30.1.08

Mi otro hijo



Lo conozco desde que nació. Bah, unas horas después, porque la desgraciada de la madre los tuvo mientras dormíamos y no hizo ni un ruidito. No me olvido más esa mañana, nos despertamos y escuchamos un maullidito agudísimo que venía del living. Sobre el sillón lo tuvo, cuatro. Cuando nos acercamos los trató de tapar, capaz que pensó que se los íbamos a sacar, pero los gritos de "BIEN ALITA" y la inmediata ofrenda de comida y leche la calmó, y nos mostró su obra, y juro que esa gata tenía una cara de orgullo, cansancio y realización que era un poema.

De chiquito era feúcho, con una carita ratonil y medio bizco. Fue el más inquieto y rompepelotas de todos. No le gustaban los mimos y para tocarlo un rato lo tenía que perseguir media hora. Hasta que se enfermó. Nada grave, un resfrío que se fueron contagiando, se curaron con una inyección de atibiótico y metiéndolos en el baño con la ducha abierta para que respiraran el vapor. Él fue el último en enfermarse y le agarró más fuerte que a los otros. Estábamos en uno de nuestros fallidos intentos de imponer disciplina a los gatos, no los dejábamos entrar en la pieza a la noche. Pero para él hubo amnistía y durmió con nosotros hasta que pudo respirar bien, y ligó todos los mimos que había estado esquivando, y maulló lastimero pidiendo más, y aprendió a ronronear y a manipular y a hacerse la víctima. Me volví su gran favorita, a Alejandro lo ignoraba con desdén principesco. No lo sabe pero fue el entrenamiento perfecto para un bebé. Dormía usando mi brazo de almohada y yo aprendí a no aplastarlo ni en sueños, se quedaba horas aúpa mientras yo trabajaba o hacía entregas, solito tomó la costumbre de acostarse panza arriba con su cabeza en el hueco de mi brazo, una pata para arriba, la otra en mi espalda.

Es inteligente, terco y le gusta ser la estrella. Es un gato de lo más cualunque, pero tiene alma y actitud de rey. Hace un rato aprovechó de que el Fede dormía y yo estaba tirada en el sofá, vino despacito, se me acurrucó y tuvimos una larga sesión de mimos. Ya andaba extrañando. Porque yo a Fede lo adoro, pero no ronronea.


28.1.08

De lo que no escribo

Hay filtros. No parece, pero hay. A veces porque siento algunas cosas frágiles y no quiero exponerlas, a veces porque sé que tengo códigos de privacidad diferentes de otras personas y no quiero violarlos, a veces porque simplemente no sé como contarlas. Las cosas que quedan afuera del blog son:
Discusiones de pareja. Creo que cumplen con las tres premisas de arriba.
Dos amigos que están peleados entre sí. Trato de decir lo menos posible por miedo a revelar algo que no debía (tengo un sexto sentido para meter la pata).
Una amiga querida queridísima (sí, sos vos, te debo el té con masas en La Helvética) a la que no le gusta para nada que desconocidos sepan de su vida privada (igual que yo, vea).
Cosas que son más de Alejandro que mías, aunque se me escapa bastante. Es que uno se fusiona...
Cosas de laburo. Porque el blog es el blog pero los clientes me pagan.

25.1.08

In the oven with potatos

Estoy tapada de laburo. El lunes entrega final. Dejo un video de navidad que se traspapeló y nunca puse. Ojo que tiene escenas de erotismo (autoerotismo, en realdiad). Ignoren el terrible rollo blancuzco que me sobresale del pantalón cuando lo saco de la bañera, es que la cámara de Laufer no aumenta diez kilos, aumenta 20. Por lo menos no se me ve la raya. Y en general cuando le tiro agua a la cabeza se mata de risa, justo ese día decidió llorar como un marrano y convertir el video en una prueba de maltrato infantil.

