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15.10.13

Más octubre

La ginecóloga mira las mamografías, las mira, las mira, después de un rato deja de mirarlas y me dice "te voy a mandar una punción". Yo le armo un miniescándalo porque detesto las agujas y aguja + teta no es nunca un buen combo, entonces me dice que podemos no hacerla y controlar en 6 meses, y yo le digo que ni loca, que me pincho y fue, y ella sonríe porque nos conocemos hace 7 años y ya nos tenemos los tiempos. Y exclama como si recién se le ocurriera y me estuviese invitando a una fiesta "¡y una ecografía intravaginal también!". No voy a negar que tengo cierto cagazo pero qué vamos a hacerle. Lo que más me preocupa es que me gusta y me interesa ser la mamá de Fede y quisiera seguir siéndolo un rato largo. Con todas las otras partes de la posibilidad de la mortalidad estoy bastante bien.
Voy a la feria, la señora de la dietética me dice que es la última vez que vienen, los mudaron a 12 cuadras que es un quilombo para ir, nos saludamos con un beso, prometo comprarme un changuito e ir igual.
Cito:
"...para ellos siempre serás presuntuoso, aunque fueras por ahí diciendo perdonadme todo el día, perdonadme, perdonadme, perdonadme, para ellos siempre serás presuntuoso, es su manera de hacer que les cuadren las cosas, los mediocres no saben que son mediocres, esa es la cuestión, en su calidad de mediocres carecen de la fantasía necesaria para imaginarse que alguien sea mejor que ellos, y por tanto si alguien lo es, es porque algo no funciona, debe de haber hecho trampas en algún sitio, o en definitiva debe de ser algún loco que se cree que es mejor que ellos, es decir, un presuntuoso, como con seguridad te harán comprender muy pronto y con sistemas que no serán precisamente agradables, hasta con crueldad, algunas veces; eso es típico de los mediocres, ser crueles, la crueldad es la virtud por exelencia de los mediocres, necesitan ejercitar la crueldad, ejercicio para el que no se necesita la más mínima inteligencia, lo que, obviamente, les facilita, les libera de obstáculos la operación, les hace destacar, por decirlo de algún modo, en esa operación que es la de ser crueles cada vez que pueden, y por tanto a menudo, más a menudo de lo que puedes esperar, tanto que te sorprenderán, es inevitable, su crueldad te atacará por la espalda, es fácil que suceda de este modo, te atacará por la espalda y entonces no será nada fácil, es mejor que lo sepas desde ahora, si todavía no lo has comprendido, te atacarán por la espalda, yo nunca he sobrevivido verdaderamente a lo que me ha atacado por la espalda, y sé que, en definitiva, no hay forma de defenderte de lo que te ataca por la espalda, es algo que no tiene remedio, sólo seguir por nuestro propio camino, intentando no caer, no detenerse, total, nadie es tan idiota como para pensar que se pueda llegar a alguna parte, verdaderamente, de otra forma que no sea vacilando, y coleccionando heridas por todas partes, y en particular en la espalda..."
Está en City, de Baricco. Que es muy muy muy hermoso, de terminarlo, quedarte dos minutos en silencio, y volverlo a empezar porque simplemente no soportás la idea de que acabe. No está de más aclarar que los mediocres del caso no son los que no tienen plata, éxito, habilidades sociales, sino los que cuando ven a alguien distinto a ellos necesitan atacarlo. A alguien que siendo distinto a ellos les hace sonar alguna alarma de que por ahí ellos no son tan buenos como creen, que hay otros modos de vivir tanto o más válidos que los de ellos. Yo creo mucho en borrar a esa gente de tu vida de la manera más profunda posible pero es verdad que cuando te lastiman por la espalda las heridas duelen tanto más, y hay que decirlo a veces para saber que eso nos pasa a todos, que si te pasa no es porque seas el paria o el que nadie quiere o el que se merece que lo traten así. No sos vos, son ellos.
Estoy en ese estado de gracia en el que me caen en las manos exactamente los libros que necesito leer (en sucesión impecable, Al sur de la frontera... de Murakami, De repente en lo profundo del bosque de Amos Oz y este. También quería dejar constancia del proceso por el cual un gato se transforma en el soporte natural del kindle cuando leés en la cama).
Los que cumplen en octubre no se pongan sensibles porque no me guste el mes, che, no es personal, que los cumplan feliz.

