15.12.10
14.12.10
Memorias de una geisha
pero más chiquito. La explicación que nos dio era la siguiente: ella era okinawense y estaba en Argentina hacía muchos años. Cuando las empresas japonesas mandaban a sus gerentes a Argentina, para vivir un tiempo acá organizando sucursales o haciendo negocios o lo que sea que hagan los gerentes en viajes de negocios, ellos extrañaban sus costumbres okinawenses. Por eso ella había recreado un bar japonés exacto, con la vajilla, la decoración, los muebles, todo traído de allá. A su bar sólo se entraba por invitación. Un cliente nuevo sólo podía entrar acompañado de otro cliente, y siempre alguno tenía que ser okinawense. O sea, si un okinawense traía a un argentino, estaba bien, pero ese mismo argentino no podía venir otro día trayendo a otro argentino. Sí, ya sé, una locura, pero yo necesitaba el laburo. La mecánica era la siguiente: cada cliente tenía un número. En el bar sólo se servía whisky. Cuando un cliente venía por primera vez, "compraba" una botella de ese whisky, al que se le ponía una pulserita con el número. El cliente tomaba todo lo que quería de su botella, y cuando se iba se cerraba y se la dejaba en un estante con todas las otras botellas con sus numeritos. Cuando se acababa la botella, el cliente compraba otra. Eso y alguna comida japonesa que cocinaba la señora y que iba como cortesía era todo el servicio. De más está decir que el precio de las botellas era como diez veces lo que valía en una vinería. Me llamó la atención que necesitaran tantas mozas (cuatro) para un local tan chiquito y con un servicio tan acotado, pero ahí estaba el truco. Nuestro papel era sentarnos con los clientes, charlar, servirles whisky, tomar whisky nosotras también para bajar más rápido la botella (en este punto la MADAMA se sintió generosa y dijo que podíamos mezclarlo con coca para que no nos haga mal), alcanzarles toallitas húmedas que se guardaban en la heladera si tenían calor, bailar con ellos si lo pedían. Estaba lleno de detalles complicados, por ejemplo al brindar había que tener cuidado de que el borde del vaso estuviera por debajo del borde del vaso del cliente, para demostrar que lo considerábamos superior. Yo a esta altura me quería ir, pero la señora esta, con mucha astucia, argumentó que en Japón los bares eran así, que como muchos japoneses vivían solos se consideraba normal tener cierta interacción social con las mozas, que no era nada inmoral ni vergonzoso. Me agarró por el lado de la diferencia cultural. Además me interesaba la idea de aprender un poco de japonés, y porqué no, de enamorarme de algún joven gerente de Kawasaki que me llenara de regalitos de Hello Kitty. Tenía 22 años, hay derecho a ser medio boluda a esa edad. Etiquetas: Dispersiones, Documentos, Papelones
2.7.10
Fue más o menos así
Cuando estaba eligiendo qué estudiar, sabía que me aburría fácil y que tenía que ser algo que cambiara, que no fuera siempre lo mismo. Y que me interesaba más formular preguntas que recibir respuestas. Una pregunta abre un mundo infinito de posibles respuestas, cuando queda resuelta es apenas una de las tantas que podría haber sido. Elegí diseño y elegí bien, porque créanme, hay diezmil logos posibles para cada cosa, pero ninguno va a estar bien si no se hicieron las preguntas correctas. Estudié eso y fui feliz. Trabajé con artistas y con chantas, hice cosas maravillosas y pedorras, gané mucha plata en estudios grossos, y chaucha y palito en otros, me elogiaron por ser una "diseñadora que leía el texto" (!) y me felicitaron por algo que en realidad era un error de imprenta mientras yo lloraba de la bronca, ayudé a hacer enojar a Leo García, pasé viernes a la noche eligiendo y discutiendo méritos de una u otra tipografía y disfrutándolo como una marrana, vi revistas que yo diseñaba en quioscos, adulé a imprenteros, trabajé tres días seguidos hasta desmayarme, escuché miles de discos y tomé hectolitros de mate, trabajé en Clarín y en una fundación que siempre olía a porro y donde te pasaba gente en pelotas caminando por al lado, puse en peligro mi vida para sacar la foto perfecta. Resumiendo, algo de lo que soy pasaba por ahí, por diseñar. Una parte de lo que pienso, siento y hago corría por ese cauce. Para cuando nació Fede, yo era freelancer y pensé que iba a poder seguir, con menos trabajo, claro. Pero no funcionó así. Para empezar están los aspectos prácticos. Empezás a trabajar y justo cuando estás más concentrada, el bebé se despierta y te das cuenta de que le toca comer, entre que le das la