24.1.08

El sentido de la vida y las galletitas Vocación

Empecé a contestar los comentarios pero se me fue de largo, mejor lo convierto en post.
Gracias mil a todas, chicas, no puedo ni empezar a decir lo bueno que está cuando una anda mal y encuentra un montón de mensajes de gente que aporta ideas, bromas, experiencias, se hace todo mucho más fácil.
Hice un revuelto con los consejos y estamos mejor. El nene come cuatro veces al día en lugar de tres, trato de tener horarios para la teta y no cuando me parece, lo saco a pasear más tiempo, lo meto en la bañera a jugar, y, sobre todo, acepté que no soy la mujer orquesta, que la prioridad es que mi hijo esté bien y que si la casa es una mugre un par de días nadie se va a morir. Me animé a darle galletitas Vocación, que son fáciles de sostener y apenas se mojan se ablandan. Es bárbaro porque se entretiene un montón y aparte practica coordinación ojo-mano. Ya lo pesqué convidándole a Puch (gato). Y probé lo del "falso teclado, falso mouse, falso embajador". Funcionó un tiempo pero el enano maldito ya se avivó que ese es de mentira y el mío es de verdad. Y quiere el de verdad.
Parecería que no podemos terminar de acomodarnos, siempre lo urgente tapa lo importante, no puedo establecer prioridades, trato de hacer todo junto, no llego, me frustro, empiezo a repartir culpas, me empiezan a preocupar cosas que tendrían que darme risa. Tengo una letanía de quejas. Hace dos semanas que quiero depilarme y no puedo, estudié lo que me gusta y hay un montón de laburo y no puedo agarrar nada, la casa es un despelote y todavía no terminamos de vaciar la pieza de Fede para pasarlo de habitación, cogemos poco y a las apuradas, etc. Es como una espiral, empiezo y no puedo parar y es cada vez peor, y al rato todo se fue de proporción y es una tragedia. Por suerte a veces recupero el sentido común y veo las cosas como son. Mi hijo está bien, súper contento, y tiene a la mamá con él. Yo me conozco y me moriría si tengo que dejarlo para ir a trabajar. Lo de la depilación no importa porque Alejandro me quiere y puedo tener un erizo en cada pata que para él voy a seguir siendo la más linda. Y no es cierto que no esté trabajando, hice varias cosas desde que nació Fede. Eso sí, lo de coger no tiene atenuantes.
Hace un año, todavía estábamos en el departmento de Uriburu. Teníamos el boleto de compra-venta firmado pero no salía el crédito hipotecario, y podíamos perder todo. Alejandro trabajaba en Martínez, en una empresa que parece un ministerio público, haciendo algo que no le gustaba. Yo todavía no sabía cambiar pañales ni dar la teta ni lo que era la preeclampsia ni que iba a preferir diez cesáreas antes que ver a mi hijo en incubadora lleno de cables y agujas. Ahora ya sé todo eso y muchas cosas más.
Yo sé que mañana me voy a olvidar y voy a seguir quejándome y queriendo hacer de todo y no llegando y bla bla. Pero hoy no. Hoy veo todo lo que tenemos y no teníamos, todo lo que salió bien y podría haber salido mal, todo lo que logramos e hicimos en este tiempo. Y estoy contenta.
Chichina, llevate tranquila los consejos de mi suegra, si algo necesita el mundo es leerlos para hacer exactamente lo contrario.
Me voy a acostar un rato con mi hijo que está durmiendo.

Casi iguales

Excepto porque no se pelean entre ellos, los trolls son a los blogs lo que los mediáticos a la tele.

22.1.08

Sobreviviendo

La situación está así:
Fede berrea como un chancho, lo que tiene sentido porque el piso es un chiquero. No puedo dejarlo ni cinco minutos en la cuna o en su hamaquita sin que empiece el concierto. Usé partes del cerebro que ni sabía que tenía para distraerlo, pero no hay modo. Hasta le puse medias nada más que para que se entretenga sacándoselas. Eso me dio quince minutos que usé para llenar el lavarropas, ir al baño y cambiarle la yerba al mate. Lo único que lo conforma es ir aúpa de mamá. Lo metí un rato en la wawita pero se cansó de eso también. Así que ahí anda, divertido mirando cómo mamá saca la ropa de la soga con una mano y se le cae adentro de la pileta, cómo mamá trata de pasar un trapito por el piso mientras él intenta chupar el palo del secador, cómo mamá habla con su cliente y le explica que lo que tenía que estar ayer va a estar pasado mañana mientras él se enreda los dedos con el cable del teléfono... Tratar de trabajar es al cuete, manotea el teclado, tira del cable del mouse, aprovecha que tengo las manos ocupadas para tirarme del pelo. Es todo tan p´atrás que hasta ya me está resultando gracioso.
Cuando las cosas se normalicen un poco prometo un post más pilas, tengo pensado uno sobre ciencia ficción, pero por ahora todo lo que puedo hacer es tratar de sobrevivir sin matar al nene, a los gatos, a mí misma, o al testigo de Jehová que me tocó timbre a las 9, que por cierto le deseo que arda en el infierno.

21.1.08

Mugre y culpa

Patricia me explicó que la cera de los oídos los protege de infecciones. También que si se la saco lo único que voy a lograr es que le salga más. Y también que si le estoy limpiando el oído con un hisopo y el nene hace un movimiento brusco, se le puede dañar el tímpano. Ahora lo que no me explicó es cómo no sentirme la peor madre del mundo cada vez que veo la mugre que tiene en las orejas.

19.1.08

Grandes conflictos de la humanidad

Estoy con un trabajo un poco atrasado, así que cada vez que le robo cinco minutos a esta loca vida de maternidad y amadecasismo abro el Illustrator y avanzo un cachito... hasta que llora Fede porque está aburrido, o ya es la hora de poner a hervir la leche para el nestum, o suena el teléfono, o uno de los cinco felinos que se pasean por mi casa deposita una caca especialmente olorosa en las piedritas y ni se molesta en tratar de taparla, por lo que hay que ir con la palita a juntarla y tirarla por el inodoro. Trabajus interruptus.
Hablando del susodicho, está insoportable. Quejoso, exigente, no quiere dormirse por nada del mundo, se despierta llorando como un descosido, cuesta muchísimo calmarlo. Fiebre no tiene, come normal y cuando juega se mata de risa. Yo no sabía si llamar a la pediatra o a un exorcista, hasta que mi hermana me tiró la posta: "Tiene la ANGUSTIA DE LOS 8 MESES". Como su diagnóstico suena más serio que el mío (insoportabilidad súbita) le creí y busqué en internet. Parece que sí, los síntomas coinciden. Habrá que tener paciencia y hacerle muchos mimos hasta que se desangustie.
Y para más infelicidad se me está muriendo el jazmín chino. Cuando llegó estaba precioso, al poco tiempo se empezó a secar muy de a poco, lo cambié de lugar y repuntó, hace un par de meses lo trasplanté a otra maceta más grande, volvió a decaer, lo cambié de lugar otra vez y se puso más contento, pero hace dos semanas que se va secando y secando y no sé qué hacer. Encima la tormenta del otro día le pegó fuerte. Me pone muy mal ver cómo se va muriendo de a poco y no poder hacer nada. Si alguien tiene alguna idea, agradeceré infinitamente.

