10.10.10

Hora clave

En este momento se está librando una batalla decisiva. No para el futuro de la humanidad ni nada parecido, pero igual de épica. De un lado, Fede, que ya no puede hacerse el que no entiende porque entiende y sabe que nosotros sabemos, que no tiene ganas de comerse las consecuencias de no obedecer (ir en penitencia, padres enojados, pérdida de ciertos privilegios), que a esta altura se dio cuenta de que le conviene lavarse las manos de una y después seguir jugando en lugar de protestar, resistirse, y terminar con las manos lavadas a la fuerza y la madre enojada. Del otro lado, nosotros. Cansados, sabiendo que es mucho más cómodo dejarlo hacer lo que quiera, con muy pocas ganas de perseguirlo para que se ponga las zapatillas o de soportar un berrinche porque pide caramelos y le damos frutillas, pero sabiendo que es ahora cuando hay que demostrar fibra moral, carácter, constancia y firmeza (cualidades de las que carecemos, por otro lado). Estamos todo el tiempo en un tira y afloja. Ciertas cosas las entendió enseguida y no tenemos más problemas. Me hincho de orgullo cuando termina de tomar la leche y lleva el vasito a la pileta, o tira en la basura los papelitos de los caramelos, o me reta porque me bajo de la vereda para ver si viene el colectivo ("¡a la calle no que vienen autos!"). Otras dan más trabajo. Hay que negociar, explicar, hacerle ver las consecuencias. Es rarísimo verlo pensar, ver la lucha que hay entre las ganas de hacer algo porque sí, sin vueltas, y el darse cuenta de que eso va a tener consecuencias. A veces cede él solo, se da cuenta de que el avión de madera es muy pesado para cargarlo cinco cuadras hasta la plaza y lleva un autito más liviano. Otras veces se rebela contra tanta responsabilidad (la responsabilidad de elegir) y se enoja conmigo. No puede decírmelo, pero entiendo la idea. "Antes no tenía que preocuparme, vos me resolvías todo, si yo quería llevar el avión pero era pesado lo llevabas vos, quiero que las cosas sigan así". Estamos los dos bastante exhaustos emocionalmente. Más de una vez le perdí la paciencia y pasé en dos microsegundos del tono mesurado y la explicación lógica al grito de "HACELO YA". Se pegó un buen susto. No me gustó, no quiero asustar a mi hijo. Me está sirviendo mucho la penitencia, no sólo porque a él no le gusta y a veces alcanza preguntarle ¿querés ir en penitencia? para que haga caso, sino porque me da un tiempo out a mí también, los dos minutos para calmarme mientras él se desgañita en su pieza. Además, por poco pedagógico que suene esto, me parece que a veces está necesitando llorar, descargar y hacer catarsis. Yo estoy ahí, dándole bola, ofreciéndole esto y aquello, escuchándolo, y él se va poniendo cada vez más nervioso y exigente y demandante hasta que termina en penitencia, lo que le da la excusa perfecta para sentirse maltratado y llorar como un marrano tres minutos, y después salir hecho una seda. No le cierro la puerta ni nada, simplemente lo llevo adentro y me voy (a veces al grito de "te quedás ACÁ", no soy la madre Teresa y la paciencia tiene un límite). Pero entiende perfecto la idea, a veces está justo en el umbral, sin salir, tanteando si ya pasó la tormenta. No crean tampoco que es un pobre niñito desvalido frente a padres tiránicos, sabe usar perfectamente las sonrisas, los "te quiero", los abrazos y los besos para tratar de conseguir lo que quiere. A veces me doy cuenta de que se mandó alguna macana porque viene todo romántico a darme un abrazo. Es difícil, pero vale la pena cuando vas viendo progresos. Es un nene encantador, cariñoso y alegre, no quisiéramos que tantas cosas hermosas queden tapadas por ser malcriado.

13 comentarios:

Catafa dijo...

Tengo un hermano mucho menor que yo criado sin límites, ni penitencia, ni responsabilidades. Hoy es un adulto de 21 años que si no le dan lo que quiere hace berrinche (literal como un niño) y no tolera la frustración. Imagino que como padres es todo esto que tan maravillosamente describís, pero parece que vale la pena el esfuerzo.

ASESINO MÚLTIPLE dijo...

La contienda es desigual, con esos rulos y esa carita no se puede....pero no afloje!

tia elsa dijo...

Está muy bien Sil, no son lindos los chicos malcriados, maleducados, pero no es fácil, a vecas como bien decis sacan de casillas, cansan y uno se siente peor que ellos. Pero necesitan los límites, los piden asi a gritos. Besos tía Elsa.

Anónimo dijo...

Te juro que estoy igual, pero con un panzon de 7 meses y agotada. Él celoso y para colmo me trata mal!! A veces quiero llorar!! suena tonto pero no doy mas. Esta bueno saber que a alguien le pasa lo mismo. Cande

Marie dijo...