teta, lo cambiás, le hacés unos mimos, jugás un rato, y con suerte se vuelve a dormir, pasaron tres horas. Y no es sólo el tiempo, sino que tu cabeza y tu energía está en otro lado, corren por otro cauce. Supongo que debe haber causas biológicas para esto, pero todas las mamás recordamos los primeros días del bebé, y cómo una no piensa en nada que no sea bebé-pañal-teta. Wanda tiene unos posts maravillosos sobre eso, la saga del puré de papas en la cabeza. Como sea, traté, pero fracasé estrepitosamente. Me acuerdo de un cierre que tuve que ir a hacer a la editorial cuando Fede tenía unos 6 meses, pasaban las horas y no terminábamos más y yo sentía cómo se me juntaba la leche y me preguntaba si me extrañaría mucho, si le alcanzaría lo que me había exprimido, si tendría hambre. Igual seguí trabajando, pero esporádicamente, y de alguna manera no me sentía diseñadora, sino una especie de simuladora que podía usar los programas. Me semiconvencí de que ya no era diseñadora, que era mamá y ama de casa y cocinera, y me pareció que estaba bien, que me alcanzaba. Dejé de leer libros de diseño, de mirar tipografías, de buscar paletas de colores en los lugares más inverosímiles. Me equivoqué, porque había toda una parte de mí que no era, que no podía ser de otro modo que no fuera diseñando. Como si a una se le durmiera una pierna, y tratara de convencerse de que así está bien, de que puede vivir con una pierna insensible. El proceso de volver fue largo y tortuoso. Cursé la materia que me faltaba, di los finales, me recibí. Agarré algo más de trabajo, con miedo, con dudas, pero lo hice. Hice favores también, los favores ayudan, todo lo que se hace por amor ayuda. En el medio dejé re pagando a dos amigos (fue el año pasado, cuando cerró el jardincito de Fede y todo se me fue para atrás) y todavía duele y arde, pero espero haber aprendido que nada me hace sentir peor que fallarle a alguien que espera algo de mí. Y ahora estoy acá, todavía oxidada, todavía recuperando mecanismos y habilidades, todavía peleándome con el Illustrator CS 3 porque el último que usé fue el 10. Pero leo libros, veo tipografías, voy por la calle y lamento no tener la cámara para sacarle a esa puerta que tiene esa mezcla perfecta entre verde agua y turquesa, preguntándome cómo sería ese edificio si tuviera que trasladarlo a una página de libro (no se rían, los diseñadores traducimos todo a gráfica, no saben cuántos de mis trabajos son en realidad películas de los Cohen o cuántas de mis paletas de colores son canciones de Bjork).
Etiquetas: Bitácora de logros, Canto loas, Documentos
30.10.09
16.9.09
A mi maneeeeeeeraaaa
Hay que tener en cuenta: quién sos, quién es tu hijo, qué creés que va a necesitar, qué querés de la escuela.
Etiquetas: Documentos
15.9.09
Ensalada waldorf
Ayer tuvimos la reunión en la escuela waldorf a la que tantos porotos le pusimos y a la que venimos acosando (en realidad al personal administrativo, no a la escuela en sí) para que nos den bola desde el año pasado. Conclusión: no salimos decepcionados, las cosas que parecían buenas son aún mejores y las cosas que nos generaban dudas siguen estando pero menos que antes, y parecen ser muy manejables. Acá correspondería insertar un laaargo párrafo explicativo sobre las instituciones waldorf, Rudolf Steiner, la Alemania de entreguerras (la Bauhaus, dios, la Bauhaus), la antroposofía, y siga contando, pero la verdad no sirvo para eso. Yo voy a hablar subjetivamente (la subjetividad sí es lo mío) sobre lo que a mí me gusta y me interesa de esto, y es muy probable que si hablan con alguien de la escuela les diga otras cosas o las explique de otro modo.
Etiquetas: Documentos
13.2.09
25.8.08
Al césar lo que es del césar
Estaba leyendo en el blog de Perica el relato del parto de su amiga. Tan fuerte, tan tan fuerte. Terminamos todas moqueando. Y pensaba que leí muchos relatos de parto (el de Viole, el de Malagata, el de la propia Perica, el de Kleine Fable, el de Paula y tantos más) pero pocos de cesáreas. Claro, se entiende, es mucho más épico decir "entonces pujé con todas mis fuerzas y traje a mi hijo al mundo" que decir "me abrieron como un pescado y sacaron al nene mientras yo miraba fijo una sábana celeste". La cosa es que parecería que ir a cesárea es algo así como un fracaso. Siempre es mejor ir a parto natural pero a veces no se puede y la cesárea es la diferencia entre la vida y la muerte. No tendríamos que sentirnos mal por eso, no somos menos madres o menos mujeres por no haber pasado por el parto. Así que acá va.