6.11.09

Un poco de belleza

Creo que alguna vez hablé acá de "El libro de la almohada" de Sei Shonagon. Mi teoría personal es que es el abuelito de todos los blogs. Mezcla anécdotas de la corte con listas de cosas, descripciones de ceremonias y de gente, el tono ligero de una mujer de mundo con la poesía de una cortesana japonesa. Esos libros que cada vez que los agarrás te sorprenden y cuando se terminan te dejan como huérfana. Lo busqué porque quería copiar una lista de cosas encantadoras, pero no lo encuentro. Hago yo mi lista ahora, y cuando aparezca el libro copio la original.


-Un señor mayor de barba y pelo blancos, con un sombrero piluso, hablando con el ferretero y explicándole lo que necesitaba. El ferretero le alcanzaba cajas con piezas metálicas de diferentes formas, el señor las iba mirando con cuidado y de vez en cuando le señalaba algo al ferretero, que asentía con respeto.

-Un perrito que quería subirse aupa de su dueña, y saltaba sin parar hasta que ella lo agarró. Después iba en brazos muy contento, sonriendo como sonríen los perros.

-Un hombre muy grandote y fornido, rapado, con los brazos tatuados, vestido con un mono azul de trabajo, que acunaba y le cantaba a un bebé que parecía una miniatura en sus brazos.

-Una viejita bastante harapienta, que cuando empezó a llover sacó de una bolsita y desplegó un paraguas hermosísimo, azul con dibujos de pájaros bordados.

-Tres hombres ciegos, guiados por un muchacho, cruzando la calle en fila india, cada uno con la mano puesta en el hombro del otro. El muchacho que guiaba se dio vuelta y les dijo "parecemos unos boludos" (yo iba en el colectivo, no lo escuché pero le leí los labios), y todos se largaron a reír.

3.11.09

La excusa perfecta

"Me entregó una tercera amonestación.

-Mire -le dije- ya sé lo que dicen todos estos papeles. El primero era por poner mi gorra sobre la caja. El segundo por no leer el primero. Este tercero es por no leer ni el primero ni el segundo.
Le miré y entonces dejé caer la amonestación en la papelera sin leerla.
-Puedo tirar estas cosas tan rápido como usted las escriba. Puede continuar durante horas, y muy pronto uno de los dos va a empezar a caer en ridículo. Me refiero a usted."

(Cartero, de Charles Bukowski)

27.5.09

Porque es un buen compañero

Neil Gaiman es un señor que escribe, mucho y bien. Se hizo conocido a fines de los 80, medio de casualidad. A Alan Moore le estaba yendo bárbaro con The Swamp Thing, y a los de DC Comics se les ocurrió que era buena idea conseguir más guionistas británicos para aprovechar el empujón. Ahí estaba Gaiman, que ya había hecho un par de cosas con Dave McKean, y le dieron Sandman. Para empezar, se cagó en lo que estaban publicando y largó la historia de cero. Hizo una cosa enorme, en donde los personajes van entrando y saliendo a través de culturas, épocas históricas y universos, y van tejiendo una red gigante en donde entra desde el monólogo interno de una mujer sola y deprimida en su habitación hasta los delirios de un serial killer. Sandman es uno de los Endless o inmortales, siete hermanos que gobiernan cada uno un aspecto de la realidad. Destino, Muerte, Sueño (otro de los nombres de Sandman es Morfeo), Destrucción, Deseo y Desesperación (hermanos gemelos), y Delirio, la hermana menor, conocida como Deleite en épocas antiguas y más felices. Una de sus historias, sobre "Sueño de una Noche de verano", pasó la barrera de la literatura "seria" y ganó el premio World Fantasy, que tradicionalmente se entrega a obras en prosa. Al otro día de ganar, cambiaron las reglas para que nunca más se colara un comic. En las palabras de Gaiman, "fue como robar un caballo, ganar el Derby con él, y que al otro día le pongan alarma a los establos". 

