nene. Podés sacarte con sacaleche o darle fórmula, claro, hay alternativas. Pero convengamos que se complica mucho la lactancia cuando no estás con el bebé, y que todos los médicos están de acuerdo en que la leche materna es el mejor alimento.
Francoise Dolto dice que es terrible que en la época de nuestra vida en la que somos más creativos, más libres, más conscientes de nuestro cuerpo y con más posibilidades, estamos sometidos a seres que tienen limitaciones, traumas y motivaciones propias y que creen que su deber es "domesticarnos" ( o sea los padres, cue). A mí me impresionó mucho eso, esa lucidez de ver a los chicos como personas en cierta etapa de su vida. Igual también Dolto dice que todo tiene que ser habado, que un chico por más chico que sea va a comprender si un padre le dice "tengo que irme por un tiempo, es importante, es por mi trabajo, para traer plata a casa y poder pagar las cuentas, voy a estar pensando en vos, voy a volver". Hablar con los chicos, respetarlos, son personas. Es algo tan básico que creo que a veces nos olvidamos. Y también entender que si ellos están en una etapa de la vida que llamamos "infancia" esa etapa nos abarca a nosotros también. Eso que decía Ross, la infancia pasa rápido. ¿Porqué no estar ahí esos años sabiendo que después crecen, siguen sin nosotras? Y nosotras seguiremos sin ellos, si pudimos pasar de chicas solteras despreocupadas a madres seguramente podremos hacer el camino inverso. Y encima es una etapa súper disfrutable, donde podés jugar con ellos, reírte, leerles cuentos preciosos, donde vas a tener la satisfacción de ver que cuando se caen alcanza con un abrazo tuyo para que dejen de llorar. La maternidad laboriosa y quejosa viene de las presiones que tenemos para cubrir cincuenta roles distintos. Podemos ser mamás y disfrutarlo, hay días y días, claro, pero se puede. Estar acá y ahora.
Una cosa más y termino. La actitud que tomamos cuando alguien da una opinión que no se condice con nuestro modo de ser madres. Muchas reaccionaron muy personal, como si se las estuviese atacando, como si se estuviese hablando de ellas con nombre y apellido. ¿Porqué? Parece que el que plantea una realidad distinta, una posibilidad distinta de hacer las cosas, está abriendo la puerta a la duda, y que la duda es mala. Necesitamos estar seguras de que lo que hacemos está bien, necesitamos convencernos de que no hay otras maneras. Más allá de que alguna expresión por ahí sea muy fuerte o desafortunada o lo que sea, a veces se ven agresiones donde no las hay. Me parece que hay que relajarse un poco con eso. A veces seremos madres buenas, a veces geniales, a veces nos equivocaremos estrepitosamente. Yo (inserto otro yo, los esquivé todo lo que pude) paso de sentirme la mejor madre cuando Fede viene a la cocina a buscar galletitas de avena recién salidas del horno (y se quema la lengua por impaciente) a sentirme la peor cuando después de haber discutido con Alejandro me dice "no le grites a papá". Yo tengo días buenos, días brillantes, días de mierda. Espero que los días de mierda también le estén enseñando algo a Fede, que soy humana, que no puedo ni quiero ser de piedra, que lloro y después me río y que aún llorando puedo hacerle la comida o pintar con acuarela un árbol que después se pega en la heladera. Pero no voy a quedarme con la falsa seguridad, ni voy a desdeñar la opinión de alguien porque "no tiene hijos" porque por ahí me está diciendo algo que me sirva para mejorar, por ahí me está mostrando un camino que no se me había ocurrido o recordándome que yo tenía ciertas ideas de cómo tenían que ser las cosas. Me acordaba de Southpark, un episodio donde todos los padres se van a protestar a una cadena de televisión porque emiten programas malos y dejan a los chicos solos en el pueblo. No hagamos eso, no estemos tan preocupadas por ser buenas madres que nos olvidamos de los chicos. Y vean Southpark que te tira la posta.