Hoy en el colectivo una vieja estuvo un rato examinando a toda la gente que estaba parada. Me seleccionó a mí y a otras dos gorditas y empezó a los gritos que estábamos embarazadas, que nos cedieran el asiento. Las dos gorditas y yo le empezamos a decir todas al mismo tiempo que no, que no estábamos embarazadas, y la vieja gritaba "QUÉ, QUÉ, NO ESCUCHO" hasta que nos tuvo a las tres gritando "NO ESTAMOS EMBARAZADAS, NO ESTAMOS EMBARAZADAS". Al fin la vieja se dio por enterada, y siguió lo más pancha sentada mientras todo el colectivo se moría de vergüenza e incomodidad (las otras dos gorditas y yo más que nadie). Estoy tan tan segura de que lo hizo a propósito que la fui mirando fijo todo el viaje para aprenderme bien su cara. Si llego a cruzármela de nuevo en un transporte público voy a fingir que soy su cuidadora y a decir a los gritos que hay olor a caca, que necesita que le cambie el pañal de adultos.
5.7.13
15.9.11
Paso a paso hacia la institución psiquiátrica
* ¿Cuánto se puede complicar algo tan básico como caminar? Muchísimo. Pregúntenle a Fede, que practica parkour en cada escalera, umbral, cantero, vidriera o superficie mínimamente irregular. También camina pegadito a la pared, limpiándole la mugre con la ropa y exponiéndose a los ladridos de todos los perros vigilantes de la cuadra.
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17.6.11
The campera incident
Alejandro andaba con una campera que daba pena, con marcas de uñas de gato en la espalda y los puños descosidos. Yendo a buscar al nene paso por los outlets de Córdoba que están con ofertas del día del padre y veo una campera linda y a precio razonable. Bingo. El Fede vio la bolsa y empezó "¿y eso qué es? ¿para mí? ¿es mi cumpleaños?". Le dije que no, que era para el papá, y tuvo un amague de malhumor. Le di la bolsa para que la llevara él y se le pasó.
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3.6.11
Elemental mi querida Wanda
La sra. Wanda Wolf, como es su costumbre, me hizo pensar. ¿Porqué creo que es mejor que los padres estén con sus hijos chicos? ¿Porqué eso me parece lo deseable y correcto, en lugar de que vayan a guardería?
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16.2.11
Del fondo a la cumbre
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14.12.10
Memorias de una geisha
pero más chiquito. La explicación que nos dio era la siguiente: ella era okinawense y estaba en Argentina hacía muchos años. Cuando las empresas japonesas mandaban a sus gerentes a Argentina, para vivir un tiempo acá organizando sucursales o haciendo negocios o lo que sea que hagan los gerentes en viajes de negocios, ellos extrañaban sus costumbres okinawenses. Por eso ella había recreado un bar japonés exacto, con la vajilla, la decoración, los muebles, todo traído de allá. A su bar sólo se entraba por invitación. Un cliente nuevo sólo podía entrar acompañado de otro cliente, y siempre alguno tenía que ser okinawense. O sea, si un okinawense traía a un argentino, estaba bien, pero ese mismo argentino no podía venir otro día trayendo a otro argentino. Sí, ya sé, una locura, pero yo necesitaba el laburo. La mecánica era la siguiente: cada cliente tenía un número. En el bar sólo se servía whisky. Cuando un cliente venía por primera vez, "compraba" una botella de ese whisky, al que se le ponía una pulserita con el número. El cliente tomaba todo lo que quería de su botella, y cuando se iba se cerraba y se la dejaba en un estante con todas las otras botellas con sus numeritos. Cuando se acababa la botella, el cliente compraba otra. Eso y alguna comida japonesa que cocinaba la señora y que iba como cortesía era todo el servicio. De más está decir que el precio de las botellas era como diez veces lo que valía en una vinería. Me llamó la atención que necesitaran tantas mozas (cuatro) para un local tan chiquito y con un servicio tan acotado, pero ahí estaba el truco. Nuestro papel era sentarnos con los clientes, charlar, servirles whisky, tomar whisky nosotras también para bajar más rápido la botella (en este punto la MADAMA se sintió generosa y dijo que podíamos mezclarlo con coca para que no nos haga mal), alcanzarles toallitas húmedas que se guardaban en la heladera si tenían calor, bailar con ellos si lo pedían. Estaba lleno de detalles complicados, por ejemplo