Yo estaba de 7 y medio, con preeclampsia, medicada y con la presión por las nubes. El martes fuimos de la obstetra a ver si duraba una semana más. Casi casi llevo el bolso porque estaba segura de que me internaban.
Violeta me tomó la presión y me dio una batería de estudios para hacerme (monitoreo fetal, ecografías, orina, sangre, electros). Todavía no habían llegado los anteriores. Volvimos a casa y Alejandro se fue a comprar unos parlantes para que pudiese escuchar música en la computadora. Sonó el teléfono y era Violeta, que había recibido los estudios. Me dijo que no se podía esperar más y que al otro día nacía. Glup. Y yo estaba sola. Empecé a llamar a todo el mundo y en el medio volvió Alejandro, que a medida que me escuchaba hablar por teléfono con mi hermana se daba cuenta de lo que venía y se ponía verde. Nos dimos cuenta de que no teníamos ningún juguete para el bebé, y nos fuimos en taxi a comprar algo al Abasto. Yo no podía comer pero no me importaba porque no tenía hambre, pero tampoco podía tomar nada y me moría de sed. Esa noche creo que dormí tres horas. A la mañana me levanté, me duché con jabón Pervinox (puaj), me saqué todos los pelos que pude y nos tomamos el colectivo rumbo al Mater Dei. Estaba recagada de frío. Ya nos esperaba la partera (que por cierto no ayudó en nada, insistía en consolarme cuando yo no necesitaba consuelo, y por querer ponerme ella el suero en lugar de la enfermera me hizo recagar de dolor). Hice un par de trámites y me llevaron a una sala de preparto. Me puse la bata, me sacaron sangre, me afeitaron ahí abajo, suero, prueba de coagulación. Cada vez que se abría la puerta yo miraba con ojos de vaca loca a ver qué me iban a clavar ahora. No podía parar de temblar. Las enfermeras macanudísimas, el cardiólogo un sorete (por suerte justo cambió el turno y el que me hizo el monitoreo era un bombonazo morocho que si no me infarté ahí nunca más). Para cuando me llevaron al quirófano recuperé algo de calma. Peridural, que casi no sentí. El anestesista me explicó que no tenía que mover los brazos y que él iba a bajar la sábana cuando sacaran al nene para que yo lo viera. Le dije mirá que soy impresionable, si veo sangre me desmayo, él me dijo no vas a ver nada, sólo a tu hijo. Y ahí me acostaron, me pusieron la sábana arriba para que no vea nada, y de repente ya no tenía piernas. Tuve una sensación rarísima mientras se me dormían, como de meterte en agua muy fría. Yo sabía que estaban haciendo cosas por mi panza pero no sentía nada. Llegó Violeta, vino a saludarme muy sonriente, a partir de ahí ya no tuve miedo, sólo ganas de que todo pasara de una vez. Estaba preocupada de que empezaran a operarme sin Alejandro así que pregunté y ahí lo hicieron pasar. Muy raro verlo vestido de doctor. En un momento todo mi campo visual se vió cubierto por una cara y una voz profunda me dijo "hola, soy el cardiólgo". Pensé que me había muerto e ido al cielo pero por las dudas le contesté "hola, cardiólogo". No iba a desperdiciar la oportunidad de hablar con semejante belleza ni en mi lecho de muerte. Hicimos chistes con el anestesista acerca de cómo no podía mover los brazos y él me iba a rascar donde me picara. Le pedí a Alejandro que me contara La balada del Mar salado, una historieta de Corto Maltés. Se lo tuve que pedir dos o tres veces porque al muchacho le andaba faltando criterio, pero reaccionó y empezó a contármela. No sé cuánto habrá pasado pero no fueron más de quince minutos. De vez en cuando sentía unos tirones y empujones, un poco impresionantes pero cero dolor. Y de repente me empezaron a tirar para abajo muy fuerte, la escena era como en Tiburón, la sabanita celeste venía a ser el agua y creo que yo debía tener la misma cara espantada que la pobre bañista. Y ahí la escuché a Violeta que decía "ahí viene, ahí viene", y el anestesista bajó la sabanita. Lo vi salir. Era algo así como un chinchulín enrollado, tan chiquito, pero tan tan lindo, estaba muy quieto y me morí de miedo de que estuviera muerto, y subieron la sábana y no lo veía más pero lo escuché llorar (después supe que le tuvieron que dar oxígeno para que empezara a respirar). Dije en voz alta que parecía un gatito. Me lo trajeron dos segundos, lo pude besar, le dije a Alejandro "mirá lo que hicimos", lo miré una vez y ya lo conocía, y lo iba a reconocer entre mil bebés. El anestesista me dijo "miralo a tu gatito". Y se lo llevaron. Alejandro se fue con él y me quedé sola mientras me cosían. No sabía nada de lo que pasaba al lado, trataba de escuchar llantos, quería que me lo traigan de nuevo pero no me animaba a pedir porque sabía que tenían que revisarlo. Esa parte fue la más difícil, no poder abrazarlo, morirme de miedo de que le pasara algo, la incertidumbre. Al ratito vino la neonatóloga y me explicó que el nene estaba bien pero que tenía que ir a Neo, que parecía tener problemas para repirar y que había que esperar. Esperar. Me quedé ahí tirada mientras terminaban de coserme y me puse a esperar con toda el alma. Y lo que vino después masomenos ya lo saben...
