30.5.13

Qué fue de grossoedipo

Se metió en una red social y le fue bien, hizo amigas, hizo eso que dicen es tan difícil de "conócete a tí mismo", a veces armó quilombo, a veces vinieron a armarle quilombo pero mucho no le importó porque había otras cosas, otros lazos, otras personas que no armaban quilombo y eso estaba bien.
Entonces se metió en otra red social y parecía que estaba bien también, que era más o menos lo mismo pero más corto, más ágil, más piripipí. Y no, che. Porque todo eso que estudié en la facultad en comunicación Arfuch de que el medio es el mensaje parece que un poco verdad era, y así como algunas redes sociales favorecen ciertas actitudes y pensamientos y relaciones, otras redes sociales favorecen otras. Hay gente manipuladora, hay gente mentirosa, hay gente cizañera, hay gente soreta que va a tratar de hacerte sentir mal o menos o poca cosa. Entonces de repente estás leyendo toooodo el día sobre cosas que no querés leer, no te interesan, te parecen estúpidas, superficiales, egoístas, imbéciles. O peor, te encontrás vos jugando ese jueguito, mandándote la parte, siendo más piola, más cool, más pasada de todo, más moderna, menos vos. Y no. No no no no no no no.
No quiero no poder ser frágil porque sienta que hay mil ojos esperando a que me equivoque o a que muestre una debilidad para destrozarme. No quiero que me lleguen rumores infladísimos de cosas que no hice con personas que no conozco. No quiero leer más a gente que lo único que quiere es decir lo que está BIEN y lo que está MAL, como si al mundo (enorme, inabarcable, cambiante) se le pudiese tirar cemento y petrificarlo. No quiero descubrirme haciendo eso que tanto le molestaba a mi mamá. Mandarse la parte. No seré mandaparte.
Cuando soy más yo estoy jugando con mi hijo, corriendo, trabajando mientras escucho música, cogiendo, cocinando, limpiando la casa mientras canto. Eso soy yo. No frases ingeniosas ni juegos de popularidad dignos de una mala película de porristas ochentosas. Así que haré otra vez eso que sé hacer bien que es ser honesta, conmigo misma y con los que lean, no tratar de dar una imagen falsa de lo que soy, no negar mis dudas o mis miserias. En algún momento hicimos eso, muchas chicas con blogs. No espero que eso pase de nuevo pero yo sigo.
Leyendo el blog de Soule Mama pensé ¿por qué es tan valioso lo que ella hace? Son los mismos posts hace años, su vida cotidiana, las cosas lindas que hace y ve, sus hijos creciendo. Creo que la respuesta es que ella encontró lo que quería ser, su valor en el mundo, y lo hizo. Y no se puso a pensar qué iban a decir los demás, o cómo su vida parecía poco valiosa al lado de los cánones de éxito, riqueza, fama, etc. Ella cría chicos hermosos, teje, saca fotos, planta cosas, amasa. En eso encuentra todo el sentido que necesita. Es hermosísimo eso, saber que tu vida tiene sentido simplemente porque hacés lo que vos querés. Requiere valor. Es mucho más difícil que buscar lo que todos consideran deseable. Pero es el camino. Por lo menos es mi camino.
Hoy estuvimos con Fede haciendo tiempo entre la salida de la escuela y la entrada al taller de preescolar. Fuimos a plaza Armenia, en pleno Palermo Algo, ropa cara, restaurancitos lindos, nombres de locales tipo "Ardiente Azucena para tus Ojos". El Fede tenía un pullover que le queda un poco grande, tejido por mí, y una bufanda de arcoiris, también tejida por mí. Nuestra jipez desentonaba terriblemente con la zona. Pero íbamos contentos, charlando al sol, era un día de otoño perfecto, en la plaza se hizo amigo de un gordito precioso y su hermanito y se tiraron del tobogán hasta cansarse. Eso importa, las azucenas ardientes para tus ojos son anecdóticas.
Estoy contenta. Creo que se me nota.