La ginecóloga mira las mamografías, las mira, las mira, después de un rato deja de mirarlas y me dice "te voy a mandar una punción". Yo le armo un miniescándalo porque detesto las agujas y aguja + teta no es nunca un buen combo, entonces me dice que podemos no hacerla y controlar en 6 meses, y yo le digo que ni loca, que me pincho y fue, y ella sonríe porque nos conocemos hace 7 años y ya nos tenemos los tiempos. Y exclama como si recién se le ocurriera y me estuviese invitando a una fiesta "¡y una ecografía intravaginal también!". No voy a negar que tengo cierto cagazo pero qué vamos a hacerle. Lo que más me preocupa es que me gusta y me interesa ser la mamá de Fede y quisiera seguir siéndolo un rato largo. Con todas las otras partes de la posibilidad de la mortalidad estoy bastante bien.
Voy a la feria, la señora de la dietética me dice que es la última vez que vienen, los mudaron a 12 cuadras que es un quilombo para ir, nos saludamos con un beso, prometo comprarme un changuito e ir igual.
Cito:
"...para ellos siempre serás presuntuoso, aunque fueras por ahí diciendo perdonadme todo el día, perdonadme, perdonadme, perdonadme, para ellos siempre serás presuntuoso, es su manera de hacer que les cuadren las cosas, los mediocres no saben que son mediocres, esa es la cuestión, en su calidad de mediocres carecen de la fantasía necesaria para imaginarse que alguien sea mejor que ellos, y por tanto si alguien lo es, es porque algo no funciona, debe de haber hecho trampas en algún sitio, o en definitiva debe de ser algún loco que se cree que es mejor que ellos, es decir, un presuntuoso, como con seguridad te harán comprender muy pronto y con sistemas que no serán precisamente agradables, hasta con crueldad, algunas veces; eso es típico de los mediocres, ser crueles, la crueldad es la virtud por exelencia de los mediocres, necesitan ejercitar la crueldad, ejercicio para el que no se necesita la más mínima inteligencia, lo que, obviamente, les facilita, les libera de obstáculos la operación, les hace destacar, por decirlo de algún modo, en esa operación que es la de ser crueles cada vez que pueden, y por tanto a menudo, más a menudo de lo que puedes esperar, tanto que te sorprenderán, es inevitable, su crueldad te atacará por la espalda, es fácil que suceda de este modo, te atacará por la espalda y entonces no será nada fácil, es mejor que lo sepas desde ahora, si todavía no lo has comprendido, te atacarán por la espalda, yo nunca he sobrevivido verdaderamente a lo que me ha atacado por la espalda, y sé que, en definitiva, no hay forma de defenderte de lo que te ataca por la espalda, es algo que no tiene remedio, sólo seguir por nuestro propio camino, intentando no caer, no detenerse, total, nadie es tan idiota como para pensar que se pueda llegar a alguna parte, verdaderamente, de otra forma que no sea vacilando, y coleccionando heridas por todas partes, y en particular en la espalda..."
Está en City, de Baricco. Que es muy muy muy hermoso, de terminarlo, quedarte dos minutos en silencio, y volverlo a empezar porque simplemente no soportás la idea de que acabe. No está de más aclarar que los mediocres del caso no son los que no tienen plata, éxito, habilidades sociales, sino los que cuando ven a alguien distinto a ellos necesitan atacarlo. A alguien que siendo distinto a ellos les hace sonar alguna alarma de que por ahí ellos no son tan buenos como creen, que hay otros modos de vivir tanto o más válidos que los de ellos. Yo creo mucho en borrar a esa gente de tu vida de la manera más profunda posible pero es verdad que cuando te lastiman por la espalda las heridas duelen tanto más, y hay que decirlo a veces para saber que eso nos pasa a todos, que si te pasa no es porque seas el paria o el que nadie quiere o el que se merece que lo traten así. No sos vos, son ellos.
Estoy en ese estado de gracia en el que me caen en las manos exactamente los libros que necesito leer (en sucesión impecable, Al sur de la frontera... de Murakami, De repente en lo profundo del bosque de Amos Oz y este. También quería dejar constancia del proceso por el cual un gato se transforma en el soporte natural del kindle cuando leés en la cama).