El tipo podría haberse quedado tranquilo después de terminar Sandman, pero no. Siguió haciendo cosas buenas una atrás de otra. Hizo Stardust, que hace un par de años adaptaron al cine. Y el guión de The Mirror Mask. Y Coraline, que también es película (las chicas crafteras que pasan por acá seguro la vieron o escucharon hablar de ella). Y novelas. Y más comics. Y encima de todo, es amabilísimo, accesible, amante de los gatos, generoso con su trabajo. Publicó un guión original, para satisfacer la curiosidad de todos los que se preguntan cómo se escribe un guión de comic. No sé si lo seguirá haciendo, pero solía venir a festejar su cumpleaños acá porque hay un pueblo galés en el Sur que se llama Gaiman, como él. Yo lo ví una vez, cuando firmó ejemplares en la comiquería Rayo Negro. Un amor de tipo. Y para las que nos gustan los morochos melenudos, de ojos profundos y voz ídem, un bombonazo. Hace poco leí "Los hijos de Anansi", una de sus novelas sobre hermanos, padres, familia, cosas que podrían salir mal y salen bien, unir lo que está roto, y karaoké. Copio la dedicatoria:
"Ya sabes lo que pasa, tomas un libro, lo abres por la dedicatoria, y descubres que, una vez más, el autor le ha dedicado el libro a otro que no eres tú.
Esta vez no.
Porque todavía no nos conocemos / nos conocemos de vista / estamos locos el uno por el otro / no nos vemos desde hace tiempo / estamos de algún modo emparentados / nunca llegaremos a conocernos, pero a pesar de ello, espero, pensaremos siempre con cariño el uno en el otro...
Éste es para tí.
Con lo que tú ya sabes y por lo que probablemente ya sabes."

La parte que más me gusta del Sandman está en el tomo I, Preludios y nocturnos, y es así: Sandman tiene tres atributos de poder: una bolsita con arena, un rubí, y un yelmo. Los perdió, y está tratando de recuperarlos. Descubre que el yelmo está en manos de un demonio y baja al infierno a buscarlo. El demonio le dice que lo ganó en un intercambio justo y que si lo quiere de vuelta va a tener que retarlo a duelo. Si gana, le devuelve el yelmo, sino, se queda para siempre en el infierno, esclavo de los demonios. El duelo es de palabra, y se hace en una especie de café concert. Y empiezan. El demonio dice que es una serpiente, y Sandman dice que es un buey que aplasta a la serpiente con su pezuña. A medida que van hablando, lo que cuentan sucede. El demonio dice que es ántrax, y mata al buey. Sandman es mundo, y crea vida ilimitada. Y así cada vez más pesado, hasta que el demonio dice: "Soy la anti-vida, la Bestia del día del Juicio, soy la oscuridad al final de todo, el fin de universos, dioses, mundos. El fin de todo". Se hace un silencio, porque todos creen que Sandman está frito. El demonio lo gasta "¿Y qué serías entonces, mylord?". Sandman le contesta con tres palabras: "Soy la esperanza". Y gana el duelo.
Ese, señores, es Neil Gaiman.

24.5.09

Consideraciones sobre tener libros y leer hijos

El deseo (no tomado como deseo sexual, sino el sentido más general) es algo así como el motor de todo. Es lo que nos hace levantarnos a la mañana, superar los problemas, levantarnos cuando nos caemos. Surge de lo más profundo de lo que somos y muchas veces nos resulta fastidioso, incomprensible o vergonzoso. Pero está ahí, es imposible de erradicar, y nos lleva por caminos que nunca hubiéramos imaginado. Está ligado a la voluntad. La necesitamos para llegar a hacerlos reales, pero la recargamos cuando se cumplen y comprobamos que eso que pensábamos imposible se hizo. Es un camino peligroso: cumplir todos los deseos lleva al hastío y a la insatisfacción, pero no cumplir ninguno termina en desgana y estancamiento. Neil Gaiman, en Sandman, lo convirtió en algo que no es hombre ni mujer, y que produce en todos los que la/lo ven un anhelo insoportable de algo que ni pueden nombrar (grosso Gaiman, le debo un post). 