18.1.08

Papeloneando con Tom Waits

Tengo que hacer dos aclaraciones:
1) NO LLORO FRENTE A DESCONOCIDOS. Me da pudor. Ni siquiera cuando fuimos a ver Big Fish y los sollozos de la gente tapaban la banda de sonido.
2) Gracias a sus movimientos enloquecidos y a un uso estratégico del cordón umbilical, no pudimos saber el sexo del Fede por mucho tiempo. En la ecografía del 5to mes, la chica nos dijo que se jugaba a nena, pero que no estaba segura. Ni lerdos ni perezosos, le pusimos Matilda. Como Matilda de Roald Dahl, como Matilda de El perfecto asesino, como Matilda de The Tom Traubert´s Blues, la canción de Tom Waits.

Me gusta Tom Waits. Mucho. Me gusta lo viejo y lo nuevo. Lo escucho, lo escuché y lo he de seguir escuchando. Seis meses y medio de embarazo y me entero que viene al Bafici, a dar una charla sobre bandas de sonido o algo así, no me importa si habla de ahumar arenques, tengo que estar ahí. En el Alvear, entrada libre y gratuita, peeeero... por orden de llegada y sólo una por persona. Hay que hacer cola. Hasta ese momento mi salud era impecable y caminaba tres kilómetros por día. Allí fuimos, hicimos la cola, conseguimos las entradas, lo que sentí cuando ví que había un piano sobre el escenario no puede describirse, acuérdense del primer beso, de cuando ganaron la lotería, de cuando les dio positivo el evatest, lo que quieran. Estaba Matías con nosotros.
Salió Tom y se vino el teatro abajo con los aplausos. Dos periodistas pelotudos se dedicaron a tratar de demostrar lo piolas que eran y todo lo que sabían. El tipo un caballero, sorteó la situación con sentido del humor e impecable cortesía. Y entonces se levanta y camina hacia el piano. Toca una canción. Yo ya tenía un nudo en la garganta, admito que el embarazo me tenía sensible. Aplausos, otra. Dos acordes y la reconozco. El tipo tiene como 20 discos, no sé cuántas canciones, y va y toca esa. Justo esa. La que nombraba a mi hija en cada estribillo. El efecto fue el mismo que si abriera dos canillas. Creo que Alejandro se asustó pero no sé si por el llanto o por cómo le estrujé la mano. Cuando salimos del teatro parecía que venía de un funeral. Pero sonreía. No se me borró la sonrisa en varios días.
En la siguiente ecografía, le pregunto al ecógrafo ¿Cómo está la nena?. ¿Qué nena?, me dice, esto es un macho. Y bien macho. ¿¿Y ahora qué hacemos?? Matildo no le vamos a poner, lo matamos, pobre. Lista de nombres, a elegir otra vez. Y todo lo que había llorado en el Astral fue al divino botón. O no, no sé. Lástima que Tom Waits no usa computadoras, sino le mandaba un mail. Creo que le gustaría la anécdota.
Dejo un video del momento. No es mío, lo saqué de youtube.

16.1.08

Consejos que nadie le pidió a mi suegra



"Ay, no sé cómo no te da calor el pelo tan largo... cuando te conocimos lo tenías corto y te quedaba tan bien..." (Ella usa un corte que la hace parecer una vieja lesbiana tipo chongo. Sin ofender a las viejas lesbianas tipo chongos, este blog es gay friendly).


"¿Porqué no le ponés quemadores de bronce a la cocina? Mi primera cocina era de la misma marca y tenía quemadores de bronce".


"Eso de que los bebés duerman boca arriba a mí no me convence..."


"Comprate una heladera más chica y guardá todo en tápers como hago yo, así ahorrás espacio".


"¿Estás tejiendo? Tejé jackard que es precioso... mi mamá tejía una barbaridad en jackard".


"A mí el pediatra me dijo que el nene tenía que comer antes de ir a dormir, y después a la mañana siguiente. No tendrías que darle cuando se despierte a la noche".


"Tenés que poner tul en las rejillas para que no te entren las cucarachas por ahí". (Esto me lo dice sistemáticamente una vez por mes desde que nos conocemos. Técnicamente no me parece mala idea, pero a esta altura no lo hago para molestarla).


"¿Para qué compraste ese corcho? Hubieras alfombrado la habitación del nene y listo" (Listo los ácaros, el polvo, las rodillas raspadas por la alfombra, el piso de abajo arruinado...)


"Poné a una mesita en el patio así tomamos mate ahí" (Para que se me mueran las plantas con tu veneno no, gracias).


