En el medio del caos absoluto, con el piso sembrado de triguitos que se le cayeron al Fede, papeles desparramados por todos lados, lanas, origamis a medio plegar y clientes protestando con razón, mi esposo me abraza y se ofrece a hacer un viaje de 45 minutos en colectivo con el niño a cuestas para ir a buscar un material que necesito corregir. Y yo lo abrazo más fuerte, le doy un beso en la nuca y le agrego apellido a su apodo de siempre. Era PocaOnda (como un cacique indio). Ahora es PocaOnda BuenHombre. Y yo no sé qué haría sin él.
28.9.10
26.9.10
La semana del tiburón en Nat Geo
Lunes: comprar libro y lápices de regalo para compañerita de Fede, coser pen roll para los lápices, terminar los cuentos del jardín y enviar, empezar programa kermesse de primavera, ir a buscar a Fede llevando papel e instrucciones para armar origami de flor de loto, volver a casa, darle de comer, cambiarlo, llevarlo a cumpleaños (estaba molido y se quedó dormido), seguir con el programa de la kermesse, enviarlo para revisar, hacer algo que le debo a cliente 1.
Etiquetas: Listas no muy útiles
24.9.10
Cómo salva la camarita
Etiquetas: Dispersiones, El Fede en sí
22.9.10
Queremos margaritas
Etiquetas: Dispersiones
18.9.10
Alimento para el alma
A mí me gustan mucho los blogs de misceláneas. Pero tienen la desventaja de que cada diez cosas que publican, con suerte me interesaron tres. Pero encontré un blog en donde todo lo que ponen me gusta, me conmueve, me hace pensar, sentir y me da ganas de hacer cosas.
Etiquetas: Dispersiones
17.9.10
Rara, como apagada
El hospital es un gran distorsionador espacio-tiempo. Una entra ahí y la vida tal como la conocía queda anulada, empieza una extraña continuidad de bandejas de comida, enfermeras que entran y salen, cambio de sábanas y doctores que hacen la ronda. Hay que entrar en ese ritmo porque sino te volvés loca, pero es muy alienante. Para empezar, no te dejan dormir. Cada dos horas entra alguien que te toma la presión o te toma la temperatura o te hace tragar algo. Y los médicos te dan la información de un modo muy raro. Te dicen mil cosas, pero no te dicen lo más importante. Ejemplo: "Federico presenta un cuadro de broncoespasmo, los bronquios están contraídos, ahora lo importante es dilatar los bronquios y que elimine moco. Pase por admisión a firmar los papeles". De eso una inmediatamente saca en claro que van a internarlo, pero el médico nunca te dijo "tenemos que internarlo", lo tenés que deducir vos en el lamentable estado de preocupación, falta de sueño y confusión en el que estás. Igual un diez para el Mater, que no será tan fashion como la suizo ni tan prestigioso como el británico, pero donde las enfermeras son divinas y los médicos re piolas y hacen las mejores sopas del mundo. Bueno, exageré un poco, pero están buenas las sopas. Además tiene algo de hospital viejo que a mí me resulta reconfortante. Tuve un breve reencuentro con la televisión y sigo sintiendo que no me pierdo de nada. Los canales infantiles son muy irritantes. Deseé matar a Dora la exploradora. ¡Hagan ESTO! ¡Digan AQUELLO! ¡Más fuerte! ¡OTRA VEZ! Baaaasta callate looooca, por dios, qué quemacabezas. Y todos así, todo el tiempo tratando de enseñarles a los chicos los colores, los números, las letras, palabras en inglés, en chino, insoportable. Los únicos que me cayeron más simpáticos fueron unos tipos vestidos con algo parecido al uniforme de Star Trek que hacían toda clase de estupideces sin ponerse colorados, acompañados de un pulpo tamaño persona. Muy psicodélico. También vi un episodio de House. Nada que no se haya hecho antes y mejor en ER (cada vez que me acuerdo del episodio de Ray Liotta en ER se me pone la carne de gallina. Y ese otro en donde meten a cinco personajes a esperar en una habitación, y lo hacen recitar Hamlet al croata yeguo ese. Hamlet. En croata. MMMMMmmmm). Claro que está Hugh Laurie que bueh, siempre es un placer verlo, pero para eso