Todas estas reflexiones tan sesudas no las saqué de un libro de Bucay sino que las aprendí leyendo por enésima vez "La historia interminable" de Michael Ende. Tiene otro libro en el que reflexiona sobre el tiempo que se llama "Momo". Y todo esto me sirve para tenerle más paciencia al Fede cada vez que desea algo y no puede conseguirlo. En este momento para él todo el mundo es un inmenso campo deseable, lleno de cosas interesantes para explorar. Que yo esté ahí impidiéndole tocar fuego, jugar con cuchillos, tomar Procenex o abalanzarse sobre perros callejeros es una frustración casi insoportable. No es raro que llore, grite, patalee y se la agarre con el Oso. Todavía no aprendió a domar a la bestia. 

8.3.09

El delicado arte del equilibrio

Del lado malo:


*Nos subió la cuota del crédito hipotecario de 1100 a 1800 pesos.

*La obra de al lado (y ya va UN AÑO de tragar polvo ajeno) sigue provocando problemas. Cada vez que llueve pasa humedad a la pared de nuestra pieza. Hablamos con el dueño, vino a ver, prometió pagar el arreglo y solucionar el problema. Pero cada vez que veo las manchas me amargo un poco.

*Por algún motivo desconocido se empezaron a desprender azulejos del baño. Lo que no sólo queda feo y nos obliga a traer a alguien para arreglarlo sino que nos pone en el peligro de recibir un azulejazo por la cabeza.

*Tengo la posibilidad de ir a trabajar con una amiga en una editorial que está haciendo libros para chicos, por ahora escolares pero pronto también de literatura. Me dice que vaya a diagramar,  a ilustrar, lo que yo quiera. Pero me siento oxidada (hace como tres años que no estoy en un proyecto grande) y me muero de miedo de decepcionarla, además de no querer dejar al Fede tantas horas en guardería. ¿Y los cierres, cuando hay que quedarse hasta terminar? Ay mamá pullllpa.

*El portero del edificio que es un chusma resentido metido siempre tratando de perjudicar a alguien, recibió una carta para mí que tenía el código de la tarjeta de débito nueva. Me la dio, pero noté que la ventanita plástica del sobre estaba recortada y despegada. O sea que la abrió, o trató de abrirla. Tengo que hacer la denuncia en el correo y probablemente en la comisaría y se va a armar un tole tole bárbaro. 

Del lado bueno:

*Nos vamos al mar una semana. No sólo reanudo mi romance con el Atlántico, sino que el Fede va a conocer el mar. 

*Alejandro ya tiene un tipo a cargo. Resultó ser por una absoluta casualidad, un compañero suyo de la primaria. Y a partir de Abril su jefazgo es oficial (o sea le suben el sueldo).

*Faltan dos semanitas para que venga Radiohead.

*Dos libros que tranquilamente podrían ser blogs: "Descanso de caminantes", recopilación de diarios de Bioy Casares, y "El libro de la almohada", clásico japonés del año 1000, de Sei Shonagon. 

Y lo bueno supera, anula y contrarresta lo malo. Como diría el Jose, bien ahí.


10.2.09

Año nuevo tardío

Alejandro tenía la última semana de Enero de vacaciones (se toma el resto en Marzo y nos vamos a algún lado). Los dos venimos reventados y tachábamos los palitos en la pared esperando esa bendita semana. Por supuesto que el caos omnipresente en nuestra vida se materializó en forma de petrolera sudafricana a la que hubo que entregarle el sistema el 2 de febrero, y las vacaciones se pospusieron una semana, pero igual llegaron. Y anduvimos por ahí, fuimos a la reserva ecológica, al circo, a ver parientes, a buscar unas venecitas a la loma del orto en un tren onírico, al corso de Boedo, me dí el gusto de festejarle el cumpleaños con regalos, carta, fiesta, torta y amigos. No hice ninguna de las quichicientas cosas que tenía planeadas hacer, pero hice otras y puse los cimientos para poder seguir haciendo. Tomé varias decisiones, que se irán materializando lento pero seguro, como me funcionan a mí los planes. Ya contaré. Me pregunto dónde cuernos tenía el sentido del humor cuando leí Orlando y no me gustó, lo estoy releyendo y es el libro más delicioso, gracioso y agridulce del mundo. 