Etiquetas: Documentos
29.5.08
Qué fantástica fantástica esta fiesta
Yo sé que fue el cumple de Fede. Sé que hicimos fiesta. Sé que vino gente, porque alguien se comió toda la comida que preparé. Sé que estuve ahí, porque el señor del centro comunitario me saluda cada vez que me ve. Pero para mí pasó todo en un rush de calentar empanadas, alcanzar bebidas, tratar de hablar con todos y no hablar con nadie, mirar de vez en cuando por dónde andaba el Fede, y pum se acabó. Lo importante: el gordito la pasó bárbaro, los que no lo conocían lo conocieron, varios invitados vinieron con lagrimitas billándoles en los ojos a contarme cómo el Fede les había tirado los brazos (es comprador el nene). Ligó ropa, juguetes, libros y cds. Y cuando volvimos a casa, nos derrumbamos los tres en la cama, y a los dos segundos padre e hijo dormían el sueño de los justos. Madre psicótica se levantó a lavar platos. Dejo videíto que filmó Kiwi (logró lo imposible, que me guste un tema de Intoxicados).
Etiquetas: Amor en pañales, Canto loas, Documentos, El Fede en sí
27.5.08
Bloggers del mundo uníos
Etiquetas: Documentos
16.5.08
Feliz feliz en tu día
No se me ocurre nada. Vuelvo a postear esto:
Tenía una lista con lo que había que comprar. Con mi maldita manía-imposibilidad de usar un cuaderno en el orden correcto (siempre lo abro por cualquier hoja en blanco y empiezo a escribir) tuve que revisarlo para encontrarla. Y resultó ser el cuaderno que me llevé al hospital cuando me internaron y en el que escribí inmediatamente después de la cesárea, cuando no podía hablar. Son frases sueltas de diálogos con Alejandro, con mi tía, mi hermana, la neonatóloga que recibió al Fede, etc. Fresh impressions of maternity...
Contame del bebé
Es hermoso!!!!
Contame más!
Color?
Cuando lo tocaste hizo algo?
Me porté bien?
Tus viejos pudieron verlo?
En un rato me van a pasar a la hab 514
Él te necesita más! Es chiquito y está solo!
Avisale a la enfermera que cuando me muden de hab. te avise, así llevás los bolsos.
Averiguá si ya me mudan, a ver si esperás un poquito o si tenés tiempo.
Cómo estás?
Cuando vayas a verlo averiguá si no puedo tenerlo un ratito aunque sea.
Avisale al resto de la gente.
Querés ir a comer algo?
Decile a tus viejos y a mi tía que vengan si quieren pero explicales.
No llores, maricona!
Se extraña un poco la panza
Salió taurino
Boca arriba no me duermo
¿Hinchó mucho mi suegra?
Nunca un parto normal en esta familia!
Nació llorando como loco
Mañana ya me sacan el suero y la sonda y puedo moverme y hablar
Pero me lo mostraron un minuto y después me lo sacan! Es para volverme loca!
Es medio trasmano la clínica esta
Cuánto pesó Zoe cuando nació?
Te dejabas todos los estudios abajo!
Cuándo se podrá alimentar con leche que yo me extraiga?
Yo esoy lo más bien, me cuida la enfermera.
Vayan tranquilos y vos dormí en casa.
Me puedo quedar sola dos horas, no pasa nada.
Mi hermana sabe que estamos en el 5to?
Lo ví nacer y me lo mostraron un ratito
Olivia se muere de miedo!