me doy una panzada con "A Bit of Fry and Laurie" en youtube. La gran incógnita es cómo cuernos mi hijo inquieto, quilombero y caprichoso se convirtió en un pequeño paciente dulce, obediente y tranquilo. Créase o no, se bancó estar en cama los tres días (con ocasionales visitas al sofá para jugar en el umbral de la ventana), se tragó con escasa protesta la deltisona que es más amarga que la injusticia, soportó estoicamente el medidor de saturación, se sostuvo solito la máscara para nebulizarse y el aparatito de los pufs, y hasta le daba las gracias a las enfermeras. Tuvo momentos de embole total y de protesta, pero en general se portó como un santo. Misterio, misterio. Lo peor era a la noche, cuando ya estaba cansado. "Bueno, ahora me toca yo ir a casa, ¿si? me pongo la campera, guardamos el auto, el tren, viene el abuelo, vamos a casa". Y yo tratando de explicarle que no, que no podíamos, que nos teníamos que quedar, y aguantando las ganas de ponerme también a llorar y a gritar que me quería ir a mi casa. Lo que no pensé es que al volver a casa tenía que poner todo en marcha otra vez, los clientes, la comida, la limpieza, la rutina. Anoche dormimos todos amuchados en nuestra cama y mientras me aplastaba Puchulo por la espalda, el Fede me ponía una pierna encima, y el Negro me amasaba los pies yo pensaba que algo bueno debe tener esto que construímos, porque cuando nos falta lo extrañamos horrores. Ah y mientras estábamos en el hospital brotaron las arvejas.
Etiquetas: Dispersiones
16.9.10
14.9.10
Viven, o algo así
Vine a casa una horita a buscar ropa, alimentar a los gatos y tomar un par de mates. Fede está mucho mejor, pasó de oxígeno en máscara a cánula y por ahí podemos volver a casa mañana, más seguro el jueves, porque tiene que pasar una noche sin oxígeno en observación. No publico comentarios porque blogger está andando mal y tengo que hacer tres pruebas hasta que me deja publicar, pero gracias a todas.
13.9.10
Y a riesgo de que crean que este blog es ficción, porque cómo cuernos le va a pasar todo esto a una sola familia, estamos en el mater con el Fede internado. Broncoespasmo y la rep...
Etiquetas: Pequeñas catástrofes
11.9.10
Mansión grossoedipo

Etiquetas: Canto loas
10.9.10
Me saco la careta un rato
Yo creo que muy pocas veces no aplica el sentido del humor. Casi cualquier situación, problema o tragedia es factible de ser tomada a risa (algunas no, el post de Marian sobre África es un buen ejemplo). Entonces por ahí me tomo en joda algo, y me río de mí un rato, y todo bien. Pero todo bien no, porque sí, mucha risa, pero estoy un poco triste, y un poco desconcertada, y un poco pensando "pero hubiese sido lindo", y un poco extrañando el calor que me agarró a la mañana, cuando empecé a contar meses y a planear tejidos, costuras, clases de natación para embarazadas, a imaginarme reacciones de amigos y familiares, a hacer cuentas para ver si llegaban a estar juntos en el jardín. Eso nomás, que una cosa es tener sentido del humor y otra ser una reverenda boluda alegre.
Etiquetas: Pequeñas catástrofes
Voto no positivo
Acá la cosa es así: hubo retraso de varios días, hubo dos rayitas, las hubo, las vimos, estaban ahí. Ahora lo que hay es flor de indispostura (perdón la explicitez, cualquier eufemismo crearía confusión y retraso, como dice sir Topham Hatt). La teoría es que tuve un embarazo que no implantó, o que se formó sólo el saco embrionario. De todas formas el 21 voy a ver a Violeta a que me mire, me estruje, me introduzca objetos, me saque fotos de órganos internos, en fin. Todas esas humillantes prácticas que tanto disfrutan las ginecólogas/obstetras y, aparentemente, los extraterrestres. Pero ahora es una cuestión de honor, la hice preguntar a senioritam, si no le doy un/a sobrino/a virtual soy una mala persona. Mientras tanto, disfrutaré todo lo que pueda de la Heineken helada y picaré baldosas del patio sin culpa. Qué liberador que es picar.