"Dejame que le tome las medidas a tu sofá así te hago una funda".


"¿No querés mi lámpara del patio? Está un poco rota pero sirve todavía". (¿Sirve para qué? Para afear cualquier ambiente?)


"Te traje unas toallas que estaba por tirar, están un poco viejas y desteñidas nomás". (Gracias, ya las tiro yo).


"Si le dan todo lo que quiere se va a volver caprichudo" (Ocho meses tiene el nene y quería una galletita. Y HABLÁ BIEN CARAJO!)


"¿Porqué no van a ver a la Filarmónica de Ambruschdetburgo que toca gratis en Puerto Madero?" (Porque escuchamos Pixies y Tom Waits, no Mozart)


"Tenés que escuchar música clásica y comer jamón crudo" (Esto me lo dijo en el embarazo. Pocas cosas me enervan más que la música clásica, y el jamón crudo está prohibidísimo por la sal y la posibilidad de contagio de toxoplasmosis).


"Tenés que venir a hacer las compras al carrefour que está a la vuelta de mi casa". Esta merece más análisis. Tengo un Coto a tres cuadras con costo de envío de $3 y monto mínimo de compra de $100. Tengo un Plaza Vea a cinco cuadras, con envío gratis y monto mínimo de $200 y. El Carrefour me queda a 25 cuadras, tiene monto mínimo de compra de $300 y costo de envío $10. Los precios de las cosas son mas o menos iguales.


"Tenés que comer tomate por el hierro" (El tomate no tiene mucho hierro, en todo caso tiene vitamina C que favorece la absorción del hierro)


"Tenés que comer banana que es buena para los calambres, por el magnesio" (La banana es buena para los calambres por el potasio. Magnesio casi no tiene y de hecho es un mineral que el cuerpo humano necesita muy poco. Sé bastante de nutrición y ella sabe que yo sé, no entiendo para qué me dice esas cosas si ella no caza un pomo).


MEDALLA DE ORO:


"No tendrías que haberte mudado estando embarazada. Tuviste preeclampsia por mudarte".
UPDATE:
Me había olvidado de esta que fue fatal:
"Vos tenés que tomar la yerba que tomo yo, que es más rica" AHHHH NOOOOO, eso sí que no te lo permito, con Nobleza Gaucha no te metés.

8 meses



Hace poco hice la reseña, así que va un update nomás.

Aprendió una nueva manera de pedir la teta. Si estamos jugando en la cama o lo llevo en brazos, las mira fijo un rato y de repente se tira de cabeza y me empieza a babear la remera. Lindísima la situación en el supermercado. Es un poco primitivo el método, reconozcamos que la sutileza no es el fuerte de mi hijo.

Señores de Fisher Price, Cotoons, Chicco y Lamaze, les agradezco muchísimo que se esfuercen día a día por hacer juguetes estimulantes, con sonidos, colores, actividades, luces (y hasta entiendo la necesidad de que sean más caros que irse a Europa). Les agradezco que investiguen con miles de bebés para averiguar lo que más les gusta. Les agradezco que cuiden la seguridad y que usen sólo elementos no tóxicos. Pero mi hijo sigue prefiriendo una botella de agua mineral vacía para jugar.

Las láminas de corcho pegaron fuerte. Bebé y gatos comparten momentos entrañables. Hasta que algún gato huye despavorido y le encuentro el puño lleno de pelos al Fede. Estamos trabajando para que entienda que hay que tocarlos despacito. Es a largo plazo, ya sé.

15.1.08

Me recontraresuperultraarchi cago de calor.

13.1.08

Mea culpa

¿Alguna vez les pasó que se dan cuenta de que hace días, y hasta semanas, que todo lo que le dicen a su pareja es de alguna manera un reproche? ¿Que haga lo que haga parecería que todo está mal? ¿Que no valoran que vaya todos los días a trabajar y que todavía tenga ganas de jugar un rato con el hijo cuando llega reventado? ¿Que se olvidan de que es un buen tipo, que les sigue la corriente para todos lados y las apoya y ayuda cuando es necesario? ¿Que se banca las críticas, la mala onda con su madre, los malos humores y los ataques de histeria con una paciencia digna de un hare krishna? ¿Que le echan la culpa de todo lo que les sale mal aunque no tenga nada que ver con él (y sí mucho que ver con cuelgues y vagancias personales)?
Ah, porque a mí sí me pasó. Y no saben las ganas que tengo de boxearme a mí misma.

11.1.08

Un plan complicado

Hace como dos años se nos rompió el scanner. Había que comprar otro. Voy a Epson (soy hincha de Epson como otros son hinchas de Boca o de la Coca Cola). Había dos modelos que me interesaban, uno de los cuales traía la opción de escanear negativos fotográficos y diapositivas. La diferencia eran 30 pesos. Me acordé de mi viejo sueño de tener una cámara réflex y los pagué contenta.