El bebé abrió los ojos?
Echá a todo el mundo que yo duermo, avisale a la enfermera y andá a casa
Me estrujaron toda.
Estoy con sonda hasta mañana.
Mañana me sacan el suero y la sonda y puedo comer.
Puedo tomar agua a la tarde pero no sé bien a qué hora.
Ellos van a poder ver al bebé?
Una observación: sedada, recién cosida, sin poder hablar, con todo el shock de tener un bébé de un día para el otro (la obstetra me avisó el día anterior a las 6 de la tarde que tenía los estudios y no podíamos arriesgarnos a esperar más), sin haber podido verlo más de diez segundos, todvía tenía ganas de mandonear a medio mundo y organizar las visitas, los horarios y las tareas de las enfermeras, retar a Alejandro por dejarse los análisis olvidados en la habitación. Dios me libre, qué bicha que soy.
Etiquetas: Documentos
9.3.08
Las cosas del querer
-Dale abuela, contame otra vez.
-¿Otra vez querida (cof cof)? ¿No te aburrís de escuchar siempre lo mismo?
-No, dale, una más y basta.
-Bueno, está bien. Resulta que la abuela empezó a trabajar en un bar, y el abuelo iba a tomar café con los amigos. La abuela el segundo día que lo atendió ya le vio algo pero andaba con bastantes líos. Y el abuelo siempre papando moscas así que no se enteraba de nada.
-Claro, como ahora cuando jugamos al Ultramegaplus, que siempre le gano.
-No, mi amor, eso es porque tiene artritis, pero no importa. La cosa es que la abuela y el abuelo se fueron conociendo, charlando, se espiaban por los espejos. Y a la abuela le gustaba en serio el abuelo, y cada vez que se sentaba alguna chica en su mesa vigilaba que no se le acerque mucho, y el abuelo apenas apoyaba el culo en la silla (perdón, querida, no le digas a tu mamá que te dije una mala palabra, está muy mal eso) tenía enseguida su café y su jarrita de agua. Pero la abuela veía que el abuelo era muy simpático con ella pero no le pedía el teléfono (era una cosa que servía para hablar, ¿te acordás que vimos uno en el museo?) ni le decía de salir ni nada. Y ahí la abuela se dio cuenta de que se había enamorado en serio y se pegó flor de susto.
-¿Y cómo sabías, abu?
-Uy querida, no te lo puedo explicar, ya te va a pasar y me vas a entender. Pero imaginate que estás en un lugar oscuro, y tenés miedo y frío, y ves a lo lejos una casa iluminada y con gente adentro. Así me sentía yo cuando lo miraba al abuelo.
-Ay qué feo. O qué lindo.
-Y ahí para mí era feo porque no sabía si el abuelo me quería o no. Encima la abuela, que era bastante loca en ese momento, andaba con un muchacho, y el abuelo los vio juntos un día que la fue a esperar.
-¿Y se enojó el abuelo?
-No, él no era mi novio ni nada, no podía enojarse, pero yo pensé que no me iba a decir nada si pensaba que estaba con alguien. Pero un día resulta que fue el cumpleaños del abuelo, y entonces la abuela se animó y le escribió con caligrafía una tarjeta con una página de un escritor que se llamaba Galeano. Tinta china blanca y plateada sobre papel azul oscuro, todavía me acuerdo. Y el abuelo se puso colorado cuando la abuela se la dio. Y esa noche el abuelo le dejó a la abuela unas servilletas de papel con cosas escritas. Si querés te las muestro, pero no vas a entender nada, viste la letra rara que tiene el abuelo. No sabés lo que me costó descifrarlas, encerrada en el baño del bar y con las manos temblándome. Y a los pocos días el abuelo le pidió el mail a la abuela, y le mandó un mail así muy general, como quien no quiere la cosa. Y la abuela le contestó igual, y quedó todo en stand by. Pero una noche la abuela salió del trabajo re loca, y se metió en un cyber y le mandó al abuelo un mail bastante explícito. Y el abuelo desapareció por tres días. Y la abuela no sabía si matarse de la vergüenza, renunciar al trabajo o decirle que había sido un chiste, cuando le llegó la respuesta. El abuelo había estado ocupado, por eso no había ido al bar ni chequeado mails. Pero le pedía el teléfono. La abuela se lo dio. El abuelo la llamó y trataron de arreglar para verse, pero como el abuelo trabajaba de día y la abuela de noche, era complicado. Al final quedaron para el viernes. Mientras la abuela trataba de sacarse de encima al muchacho este que te dije y le estaba dando trabajo. Y encima el abuelo no tuvo mejor idea que esperarla el jueves a la salida del trabajo. Y fueron a la casa de la abuela y se dieron besos y se acostaron vestidos en la cama de una plaza de la abuela y durmieron ahí.
