31.1.09

La prueba de fuego

Espero no sonar pedante si digo que con Alejandro somos poco materialistas. O sea, si alguien necesita una mano ahí estamos, nos gusta que vengan personas a casa y atenderlas bien, prestamos nuestras cosas, somos regalones, pagamos lo que debemos sin fijarnos, es relativamente fácil cagarnos con plata porque en el fondo medio que no nos importa. Mitad hippies mitad inconscientes. Y ahora a mi flaco, al que anda con jeans rotos y remeras estiradas, al que para que se recorte la barba hay que acorralarlo entre cinco, al que le gritan desconocidos por la calle (Lenon, Jesús y Charles Manson son con los que más lo confunden), el que es capaz de treparse por dos escaleritas endebles y arrastrarse abajo de un tanque de agua para devolver un pichoncito caído al nido, lo quieren hacer jefe. Yo no digo que no se lo merezca, que no sea un tipo talentoso y trabajador con pasión por lo que hace y dotes de líder. Pero no sé, jefe es una palabra tan fea, tan garca. Tan de tipo que te apura para que termines algo en tiempos imposibles. Tan de rascarse mientras los demás laburan. No me veo mucho durmiendo con un jefe. Ser la mujer del jefe (¿¿¿la jefa???). Muy raro todo. Ya hubo que acostumbrarse a ser casados en lugar de concubinos, padres en lugar de pareja joven, propietarios en lugar de inquilinos (en realidad la casa es más de Banco Río que nuestra). No hay caso, el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos (y burgueses). Vamos a ver cuánto nos cambia esto. Si en unos meses estoy hablando de autos, vacaciones en el Caribe y ropa en lugar de albahacas, pajaritos y coser almohadones, creo que me suicido.


(Acabo de acordarme de ese episodio de los Simpsons, cuando Homero mete sin darse  cuenta porro en el jugo de frutas y endroga a medio Springfield. Están el abuelo Abe y Jasper sentados en el parque, y sueltan risitas y dicen "¿¿de verdad somos tan viejos??". Así exactamente es como se siente esto).

23.1.09

Los gozos y las sombras

Por un lado, es mi hijo y lo adoro. Me cago de risa con las cosas que inventa, me derrito cuando da uno de sus "besos" (que consiste en ponerse serio de golpe, abrir los ojos bien redondos y acercarte la cara lo más posible), me inflo de orgullo cada vez que alguien por la calle me dice que está hermoso, me encanta que sea así de vivaz y de voluntarioso y de contento y de cariñoso, me río cuando se ríe, disfruto jugando con él, me muero de la alegría cada vez que barro y él viene corriendo con la palita para juntar la basura y tirarla, o cuando me ayuda a hacer la cama.

Por otro lado, nos está matando. Hay que estarle atrás las 24 horas. En los microsegundos que tardo en cebarme un mate, abre el cajón de los cubiertos, agarra un puñado de tenedores y los tira adentro de la pileta. No da bola cuando lo llamás o cuando le decís que no. Cualquier pequeña demora o negación a satisfacer sus caprichos (desde agarrar la crema antiarrugas de mamá hasta jugar con el cuchillo de cortar carne) es motivo para gritos y llantos. Digo "NO" quinientas veces por día. Se despierta a la noche, no se vuelve a dormir, lo pasamos a nuestra cama, se sienta, se retuerce, grita, no se queda quieto. Todo toca, todo agarra, todo quiere. El martes fuimos a la guardia porque le salió un zarpullido en la panza, le dieron Benadryl y tuvimos que esperar una hora a ver si le bajaba o había que inyectarlo. Esa hora se la pasó a los gritos pelados tratando de escaparse del box. Ok, yo sé que está cagado porque se acuerda de los puntos, pero fue un infierno. Vinieron dos o tres enfermeras a ver qué le pasaba, no podían creer que no planche con el Benadryl. Ir de visita a otra casa es tarea imposible, nos la pasamos corriendo y peleando para que no vandalice todo. Salir es enfrentarse a las miradas reprobatorias de la gente cuando tenga un ataque porque no lo dejamos pararse en el colectivo o cuando llore como un desaforado porque tiene sueño pero no quiere dormir.
En general sigo mi sentido común pero la verdad estoy perdida. No sé si estamos siendo demasiado complacientes y criando un mosntruo, si es su personalidad, si es una etapa que ya va a pasar. Yo sigo teniendo la sensación de que él necesita mucho cariño y atención, pero me da miedo que todo esto sea algo así como una compensación por esos 19 días de Neo en los que no pudimos estar juntos. Pienso que quizás esté aburrido, que necesita estar con otros chicos, no tanto con nosotros. No sé. Madres del mundo, ayuda (y no-madres también, que un poco de objetividad no hormonal siempre viene bien.)

19.1.09

La pavada

Ustedes van y me entran a http://www.wordle.net, y ponen la dirección de su blog. Eligen tipografía, colores, cómo se acomoda, y les da esto:
Sí, ya se que es un post un tanto nerdo que no tiene mucho que ver con lo que suelo escribir pero a veces el azar es el mejor oráculo, y ver las palabras que una escribe ayuda a entender cómo una piensa. 

12.1.09

KAOS

Salimos a buscar pasto para los camellos de los reyes magos. Ponemos el pasto al lado de los zapatos, a los pies de la cama. La gata se morfa el pasto y lo vomita sobre el sombrerito de sol del Fede. Yo me doy cuenta cuando voy a agarrar el sombrerito y me queda la mano con un líquido baboso con hebras de pasto masticado.
El nene suele robarme ollas, cucharas de madera, coladores, y jugar a que cocina. Se pone en la mesita ratona y pica, revuelve, pasa cosas de una olla a la otra empujándolas con la cuchara, las cuela. Cuando termina, lleva la olla y la pone sobre la hornalla. Hoy a la tarde estaba en el patio, "cocinando" dos calzoncillos del padre (limpios, aclaro) condimentándolos con una botellita de edulcorante vacía y con una cebollita de verdeo que se afanó de la heladera, con el oso sentado al lado haciéndole de ayudante.
¿Cómo se hace para ser normal?

6.1.09

Desmintiendo a los expertos

Ayer nos juntamos en la casa nueva del Jose y Pérez, me dí el gusto de tener a León en brazos y de conocer a senioritam.  La próxima vez que algún "experto" saque una nota hablando de cómo Internet destruye los vínculos sociales y propicia la soledad, voy y lo cago a piñas. Lástima que el Fede estaba un tanto sacado y yo bastante tensa. 

Vengo de un par de semanas complicadas y todavía no termino de armarme una rutina nueva que me sirva. Tengo que organizarme con el trabajo y ver bien para qué lado agarro, decidir si el nene empieza a ir a guardería, si trato de encontrar a una señora que me ayude para limpiar, hacer mil cosas en la casa. Y tengo una pachorra mortal, el verano no es lo mío. Igual parece que viene bien el año, logré tejer al crochet y tener una albahaca que no muera a los dos días. Veremos veremos...