28.11.08

Pros y contras

Yo leo blogs. En algunos comento, en otros no, a algunos entro casi todos los días, a otros una vez por mes, a veces varias veces por día si un nene tiene fiebre o se está decidiendo una mudanza (como Malagata ahora), o se aproxima la fecha de parto. Entro en blogs distintos porque me gusta leer cosas distintas y porque me gusta encontrar puntos de vista que a mí ni se me hubieran ocurrido. A veces estoy de acuerdo, a veces no, a veces me cago de risa, a veces lloro. Gracias a los blogs conocí muchas personas increíbles, a varias las considero amigas. También estreché relaciones familiares, conocí a mi tía más como persona que como tía y supe cosas de su pasado que no sabía, y seguramente a ella le pasó lo mismo conmigo. Los blogs son una parte de mi vida, como los libros, la música, la cocina, el tejido, y tantas otras cosas.

Yo escribo un blog. Lo empecé con el Fede muy chiquito, cuando estaba casi las 24 horas encerrada en casa, con la teta al aire y mal dormida. En ese momento el blog fue una ventanita al mundo, un alivio, diez minutos de teclear que me pertenecían sólo a mí, la descarga. Y de a poco aparecieron los comentarios, esas otras voces que dicen, cuentan, aconsejan. 
Cada tanto aparece algún comentario agresivo, que se empieza a multiplicar por la red que armamos, que hace que algunos se enojen, otros se peleen, otros cierren blogs, otros se sientan mal. A mí, honestamente, me chupan un huevo. Todo lo bueno que me dan los blogs es diezmil veces más que lo que esos comentarios pueden tratar de destruir con sus mezquindades y su resentimiento. 
Le mando un beso grande a Jesi, que tuvo que soportar que dijeran cosas feas de su Fede. Y voy a empezar a contestar los comentarios, antes no lo hacía porque quería dejar que ustedes tuvieran la última palabra, pero la verdad es que a mí me gusta cuando me contestan, siempre vuelvo al blog de Marian y al de Rosario a ver qué me dicen. Hablando de Marian, le rompí tanto las bolas con los colores que me parecían adecuados para su web que me parece que estaba proyectando, y los voy a usar para el grossoedipo reloaded que se viene. 

24.11.08

Listo el pollo

Un rotundo 7 en el último renglón de mi libreta universitaria, ahora dos finales y a otra cosa, que podrá ser irme al Tibet, tener trillizos, o empezar un próspero negocio de venta de plantas carnívoras. O no, no sé. ¿Y adivinen quién tiene un lente Canon 35-70 con macro? 
Lo que aprendí:













20.11.08

El bombero loco

-No Fede, no te saques el pañal, a ver vení que te lo pongo otra vez. Ahí está.

-Aishhtá.
-Claro, ahí está.

Diez minutos después.

-Peeeeero Fede, otra vez, te dije que no te lo saques, dale vení, qué cosa che, ahí está.
-Aishhhhtáaaaa.
-Sí, sí, ahí está.

Otros diez minutos después.

-¡¡¡Federico!!! Te dije que no te saques el pañal, vení para acá caraj....
PSSHHHHHHHHHH....

-.... vení, Fede, vamos a bañarnos.
-Aishhhhhtá.
-Sí, hijito, ahí está.

18.11.08

Dígame licenciado

Si una persona te manda un mail, y vos no se lo contestás, y te manda otro, y otro, y OTRO, y vos la bloqueás, y empieza a mandarte a tu otra dirección de mail, esa que sólo usás para trabajo y que no sabés cómo cuernos la consiguió, y te manda y te manda, y ya no sólo no se los contestás sino que ni los leés, y la bloqueás ahí también, y cada muerte de obispo cuando revisás el spam ves que te SIGUE mandando, durante meses y años, ¿no podés ir a un psiquiatra y mostrarle eso como prueba y pedir que le pongan la camisa de fuerza por su bien y el de los demás? Digo yo, es una idea nomás...


(mi suegra, obvio que mi suegra)

(ah y son MAILS, no cadenas que me reenvía ni cosas que manda a varias personas)

16.11.08

Ciudad

Csi siempre salís a las corridas y llegás a la parada, y pasa un 37 con cartel amarillo (no sirve) y otro más, y otro, puteás de todos colores y ahí aparece un 3 ó un 4, que son los que van. Te subís y entre toda la gente normal seguro ya hay seis o siete que inmediatamente identificás como estudiantes, quizás porque van más despatarrados en el asiento (es largo el viaje), o porque leen apuntes, o charlan con otro sobre cátedras, docentes y entregas, o llevan valijitas chatas o maquetas, o escuchan el mp3 con la tranquilidad del que le falta una hora para llegar. Puede estar repleto, pero hay buen clima, la gente va en la suya, si alguien te pisa sin querer te pide disculpas, estamos cansados pero contentos. Si es el 3 va por Palermo, árboles, el zoológico, después el puente de Figueroa Alcorta y el río de lucecitas que son los autos de abajo. Si es el 4, va por el costado del río de verdad, siempre distinto, si hay sol, si llueve, si hay viento, si está más bajo o más alto, el aeropuerto, los aviones que despegan sobre tu cabeza.