-Ay abuela, yo ya soy grande, no me mientas, qué se van a acostar vestidos.
-No, en serio, estábamos tan cansados que nos quedamos dormidos juntos, ahí abrazados. Y al otro día el abuelo llegó tardísimo al trabajo. Pero el otro muchacho que te dije se dio cuenta de que algo raro pasaba y aunque no era nada serio y la abuela ya le había dicho de todos los modos posibles que se fuera a ver si había puesto la marrana, se sintió el amante ofendido y llamaba por teléfono, caía a tocar timbre a las tres de la mañana, le quería pegar al abuelo, un desastre. Así que por unos días anduvimos escondiéndonos por ahí para evitar líos. Y no sabemos bien cómo pasó pero a las dos semanas el abuelo se vino al departamentito de la abuela, y después nos mudamos, y después nos mudamos otra vez, y nació tu papá, y tu tía Matilda, y el tío Ignacio, y la tía Margarita. Y ahora estamos todos viejos y arrugados pero nos seguimos queriendo mucho. Ya está, no me pidas que te lo cuente más porque me aburrí.
-Si a vos te encanta contarlo, qué te creés que soy tonta yo.
Etiquetas: Documentos
5.2.08
Loca lotería genética
Volvió Patricia de las vacaciones y allí estuvimos, creo que fuimos sus primeros pacientes. Creció dos centímetros (Fede, no Patricia, que es más bien tirando a corchito), aumentó 700 grs, puede usar andador pero no mucho y sacamos una foto que pronto será posteada.
Hablando de fotos, mi abuela, que está más lucida que todo el resto de la familia junta, venía diciendo que Fede es idéntico a mi papá cuando era chico. Todos asentíamos "si, abuela, sí" y seguíamos en la nuestra. Pero lo que no sabíamos es que mientras la abuela estaba escarbando entre sus baúles y cajas y bolsas hasta que encontró esto:

A la izquierda mi papá a los 6 meses, a la derecha Fede un poco más grande. No digo que idéntico pero parecido es. Grande abuela, ganaste otra vez.
Etiquetas: Bitácora de logros, Documentos, El Fede en sí
18.1.08
Papeloneando con Tom Waits
Tengo que hacer dos aclaraciones:
1) NO LLORO FRENTE A DESCONOCIDOS. Me da pudor. Ni siquiera cuando fuimos a ver Big Fish y los sollozos de la gente tapaban la banda de sonido.
2) Gracias a sus movimientos enloquecidos y a un uso estratégico del cordón umbilical, no pudimos saber el sexo del Fede por mucho tiempo. En la ecografía del 5to mes, la chica nos dijo que se jugaba a nena, pero que no estaba segura. Ni lerdos ni perezosos, le pusimos Matilda. Como Matilda de Roald Dahl, como Matilda de El perfecto asesino, como Matilda de The Tom Traubert´s Blues, la canción de Tom Waits.
Me gusta Tom Waits. Mucho. Me gusta lo viejo y lo nuevo. Lo escucho, lo escuché y lo he de seguir escuchando. Seis meses y medio de embarazo y me entero que viene al Bafici, a dar una charla sobre bandas de sonido o algo así, no me importa si habla de ahumar arenques, tengo que estar ahí. En el Alvear, entrada libre y gratuita, peeeero... por orden de llegada y sólo una por persona. Hay que hacer cola. Hasta ese momento mi salud era impecable y caminaba tres kilómetros por día. Allí fuimos, hicimos la cola, conseguimos las entradas, lo que sentí cuando ví que había un piano sobre el escenario no puede describirse, acuérdense del primer beso, de cuando ganaron la lotería, de cuando les dio positivo el evatest, lo que quieran. Estaba Matías con nosotros.
Salió Tom y se vino el teatro abajo con los aplausos. Dos periodistas pelotudos se dedicaron a tratar de demostrar lo piolas que eran y todo lo que sabían. El tipo un caballero, sorteó la situación con sentido del humor e impecable cortesía. Y entonces se levanta y camina hacia el piano. Toca una canción. Yo ya tenía un nudo en la garganta, admito que el embarazo me tenía sensible. Aplausos, otra. Dos acordes y la reconozco. El tipo tiene como 20 discos, no sé cuántas canciones, y va y toca esa. Justo esa. La que nombraba a mi hija en cada estribillo. El efecto fue el mismo que si abriera dos canillas. Creo que Alejandro se asustó pero no sé si por el llanto o por cómo le estrujé la mano. Cuando salimos del teatro parecía que venía de un funeral. Pero sonreía. No se me borró la sonrisa en varios días.
