28.2.13

Autumns is coming*

En el aspecto vida en general: Yo con calor no funciono. No está bueno trabajar con calor, no me dan ganas de nada, me baja la presión, no me dan ganas de coger, salgo a correr y me ensopo, lo voy a apachuchar al Fede y está todo sudado y pegajoso, prender el horno para cocinar es una tortura, los gatos andan tirados por ahí y no quieren venir aúpa. No. Lo único bueno es la pelopincho pero hay que limpiarla. O sea a mí el calor no.

En el aspecto ritmo: el otoño es el comienzo de todo, empiezan las clases, vuelvo a tener tiempo, sale bastante trabajo, dan ganas de preparar galletitas y guisos y sopas y tartas de manzana, se puede volver a tomar té (mate sigo tomando con 40 a la sombra y le banco la parada a cualquiera que diga que cómo voy a hacer eso), se empiezan los tejidos, se hacen conservas y mermeladas. Te levantás temprano y tenés 40 cosas para hacer y todas son lindas. Y el día rinde porque no se hace de noche tan temprano, podés irte a costanera a la tarde y el clima es amable, el sol tiene ese color dorado precioso

En el aspecto estético: las hojas, la luz, los gatos que se ponen todos erizados y peludos y mimosos, el Fede despertándose temprano con cara de dormido, elegir colores de lana para pullóveres, el olor de las peras cocinándose para mermelada o crumble, las primeras mandarinas, bajar los acolchados del placard, todo es un aaaawww permanente. Hoy me desperté con un gato al lado, lavándose vigorosamente, usando mi pierna de soporte para apoyar su patita. Eso es vida.

*mi esposo se cebó con Game of Thrones y anda por ahí diciendo con voz impresionante "la khalesi", "winter is coming". Así que vaya en honor a él.

24.2.13

Yo-yo

Estuve todo el año pasado pensando en el ego. No TODO el año, se entiende, en el medio debo haber pensado qué preparar de comer o qué ponerme o qué paleta de colores usar en una web pero mucho de lo que pasaba lo veía a través del filtro del ego. Empezó porque estaba trabajando en la comisión de participación de la escuela y hubo situaciones muy raras con otras comisiones. Muy raras para mí, porque como yo lo veía estábamos todos tirando para el mismo lado. Pero costaba hacerse entender o algunas personas trataban de que hagas lo que ellas querían (o que NO hagas, en general esas personas son obstáculos para la acción) o se sentían ofendidas. Y era por ego, por no poder largar lo que uno tiene, por no poder compartir y darle espacio al otro. Algo parecido pasa a veces con los clientes. Te contrata un tipo para que le hagas la web, pero no soporta pensar que vos decidas qué colores va a tener, qué tipo usar, qué foto es mejor que otra. Pide cambios, se los mandás, no le gusta, da vueltas, no te deja trabajar, quiere usarte como una operadora de programa para sus caprichos y delirios. Si reviso los primeros bocetos que mando y lo que quedó de diseño final, siempre siempre el primer boceto es mejor. Es triste y desesperante a la vez. También había una mamá (no voy a dar detalles porque sé que hay chicas de la escuela que me leen, no se hagan las ninjas) que me hizo pensar muchísimo. A veces la gente que peor te cae o más rechazo te genera termina siendo la que te funciona como alarma para actitudes tuyas que no te gustan. Si te hace enfurecer es porque te ves reflejada. Deformada, exagerada, desproporcionada como en esos espejos cóncavos, pero reflejada al fin. Y claro, Fede. Cinco años, el ego hecho edad. Discutir todo, lastimar al otro por no dar el brazo a torcer, negarte a hacer algo aunque querés hacerlo sólo para llevar la contra. Y una tiene que tratar de educarlo, lidiar con sus rabietas y enojos y malos humores y al mismo tiempo pelear contra los demonios propios, la falta de paciencia, el mal carácter, la agresividad.
En una reunión en donde no podíamos ponernos de acuerdo una maestra nos dijo que estábamos todos muy ansiosos por dar nuestra opinión. Y que era raro que nos preocupara más dar una opinión de tratar de resolver el problema. ¿Era realmente tan importante opinar algo, darlo a conocer, hacer que los demás lo escuchen, si no iba a ayudar en nada a encontrar una solución? Fue un ejercicio muy interesante, hablar solamente si iba a servir para encontrar la solución. Y funcionó perfecto.
Como yo lo veo el ego puede ser útil para sostenerte cuando algo sale mal, o para darte seguridad para crear cosas sin que te importe la opinión ajena. Pero no para relacionarte con otras personas. En donde empezás a usarlo de armadura para salir a la calle ya estás frita. Mi intención este año es dejar de lado el ego todo lo que pueda, especialmente cuando estoy con otros. Lo guardo para cuando escribo o cuando diseño o cuando corro. A ver qué pasa.

23.2.13

Volvió una noche

Si me enrosco y veo esto como una obligación o algo a largo plazo no escribo nada, así que no me enroscaré y punto. En un cuento, creo que de H. G. Wells, un tipo inventaba una máquina capaz de predecir la fecha de la muerte de la gente. El tipo decía que podía pensarse en la gente como una especie de gusano, en un extremo estaba un bebé recién nacido, en el otro una persona muriendo. El gusano se estiraba en el tiempo. Entonces la máquina lanzaba una señal que rebotaba en el final del gusano y según los ecos el tipo sabía cuánto tiempo te quedaba. El cuento es perturbador pero me gusta la idea de estirarme en el tiempo, de tener continuidad. Soy el mismo gusanito que escribía este blog. Si lo hice antes puedo hacerlo ahora. Hace un par de días decidí que quiero ser una versión mejor de mí misma. Creo que cuando escribo acá soy mejor que cuando no. ¿Por qué? Porque el blog es comunidad. Yo funciono mejor en comunidad, encuentro mi valor en lo que puedo dar y tomar de los otros. Por eso estoy tan contenta en la escuela de Fede, porque es comunitaria. Ayer pensaba que pase lo que pase le debo a Fede unas gracias enormes por haberme hecho entrar en ese mundo. Es un poco egoísta el pensamiento, el hijo como canal de autoconocimiento y superación personal, pero no fue intencional, sucedió. Entonces vuelvo porque tengo cosas que decir y también porque quiero ver qué dicen otros de lo que yo digo, vuelvo porque tengo ganas, no sé cómo seguirá esto porque si antes dejé de escribir fue porque me aburrí, entonces ahora probablemente las cosas sean un poco distintas. Voy a tratar de que estén buenas. Antes estaban buenas. Hola che, volví.