Al Muerto lo conozco hace más años de los que quiero acordarme para no sentirme vieja (más de diez). Estábamos de vacaciones en el glorioso cámping Manu Kai de Aguas Verdes, él con la novia, yo con dos amigas. Nos hicimos amigos en diez segundos, como se hacen amigos los perros o los chicos, y pasamos muchísimo tiempo hablando y hablando y comparando y cotejando todas las cosas que habíamos visto, escuchado y aprendido en nuestras vidas. Cuando volvimos a Buenos Aires, la novia dejó de serlo (se caía de maduro, yo tuve muy poco que ver), y claro, menos de 20 años, hormonas a full y afinidades aplastantes, nos pusimos de novios. Hubo idas y vueltas varias pero nunca terminamos de llevarnos bien. El problema es que éramos amigos, todo lo demás estaba de más, pero siendo jóvenes no se distingue tan fácil la diferencia. En un momento tuvimos la lucidez necesaria para dejar de vernos, y un par de años después nos reencontramos y pudimos ser amigos otra vez. Y de ahí no paramos. El Muerto (que no se llama Muerto, se llama Joaquín, pero fue a colegio industrial y los apodos que te ponen ahí se te pegan para siempre) es un tipo cascarrabias que parece a veces un viejo y a veces un chico, que habla con un tono de voz cansino que se te pega a los diez segundos, y que dibuja, ilustra, pinta y graba como un animal. Anda con alpargatas viejas y remeras con agujeritos, tiene algunos problemas estomacales de tanto regarse con cerveza, y adora a los gatos, al mate y a Pixies. Hablar con él es raro porque no deja que las convenciones sociales se interpongan entre él y la verdad. Cuando estaba embarazada, me lo crucé una noche por Corrientes y me dijo "¿qué te pasó? tenés la cara como una sandía". Lo cierto es que estaba reteniendo líquidos, y su comentaro desubicado fue la primer señal de alarma de la preeclampsia. Mi esposo me confesó que él me había visto hinchada pero no se animó a decírmelo para evitar el "estoy gooooorda, no me querés maaaaaaas". Volviendo de nuestro asado de casamiento, largó uno de sus rarísimos elogios: "ustedes son la re-pareja". Todos los curas y jueces de paz del mundo no podían haberlo dicho mejor.
29.6.09
El Muerto que habla
Etiquetas: Canto loas, Dispersiones
25.6.09
Mira quién habla
Agua, leche, caramelo (amelo), galletita (tatitita), pan, mate, manzana (masha), yogur, pollo, aceituna (oyuyu, no se sabe porqué), papá, mamá, chupete, Merlina, Manu, Fede, gato, Negro, Pity, perro, Oso, Pato, Ely, Lula, Pocoyó, Pajaroto, Pablo, sí, no (mucho no, mucho mucho), dame, vení, tomá, salí, pará, caca (dice "caco" y va por la calle señalando los regalitos de los perros) basta, más, abrí la puerta (algo así...), vamos, auto, pelota, gracias, de nada, pie, así, ¿a ver?, claro, ese, hola, chau, adiós, hasta luego, ¿porqué?, ¿qué?, ¿dónde está?, luz, wawita,
Etiquetas: Bitácora de logros
22.6.09
Cosecharás tu siembra
Primo:
Etiquetas: Intuiciones
17.6.09
Habemus candidatus (¡gracias Perez!)
Estaba indecisa y angustiada por la indecisión. Tenía una lista de no-votables. De Narváez (voto en provincia) porque no coincido ni por ideología, ni por opiniones sobre las cosas, encima atrás está Duhalde, que es el que le presta el famoso "aparato" político. La Coalición, porque la verdad que las alianzas que hizo o trató de hacer la Carrió la lanzaron a la estratósfera de la locura. ¿Lopez Murphy? ¿¿Cobos?? No, gracias. Curiosamente, me estaban quedando los K como los menos peores. Pero no me resignaba a votar así, con tanto cinismo. Trataba de conformarme pensando que son legislativas, pero no daba. Impugnar no puedo, siempre me imagino a alguien mirando las estadísticas de votos en blanco o impugnados y calculando cuándo podrán tratar de mandar las urnas a dormir otra vez. Cuando ya me resignaba a votar a los socialistas o al PO, apareció Perez y me dijo: ¿y Sabatella?. Confieso que no lo conocía. Me metí en la web, me la leí de pe a pa, hice la tómbola de Crítica (candidato Cevallos) con una coincidencia del 88%, le pregunté a un compañero de cursada de Morón, y ya elegí. Un alivio poder votar sintiendo que no me estoy traicionando.
Etiquetas: Canto loas
15.6.09
Lo más inteligente y coherente que puedo decir sobre las elecciones
Alfonso Prat Gay está bueno.
Etiquetas: Breves, Indignaciones
11.6.09
No soy yo cuando me enojo
Tener hijos es de esas decisiones personales, que se toman en base a quién sos, cómo sos, en qué momento estás, con quién estás, qué querés para tu futuro. O sea, compleja. Hay muchas personas que se embarcan en esto porque creen que es lo que se hace, lo que hicieron sus abuelos, sus padres, su hermano mayor, su mejor amigo. Hasta que se encuentran con una criaturita aullante en brazos y un montón de responsabilidades, y ahí se dan cuenta de que lo que en realidad querían era irse de viaje a Grecia, o cambiar de trabajo, o aprender corte y confección. En general estas personas llevan su paternidad adelante de un modo desganado, dejando que los chicos hagan más o menos lo que se les canta y haciéndose los boludos. Yo creo que es mucho mejor no tener hijos si uno no tiene los recursos (tanto económicos como emocionales y prácticos), la presencia de ánimo y las ganas, pero también pienso que si todos nos pusiéramos a evaluar pros y contras, condiciones ideales, economía internacional y situación ecológica, la humanidad se extinguiría en dos generaciones. Y acá es donde aparece una raza de víboras que saca lo peor de mí: los detractores de paternidad. En general son mujeres. Los hombres tienen una actitud mucho más sana al respecto: si no les interesa tener hijos, ignoran el tema, no hablan de eso, no piensan en eso y para ellos eso no existe.
Etiquetas: Indignaciones
9.6.09
Aproximaciones a una receta de pizza de polenta
El problema es que es la típica comida que una inventa para aprovechar un pedazo de pollo que sobró, y gusta, y la sigue haciendo, pero no hay un modo fijo de hacerla, va mutando según las ganas, la onda, el momento del mes, y lo que haya en la heladera. Igual yo explico, larguemos la pizza de polenta a rodar por el mundo y que pase lo que tenga que pasar.
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5.6.09
Mala madre
Hoy mi hijo almorzó: medio pebete de queso y tomate (tostado, eso sí), un pedazo de tarta de manzana, y un yogur. Hace un mes que estoy enferma, yendo y viniendo de la tos al dolor de cabeza, y no me da más el cuero para las pizzitas de polenta con zapallo gratinadas o el arroz con espinacas y pollo. ¿Dónde están las nannys británicas cuando más se las necesitan?
Etiquetas: Pequeñas catástrofes