Etiquetas: Dispersiones
Con una ayudita de mis amigos
Tengo que dar una noticia. Pero tengo una amiga (senioritam, por ahí la conocen) que alguna vez confesó que cuando alguien dice "te tengo que decir algo", ella siempre hace la misma pregunta. Y como esta es una de esas rarísimas ocasiones en la que la pregunta puede ser respondida como ella quiere, y no estoy segura de que alguna vez esto se repita, quería darle el gusto. Así que dale, querida, preguntá, hacete la panzada.
9.9.10
El pequeño agrónomo
Etiquetas: El Fede en sí
6.9.10
Madadayo
El jueves la operan a mi abuela. Grave pero no mucho, ella impecable de ánimo, bien del corazón, tranquila con el médico. Yo de repente pensando en cuánto de lo que tengo lo doy por hecho, por sentado. Me acordé de esa película de Kurosawa del maestro adorable que, viejito y enfermo, sueña que es un chico y juega a las escondidas con la muerte, gritándole "madadayo" (todavía no). Así que abu, nada de hacerte la loca que acá todavía hay mucho para hacer, mucho para pensar y sentir y leer. Juguemos un rato más, ¿sí?.
Etiquetas: Breves
1.9.10
Niñera S.O.S. mi abuelita
El maestro de séptimo grado de la escuela de Fede quería hacer una revista con material creado por los chicos, y me pidió si podía pasar a verlo por el aula para darle una mano con la parte técnica. Fui. Aprendí mucho más de lo que enseñé. En esa media hora, el tipo me dio una clase magistral de cómo manejar bien a los chicos. Ojo, no es que le tengan miedo o que en el aula no vuele una mosca. Los chicos hablaba, gritaban, se prestaban los lápices, se hacían chistes. Pero cuando uno empezó a molestar a su compañera tirándole del buzo, la reacción fue automática. -Fulano, calmate-. Más alboroto juvenil. -Fulano. Intento de explicación y risitas histéricas. -Fulano, andá afuera-. -No profe no no. -Fulano te vas afuera un rato. -No no no. -Fulano (y sin levantar el tono de voz de repente había una tensión que se cortaba con cuchillo y todos se quedaron en silencio) andá afuera y no me respondas más-. Y ahí se fue Fulano con la cola entre las patas. Al ratito otro chico dijo una palabrota con tanta mala suerte que justo se hizo pozo de silencio y se escuchó clarita. El maestro se dio vuelta y lo miró fijo. El pibe trató de hacerse el boludo. El maestro lo siguió mirando fijo. Y fijo y fijo y fijo. Como dos minutos. Hasta yo empecé a sentirme culpable. El pibe se iba poniendo más y más rojo hasta que no aguantó más y soltó un "perdón" chiquitito. Sin decirle una palabra el maestro se dio vuelta y siguió hablando conmigo. Al sonar la campana del recreo el alumno de la palabrota se acercó y le dio un abrazo, que él respondió sin dejar de contarme las ideas que tenía. Cuando los chicos estuvieron afuera, me confesó que estaba feliz de poder hacer la revista. Este año terminaba su trabajo con ese grupo, y quería hacer la mayor cantidad de cosas posibles con ellos. En las escuelas waldorf los maestros/as pasan 7 años con los chicos. Unos días después lo vi en el patio, en la clase de educación física, haciendo payasadas y desternillando de risa a sus chicos. Me quedé pensando en lo bueno que es para los chicos alguien que los quiere, pero que no les tiene miedo. Alguien que se da el lujo de ser severo, sin tener miedo de que dejen de quererlo. Alguien que los comprende pero que no los deja hacerse los tontos. Alguien que puede jugar con ellos sin perder autoridad. Los chicos adoran y respetan a ese maestro.
Etiquetas: waldorf