Los que cumplen en octubre no se pongan sensibles porque no me guste el mes, che, no es personal, que los cumplan feliz.
15.10.13
Más octubre
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6.11.09
Un poco de belleza
Creo que alguna vez hablé acá de "El libro de la almohada" de Sei Shonagon. Mi teoría personal es que es el abuelito de todos los blogs. Mezcla anécdotas de la corte con listas de cosas, descripciones de ceremonias y de gente, el tono ligero de una mujer de mundo con la poesía de una cortesana japonesa. Esos libros que cada vez que los agarrás te sorprenden y cuando se terminan te dejan como huérfana. Lo busqué porque quería copiar una lista de cosas encantadoras, pero no lo encuentro. Hago yo mi lista ahora, y cuando aparezca el libro copio la original.
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3.11.09
La excusa perfecta
"Me entregó una tercera amonestación.
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27.5.09
Porque es un buen compañero
Neil Gaiman es un señor que escribe, mucho y bien. Se hizo conocido a fines de los 80, medio de casualidad. A Alan Moore le estaba yendo bárbaro con The Swamp Thing, y a los de DC Comics se les ocurrió que era buena idea conseguir más guionistas británicos para aprovechar el empujón. Ahí estaba Gaiman, que ya había hecho un par de cosas con Dave McKean, y le dieron Sandman. Para empezar, se cagó en lo que estaban publicando y largó la historia de cero. Hizo una cosa enorme, en donde los personajes van entrando y saliendo a través de culturas, épocas históricas y universos, y van tejiendo una red gigante en donde entra desde el monólogo interno de una mujer sola y deprimida en su habitación hasta los delirios de un serial killer. Sandman es uno de los Endless o inmortales, siete hermanos que gobiernan cada uno un aspecto de la realidad. Destino, Muerte, Sueño (otro de los nombres de Sandman es Morfeo), Destrucción, Deseo y Desesperación (hermanos gemelos), y Delirio, la hermana menor, conocida como Deleite en épocas antiguas y más felices. Una de sus historias, sobre "Sueño de una Noche de verano", pasó la barrera de la literatura "seria" y ganó el premio World Fantasy, que tradicionalmente se entrega a obras en prosa. Al otro día de ganar, cambiaron las reglas para que nunca más se colara un comic. En las palabras de Gaiman, "fue como robar un caballo, ganar el Derby con él, y que al otro día le pongan alarma a los establos".
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24.5.09
Consideraciones sobre tener libros y leer hijos
El deseo (no tomado como deseo sexual, sino el sentido más general) es algo así como el motor de todo. Es lo que nos hace levantarnos a la mañana, superar los problemas, levantarnos cuando nos caemos. Surge de lo más profundo de lo que somos y muchas veces nos resulta fastidioso, incomprensible o vergonzoso. Pero está ahí, es imposible de erradicar, y nos lleva por caminos que nunca hubiéramos imaginado. Está ligado a la voluntad. La necesitamos para llegar a hacerlos reales, pero la recargamos cuando se cumplen y comprobamos que eso que pensábamos imposible se hizo. Es un camino peligroso: cumplir todos los deseos lleva al hastío y a la insatisfacción, pero no cumplir ninguno termina en desgana y estancamiento. Neil Gaiman, en Sandman, lo convirtió en algo que no es hombre ni mujer, y que produce en todos los que la/lo ven un anhelo insoportable de algo que ni pueden nombrar (grosso Gaiman, le debo un post).
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8.3.09
El delicado arte del equilibrio
Del lado malo:
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10.2.09
Año nuevo tardío
Alejandro tenía la última semana de Enero de vacaciones (se toma el resto en Marzo y nos vamos a algún lado). Los dos venimos reventados y tachábamos los palitos en la pared esperando esa bendita semana. Por supuesto que el caos omnipresente en nuestra vida se materializó en forma de petrolera sudafricana a la que hubo que entregarle el sistema el 2 de febrero, y las vacaciones se pospusieron una semana, pero igual llegaron. Y anduvimos por ahí, fuimos a la reserva ecológica, al circo, a ver parientes, a buscar unas venecitas a la loma del orto en un tren onírico, al corso de Boedo, me dí el gusto de festejarle el cumpleaños con regalos, carta, fiesta, torta y amigos. No hice ninguna de las quichicientas cosas que tenía planeadas hacer, pero hice otras y puse los cimientos para poder seguir haciendo. Tomé varias decisiones, que se irán materializando lento pero seguro, como me funcionan a mí los planes. Ya contaré. Me pregunto dónde cuernos tenía el sentido del humor cuando leí Orlando y no me gustó, lo estoy releyendo y es el libro más delicioso, gracioso y agridulce del mundo.