30.4.08

Nos sobran los motivos

Pregunta recurrente antes y durante el embarazo: ¿porqué un hijo?.
Alejandro volvía espantado del trabajo cuando escuchaba a sus compañeros que en el almuerzo hablaban de cómo le "enseñaban todo" a sus hijos, de cómo se "sentían realizados", de cómo "les pasaban sus experiencias y creencias". Y al mismo tiempo era un poco desconcertante admitir que habíamos tomado una de las decisiones más importantes de nuestra vida "porque sí", porque "tenemos ganas", porque "queremos ver cómo es". No sé, sonaba tan infantil, tan poco sólido, tan irresponsable. Alguien me dijo: "con ese criterio podés tanto tener un hijo como no tenerlo". No supe qué contestarle.
Lo cierto es que teníamos no uno sino miles de motivos, que sonaban tontos pero puestos todos juntos alcanzaron para que las ganas fueran más fuertes que el lógico miedo. Algunos fueron:
* traer a alguien a un mundo contradictorio, lleno de belleza pero también de cosas malas, y tratar de explicarle que todo forma parte de lo mismo.
* jugar.
* la primera vez que vea el mar.
* remontar barriletes.
* todos los playmobil de Alejandro que esperan guardados.
* que el cariño que nos tenemos se agrande un poco más.
* los gatos (explico mejor: tenemos cinco gatos a los que adoramos y que nos dan amor y alegría, sonaba lógico que pasase lo mismo con un bebé).
* mis sobrinas.
* cocinar galletitas, pancitos rellenos de jamón y queso, alfajores de maicena, milanesas.
* andar en bici.
* la curiosidad de cómo sería un hijo nuestro, si nos llevaríamos bien, qué personalidad tendría.
* tejer ropita de bebé.
* ir de cámping.
* cierta sensación de solidez, de que estábamos listos. No sé explicarlo mejor, no tuvo que ver con la edad ni con la cuestión económica ni con nada muy lógico.
* los libros. Y acá tengo que parar y hacer una lista diferente, con los libros que me dieron ganas de tener un hijo para leérselos.
El viento en los sauces, de Kenneth Grahame
La historia interminable, de Michael Ende
Momo, de Michael Ende
Aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain
Una serie de catastróficas desdichas, de Lemony Snicket
El mago de Oz, de Limay Frank Baum
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll
A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll
Harry Potter y... la piedra filosofal, la cámara secreta, el prisionero de Azkaban, el Cáliz de fuego, la orden del Fénix, The Half-Blood Prince y The Deathly Hallows (no me volví snob de repente, es que realmente los dos últimos libros no tienen una traduccíón adecuada al castellano, el primero porque es un juego de palabras y el segundo porque tiene una ambigüedad que se pierde en la traducción).
La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson
El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle
El hobbit, de John Ronald Reuen Tolkien
Hago una excepción. No le voy a leer El Señor de los Anillos. Lo voy a dejar en la biblioteca, a su alcance, esperando el día en que lo encuentre, lo agarre, se lo lleve a su cuarto. No voy a leérselo yo, voy a dejar que él lo descubra. Ese día no vamos a decir nada pero nos vamos a mirar con Alejandro y vamos a estar contentos.

