6.1.08

El extraño damo

Le pregunto a Alejandro: ¿Te molesta si cuento la historia de tu papá en el blog?. Me dice no, dale, no hay problema. Piensa un poco y agrega: pero no te van a creer.
Corro el riesgo y juro y rejuro que es real.
En esa familia siempre fueron ultracatólicos. Hay (o hubo, creo que ya fueron todos a ver si es cierto que existe Dios) varios parientes curas y otras tantas monjas. La abuela de Alejandro era una arpía. La tía de Alejandro (María Elena, inteligente, cabezadura y encantadora como ella sola) entró en el noviciado a los 12 años, probablemente para escaparse de la madre. El padre a la misma edad se fue al seminario salesiano.
Estuvo ahí 12 años. Nunca lo sabremos pero parece que la pasó horrible. Tenían muy poco tiempo para comer y era apurarse para tragar todo lo posible o pasar hambre. Todavía hoy come muy rápido, como desesperado. No debe haber encajado muy bien, es un tipo bastante raro y se sabe que los grupos son crueles. A los 24 le dijeron que no tenía vocación de sacerdote y se tuvo que ir. Trató de entrar en otras congregaciones. Le dijeron que saliera, viviera un poco, y si quería tratara de nuevo en un tiempo. Así que quedó varado en el mundo exterior, del que no conocía nada, con una madre odiosa y sin la menor idea de lo que hacer con su vida.
Trabajó un tiempo en una joyería y se puso por su cuenta a estudiar electrónica. Entró a trabajar en IBM. Sabemos por el único amigo de la familia que ahí también lo cargaban y era "el raro". Igual el padre se sintió a gusto en una empresa grande y paternalista. Era lo más parecido a un seminario que podía encontrar. En algún momento (ya tenía 42 años) lo mandaron a General Motors a supervisar las máquinas y ahí conoció a la madre de Alejandro. Estuvieron 6 meses de novios y se casaron. Alejandro nació menos de un año después (la anticoncepción es pecado). Hubo varios problemas con el parto, mi suegra tuvo que hacer reposo absoluto, cuando el nene nació no podían parar la hemorragia y estuvo internada un mes, encima ella es factor RH negativo y Alejandro positivo y hubo que salir a buscar un medicamento que era casi inconseguible en esa época. El padre quedó bastante traumado y decidió no tener más hijos. Eso en un católico se traduce en abstinencia.
Cuando hacía poco que estábamos juntos (me acuerdo la escena, los dos desnudos sentados con las piernas cruzadas en la cama de una plaza, en mi departamento de un ambiente) Alejandro me dijo que sus padres no cogían. Yo tuve un ataque de risa y le dije que todos pensábamos lo mismo pero que no era real, que sino de dónde veníamos. Él me dijo que sí, que ya sabía que todos pensaban así, pero que en su caso era cierto. Cuando los conocí le creí. Los padres duermen en camas separadas. De hospital, de esas enormes y altas de metal brillante con palancas para levantar la cabecera o los pies. En serio.
Vivieron toda la infancia de Alejandro en un departamentito de dos ambientes, en el mismo edificio en el que vivía la madre arpía. Cuando llegaba del trabajo, antes de subir a saludar a su familia, el padre pasaba por el departamento de su madre a tomar sopa. Mi suegra detestaba cordialmente a la vieja maldita y el sentimiento era mutuo, lo que no impidió que le hiciera de enfermera cuando empezó a tener achaques (esto duró años). También el abuelo materno se enfermó y lo trajeron al mismo edificio. La vida empezó a girar alrededor de cuidar a los viejos.
En plena híper del 89 pasaron varias cosas juntas. La madre arpía se deprimió. IBM pasó a retiro obligatorio a varios empleados, entre ellos al padre de Alejandro. Empezó a tener ideas paranoicas: que se iban a morir de hambre, que los iba a venir a buscar la policía, que había que comprar ochenta papeles higiénicos para "ahorrar", cosas así. Se deprimió él también. No quería levantarse de la cama, no quería comer, no quería bañarse, y quería que su familia lo acompañara. Un infierno (¿no les da lástima mi suegra ahora?). No voy a entrar en muchos detalles, se me está yendo de largo el post. La depresión duró tres años y terminó cuando murió su madre.
Las cosas siguieron relativamente estables bastante tiempo. Seguía teniendo ideas raras (en un momento importó un montón de bicicletas de la India que no le pudo vender a nadie y perdió un fangote de plata, después quería que Alejandro vendiera por los quioscos stickers de bandas de rock pero NO de los Rolling Stones porque la lengua "no le gustaba", cosas así). Hace seis años se deprimió otra vez. No hubo una causa clara y tampoco había muchos síntomas, parecía una vuelta a la niñez. Psiquiatra, pastillas, terapia, etc. Cuando lo estabilizaron le dieron el alta pero quedó como desconectado. Le da miedo todo, casi no habla, come muy poco, tiene obsesiones con el tiempo, hace cosas como preguntar cinco veces si apagamos el fuego después de calentar la pava, no quiere que mi suegra salga de la casa. Con Federico está aterrorizado, no se anima ni a tocarlo, aunque a veces parecería estar contento también. Dijo varias veces que es igual que Alejandro cuando era chico, yo lo veo como un gesto de ternura porque él adoró a su hijo.
Y bueno, así estamos. Alejandro es en muchas cosas lo opuesto al padre y en algunas un calco. ¿Se entiende porqué estoy contenta de que se vaya de IBM?

8 comentarios:

tusitala dijo...

Cuando Alejandro salga de IBM ¿no entrareis en depresión? Espero!

Buena historia! Quien más, quien menos tiene sus cosas, sus manías, su forma de encarar el mundo, sus miedos... la diferencia está en la capacidad para controlarlos, para vivir con ellos. Yo estoy segura que todos andamos en la cuerda floja... un traspiés y caemos en una depresión así. Qué vida!

Laureana dijo...

Y con semejante panorama la suegra todavía tiene ganas de romper las p...? Pobre hombre, me dio como ternura, me hizo acordar a un tío mío que así, para atrás, para atrás siempre. Tá buena la historia, el Fede los dejó dormir?

K-®y dijo...

Muy loca la historia. Me dió lástima el papá de Alejandro. Vida complicada.

Anónimo dijo...

Qué vida de mierda !!!!!!!!
Eso pasa por no coger !!!!

Besos enormes para vos y el fede.

La otra Vero

V. dijo...

Coincido plenamente con La otra Vero...eso pasa por no coger!!!!
Tristisisisisimo.

Sil dijo...

Tusitala, no des ideas que me asusto! Por las dudas trataremos de coger lo más posible (o lo que permita el retoño...)

Rossana Vanadía dijo...

Lo que me queda es que los padres nos pueden y a la vez podemos cagarle la vida a los hijos de una forma insoportable. Que atentos hay que estar!

ww dijo...

Anoche andube por tu blog, me dio una pena inmensa la madre de Alejandro, estar casada con un tipo que te saca de la cama matrimonial y te condena a una vida de mierda (claro que porque no se divorcio, en esa epoca quien sabe si era facil). No wonder que la pobre seniora se mete en tu cama y te mira las bombachas. Pobrecita, que vida tan desgraciada!