En la siguiente ecografía, le pregunto al ecógrafo ¿Cómo está la nena?. ¿Qué nena?, me dice, esto es un macho. Y bien macho. ¿¿Y ahora qué hacemos?? Matildo no le vamos a poner, lo matamos, pobre. Lista de nombres, a elegir otra vez. Y todo lo que había llorado en el Astral fue al divino botón. O no, no sé. Lástima que Tom Waits no usa computadoras, sino le mandaba un mail. Creo que le gustaría la anécdota.
Dejo un video del momento. No es mío, lo saqué de youtube.
Etiquetas: Documentos, Papelones
6.1.08
El extraño damo
Le pregunto a Alejandro: ¿Te molesta si cuento la historia de tu papá en el blog?. Me dice no, dale, no hay problema. Piensa un poco y agrega: pero no te van a creer.
Corro el riesgo y juro y rejuro que es real.
En esa familia siempre fueron ultracatólicos. Hay (o hubo, creo que ya fueron todos a ver si es cierto que existe Dios) varios parientes curas y otras tantas monjas. La abuela de Alejandro era una arpía. La tía de Alejandro (María Elena, inteligente, cabezadura y encantadora como ella sola) entró en el noviciado a los 12 años, probablemente para escaparse de la madre. El padre a la misma edad se fue al seminario salesiano.
Estuvo ahí 12 años. Nunca lo sabremos pero parece que la pasó horrible. Tenían muy poco tiempo para comer y era apurarse para tragar todo lo posible o pasar hambre. Todavía hoy come muy rápido, como desesperado. No debe haber encajado muy bien, es un tipo bastante raro y se sabe que los grupos son crueles. A los 24 le dijeron que no tenía vocación de sacerdote y se tuvo que ir. Trató de entrar en otras congregaciones. Le dijeron que saliera, viviera un poco, y si quería tratara de nuevo en un tiempo. Así que quedó varado en el mundo exterior, del que no conocía nada, con una madre odiosa y sin la menor idea de lo que hacer con su vida.
Trabajó un tiempo en una joyería y se puso por su cuenta a estudiar electrónica. Entró a trabajar en IBM. Sabemos por el único amigo de la familia que ahí también lo cargaban y era "el raro". Igual el padre se sintió a gusto en una empresa grande y paternalista. Era lo más parecido a un seminario que podía encontrar. En algún momento (ya tenía 42 años) lo mandaron a General Motors a supervisar las máquinas y ahí conoció a la madre de Alejandro. Estuvieron 6 meses de novios y se casaron. Alejandro nació menos de un año después (la anticoncepción es pecado). Hubo varios problemas con el parto, mi suegra tuvo que hacer reposo absoluto, cuando el nene nació no podían parar la hemorragia y estuvo internada un mes, encima ella es factor RH negativo y Alejandro positivo y hubo que salir a buscar un medicamento que era casi inconseguible en esa época. El padre quedó bastante traumado y decidió no tener más hijos. Eso en un católico se traduce en abstinencia.
Cuando hacía poco que estábamos juntos (me acuerdo la escena, los dos desnudos sentados con las piernas cruzadas en la cama de una plaza, en mi departamento de un ambiente) Alejandro me dijo que sus padres no cogían. Yo tuve un ataque de risa y le dije que todos pensábamos lo mismo pero que no era real, que sino de dónde veníamos. Él me dijo que sí, que ya sabía que todos pensaban así, pero que en su caso era cierto. Cuando los conocí le creí. Los padres duermen en camas separadas. De hospital, de esas enormes y altas de metal brillante con palancas para levantar la cabecera o los pies. En serio.
Vivieron toda la infancia de Alejandro en un departamentito de dos ambientes, en el mismo edificio en el que vivía la madre arpía. Cuando llegaba del trabajo, antes de subir a saludar a su familia, el padre pasaba por el departamento de su madre a tomar sopa. Mi suegra detestaba cordialmente a la vieja maldita y el sentimiento era mutuo, lo que no impidió que le hiciera de enfermera cuando empezó a tener achaques (esto duró años). También el abuelo materno se enfermó y lo trajeron al mismo edificio. La vida empezó a girar alrededor de cuidar a los viejos.