Cuando llegás se baja en orden, por las dos puertas, subís la escalera y vas por esa especie de galería, viene el viento del río y te saca el olor a colectivo del pelo. Entrás y es el ruido de tanta gente hablando, Ciudad tiene una acústica de mierda, cada vez que pasa un avión por afuera hay que suspender las clases un minuto. Pasás por el pizarrón a ver si hay teórica, si tenés que hacer bajadas o comprar algo vas a "tu" librería o fotocopiadora (todos tenemos una librería preferida y vamos a esa, y tratamos de convencer a los demás de que es la mejor). Si tenés tiempo capaz que te comprás un café, en las máquinas porque los de los bares son intomables, sino derecho al taller y tu cuerpo sin que pienses elige la escalera que te va a dejar más cerca, y tus pies saben exactamente cuánto miden los escalones. Subís y más pasillos, las paredes son de vidrio y vas mirando los talleres, en todos hay miles de hojas colgadas de la pared y una multitud de chicos mirándolas, el docente parado adelante hablando de éste o aquel trabajo. Llegás a tu taller, saludás, colgás, mirás lo que hicieron los demás, das una vuelta, averiguás si alguien sabe cuándo es la entrega, le decís a otro que estás en el horno, el otro te dice que él también, mirás un trabajo de otro grupo que está buenísimo, espiás a los docentes que están agrupados en alguna mesa a ver si van a largar pronto o tenés tiempo de ir al baño. Y te corrigen, por ahí te va bien y te vas eufórica, segura, liviana, por ahí te va para el orto y te vas puteando, retándote por no haber trabajado más, exprimiéndote el cerebro para sacar algo nuevo. Si tenés suerte te vas a eso de las 10,10:30. Si corregiste última podés llegar a irte a eso de la 1 de la mañana. Las colas del bondi para volver son mortales, inmensas, llegan colectivos de a dos y tres y se tragan a la gente pero la cola sigue creciendo, parece que nunca te vas a ir pero al final lográs meterte en un colectivo y allá vamos, volviendo a casa. 

El viernes llevé la última entrega de la última materia que me faltaba cursar para recibirme. Me quedan dos finales y ya. No quiero creer que ya no voy a ir más a Ciudad Universitaria, no quiero creer que todo eso ya se acabó, quiero que las clases sigan y sigan, que haya más materias, más teóricas, más entregas, más colgadas, más amenazas de los docentes de que no vamos a llegar cuando venimos medio vagos. Creo que si me dejaran cursaría toda la carrera otra vez. 

11.11.08

RIP

Ok, viene Radiohead a la Argentina. Un gusto conocerlas a todas porque si no me muero en ese recital soy Highlander.

7.11.08

Ríos y ríos de baba



Mientras el padre lo cambia nosotros jugamos al modelo










4.11.08

Determinismo

Ayer agarró un papelito y fue todo determinado hacia el tacho de basura. Empecé a abrir la boca para retarlo (NO TOQUE ESO QUE ESTÁ SUCIO) pero me quedé ahí con la boca abierta. Abrió la tapa, tiró el papelito, cerró la tapa y se fue. 

Usa la palita para poner arena en el balde con una destreza y una seguridad que hace dos semanas parecía imposible.
Hoy empezó a subirse a una silla para agarrar las cosas de arriba de la mesa. Mientras yo me acercaba a velocidad crucero para bajarlo antes de que se rompa el marulo, agarró el termo (de la manija, de la MANIJA por dios), se cebó un mate y se lo tomó. Y yo ahí a dos metros, paralizada. Después se sacó el body y se quedó en cueros y no hubo modo de volvérselo a poner. Se sienta en el sillón a ver Backyardigans, y quiere que te sientes al lado de él pero no vale que te levantes ni que lo toques. Quiere que aplaudas en las canciones, y si no apaludís te agarra las manos y te las mueve él. El domingo fuimos caminando hasta la verdulería (tres cuadras y media). Se cansó, pero siguió.
Dieciocho meses cumple. No es más un bebé, es un nene chiquito. Tengo tal mezcla de alegría salvaje con tristeza mortal que me mata.