A la noche a veces le cuento cuentos a Fede. En general, estupideces que invento en el momento y que tienen que ver con algo que pasó en el día. Me escucha atento y serio. No creo que tengan mucho interés para nadie que no sea él o yo, pero el origen de este blog fue guardar pedacitos de nuestra vida, y me voy a permitir poner esto acá, caramba, dictadura bloguera o muerte.
El pelo loco
Había un nene chiquito, lindo y redondito, que tenía muchos pelos en la cabeza. Los pelos eran todos lisos y estirados y muy formales y todos los días hablaban entre ellos, "hola, pelo, cómo está", "muy bien, pelo, ¿usted?" "muy bien, muchas gracias por preguntar, saludos al pelo que tiene al lado", "gracias igualmente". Eran pelos muy aburridos. Pero un día salió de la cabeza un pelo raro. No era liso, giraba y daba vueltas y se la pasaba todo el día bailando y diciendo cosas tontas. Los otros pelos lo miraban enojados y decían "¡qué pelo tonto! ¡qué pelo ridículo!". Pero al pelo loco no le importaba y seguía hablando de pájaros y barriletes y papitas fritas y bailando para todos lados. Y el pelo de al lado vio cómo se divertía el pelo loco, y entonces hizo un esfuerzo y dejó de ser liso y se volvió todo retorcido y se puso también a bailar. Y muy pronto otros pelos también se retorcieron y en la cabeza del nene había cada vez más pelos locos y menos pelos lisos. Y los pelos locos se hicieron amigos y se abrazaron y formaron muchos rulos hermosos. Y el nene pasó a ser chiquito y redondito y con la cabeza llena de rulos. El único problema es cuando la mamá lo quiere peinar, porque a los pelos amigos no les gusta que el peine los separe, y se abrazan más fuerte y protestan y el nene se queja.
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27.5.10
Pavadas nocturnas
Etiquetas: Los cuentos de Fede
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