Hace algunos meses Matías se compró una cámara digital se esas que generan envidia (no sana). De hecho muchas de las fotos de este blog las sacó él, incluso la de la mano que usamos de saludo de fin de año. Hablando de cámaras me dice que tiene dos réflex canon, iguales, que eran del padre. Le pregunto a cuánto me vendería una. Me dice que tiene que averiguar, que hay que hacerle un service, que después me dice. Un par de semanas cae en casa con la cámara, la boleta del service, y la férrea intención de que se la paguemos cuando podamos.
Ayer revelé el primer rollo. 3 pesos, porque sólo hice los negativos, sin impresiones. Lindas las fotos y eso que no le tengo la mano todavía. Esto me da esperanzas de que dentro de dos años quizás cristalicen los planes que estoy haciendo hoy. Quién sabe...

Sleeping beauties





El trasero más bello del condado

Pelopincheando

10.1.08

Pedante yo?? Naaahhh...




Estuve dando muchas vueltas con lo de postear o no comentarios sobre lo que estoy leyendo. Lo que me parece una estupidez, porque justamente la gracia que le veo al blog es la inmediatez entre "quiero, escribo, publico". Mis razones eran que supuestamente el blog es sobre la experiencia maternal, y los libros se irían del tema, y que me parecía un tema pedante y poco "compartitivo", como que decir "leí este libro, está rebueno, léanlo" no permite lo que tanto disfruto, que es la ramificación, la cosa de contar una historia para que otros aporten la suya, y que salga para otro lado y aparezcan más cosas y más voces y todo sea un caos pero un caos donde las cosas fluyen y transcurren, no sé si me explico.
Bueno, pero las ganas seguían estando, y lo seguí pensando, y me dí cuenta de que estaba siendo pedante. Puedo contar que me gusta un libro, lo que me produce, y vendrá alguien a decir que leyó ese mismo libro y que le produjo otra cosa, otra dirá que está leyendo otro libro pero que le pasa algo parecido, otro habrá tenido esa sensación mirando un río o un árbol o a su hijo dormir... no sé, no hay temas más o menos compartibles, hay actitudes, hay ganas de compartir o no.
Inauguro sección literaria con algo así como "Mandamientos para padres". Los da Ana Von Rebeur en su libro "¡Viva papá!", que además de ser desopilante, trata los problemas de la paternidad con un sentido común y una ironía que le falta a la mayoría de los "manuales". Y todos a esta altura sabemos que si algo necesitamos para ser padres es sentido común e ironía.

1. La comida no es amor. Premialos con algo más que golosinas: una trepada al Himalaya, una lanzada en bungee jumping, una exótica iguana.

2. Dales menos plata y más tiempo. Aunque sean dos horas explicándoles por qué no les das más plata. El tiempo perdido con tu hijo es tiempo ganado al amor.

3. A los hijos no se les miente. Hay que decirles que ir al dentista es feo y que las inyecciones duelen. Aclararles que no es que "el dentista sea feo", porque después te hacen pasar papelones delante de un hombre que te tiene con la boca abierta mientras te amenaza con el torno.

4. Decirles "no" a todo hace que el "no" pierda fuerza. Hay que reservarlo para aquello que realmente merezca un "No" y dejarlos que coman puchos del suelo, que no se sabe que hagan tanto daño.

5. Los hijos pequeños lloran porque tienen sueño. Cuando pidan alfajor, dales una almohada. Igual son dos inventos árabes.

6. Cumplí todas las promesas que les hagas. ¿Entra el pony en el balcón?.

7. Permitiles tomar decisiones personales. Hay que dejar que hagan cosas por sí mismos, como ponerse el equipo de snorkel para ir a la escuela: "¡Qué buena idea, con la humedad que hay hoy!".

8. Alabalos y comentá lo que hicieron bien. "¡Qué lindo enchastre hicieron en la cocina!"

9. Fomentales la solidaridad. Apreciá el esfuerzo, no el resultado, diciendo: "Gracias por haber intentado bajar del auto las bolsas del súper y dejarlas en la vereda, porque eran pesadas. Han hecho feliz a un hombre. No soy yo, por supuesto, sino el chorro que se llevó las bolsas".

10. No esperes demasiados resultados a corto plazo. Esperalos para cuando tengan sus propios hijos.

DOCE CONTRADICCIONES BÁSICAS DE LA PATERNIDAD.

1. Los hijos no deben transgredir las reglas. Pero un hijo que nunca intenta transgredirlas es un sometido.

2. Hay que darles libertad para que ejerciten su buen criterio. Y encerrarlos un mes en casa porque se mandaron cualquier macana.

3. Hay que confiar ciegamente en ellos. Y preguntarles a todos sus amigos qué hicieron para llegar tan tarde.

4. Hay que estimularlos para que hagan amistades. Y para que sepan estar cómodos en soledad.

5. Hay que escucharlos hablar con paciencia e interés. Para hacerles ver que todo lo que dijeron no tienen nada que ver con la realidad.

6. Hay que empujarlos a disfrutar las cosas buenas de la vida. ¡Pero que no por eso se gasten todos los ahorros!

7. Hay que pedirles que sean prudentes y piensen antes de actuar. Y que se animen a tomar riesgos, ser osados y lanzarse ante las oportunidades sin pensarlo demasiado.

8. Hay que impulsarlos a ser tan perseverantes como para seguir adelante pese a todo y jamás aceptar un "no" como respuesta. Pero cuando papá dice "no"... ¡es NO!.