al brindar había que tener cuidado de que el borde del vaso estuviera por debajo del borde del vaso del cliente, para demostrar que lo considerábamos superior. Yo a esta altura me quería ir, pero la señora esta, con mucha astucia, argumentó que en Japón los bares eran así, que como muchos japoneses vivían solos se consideraba normal tener cierta interacción social con las mozas, que no era nada inmoral ni vergonzoso. Me agarró por el lado de la diferencia cultural. Además me interesaba la idea de aprender un poco de japonés, y porqué no, de enamorarme de algún joven gerente de Kawasaki que me llenara de regalitos de Hello Kitty. Tenía 22 años, hay derecho a ser medio boluda a esa edad. Etiquetas: Dispersiones, Documentos, Papelones
7.12.10
El post más bizarro que este blog haya visto
En este edificio, como en tantos otros, hay problemas de consorcio. Chusmeríos, acusaciones cruzadas, filiaciones sospechosas, señoras que parecen personajes de Gasalla con voces roncas de tanto fumar Parisienne y dudosos contactos sindicales (una jura haber tenido un affaire con Moyano). Pero en este edificio además hay un administrador que hace ya un tiempo que viene afanando plata, primero con cierto disimulo, últimamente del modo más grosero y evidente. Y claro, ¿qué hace Norma Rae, que tiene taaaanto tiempo libre, que limpia, cocina, trabaja, cuida a su hijo, cose, teje, cuida a los gatos y alterna con amigos y con eso no le alcanza? Se pone a averiguar, va al SUTERH, habla con abogados, lee la ley de consorcio, organiza reuniones de vecinos en su casa, pasa papelitos por abajo de la puerta, hace denuncias, manda cartas documento. Hoy el administrador trató de venir a cobrar expensas. Exponer los hechos en orden cronológico sería imposible. El tiempo entró en una especie de lapsus en donde no había orden. Entre los acontecimientos de la noche:
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6.12.10
Debería darme vergüenza
¿Vieron esas canciones de los ochentas, que eran tan energéticas, un poco románticas, algo cursis, medio ridículas, con sintetizadores, con algún saxofón metido por ahí, el cantante sacudiendo los pelos al viento, neón, motos, esas cosas? ¿Pero que igual tenían algo, que la melodía estaba buena, eran pegadizas, una sabía que apestaban pero igual las escuchaba en la radio y les prestaba atención? Bueno, así me siento. Verano ochentoso. Hasta puedo imaginarme el poster Pagsa ilustrado en brillantes colores, de la mina sentada en su patio tomando mate y trabajando. En fin.
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29.11.10
Cuentos de amor, de locura y de más amor
Y entonces observa al gato que gusta de meterse en la cómoda de las toallas cuando baldeás, y a primer descuido va y se mete él también, con las botas todas mugrientas entre las toallas limpias, y le pegás un grito pero ya sabés que se copó y que va a seguir haciéndolo, entonces metés las toallas abajo y arriba esa loneta asquerosa y vieja que usás para tapar muebles cuando pintás y listo, y de tanto meterse termina torciendo el pituto que traba la puerta y entonces cuando se mete la puerta no cierra y se enoja y te llama a los gritos para que la cierres, vos no le das pelota porque estás contestándole un mail a un cliente, se enoja más, sale de la cómoda y trata de cerrar la puerta desde afuera, no puede, se pelea con la puerta, grita, le dice "puerta cerrate", vos seguís tratando de escribir el mail, grita más fuerte, vos puteás en voz baja, dejás el mail a medio escribir, vas y con un movimiento levantás un poco la puerta para que el pituto calce en la traba, y clic, se cerró la puerta, y el otro se queda callado en el medio de un grito y se hace un silencio, bendito silencio después de tanto escándalo, y te mira sorprendido y te dice "la cerraste". Y ahí te tentás, por todo, por lo absurdo y lo agotador y la maravilla de ese nene que antes no estaba y ahora está y te dice "la cerraste", y te sentás en el piso a reírte a gusto y el otro viene y se te sienta aúpa y se ríe él también, no sabe de qué pero se ríe, y justo pasa un gato y lo atrapás y lo traés y abrazás al gato y a tu hijo, todo junto, y dos segundos después estás tratando entre risas de meterte en la cómoda vos con gato y nene incluídos, porque si tanto les gusta algo bueno debe tener.