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30.4.08
Nos sobran los motivos
Pregunta recurrente antes y durante el embarazo: ¿porqué un hijo?.
Alejandro volvía espantado del trabajo cuando escuchaba a sus compañeros que en el almuerzo hablaban de cómo le "enseñaban todo" a sus hijos, de cómo se "sentían realizados", de cómo "les pasaban sus experiencias y creencias". Y al mismo tiempo era un poco desconcertante admitir que habíamos tomado una de las decisiones más importantes de nuestra vida "porque sí", porque "tenemos ganas", porque "queremos ver cómo es". No sé, sonaba tan infantil, tan poco sólido, tan irresponsable. Alguien me dijo: "con ese criterio podés tanto tener un hijo como no tenerlo". No supe qué contestarle.
Lo cierto es que teníamos no uno sino miles de motivos, que sonaban tontos pero puestos todos juntos alcanzaron para que las ganas fueran más fuertes que el lógico miedo. Algunos fueron:
* traer a alguien a un mundo contradictorio, lleno de belleza pero también de cosas malas, y tratar de explicarle que todo forma parte de lo mismo.
* jugar.
* la primera vez que vea el mar.
* remontar barriletes.
* todos los playmobil de Alejandro que esperan guardados.
* que el cariño que nos tenemos se agrande un poco más.
* los gatos (explico mejor: tenemos cinco gatos a los que adoramos y que nos dan amor y alegría, sonaba lógico que pasase lo mismo con un bebé).
* mis sobrinas.
* cocinar galletitas, pancitos rellenos de jamón y queso, alfajores de maicena, milanesas.
* andar en bici.
* la curiosidad de cómo sería un hijo nuestro, si nos llevaríamos bien, qué personalidad tendría.
* tejer ropita de bebé.
* ir de cámping.
* cierta sensación de solidez, de que estábamos listos. No sé explicarlo mejor, no tuvo que ver con la edad ni con la cuestión económica ni con nada muy lógico.
* los libros. Y acá tengo que parar y hacer una lista diferente, con los libros que me dieron ganas de tener un hijo para leérselos.
El viento en los sauces, de Kenneth Grahame
La historia interminable, de Michael Ende
Momo, de Michael Ende
Aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain
Una serie de catastróficas desdichas, de Lemony Snicket
El mago de Oz, de Limay Frank Baum
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll
A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll
Harry Potter y... la piedra filosofal, la cámara secreta, el prisionero de Azkaban, el Cáliz de fuego, la orden del Fénix, The Half-Blood Prince y The Deathly Hallows (no me volví snob de repente, es que realmente los dos últimos libros no tienen una traduccíón adecuada al castellano, el primero porque es un juego de palabras y el segundo porque tiene una ambigüedad que se pierde en la traducción).
La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson
El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle
El hobbit, de John Ronald Reuen Tolkien
Hago una excepción. No le voy a leer El Señor de los Anillos. Lo voy a dejar en la biblioteca, a su alcance, esperando el día en que lo encuentre, lo agarre, se lo lleve a su cuarto. No voy a leérselo yo, voy a dejar que él lo descubra. Ese día no vamos a decir nada pero nos vamos a mirar con Alejandro y vamos a estar contentos.
