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27.2.14

Primero

Esperamos afuera, los chicos vestidos de colores claros, los padres medio nerviosos. Salió una maestra a llamarnos, entramos al patio, nos acomodamos en bancos y sillas. Los maestros de 7mo les pusieron a los de 1ro una corona de flores. Nos contaron una historia sobre diferentes chicos que emprendían un camino. Algunos chicos tenían que cruzar montañas, subiendo y bajando con mucho trabajo, otros venían cruzando ríos, buscando vados de piedras para no mojarse la ropa, otros tenían que meterse en bosques oscuros y salvajes, otros venían caminando por campos soleados llenos de flores. Pero todos llegaban al mismo lugar, al mismo tiempo. Ahí se interrumpió el cuento.

Fueron llamando a los chicos por sus nombres, uno por uno, se levantaban y caminaban solos hasta donde los esperaba su padrino o madrina (un chico de 7mo grado) que les ponía una corona de flores y los llevaba de la mano hasta los maestros que los saludaban y después se sentaban a escuchar la segunda parte del cuento (que me guardo, porque en el mismo cuento era un secreto que no todos sabían). A Fede le tocó una madrina, una casi adolescente preciosa que tenía una remera con una cara de lobo. Raro, hace unos días terminé de leer los cuentos de los hermanos Grimm y quedé bastante turuleca con los lobos, estuve leyendo y mirando documentales. Otra cosa rara: el orden de llamado de los chicos era aleatorio, pero justo antes de que llamen a Fede le dije "ahora te llaman a vos". Otra cosa, no sé si rara pero que me quemó el corazón de amor: cuando lo llamaron se escuchó un murmullo alrededor, muchas voces diciendo bajito "Fede, Fede!". A mi hijo lo quieren un montón, y sé que es verdad porque yo sé cuánto quiero a los otros chicos. 
Los chicos fueron al aula con los maestros, los padres salimos y esperamos un rato afuera. Había una sensación rara de que algo se estaba resolviendo, algo importante estaba pasando mientras nosotros esperábamos. Cuando los chicos salieron sentí como si volvieran de algún lugar lejanísimo. Todo esto duró apenas una hora. 
Se me quedaron mil cosas moviéndose adentro. ¿De dónde venimos nosotros, qué camino hicimos, cuántas montañas, ríos y bosques tuvimos que cruzar? Con cuántos prejuicios llegamos, cuánto nos costó superarlo, cuánto nos faltará todavía por superar.
Ahora estamos entrando en la rutina de clases, conociendo a la gente nueva del grupo, dando gracias porque pasaron con nosotros un montón de padres que adoramos, extrañando a algunos que quedaron en jardín (las salas dejardín son integradas con chicos desde 3 a 6 años, cada año egresan los más grandes). Y con la sensación de estar donde debemos estar, cuando debemos estar. 


(Fede está a la izquierda, se lo distingue por los pantalones amarillos, hizo frío para las bermudas blancas que tenía preparadas para ese día).

17.1.11

Parce que no, pero sí.

Hoy mi hijo se despertó, estuvo remoloneando en la cama, tomó la leche, se puso a jugar con los autitos, pidió que le ponga Pocoyó y se enojó cuando le dije que no, me dijo que quería ir a hacer pis, fue al inodoro, hizo, bajó la tapa y se subió para apretar el botón, le lavé las manos, y le di una oreo de premio. Hace dos semanitas nomás estaba por postear declarándome vencida y pidiendo consejos porque parecía imposible que dejara los pañales. No estoy muy segura de cómo, porqué, si algo de lo que hice ayudó o no, pero yo cuento cómo fue, un poco porque quiero avergonzarlo leyéndoselo en voz alta a los amigos cuando tenga 15 años (qué se creyó, que todos esos pañales cagados iban a quedar impunes) y un poco porque sé lo que se siente cuando todos los otros chicos ya "van" y el tuyo no, y quiero asegurarles a las mamás desesperadas que sí, que sucede, que aunque parezca que no en cualquier momento les hace click algo y ya está.


* Lo primero que diría es que tratar de enseñarle algo a un chico cuando no está interesado en aprender es la cosa más agotadora, frustrante y enojosa que hay. Si todavía no está interesado, hay que esperar un poco más. O prepararse para una guerra de voluntades que, para mí, es demasiado estresante como para valer la pena. El control de esfínteres debería ser un logro, no una imposición. Por otro lado, sí se puede empezar a fomentarle el interés. Fede adora a un nene más grande de la escuela y yo le dije que ese nene ya no usaba pañales, si no quería dejar de usarlos él también. No está bueno comparar, pero sí mostrarle que otros chicos lo lograron. Otros chicos, Pocoyó, Superman, el padre, los Reyes Magos, o sea cualquier figura que le despierte cariño.

* Cuando empieza a tener interés, por ahí hay un avance y dos retrocesos. Se va dando cuenta de lo que pierde, se siente inseguro, se pone de mal humor. Ahí sólo sirve la paciencia y ciertos truquitos. Yo conseguía que se quedara sentado en la pelela contándole un cuento atrás de otro, y cada vez que hacía pis le daba una galletita (sí, como a un PERRO, ya sé). No enojarse ni retarlo cuando se moja, decirle "bueno la próxima vez si te das cuenta antes y vas a la pelela no te vas a mojar". Tampoco atosigarlo preguntándole cada diez minutos si quiere ir, una vez por hora más o menos. Darle responsabilidad sobre el tema, pedirle que avise cuando tenga ganas. En un momento Fede se trabó, se sentaba en la pelela, trataba de hacer y no podía, y entonces se me ocurrió tirarle un poco de agua tibia para ayudarlo. Funcionó muy bien. Diría que también festejarle cada logro pero no es necesario, la alegría va a ser genuina, ruidosa y espontánea.

* Los pañales pull up no sirven para nada y son carísimos, mejor comprar un juguete y dárselo de premio la primera vez que haga. Y ponerle calzoncillos (o bombacha, cómo se nota que soy madre de varón) y decirle que ahora los usa porque hace en la pelela como un nene grande es una buena manera de hacerlos sentir orgullosos por el logro, y si encima tienen dibujitos por ahí les interesa no mojarlos y se esfuerzan más.

* Saber que va a ser difícil, que tanto tu hijo como vos van a estar con los nervios de punta, que por ahí no quiere tomar agua o comer para no tener que ir (no me pregunten cómo lo saben, pero LO SABEN), que por ahí en tu casa va al baño perfecto y va a visitar a los abuelos y se hace encima como si nada, pero principalmente que en algún momento va a aprender. Seguro. Garantizado. Infinito punto rojo.

22.12.08

¡Arte! ¡Arte! ¡AAAAAARTEEEEE!

Le compré crayones. Se los trató de comer y después los pisoteó hasta que el suelo fue una sola gran capa grasosa multicolor.
Le compré plastilina. Se la trató de comer y después se dedicó a dejarme pegotes por los lugares más inesperados.
Ahora el padre empieza un curso de cómic y se pone a dibujar un rato, el tipo lo observa con atención, le pide upa, le saca el lápiz de la mano y hace esto:


Si no estuviese tan orgullosa estaría indignada. ¿No ven como un cisne tratando de comerse un junco en el medio?