* Tres golpes fuertes este mes. Perderme Pixies (ya sé que suena trivial, pero para mí fue jodido, la música es importante en mi vida), la muerte de la Pity, y la muerte de Kirchner. La que más dolió fue la Pity, que me perdone la historia nacional y la política. No soy la misma de hace un mes. Si sale algo mejor o peor, veré, pero algo cambió. Hasta me salieron cuatro canas flamantes. Siempre pensé que lo de "encanecer por los disgustos" era metáfora, pero no. Por cierto, los que todavía tienen ganas de hacer chistes (porque a muchos las bromas se les atragantaron apenas vieron las reacciones), ¿No vieron la marea humana? ¿No leyeron los mensajes de apoyo, las gracias, las lágrimas? ¿No vieron la firmeza de una mujer que destrozada todavía podía sostenerse erguida? ¿No entendieron la pasión y el interés que existe y que no estaba hace ocho años? ¿No notaron que muchos que venían callados para evitar agresiones de repente no tuvieron más ganas de callarse? ¿Qué parte se perdieron, muchachos? Y premio especial al mamerto de Macri, que dijo que el efecto de la muerte de Kirchner es "neutro".
31.10.10
Lo más difícil es empezar
Etiquetas: Dispersiones
28.10.10
Sí, voy a cargar ese peso
22.10.10
El duelo
La sensación de agujero en la vida. La conozco y la detesto. Cuando murió mi mamá, cuando volví a casa después de tenerlo a Fede pero él quedó internado. Esa sensación de estar en tu casa pero no es tu casa, es como un depósito vacío. Hay un silencio pesado. Falta algo.
19.10.10
Montaña rusa
Etiquetas: Pequeñas catástrofes
18.10.10
Una madre
Es una gordita con un corte de pelo medio emo que se sube con vos a un vagón para evitar que te rompas el marulo.
Etiquetas: El Fede en sí
16.10.10
Aventuras del cacique
La Pity está enferma. No sabemos si le pasa algo o son simplemente los 17 años, que para un gato son bastantes. Yo quedo medio paralizada. Tengo a esa gata hace demasiado tiempo, no quiero ni pensar en que pueda faltarme. PocaOnda BuenHombre suspira, saca el bolsito porta gatos, y la lleva a la veterinaria. Vuelve con diagnóstico complicado. Está hepática, un poco deshidratada, y la edad no le juega a favor. Además tiene un diente cariado. Entre la depresión por la posibilidad de que se muera y el enojo con el veterinario que la revisó hace dos semana y dijo que "no tenía nada", PocaOnda BuenHombre confiesa: "Me mata ir ahí. Los carteles de perros perdidos, los animales en jaulas, había un cartel ofreciendo en adopción un perrito que era de un cartonero que se murió en el hospital. Me mata."
Etiquetas: Dispersiones, Pequeñas catástrofes
10.10.10
Hora clave
En este momento se está librando una batalla decisiva. No para el futuro de la humanidad ni nada parecido, pero igual de épica. De un lado, Fede, que ya no puede hacerse el que no entiende porque entiende y sabe que nosotros sabemos, que no tiene ganas de comerse las consecuencias de no obedecer (ir en penitencia, padres enojados, pérdida de ciertos privilegios), que a esta altura se dio cuenta de que le conviene lavarse las manos de una y después seguir jugando en lugar de protestar, resistirse, y terminar con las manos lavadas a la fuerza y la madre enojada. Del otro lado, nosotros. Cansados, sabiendo que es mucho más cómodo dejarlo hacer lo que quiera, con muy pocas ganas de perseguirlo para que se ponga las zapatillas o de soportar un berrinche porque pide caramelos y le damos frutillas, pero sabiendo que es ahora cuando hay que demostrar fibra moral, carácter, constancia y firmeza (cualidades de las que carecemos, por otro lado). Estamos todo el tiempo en un tira y afloja. Ciertas cosas las entendió enseguida y no tenemos más problemas. Me hincho de orgullo cuando termina de tomar la leche y lleva el vasito a la pileta, o tira en la basura los papelitos de los caramelos, o me reta porque me bajo de la vereda para ver si viene el colectivo ("¡a la calle no que vienen autos!"). Otras dan más trabajo. Hay que negociar, explicar, hacerle ver las consecuencias. Es rarísimo verlo pensar, ver la lucha que hay entre las ganas de hacer algo porque sí, sin vueltas, y el darse cuenta de que eso va a tener consecuencias. A veces cede él solo, se da cuenta de que el avión de madera es muy pesado para cargarlo cinco cuadras hasta la plaza y lleva un autito más liviano. Otras veces se rebela contra tanta responsabilidad (la responsabilidad de elegir) y se enoja conmigo. No puede decírmelo, pero entiendo la idea. "Antes no tenía que preocuparme, vos me resolvías todo, si yo quería llevar el avión pero era pesado lo llevabas vos, quiero que las cosas sigan así". Estamos los dos bastante exhaustos emocionalmente. Más de una vez le perdí la paciencia y pasé en dos microsegundos del tono mesurado y la explicación lógica al grito de "HACELO YA". Se pegó un buen susto. No me gustó, no quiero asustar a mi hijo. Me está sirviendo mucho la penitencia, no sólo porque a él no le gusta y a veces alcanza preguntarle ¿querés ir en penitencia? para que haga caso, sino porque me da un tiempo out a mí también, los dos minutos para calmarme mientras él se desgañita en su pieza. Además, por poco pedagógico que suene esto, me parece que a veces está necesitando llorar, descargar y hacer catarsis. Yo estoy ahí, dándole bola, ofreciéndole esto y aquello, escuchándolo, y él se va poniendo cada vez más nervioso y exigente y demandante hasta que termina en penitencia, lo que le da la excusa perfecta para sentirse maltratado y llorar como un marrano tres minutos, y después salir hecho una seda. No le cierro la puerta ni nada, simplemente lo llevo adentro y me voy (a veces al grito de "te quedás ACÁ", no soy la madre Teresa y la paciencia tiene un límite). Pero entiende perfecto la idea, a veces está justo en el umbral, sin salir, tanteando si ya pasó la tormenta. No crean tampoco que es un pobre niñito desvalido frente a padres tiránicos, sabe usar perfectamente las sonrisas, los "te quiero", los abrazos y los besos para tratar de conseguir lo que quiere. A veces me doy cuenta de que se mandó alguna macana porque viene todo romántico a darme un abrazo. Es difícil, pero vale la pena cuando vas viendo progresos. Es un nene encantador, cariñoso y alegre, no quisiéramos que tantas cosas hermosas queden tapadas por ser malcriado.
Etiquetas: Bitácora de logros
6.10.10
Catastrofa
Hoy toca Pixies. En el Luna Park. Yo no me enteré. No sabía. No escuché publicidades, no vi posters, no me llegó un rumor, no lo leí en ningún blog. Toca Pixies y me lo voy a perder. Queremos eutanasia y la queremos ahora.
Etiquetas: Pequeñas catástrofes
5.10.10
Hola, octubre, cómo te va
Hoy.
Etiquetas: Dispersiones











