A la noche a veces le cuento cuentos a Fede. En general, estupideces que invento en el momento y que tienen que ver con algo que pasó en el día. Me escucha atento y serio. No creo que tengan mucho interés para nadie que no sea él o yo, pero el origen de este blog fue guardar pedacitos de nuestra vida, y me voy a permitir poner esto acá, caramba, dictadura bloguera o muerte.
El pelo loco
Había un nene chiquito, lindo y redondito, que tenía muchos pelos en la cabeza. Los pelos eran todos lisos y estirados y muy formales y todos los días hablaban entre ellos, "hola, pelo, cómo está", "muy bien, pelo, ¿usted?" "muy bien, muchas gracias por preguntar, saludos al pelo que tiene al lado", "gracias igualmente". Eran pelos muy aburridos. Pero un día salió de la cabeza un pelo raro. No era liso, giraba y daba vueltas y se la pasaba todo el día bailando y diciendo cosas tontas. Los otros pelos lo miraban enojados y decían "¡qué pelo tonto! ¡qué pelo ridículo!". Pero al pelo loco no le importaba y seguía hablando de pájaros y barriletes y papitas fritas y bailando para todos lados. Y el pelo de al lado vio cómo se divertía el pelo loco, y entonces hizo un esfuerzo y dejó de ser liso y se volvió todo retorcido y se puso también a bailar. Y muy pronto otros pelos también se retorcieron y en la cabeza del nene había cada vez más pelos locos y menos pelos lisos. Y los pelos locos se hicieron amigos y se abrazaron y formaron muchos rulos hermosos. Y el nene pasó a ser chiquito y redondito y con la cabeza llena de rulos. El único problema es cuando la mamá lo quiere peinar, porque a los pelos amigos no les gusta que el peine los separe, y se abrazan más fuerte y protestan y el nene se queja.
27.5.10
Pavadas nocturnas
Etiquetas: Los cuentos de Fede
22.5.10
Ardiente paciencia
Creo que una de las cosas más difíciles de ser mamá es ponderar. Una tiene que analizar una serie de hechos y sacar conclusiones. ¿Llora porque tiene hambre o sólo es sueño? ¿Hay que llevarlo a la pediatra, o son mocos que se van en dos días? ¿No quiere ponerse la campera porque no tiene frío, o no quiere interrumpir el juego? ¿En serio tiene sed, o me rompe las bolas para que le compre un jugo de puro caprichoso?
Hay dos corrientes opuestas sobre la crianza. Una es la que presenta a los chicos como manipuladores expertos y les advierte a los padres que si no los disciplinan se van a convertir en asesinos seriales inadaptados. ¿El chico no se duerme? ¡Déjelo solo a oscuras encerrado en la pieza para que aprenda! ¿El chico no come? ¡Átelo a la silla y métale la comida a la fuerza! ¿El chico es medio vago y no le va muy bien en la escuela? ¡Llévelo a apoyo escolar, inglés y computación, fútbol y básquet, porque necesita trabajar más para estar al nivel de los otros! (Sí, exagero, pero no mucho).
La otra corriente plantea que los padres son responsables por la felicidad de sus hijos del modo más absoluto y esclavo, y tienen que estar completamente subordinados a sus tiempos, ritmos y necesidades. ¿El nene no duerme? Colecho hasta los 12 años. ¿No quiere comer? Hágale diez comidas distintas para que pruebe lo que le guste porque necesita "experimentar" los sabores. ¿Le desarmó la cocina con un destornillador de juguete? No lo rete, felicítelo por su creatividad y motricidad fina.
Yo estoy parada en el medio. O sea, no creo que haya que forzar a los chicos ni tratar de que sean algo que no son. Pero tampoco creo que mi hijo sea un dios al que yo tengo que adorar de rodillas y decirle "sí mi amor" a todo lo que me pida. Entonces me da trabajo, porque tengo que evaluar cada situación. Si veo que le gusta un juguete de otro nene, no le digo "no porque usted ya tiene un cochecito", ni voy corriendo a comprarlo. Trato de ver si en serio le gusta o es sólo el placer de jugar con juguetes de otro. Si no quiere comer algo, no lo obligo, pero sigo ofreciéndoselo preparado de diferentes maneras. Tengo que observarlo, conocerlo, ponerme en su lugar. A veces negociamos, a veces me doy cuenta de que no hay modo, y ahí hay llantos, penitencia en la pieza, retos. No me gusta, pero aprendí que le hace bien. A veces una voz firme que dice "no, hasta acá llegaste, este es el límite", da seguridad. Tengo que hacer uso y abuso del humor, de la paciencia, de la intuición, de la empatía. Si está cansado o tuvo un día difícil, no puedo esperar mucho de él. Tampoco puedo pedirle que no se vuelque la sopa encima cuando la toma, o que no quiera dormir, bañarse y salir a hacer los mandados con el juguete que le regalaron y que le encantó. Es difícil, es muy difícil y cansador. Pero tiene sus recompensas. Que coma de todo, por ejemplo. Le entra al brócoli, al arroz con verduritas, a la tarta de verdura y a la milanesa con fritas con el mismo placer (a las lentejas no, no hubo modo). Que pida perdón, espontáneamente y sintiéndolo, cuando se manda una macana. Que así como tenemos momentos de pelea tengamos bailes frente a la tele mirando backyardigans o juegos en el patio con la pelota. Que después de un período de adaptación tumultuoso, las tantes no se cansen de decirme lo bien que está, cómo se engancha con todo, cómo lo quieren todos los compañeros.