20.2.08

Maldita literatura

Estoy furiosa. Pero en serio. Ando de sequía, no tengo nada para leer y menos que menos tiempo o energía para arrastrarme hasta Corrientes a revolver en las bateas. Como último recurso agarré la biografía de María Antonieta que me regaló mi suegra en algún momento. Típico malentendido, yo fui a ver María Antonieta porque me mata Sofía Coppola, y ella pensó que me interesaba la monarquía francesa. Agrego que me pidió que apenas lo terminara se lo pasara (para qué me lo regalás si lo querías para vos) y sigo con lo mío. Mala la traducción. Pésima. Hay frases enteras que no tienen sentido, oraciones mal construídas, errores de concordancia. En un momento traducen "question" (pregunta) por cuestión. En otro se hacen tal berenjenal con lo de los sacerdotes que juraron o no la nueva constitución, que al pobre Luis lo hacen cambiar de idea cada dos líneas. Y así. También me molesta el esfuerzo enorme que pone la autora tratando de defender a María Antonieta de cada acusación, que siempre es una "vil infamia", una "burda mentira", etc. A mí me importa un cuerno si se acostaba o no con la Polignac, pero cuando tengo que leer tres páginas de intentos de demostrar que no, me empiezo a aburrir mucho. Igual pobre, la verdad es que la pasó horrible.
Y después de postre agarré un compilado de cuentos que le regalaron a Alejandro (Cuentos breves para leer en el colectivo). Leo el primero, bastante terrible. El segundo, ídem. El tercero, directamente macabro. De los 20 cuentos, creo que sólo dos terminan sin por lo menos un muerto. Hay de todo: tortura, profanación de cadáveres, maltrato a los animales, infanticidio, abandono de ancianos en la nieve, reyes crueles quemados vivos, gente estúpida, mala o las dos cosas. Está todo bien con las lecturas pesadas, uno de mis libros favoritos es "Las viñas de la ira" que es un golpe bajo tras otro, pero pará un poco, poné uno más livianito, mechá. Termino de leerlo bastante deprimida y ojeo las mini biografías de los autores que hay atrás. Y en la de Kafka leo: "Desde pequeño sufrió una relación tortuosa con su padre, sumada a la miseria y el hambre..." ¿QUE QUE QUEEEE? La familia de Kafka era burguesa, de esos que nunca se atrasan en el pago del alquiler. No pasó miseria ni hambre. De hecho si se lee su obra queda clarísima la opresión de su familia tan bienpensante, tan satisfecha y orgullosa de su mediocridad. El compilador de este engendro fue editor de Perfil libros entre 2000 y 2003, y no sabe nada de Kafka. AJJJJHHH.
Argentina supo tener un mercado editorial de la puta madre. Se editaba muchísimo y muy bien. Acá en 1967 le editaron Cien años de soledad a García Márquez, cuando ya se la habían rechazado en todos lados. Minotauro editó la primera versión en lengua no inglesa de los libros de Tolkien, en la impecabilísima traducción de Luis Domenech y Matilde Horne, que no tiene una palabra, una coma, un adjetivo, que no sea menos que perfecto. Eudeba editaba mucho y bien cosas imposibles de conseguir en otros países. De toda esa gloria ahora nos quedan ediciones mal traducidas importadas de España, y muchas veces tan galleguizadas que arruinan el libro. En especial detesto una de "El guardián en el centeno" que dice gilipollas todo el tiempo, pasa mucho con Bukowski también, y el último de Humberto Eco no pude leerlo. O editores nacionales que no saben nada de su oficio y que se consideran genios porque vendieron bien un libro que es obviamente para regalar (hay una diferencia abismal entre el libro que se compra un lector y el que le compra la tía que no entiende nada pero que sabe que "Fulanito lee mucho", vayan a este blog que queda claro).
Y bueno, eso, en algún lugar me tenía que descargar.¿Ustedes bien?

10.1.08

Pedante yo?? Naaahhh...




Estuve dando muchas vueltas con lo de postear o no comentarios sobre lo que estoy leyendo. Lo que me parece una estupidez, porque justamente la gracia que le veo al blog es la inmediatez entre "quiero, escribo, publico". Mis razones eran que supuestamente el blog es sobre la experiencia maternal, y los libros se irían del tema, y que me parecía un tema pedante y poco "compartitivo", como que decir "leí este libro, está rebueno, léanlo" no permite lo que tanto disfruto, que es la ramificación, la cosa de contar una historia para que otros aporten la suya, y que salga para otro lado y aparezcan más cosas y más voces y todo sea un caos pero un caos donde las cosas fluyen y transcurren, no sé si me explico.
Bueno, pero las ganas seguían estando, y lo seguí pensando, y me dí cuenta de que estaba siendo pedante. Puedo contar que me gusta un libro, lo que me produce, y vendrá alguien a decir que leyó ese mismo libro y que le produjo otra cosa, otra dirá que está leyendo otro libro pero que le pasa algo parecido, otro habrá tenido esa sensación mirando un río o un árbol o a su hijo dormir... no sé, no hay temas más o menos compartibles, hay actitudes, hay ganas de compartir o no.
Inauguro sección literaria con algo así como "Mandamientos para padres". Los da Ana Von Rebeur en su libro "¡Viva papá!", que además de ser desopilante, trata los problemas de la paternidad con un sentido común y una ironía que le falta a la mayoría de los "manuales". Y todos a esta altura sabemos que si algo necesitamos para ser padres es sentido común e ironía.