9. Hay que recordar que son niños, preocuparse uno por las cosas y dejarlos a ellos jugar felices y despreocupados. Pero hay que respetarlos como si fueran adultos y pedirles que cumplan con sus deberes.

10. Hay que enseñarles a amar al otro como a uno mismo. "¿Pero cómo vas a regalarle a Juancito la campera que te compró la abuela?"

11. Hay que mostrarles que romper la rutina y cambiar de planes cada tanto nos hace sentir vivos. Pero nunca de domingo a jueves, porque a la mañana siguiente hay que levantarse temprano. "Además, ¿hiciste la tarea?".

12. Hay que decirles que no dejen de ir a las reuniones de amigos y familiares. Pero si el plan es complicado, o no hay quien los lleve y los traiga, es mejor no ir.

8.1.08

Los cuentos de Patricia


Con el pediatra una tiene una relación bastante particular. Es la persona que cuida a tu hijo, que sabe lo que le hace bien o mal, que te tranquiliza cuando estás asustado al pedo y te asusta cuando estás demasiaaaado tranquilo.

Fede estuvo internado 19 días. Todo ese tiempo yo iba a verlo y a llevarle leche (que me extraía con el bendito sacaleche) dos veces por día, a la mañana y a la tarde. Tenía que tocar timbre en la puerta de Neo, esperar a que me atendieran, entrar al vestíbulo, dejar las cosas en un locker, recogerme el pelo y lavarme las manos con pervinox. Más espera y venía una enfermera con una bata estéril, y si tenía el más leve síntoma de resfriado, una mascarilla. Recién ahí entraba y podía verlo y si estaba despierto, tenerlo en brazos. Tenía que estar fijándome todo el tiempo que tuviera el cuello bien estirado porque sino empezaba a sonar la alarma del aparato que le medía la saturación. Aunque las chicas eran amabilísimas, estaban siempre atentas a que no lo besara mucho. Está bien, yo sabía que lo estaban cuidando, pero era duro. Tenía pesadillas en donde me decían que el nene era del hospital y que se iba a quedar ahí, que yo podía ir a visitarlo pero nunca llevármelo. Y siempre, siempre esa sensación horrible al volver a casa, el nido vacío, el silencio. Despertarme a las tres de la mañana con los pechos tirantes de leche y tener que ir a la cocina, esterilizar el sacaleche, sacarme, sabiendo que a unos kilómetros de ahí estaba mi bebé y no podía darle la teta. Feo. No se lo deseo ni a mi suegra.

Cuando por fin le dieron el alta yo salí del hospital con la sensación de que me lo robaba. Hasta el último momento tuve miedo de que me dijeran que no, que era un error, que tenía que quedarse unos días más. La doctora de Neo nos había recomendado una pediatra y nos dijo que fuéramos antes de una semana para revisar el peso. Cuando llegamos a la primer consulta, Patricia lo vio y dijo "Ah, pero yo de él me acuerdo, estaba acá al lado en Neo, qué bueno que ya salió". Inmediatamente tuve un brote paranoico y pensé que nos habían mandado con esta pediatra para vigilarnos y volverlo a internar si no lo cuidábamos bien. Lo pesó y había subido 300 grs en cinco días. Nos felicitó. Respiré tranquila.

Ahora ya nos conocemos y nos tenemos más confianza. Dejó de lado el tono dulzón de maestra jardinera y nos habla seca y práctica, como nos gusta a nosotros. Hasta dice palabrotas. Y hace algo que me cae muy simpático. Cuando tiene que hacernos alguna advertencia, nos cuenta una historia. Por ejemplo, cuando Fede empezó a comer sólidos, nos contó que su esposo se intoxicó con yogur bebible, aunque no estaba vencido, probablemente porque se había roto la cadena de frío (moraleja: no compren lácteos en cualquier lado). Ahora que el Fede empieza a querer pararse y gatear, nos contó que su hijo casi se tira encima una biblioteca enorme (moraleja: atornillen a la pared cualquier mueble pesado). No sé, es lindo, se las arregla para decirte lo que te tiene que decir sin hacerte sentir juzgada o mala madre. Así no hay paranoia que aguante...

7.1.08

Qué bonita vecindad




A veces parece que se confabularan.
El nene duerme, Alejandro salió a tomar un café, sólo se escucha el leve tic tic del botón del mouse. Y de repente el de al lado pega un portazo. La de arriba le grita al hijo que no, que no puede ir a comprarse un helado, y claro, el nene se pone a llorar como un descosido. Otro que ni sé quién es tiene mala recepción en el celular y se asoma a la ventana a hablar a los gritos. Los del segundo llegan con la pequeña bodega que compran cada tarde y arman un escándalo con las botellas mientras suben por la escalera. Se encuentran con el del primero y se saludan a los gritos como si hiciera cinco años que no se ven. Y el Fede ya está a los gritos, molesto por el calor, encabronadísimo porque no pudo dormirse la siesta de tres horas (¿sino cómo jode a la noche?) y no lo puedo meter en la pileta porque el agua es una mugre.
Ah, y estoy indispuesta.