Esto viene a cuento de que hace un par de días, casi por motus propio y con muy poco escándalo, dejó el chupete. Ok, ya estaba en edad, tiene tres años. Pero no quise forzarlo a que lo deje. Tuve algunos momentos de sentirme mal, de pensar que tenía que dejarlo, que ya estaba grande. Pero esperé. Porque sentía que él todavía lo necesitaba, que era importante para él, que no estaba listo. Y parece que hice bien, porque él solito decidió que ya era hora, que no lo necesitaba más. Y lo largó. Estoy tan contenta de no haberlo forzado, de haber dejado que sea su decisión, de haber sabido esperar, con esa paciencia llena de fe y de cariño que aprendí en la Neo mirándolo a través del vidrio de la incubadora. Esa misma paciencia que a veces pierdo, y que está bien que pierda, porque si yo que lo quiero tanto no lo soporto más, debe ser que se zarpó.
Etiquetas: Canto loas, Intuiciones
20.5.10
Si son impresionables no lean este post
Niño recién despierto con muchos mocos + vaso de leche chocolatada + acostarlo boca arriba para vestirlo = Loco surtidor humano de ricotta con chocolate!
Etiquetas: Pequeñas catástrofes
19.5.10
Si serás
Voy a comprar tela, necesito urgente una gabardina o lona o lienzo de algodón rojo para el techo de una casita de tela, y quizás un poco de guata y otras cositas. Vuelvo con la guata y las cositas, pero sin la tela roja. Me olvidé. Rodeada de rollos y rollos de tela roja, me olvidé.
El lunes cuando me desperté me sentía mal, tos, dolor de cabeza, noche mal dormida, conferenciamos con Alejandro y decidimos que él llevaba al nene al jardín y se iba para el trabajo, y a eso de las once si no me sentía bien le avisaba para que lo vaya a buscar. A las once me sentía peor, así que le mandé un sms diciéndole "no me puedo levantar". No me contestó, me pareció raro, se lo volví a mandar. Ahí sí me contestó, todo bien, va él, me quedo tranquila. Al rato me llama Matías, bastante preocupado, porque pensaba que no podía levantarme de la cama y estaba mandando mensajes pidiendo ayuda. El primer sms se lo mandé a él. Para más bochorno, lo desperté.
Martes. Estoy por salir a buscar al nene, bastante contenta porque dentro de todo es temprano y si el 151 ayuda puedo darme una vueltita por las laneras de Scalabrini. Envío archivos, me lavo los dientes, plata, bolso listo, celular, las llaves. Las llaves. Dónde están las llaves. DÓNDE ESTÁN LAS LLAVES. ¿Cuándo fue la última vez que las usé? No me acuerdo. ¿Dónde las vi? No sé. ¿Las tuvo el nene? No podría decir. Busco y busco y busco cada vez más frenética, termino mandándole un sms a Alejandro explicándole que perdí las llaves, que no puedo salir. Va él a buscarlo (cero y van dos).
Me pongo el agua para el té. Preparo la tacita china con su coladorcito, las hebras, qué lindo, cómo me gusta el ritual del té. Salgo a sacar la ropa, voy a buscar la tanda nueva al lavarropas, tiendo, entro, doblo, guardo. Che, ¿porqué tengo la sensación de que me olvido algo? ¿Qué es ese ruidito "chin chin chin"? Parece como... la tapa de la pava. ¡La pava! La pava hirviendo media hora, casi sin agua ya. Me re puteo, pongo el agua otra vez. Espero un poco, primer hervor, taza. Listo, lo dejo que infusione un minuto. Voy al baño, chequeo mails, miro cuánta plata queda en el banco (poca), pienso en hacer la cama, me da fiaca, pienso en el tejido, mmm. Una hora después mientras tejo pienso que me vendría bien un té. El té que dejé en la cocina, por ejemplo, ahora ya frío y re pasado, con la borra flotando arriba.