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20.2.08
Maldita literatura
Estoy furiosa. Pero en serio. Ando de sequía, no tengo nada para leer y menos que menos tiempo o energía para arrastrarme hasta Corrientes a revolver en las bateas. Como último recurso agarré la biografía de María Antonieta que me regaló mi suegra en algún momento. Típico malentendido, yo fui a ver María Antonieta porque me mata Sofía Coppola, y ella pensó que me interesaba la monarquía francesa. Agrego que me pidió que apenas lo terminara se lo pasara (para qué me lo regalás si lo querías para vos) y sigo con lo mío. Mala la traducción. Pésima. Hay frases enteras que no tienen sentido, oraciones mal construídas, errores de concordancia. En un momento traducen "question" (pregunta) por cuestión. En otro se hacen tal berenjenal con lo de los sacerdotes que juraron o no la nueva constitución, que al pobre Luis lo hacen cambiar de idea cada dos líneas. Y así. También me molesta el esfuerzo enorme que pone la autora tratando de defender a María Antonieta de cada acusación, que siempre es una "vil infamia", una "burda mentira", etc. A mí me importa un cuerno si se acostaba o no con la Polignac, pero cuando tengo que leer tres páginas de intentos de demostrar que no, me empiezo a aburrir mucho. Igual pobre, la verdad es que la pasó horrible.
Y después de postre agarré un compilado de cuentos que le regalaron a Alejandro (Cuentos breves para leer en el colectivo). Leo el primero, bastante terrible. El segundo, ídem. El tercero, directamente macabro. De los 20 cuentos, creo que sólo dos terminan sin por lo menos un muerto. Hay de todo: tortura, profanación de cadáveres, maltrato a los animales, infanticidio, abandono de ancianos en la nieve, reyes crueles quemados vivos, gente estúpida, mala o las dos cosas. Está todo bien con las lecturas pesadas, uno de mis libros favoritos es "Las viñas de la ira" que es un golpe bajo tras otro, pero pará un poco, poné uno más livianito, mechá. Termino de leerlo bastante deprimida y ojeo las mini biografías de los autores que hay atrás. Y en la de Kafka leo: "Desde pequeño sufrió una relación tortuosa con su padre, sumada a la miseria y el hambre..." ¿QUE QUE QUEEEE? La familia de Kafka era burguesa, de esos que nunca se atrasan en el pago del alquiler. No pasó miseria ni hambre. De hecho si se lee su obra queda clarísima la opresión de su familia tan bienpensante, tan satisfecha y orgullosa de su mediocridad. El compilador de este engendro fue editor de Perfil libros entre 2000 y 2003, y no sabe nada de Kafka. AJJJJHHH.
Argentina supo tener un mercado editorial de la puta madre. Se editaba muchísimo y muy bien. Acá en 1967 le editaron Cien años de soledad a García Márquez, cuando ya se la habían rechazado en todos lados. Minotauro editó la primera versión en lengua no inglesa de los libros de Tolkien, en la impecabilísima traducción de Luis Domenech y Matilde Horne, que no tiene una palabra, una coma, un adjetivo, que no sea menos que perfecto. Eudeba editaba mucho y bien cosas imposibles de conseguir en otros países. De toda esa gloria ahora nos quedan ediciones mal traducidas importadas de España, y muchas veces tan galleguizadas que arruinan el libro. En especial detesto una de "El guardián en el centeno" que dice gilipollas todo el tiempo, pasa mucho con Bukowski también, y el último de Humberto Eco no pude leerlo. O editores nacionales que no saben nada de su oficio y que se consideran genios porque vendieron bien un libro que es obviamente para regalar (hay una diferencia abismal entre el libro que se compra un lector y el que le compra la tía que no entiende nada pero que sabe que "Fulanito lee mucho", vayan a este blog que queda claro).
Y bueno, eso, en algún lugar me tenía que descargar.¿Ustedes bien?
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10.1.08
Pedante yo?? Naaahhh...
Bueno, pero las ganas seguían estando, y lo seguí pensando, y me dí cuenta de que estaba siendo pedante. Puedo contar que me gusta un libro, lo que me produce, y vendrá alguien a decir que leyó ese mismo libro y que le produjo otra cosa, otra dirá que está leyendo otro libro pero que le pasa algo parecido, otro habrá tenido esa sensación mirando un río o un árbol o a su hijo dormir... no sé, no hay temas más o menos compartibles, hay actitudes, hay ganas de compartir o no.