20.8.10
Bases y condiciones
1) Las personas que lean este blog (los "lectores" de ahora en adelante) aceptan las disposiciones siguientes.
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17.7.10
Mandando a la quiebra a Samsung un DVD por vez
Se rompió el dvd. No es raro, considerando que los gatos adoran dormirle encima (debe ser el calorcito, no sé). Alejandro cinchaba por comprar uno nuevo. Yo quería mandarlo a arreglar. Lo llevamos a un taller acá a a vuelta, que es como un cubo de 2 x 2 todo lleno de aparatos eléctricos en diferentes estados de decadencia. El tipo nos dijo que a la tarde ya lo tenía. A la tarde lo llamamos, dijo que llamáramos más tarde. Más tarde llamamos, dijo que él nos llamaba. No llamó. Cuatro días después, Alejandro pasó a ver. El tipo le dijo que ya lo había arreglado, que lo tenía desarmado, que eran 145 pesos. Alejandro volvió en llamas, primero porque nunca nos pasó presupuesto, y después porque le parecía que por esa plata conseguíamos uno nuevo en el outlet. A mí también me parecía mucha plata, pero no veía qué se podía hacer. El tipo ya había trabajado, tenía nuestro dvd de rehén, tranquilamente podía negarse a devolverlo si no le pagábamos. Alejandro me decía que todo era por cabeza dura, por no querer comprar uno nuevo. Yo tenía argumentos muy hippies, como que prefería arreglarlo porque le dábamos trabajo a alguien del barrio en vez de a Samsung, que contaminábamos menos, que no estaba bueno tirar algo que todavía servía. Mi pobre y paciente esposo suspiró y volvió a la carga. Lo llamó, y el tipo acordó devolver el dvd porque nunca nos pasó presupuesto. Ahí me dio culpa, y le ofrecí un poco menos de plata, que era lo que nosotros pensábamos pagar como máximo. Aceptó y todos amigos. Después pensándolo no me pareció tanta la plata, son 45 litros de leche o 18 kilos de pan, no parece demasiado por arreglar un dvd, ¿no?.
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19.6.10
¡Policía, policía, le estoy robando un post a la directora de orquesta!
Angel y demonio, Los auténticos decadentes
Tropiezo dormido
tanteando sigiloso el camino
me fijo si respirás
¿que hora es? no duermo más
el suave sonido
de un llanto aturdido
reclama atención
no tengo otra opción
nadie de este mundo
ignora su poesía
amor de fantasía
la sal de la vida
el día y la noche
vive sin dormir
es un angél y un demonio
es igual a mí
igual aprendí a vivir así...
Tu risa desnuda
sostiene mi alma
siento tu calor
me muero de amor
y si me mirás
Una alegría me dás
se me cae la estantería
cambiaste mis días
les diste sentido
ahora que tu destino
esta ligado al mío.
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19.5.10
Si serás
Voy a comprar tela, necesito urgente una gabardina o lona o lienzo de algodón rojo para el techo de una casita de tela, y quizás un poco de guata y otras cositas. Vuelvo con la guata y las cositas, pero sin la tela roja. Me olvidé. Rodeada de rollos y rollos de tela roja, me olvidé.
El lunes cuando me desperté me sentía mal, tos, dolor de cabeza, noche mal dormida, conferenciamos con Alejandro y decidimos que él llevaba al nene al jardín y se iba para el trabajo, y a eso de las once si no me sentía bien le avisaba para que lo vaya a buscar. A las once me sentía peor, así que le mandé un sms diciéndole "no me puedo levantar". No me contestó, me pareció raro, se lo volví a mandar. Ahí sí me contestó, todo bien, va él, me quedo tranquila. Al rato me llama Matías, bastante preocupado, porque pensaba que no podía levantarme de la cama y estaba mandando mensajes pidiendo ayuda. El primer sms se lo mandé a él. Para más bochorno, lo desperté.