En plena híper del 89 pasaron varias cosas juntas. La madre arpía se deprimió. IBM pasó a retiro obligatorio a varios empleados, entre ellos al padre de Alejandro. Empezó a tener ideas paranoicas: que se iban a morir de hambre, que los iba a venir a buscar la policía, que había que comprar ochenta papeles higiénicos para "ahorrar", cosas así. Se deprimió él también. No quería levantarse de la cama, no quería comer, no quería bañarse, y quería que su familia lo acompañara. Un infierno (¿no les da lástima mi suegra ahora?). No voy a entrar en muchos detalles, se me está yendo de largo el post. La depresión duró tres años y terminó cuando murió su madre.
Las cosas siguieron relativamente estables bastante tiempo. Seguía teniendo ideas raras (en un momento importó un montón de bicicletas de la India que no le pudo vender a nadie y perdió un fangote de plata, después quería que Alejandro vendiera por los quioscos stickers de bandas de rock pero NO de los Rolling Stones porque la lengua "no le gustaba", cosas así). Hace seis años se deprimió otra vez. No hubo una causa clara y tampoco había muchos síntomas, parecía una vuelta a la niñez. Psiquiatra, pastillas, terapia, etc. Cuando lo estabilizaron le dieron el alta pero quedó como desconectado. Le da miedo todo, casi no habla, come muy poco, tiene obsesiones con el tiempo, hace cosas como preguntar cinco veces si apagamos el fuego después de calentar la pava, no quiere que mi suegra salga de la casa. Con Federico está aterrorizado, no se anima ni a tocarlo, aunque a veces parecería estar contento también. Dijo varias veces que es igual que Alejandro cuando era chico, yo lo veo como un gesto de ternura porque él adoró a su hijo.
Y bueno, así estamos. Alejandro es en muchas cosas lo opuesto al padre y en algunas un calco. ¿Se entiende porqué estoy contenta de que se vaya de IBM?
Etiquetas: Documentos
28.11.07
El block testigo
Estuve trabajando bastante. Como consecuencia, tenemos algo más de plata de lo habitual. ¿Y qué hacen dos progres devenidos medioburgueses con casa nueva hipotecada y bebé, cuando les sobra algo de plata? Van a Easy!!!! Tenía en un bloc anotada la lista de cosas que había que comprar. Con mi maldita manía-imposibilidad de usar un cuaderno en el orden correcto (siempre lo abro por cualquier hoja en blanco y empiezo a escribir) tuve que revisarlo para encontrar la lista. Y resultó ser el cuaderno que me llevé al hospital cuando me internaron y en el que escribí inmediatamente después de la cesárea, cuando no podía hablar. Son frases sueltas de diálogos con Alejandro, con mi tía, mi hermana, la neonatóloga que recibió al Fede, etc. Fresh impressions of maternity...
Contame del bebé
Es hermoso!!!!
Contame más!
Color?
Cuando lo tocaste hizo algo?
Me porté bien?
Tus viejos pudieron verlo?
En un rato me van a pasar a la hab 514
Él te necesita más! Es chiquito y está solo!
Avisale a la enfermera que cuando me muden de hab. te avise, así llevás los bolsos.
Averiguá si ya me mudan, a ver si esperás un poquito o si tenés tiempo.
Cómo estás?
Cuando vayas a verlo averiguá si no puedo tenerlo un ratito aunque sea.
Avisale al resto de la gente.
Querés ir a comer algo?
Decile a tus viejos y a mi tía que vengan si quieren pero explicales.
No llores, maricona!
Se extraña un poco la panza
Salió taurino
Boca arriba no me duermo
¿Hinchó mucho mi suegra?
Nunca un parto normal en esta familia!
Nació llorando como loco
Mañana ya me sacan el suero y la sonda y puedo moverme y hablar
Pero me lo mostraron un minuto y después me lo sacan! Es para volverme loca!
Es medio trasmano la clínica esta
Cuánto pesó Zoe cuando nació?
Te dejabas todos los estudios abajo!
Cuándo se podrá alimentar con leche que yo me extraiga?
Yo esoy lo más bien, me cuida la enfermera.
Vayan tranquilos y vos dormí en casa.
Me puedo quedar sola dos horas, no pasa nada.
Mi hermana sabe que estamos en el 5to?
Lo ví nacer y me lo mostraron un ratito
Olivia se muere de miedo!
El bebé abrió los ojos?
Echá a todo el mundo que yo duermo, avisale a la enfermera y andá a casa
Me estrujaron toda.
Estoy con sonda hasta mañana.
Mañana me sacan el suero y la sonda y puedo comer.
Puedo tomar agua a la tarde pero no sé bien a qué hora.
Ellos van a poder ver al bebé?
Etiquetas: Documentos