Inauguro sección literaria con algo así como "Mandamientos para padres". Los da Ana Von Rebeur en su libro "¡Viva papá!", que además de ser desopilante, trata los problemas de la paternidad con un sentido común y una ironía que le falta a la mayoría de los "manuales". Y todos a esta altura sabemos que si algo necesitamos para ser padres es sentido común e ironía.
1. La comida no es amor. Premialos con algo más que golosinas: una trepada al Himalaya, una lanzada en bungee jumping, una exótica iguana.
2. Dales menos plata y más tiempo. Aunque sean dos horas explicándoles por qué no les das más plata. El tiempo perdido con tu hijo es tiempo ganado al amor.
3. A los hijos no se les miente. Hay que decirles que ir al dentista es feo y que las inyecciones duelen. Aclararles que no es que "el dentista sea feo", porque después te hacen pasar papelones delante de un hombre que te tiene con la boca abierta mientras te amenaza con el torno.
4. Decirles "no" a todo hace que el "no" pierda fuerza. Hay que reservarlo para aquello que realmente merezca un "No" y dejarlos que coman puchos del suelo, que no se sabe que hagan tanto daño.
5. Los hijos pequeños lloran porque tienen sueño. Cuando pidan alfajor, dales una almohada. Igual son dos inventos árabes.
6. Cumplí todas las promesas que les hagas. ¿Entra el pony en el balcón?.
7. Permitiles tomar decisiones personales. Hay que dejar que hagan cosas por sí mismos, como ponerse el equipo de snorkel para ir a la escuela: "¡Qué buena idea, con la humedad que hay hoy!".
8. Alabalos y comentá lo que hicieron bien. "¡Qué lindo enchastre hicieron en la cocina!"
9. Fomentales la solidaridad. Apreciá el esfuerzo, no el resultado, diciendo: "Gracias por haber intentado bajar del auto las bolsas del súper y dejarlas en la vereda, porque eran pesadas. Han hecho feliz a un hombre. No soy yo, por supuesto, sino el chorro que se llevó las bolsas".
10. No esperes demasiados resultados a corto plazo. Esperalos para cuando tengan sus propios hijos.
DOCE CONTRADICCIONES BÁSICAS DE LA PATERNIDAD.
1. Los hijos no deben transgredir las reglas. Pero un hijo que nunca intenta transgredirlas es un sometido.
2. Hay que darles libertad para que ejerciten su buen criterio. Y encerrarlos un mes en casa porque se mandaron cualquier macana.
3. Hay que confiar ciegamente en ellos. Y preguntarles a todos sus amigos qué hicieron para llegar tan tarde.
4. Hay que estimularlos para que hagan amistades. Y para que sepan estar cómodos en soledad.
5. Hay que escucharlos hablar con paciencia e interés. Para hacerles ver que todo lo que dijeron no tienen nada que ver con la realidad.
6. Hay que empujarlos a disfrutar las cosas buenas de la vida. ¡Pero que no por eso se gasten todos los ahorros!
7. Hay que pedirles que sean prudentes y piensen antes de actuar. Y que se animen a tomar riesgos, ser osados y lanzarse ante las oportunidades sin pensarlo demasiado.
8. Hay que impulsarlos a ser tan perseverantes como para seguir adelante pese a todo y jamás aceptar un "no" como respuesta. Pero cuando papá dice "no"... ¡es NO!.
9. Hay que recordar que son niños, preocuparse uno por las cosas y dejarlos a ellos jugar felices y despreocupados. Pero hay que respetarlos como si fueran adultos y pedirles que cumplan con sus deberes.
10. Hay que enseñarles a amar al otro como a uno mismo. "¿Pero cómo vas a regalarle a Juancito la campera que te compró la abuela?"
11. Hay que mostrarles que romper la rutina y cambiar de planes cada tanto nos hace sentir vivos. Pero nunca de domingo a jueves, porque a la mañana siguiente hay que levantarse temprano. "Además, ¿hiciste la tarea?".
12. Hay que decirles que no dejen de ir a las reuniones de amigos y familiares. Pero si el plan es complicado, o no hay quien los lleve y los traiga, es mejor no ir.
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