Grossa bondiola

Bondiola (calcular 350 grs por persona)
2 cucharadas de orégano
2 cucharadas de ají molido
2 cucharadas de sal gruesa o parrillera
4 cucharadas de aceite

Mezclar todos los condimentos y el aceite en un bol. Agregar la bondiola y frotarla con el pasticho. Dejarla en la heladera 4-5 horas. Cocinar en horno medio hasta que esté bien dorada. Se puede comer caliente o una vez fría cortala en rodajitas y servirla con ensaladas.

6.1.08

El extraño damo

Le pregunto a Alejandro: ¿Te molesta si cuento la historia de tu papá en el blog?. Me dice no, dale, no hay problema. Piensa un poco y agrega: pero no te van a creer.
Corro el riesgo y juro y rejuro que es real.
En esa familia siempre fueron ultracatólicos. Hay (o hubo, creo que ya fueron todos a ver si es cierto que existe Dios) varios parientes curas y otras tantas monjas. La abuela de Alejandro era una arpía. La tía de Alejandro (María Elena, inteligente, cabezadura y encantadora como ella sola) entró en el noviciado a los 12 años, probablemente para escaparse de la madre. El padre a la misma edad se fue al seminario salesiano.
Estuvo ahí 12 años. Nunca lo sabremos pero parece que la pasó horrible. Tenían muy poco tiempo para comer y era apurarse para tragar todo lo posible o pasar hambre. Todavía hoy come muy rápido, como desesperado. No debe haber encajado muy bien, es un tipo bastante raro y se sabe que los grupos son crueles. A los 24 le dijeron que no tenía vocación de sacerdote y se tuvo que ir. Trató de entrar en otras congregaciones. Le dijeron que saliera, viviera un poco, y si quería tratara de nuevo en un tiempo. Así que quedó varado en el mundo exterior, del que no conocía nada, con una madre odiosa y sin la menor idea de lo que hacer con su vida.
Trabajó un tiempo en una joyería y se puso por su cuenta a estudiar electrónica. Entró a trabajar en IBM. Sabemos por el único amigo de la familia que ahí también lo cargaban y era "el raro". Igual el padre se sintió a gusto en una empresa grande y paternalista. Era lo más parecido a un seminario que podía encontrar. En algún momento (ya tenía 42 años) lo mandaron a General Motors a supervisar las máquinas y ahí conoció a la madre de Alejandro. Estuvieron 6 meses de novios y se casaron. Alejandro nació menos de un año después (la anticoncepción es pecado). Hubo varios problemas con el parto, mi suegra tuvo que hacer reposo absoluto, cuando el nene nació no podían parar la hemorragia y estuvo internada un mes, encima ella es factor RH negativo y Alejandro positivo y hubo que salir a buscar un medicamento que era casi inconseguible en esa época. El padre quedó bastante traumado y decidió no tener más hijos. Eso en un católico se traduce en abstinencia.
Cuando hacía poco que estábamos juntos (me acuerdo la escena, los dos desnudos sentados con las piernas cruzadas en la cama de una plaza, en mi departamento de un ambiente) Alejandro me dijo que sus padres no cogían. Yo tuve un ataque de risa y le dije que todos pensábamos lo mismo pero que no era real, que sino de dónde veníamos. Él me dijo que sí, que ya sabía que todos pensaban así, pero que en su caso era cierto. Cuando los conocí le creí. Los padres duermen en camas separadas. De hospital, de esas enormes y altas de metal brillante con palancas para levantar la cabecera o los pies. En serio.
Vivieron toda la infancia de Alejandro en un departamentito de dos ambientes, en el mismo edificio en el que vivía la madre arpía. Cuando llegaba del trabajo, antes de subir a saludar a su familia, el padre pasaba por el departamento de su madre a tomar sopa. Mi suegra detestaba cordialmente a la vieja maldita y el sentimiento era mutuo, lo que no impidió que le hiciera de enfermera cuando empezó a tener achaques (esto duró años). También el abuelo materno se enfermó y lo trajeron al mismo edificio. La vida empezó a girar alrededor de cuidar a los viejos.
En plena híper del 89 pasaron varias cosas juntas. La madre arpía se deprimió. IBM pasó a retiro obligatorio a varios empleados, entre ellos al padre de Alejandro. Empezó a tener ideas paranoicas: que se iban a morir de hambre, que los iba a venir a buscar la policía, que había que comprar ochenta papeles higiénicos para "ahorrar", cosas así. Se deprimió él también. No quería levantarse de la cama, no quería comer, no quería bañarse, y quería que su familia lo acompañara. Un infierno (¿no les da lástima mi suegra ahora?). No voy a entrar en muchos detalles, se me está yendo de largo el post. La depresión duró tres años y terminó cuando murió su madre.
Las cosas siguieron relativamente estables bastante tiempo. Seguía teniendo ideas raras (en un momento importó un montón de bicicletas de la India que no le pudo vender a nadie y perdió un fangote de plata, después quería que Alejandro vendiera por los quioscos stickers de bandas de rock pero NO de los Rolling Stones porque la lengua "no le gustaba", cosas así). Hace seis años se deprimió otra vez. No hubo una causa clara y tampoco había muchos síntomas, parecía una vuelta a la niñez. Psiquiatra, pastillas, terapia, etc. Cuando lo estabilizaron le dieron el alta pero quedó como desconectado. Le da miedo todo, casi no habla, come muy poco, tiene obsesiones con el tiempo, hace cosas como preguntar cinco veces si apagamos el fuego después de calentar la pava, no quiere que mi suegra salga de la casa. Con Federico está aterrorizado, no se anima ni a tocarlo, aunque a veces parecería estar contento también. Dijo varias veces que es igual que Alejandro cuando era chico, yo lo veo como un gesto de ternura porque él adoró a su hijo.
Y bueno, así estamos. Alejandro es en muchas cosas lo opuesto al padre y en algunas un calco. ¿Se entiende porqué estoy contenta de que se vaya de IBM?