Mirá, yo creo que lo que tenés que hacer... ahhhh casi te hago caer eh?

Me parece bien la penitencia, por el, por ustedes y por el resto de la humanidad, hay que criar humanos mejorados.

Ronnie dijo...

Decí que el Fede es tan chiquitooo, que sino estaría buenísimo leer este mismo post escrito por ellos!! Cómo nos verán? Estudiarán? Tomarán el tiempo? Aprenderán?

El tire y afloje, el aprender, las penitencias, los premios, los mimos, todo es parte de crecer, tanto para ellos como para nosotros. Cuando lo veo ahí escrito, como en tu post, resulta tan raro!! Son cosas que uno hace (vive!) tan naturalmente, el proceso de ayudar a crecer a los enanos, que es rarísimo verlo en palabras! Un flash total!

Beso!!!

laurita dijo...

Qué difícil. De repente vi reflejados en tu post un monton de errores que cometí como madre y hoy sufro las consecuencias. No te digo que es malcriado, peeeeero...

irene dijo...

Perdón, pero el "te quedás ACÁ" te funciona? A mí no. Y me agotan te podés imaginar cuanto.

Muma dijo...

A ver: empiezo por los que no?

Penitencia no, no me parece, no esta bueno, no genera nada, es abuso de autoridad.

Penitencia si: algunas veces no podemos mas, eso es verdad, y es preferible el mal menor (penitencia) a lo que puede venir despues.

Gritos: yo muchas veces les grito, me siento para la mierda al instante, pero se me va la paciencia, asi como a vos: les hablo en tono normal, les pido por favor y nada, al final exploto y grito, el 99% de las veces les pido perdon al minuto, les explico que esta mal gritar pero que no lo pude evitar.

De donde salio que hijos criados con amor y paciencia seran adultos terribles? yo fui criada asi y no hago berrinches por la calle, lo juro.

Ojo, amor y paciencia es una cosa, falta de limites es otra.

Sil, elegiste el camino mas dificil para criar, pero te aseguro, que a la larga es lo mejor, aunque a la corta se vea negro.

Ana dijo...

Cómo es posible que cuando muchas cosas de la crianza me dan vueltas y vueltas en el marote, siempre estes vos con estos post que me hacen despejar las nubes y confirmar que el camino es por ahí.
Cómo cuesta carajo... pero que lindos hijos que vamos criando, no?
Gracias!

Sil dijo...

Catalina sí, qué se yo, lo más difícil es vencer la repugnancia que una tiene a obligar a alguien a hacer algo que no quiere. Pero esa repugnancia cede cuando te das cuenta de que el pibe no sabe todavía lo que es bueno para él y que si hiciera lo que quiere, no sobreviviría una semana. Hay que hacer lo que hay que hacer, guste o no.
Asesino la peleamos, eh. Entre los rulos y el cansancio es una dura batalla.
Cande yo lloré de frustración, rabia y cansancio, no estás sola.
Marie estamos trabajando para usted, para nosotros, y para todo el resto del mundo. Puf.
Irene a veces sí, a veces no. Si sale, vuelvo a llevarlo. Me recaga a patadas a veces, no creas que es todo civilizado y bonito.
Muma creo que también depende mucho del chico, por ahí a un chico tranquilo lo podés retar y con eso alcanza, pero cuando es un terremoto, está bueno meterlo en un lugar a que esté solo y quieto un rato para que pueda calmarse. Sino, la propia sacadez le impide parar y ver lo que hizo. Yo creo que los chicos siempre necesitan: amor, cariño o como quieras decirle, y aprobación. El cariño es incondicional, al hijo se lo quiere siempre, haga lo que haga, diga lo que diga, sea lo que sea. Y él tiene que saberlo. La aprobación es otra cosa. Si el chico se manda una macana, vos le mostrás tu desaprobación, le decís "no me gusta eso que hiciste, no está bueno". Habrá explicación o no, habrá diálogo, pero la esencia es esa. Por ahí se pone peor, porque no le gusta tu desaprobación y reacciona con enojo. Pero de a poco va mejorando. Y hay que demostrar aprobación cuando hace las cosas bien. Besos, abrazos, decirle "qué lindo mimito que le hiciste al gato" cuando lo toca suavecito, del mismo modo que lo retaste porque le tiró de la cola. La gota que horada la piedra. Yo también creo que hay que criar con amor y cariño. Pero me parece que si una que los quiere tanto tiene ganas de acogotarlos debe ser que realmente se zarparon. ¿no?.

laurita dijo...

Yo habia comentado aca! Por que no esta? Ufa.

Sil dijo...

Laurita ahí apareció, es que a veces los comentarios están en el escritorio pero no me aparecen en el mail y se me piantan. Si me permitís, te digo que justo vos tenías todas las posibles disculpas para malcriarlo, eras muy jovencita, te separaste, Joaquín es un bombonazote, en fin. Una es humana, che.