Necesito vacaciones. O un electroshock. Algo.
Etiquetas: Papelones
16.5.10
Tres
Hoy mi hijo cumple tres años.
Dejemos de lado el post meloso (para eso está este), el post melancólico sobre qué rapido creció y que es un nene y no un bebé (este) o el post de cómo fue el nacimiento (este).
Todo lo que voy a decir es que hace tres años tengo un homínido a cargo, y sigue vivo y bien. Grande yo.
Etiquetas: Bitácora de logros
13.5.10
Autohoróscopo
* En el ojo de la tormenta. No tienes paz, para bien o para mal. La energía te acompaña, pero ¡cuidado! porque cuando se acabe caerás de muy arriba y el golpe será fuerte.
* Alguien muy cercano está por cumplir años, deberías dedicarle algo de tiempo a los preparativos, recuerda que las cosas no se harán solas.
* La inspiración y las ideas fluyen como manantial, aunque no siempre tengas el tiempo de llevar a cabo las ideas que se te ocurren. Procura organizarte y dedicarte a una cosa por vez, para no dispersarte.
* Cuida tus ingresos, los tiempos están duros.
* Últimamente has conocido a mucha gente, entre ellos hay varios que son tus pares y con los que puedes desarrollar una hermosa y fructífera amistad, afianza los lazos.
* Deja de limpiar por un rato y siéntate a diseñar o a coser, que es lo que quieres hacer.
* Te quedarás corta con la compra de lana para aun pullóver, compra más antes de que se agote en la lanera. ¿Tarde? Ups.
Sorpresa: un inocente encuentro con un ex podría tener consecuencias explosivas. Para el ex.
Etiquetas: Breves, Dispersiones
5.5.10
No puedo hablar de otra cosa
Bueno, ya estoy como los tipos esos borrachos, pegadores de esposas, tocadores de culo en el bondi y cagadores de amigos, que de repente se meten en una iglesia evangelista, "descubren a dios", y empiezan a tratar de convencer a todo el mundo para que se unan a su histeria religiosa.
Por una cosa u otra estoy pasando bastante tiempo en la escuela de Fede, y lo estoy disfrutando mucho. Para empezar, me acordé cuánto me gusta trabajar con chicos. La relación que se arma cuando estás ahí con ellos de manera cotidiana sin ser la mamá es muy linda y gratificante. Le enseñé a tejer a uno, jugamos a la soga con otros, hicimos pompones. Los chicos de la escuela están muy interesados y abiertos a todo, es muy lindo eso también. Y hay situaciones que me matan, como escuchar a dos nenes de unos 8 o 9 años teniendo la típica charla de "yo corro más fuerte que vos", "mi papá es más alto", pero con tejido. "Yo tejo más rápido que vos" "No, lo que pasa es que lo que yo estoy tejiendo algo más difícil" "a mí me sale tejer con tenedor y a vos no". Y la escuela está llena de pequeños momentos de belleza, desde llegar y que huela a pan o a sopa de verduras (en esa cocina siempre hay alguien cocinando algo), cómo pega el sol en las parras, dibujos de los chicos colgados, descubrir que la maestra les está enseñando a contar en alemán saltando a la soga, el altillo lleno de juguetes hermosos y donde siempre hay alguien tejiendo, los chicos vestidos de colores, sin uniformes ni guardapolvos, ver a una maestra hablando con mucha seriedad con dos chicos, explicándole a uno porqué hirió a otro con lo que le dijo, preguntándole si a él le gustaría que le digan algo así, apelando a la empatía en lugar de al reto y la penitencia, ver cómo el chico entiende y le pide perdón al otro, verlos al rato jugando lo más contentos.
El Fede está chocho también, las tantes me dicen que disfruta como un animal con todo. Lo estoy yendo a buscar un rato antes, porque decidimos de común acuerdo que todavía es muy chico para quedarse al cuento (otra cosa maravillosa, que las tantes sean tan flexibles, puedo ir a buscarlo todos los días media hora antes porque lo hablamos y creemos que es lo mejor para él). Y hay dos compañeritos que me miran con mucha desconfianza porque no entienden porqué me llevo antes a su amigo. Todos los días tengo que contestar el mismo interrogatorio: "¿cómo te llamás? ¿y porqué estás acá vos? ¿porqué te llevás a Fede? Fede, ¿no te querés quedar al cuennnnto?" con vocecitas agudas de tres años. Mi hijo ya tiene amiguitos que lo defienden. De mí, pero lo defienden.
Etiquetas: Canto loas