4.1.08

Catarata de breves

Alejandro está de vacaciones, por eso posteo poco. Cero rutina, mate, pileta, malla y ojotas, siestas a cualquier hora, melón con facturas, y encima estoy tratando de hacer todo lo que tengo pendiente. Changing rooms un poroto.

Ayer Fede comió helado por primera vez. Crema americana. Las tres primeras cucharadas puso cara rara por el frío, después entendió y devoró.

Murió la cámara digital. RIP. Estoy sacando con la réflex, cuando se acabe el rollo y lleve a revelar (qué antigüedat) pongo todas las fotos juntas.

No conté nada de año nuevo, la pasamos muy bien, hice bondiola al horno (una revelación) con ensaladas varias y sanguchitos de miga. El 1ro vinieron Rox y Coty, amigas del alma, todo el día a mate, charla perezosa, ensalada a las cinco de la tarde, remojón en la pileta, piropos para el Fede. Una delicia. Y para colmo Rox se ofreció como posible niñera, una especie de sueño imposible hecho realidad, volver a ir al cine!!!

Terminé de leer "Cuando fuimos huérfanos". Maravilloso. Estoy tentada de abrir una sección literaria, veremos veremos.

Volvió mi hermana de San Clemente. Nos juntamos este sábado a recuperar el tiempo perdido.

Alejandro está cambiando de trabajo. Se va de IBM. Esto que parece apenas una pavada es un sismo en nuestra vida. Un sismo para bien. Tengo que explicar la historia familiar para hacerme entender, pero hoy no tengo mucha inspiración, próximo post.

2.1.08

Cayendo en el cliché

Ya sé que no hay nada más insoportable que una madre primeriza hablando de lo hermoso, inteligente, bueno, avanzado, y qué se yo qué más que es su hijo. Es el primer día del año (ayer no cuenta), vengo resistiendo la tentación hace mucho, acá va.
A sus 7 meses y medio (6 según edad gestacional corregida) el Fede:
Casi casi se sienta solo.
Casi casi gatea.
Tiene dos dientitos abajo que amenazan salir.
No puedo cambiarlo sin tener una guerra por el algodón, el óleo calcáreo, el pañal, mis manos, etc.
Saluda con sonrisas y gritos a los gatos y a sus juguetes cuando se los alcanzo.
Se pasa cosas de una mano a la otra.
Le gusta jugar a los dedos-chanchitos y a "¿dónde está má?". También toda clase de juegos brutos y a "pelearnos" por repasadores (él tira de un lado y yo del otro).
Cuando tiene sed busca el vaso con los ojos y lo mira fijo. Trata de sostenerlo él mientras toma.
Me sostiene el bol de comida mientras se la doy y trata de "ayudarme" con la cuchara.
Le gusta más la verdura que la carne o el pollo. Le encantan las berenjenas, el tomate, los zapallitos y la acelga. Creo que su comida preferida son los fideos cabellito de ángel con salsa de tomate. No parece gustarle mucho la papa. Para que coma cuando está molesto hay que hacerle ruidos de animales.
Se despierta de muy buen humor y va empeorando paulatinamente hasta el momento de la siesta. Ahí explota, hace un escándalo, se duerme abrazando al oso y se despierta otra vez contento.
Le encanta que lo bañen. Se muere de risa mientras le paso la esponja y trata de sacármela.
Me ayuda a sacar la ropa de la soga. Lo llevo aúpa y él la va agarrando.
Le gusta mirar libros pero quiere pasar las páginas él y como todavía le cuesta termina frustrado y llorando.
Es muy cabezadura y determinado.
Es muy mimoso, le gusta que le acaricien la espalda, el cuello y la nuca.
Hace toda una serie de ruidos rarísimos, desde una especie de gruñido gutural hasta el ultraagudo insoportable. A veces me acaricia la cara y me hace unos ruiditos muy suavecitos. Creo que me dice que me quiere.
No le gusta el ruido del lavarropas cuando centrifuga, ni el del minipimmer.
Va por la calle sonriéndole a todo el mundo. Se vuelve loco si ve chicos.
Es bastante artista, tose para llamar la atención y si se aburre arma un escándalo pero pasa inmediatamente del llanto a la risa cuando lo distraigo.
En general está más contento cuando viene gente que cuando estamos solos y cuando salimos que cuando estamos en casa. Pero si nos vamos cuatro o cinco horas se pone molesto y quiere volver a casa.
Es movedizo y nervioso a más no poder. No se queda nunca quieto y no le importa golpearse. Tiene sentido del humor. Es cariñoso y muy dulce. A veces medio bruto. Todos los que lo conocen me dicen que lo ven muy contento. Es lo más lindo que me pueden decir.