Martes. Estoy por salir a buscar al nene, bastante contenta porque dentro de todo es temprano y si el 151 ayuda puedo darme una vueltita por las laneras de Scalabrini. Envío archivos, me lavo los dientes, plata, bolso listo, celular, las llaves. Las llaves. Dónde están las llaves. DÓNDE ESTÁN LAS LLAVES. ¿Cuándo fue la última vez que las usé? No me acuerdo. ¿Dónde las vi? No sé. ¿Las tuvo el nene? No podría decir. Busco y busco y busco cada vez más frenética, termino mandándole un sms a Alejandro explicándole que perdí las llaves, que no puedo salir. Va él a buscarlo (cero y van dos).
Me pongo el agua para el té. Preparo la tacita china con su coladorcito, las hebras, qué lindo, cómo me gusta el ritual del té. Salgo a sacar la ropa, voy a buscar la tanda nueva al lavarropas, tiendo, entro, doblo, guardo. Che, ¿porqué tengo la sensación de que me olvido algo? ¿Qué es ese ruidito "chin chin chin"? Parece como... la tapa de la pava. ¡La pava! La pava hirviendo media hora, casi sin agua ya. Me re puteo, pongo el agua otra vez. Espero un poco, primer hervor, taza. Listo, lo dejo que infusione un minuto. Voy al baño, chequeo mails, miro cuánta plata queda en el banco (poca), pienso en hacer la cama, me da fiaca, pienso en el tejido, mmm. Una hora después mientras tejo pienso que me vendría bien un té. El té que dejé en la cocina, por ejemplo, ahora ya frío y re pasado, con la borra flotando arriba.
Necesito vacaciones. O un electroshock. Algo.
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9.3.10
Vidas paralelas
(Anoche, en la cama, a las dos de la mañana, terminando de coser etiquetas mientras me quejaba de todo lo que tengo pendiente)
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18.1.10
Función privada
Todas las parejas hacen eso, ¿no? Después de demostrarse mutuamente su amor, todas las parejas tienen charlas de quince, veinte minutos, ponderando los momentos culminantes, cotejando impresiones, comparando con anteriores oportunidades, elogiando lo elogiable y proponiendo mejoras para la próxima. Todos lo hacen, ¿no? No somos los únicos. ¿NO?
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El orgullo que precede a la caída
Estoy molida. Pero me toca hacer gimnasia. No doy más. Pero no, vamos, voluntad. A la pieza del Fede, vamos, carajo. Y hago. Una hora después, respirando agitada, estoy en la cocina tomando agua helada de la botella. Soy lo más. Soy una capa. Soy Jennifer Beals en Flash Dance. Siento algo mojado en los pies. Estoy parada descalza sobre un charco de meo de gato.
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7.1.10
Guardianes de la pelopincho
Ustedes imagínense a Pamela Anderson.
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21.10.09
Orden en la sala
Releyendo "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" (Blade Runner, para los neófitos) encuentro esto:
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27.8.09
Quasimoda corre carreras de tres piernas
Siempre tuve tendencia al hombro encorvado y el cogote torcido. Los banquitos de Ciudad Universitaria y las bandejas cargadas de chops no contribuyeron a solucionar el problema. Ahora con el Fede camino constantemente mirando para abajo, porque vigilo que no haya caca de perro, pozos, charcos donde meta el pie, y toda la gama de obstáculos que amenizan las veredas. Encima la gracia nueva del niño es caminar abrazado a mi pierna. Vio que a veces caminamos abrazados con Alejandro y quiere él también, pero como al torso no llega, agarra lo que le queda más cerca. Y ahí vamos, yo toda jorobada, con una pierna tiesa y semiparalizada, y él tan contento prendido de mi pierna saludando a todo el mundo (considera que el barrio es su club de fans).
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4.8.09
Vacaciones espartanas
Menos mal que el Fede está lejos todavía de la composición tema "mis vacaciones". Porque si hacemos un balance, lo que más disfrutó fue:
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