1. La comida no es amor. Premialos con algo más que golosinas: una trepada al Himalaya, una lanzada en bungee jumping, una exótica iguana.

2. Dales menos plata y más tiempo. Aunque sean dos horas explicándoles por qué no les das más plata. El tiempo perdido con tu hijo es tiempo ganado al amor.

3. A los hijos no se les miente. Hay que decirles que ir al dentista es feo y que las inyecciones duelen. Aclararles que no es que "el dentista sea feo", porque después te hacen pasar papelones delante de un hombre que te tiene con la boca abierta mientras te amenaza con el torno.

4. Decirles "no" a todo hace que el "no" pierda fuerza. Hay que reservarlo para aquello que realmente merezca un "No" y dejarlos que coman puchos del suelo, que no se sabe que hagan tanto daño.

5. Los hijos pequeños lloran porque tienen sueño. Cuando pidan alfajor, dales una almohada. Igual son dos inventos árabes.

6. Cumplí todas las promesas que les hagas. ¿Entra el pony en el balcón?.

7. Permitiles tomar decisiones personales. Hay que dejar que hagan cosas por sí mismos, como ponerse el equipo de snorkel para ir a la escuela: "¡Qué buena idea, con la humedad que hay hoy!".

8. Alabalos y comentá lo que hicieron bien. "¡Qué lindo enchastre hicieron en la cocina!"

9. Fomentales la solidaridad. Apreciá el esfuerzo, no el resultado, diciendo: "Gracias por haber intentado bajar del auto las bolsas del súper y dejarlas en la vereda, porque eran pesadas. Han hecho feliz a un hombre. No soy yo, por supuesto, sino el chorro que se llevó las bolsas".

10. No esperes demasiados resultados a corto plazo. Esperalos para cuando tengan sus propios hijos.

DOCE CONTRADICCIONES BÁSICAS DE LA PATERNIDAD.

1. Los hijos no deben transgredir las reglas. Pero un hijo que nunca intenta transgredirlas es un sometido.

2. Hay que darles libertad para que ejerciten su buen criterio. Y encerrarlos un mes en casa porque se mandaron cualquier macana.

3. Hay que confiar ciegamente en ellos. Y preguntarles a todos sus amigos qué hicieron para llegar tan tarde.

4. Hay que estimularlos para que hagan amistades. Y para que sepan estar cómodos en soledad.

5. Hay que escucharlos hablar con paciencia e interés. Para hacerles ver que todo lo que dijeron no tienen nada que ver con la realidad.

6. Hay que empujarlos a disfrutar las cosas buenas de la vida. ¡Pero que no por eso se gasten todos los ahorros!

7. Hay que pedirles que sean prudentes y piensen antes de actuar. Y que se animen a tomar riesgos, ser osados y lanzarse ante las oportunidades sin pensarlo demasiado.

8. Hay que impulsarlos a ser tan perseverantes como para seguir adelante pese a todo y jamás aceptar un "no" como respuesta. Pero cuando papá dice "no"... ¡es NO!.

9. Hay que recordar que son niños, preocuparse uno por las cosas y dejarlos a ellos jugar felices y despreocupados. Pero hay que respetarlos como si fueran adultos y pedirles que cumplan con sus deberes.

10. Hay que enseñarles a amar al otro como a uno mismo. "¿Pero cómo vas a regalarle a Juancito la campera que te compró la abuela?"

11. Hay que mostrarles que romper la rutina y cambiar de planes cada tanto nos hace sentir vivos. Pero nunca de domingo a jueves, porque a la mañana siguiente hay que levantarse temprano. "Además, ¿hiciste la tarea?".

12. Hay que decirles que no dejen de ir a las reuniones de amigos y familiares. Pero si el plan es complicado, o no hay quien los lleve y los traiga, es mejor no ir.