Csi siempre salís a las corridas y llegás a la parada, y pasa un 37 con cartel amarillo (no sirve) y otro más, y otro, puteás de todos colores y ahí aparece un 3 ó un 4, que son los que van. Te subís y entre toda la gente normal seguro ya hay seis o siete que inmediatamente identificás como estudiantes, quizás porque van más despatarrados en el asiento (es largo el viaje), o porque leen apuntes, o charlan con otro sobre cátedras, docentes y entregas, o llevan valijitas chatas o maquetas, o escuchan el mp3 con la tranquilidad del que le falta una hora para llegar. Puede estar repleto, pero hay buen clima, la gente va en la suya, si alguien te pisa sin querer te pide disculpas, estamos cansados pero contentos. Si es el 3 va por Palermo, árboles, el zoológico, después el puente de Figueroa Alcorta y el río de lucecitas que son los autos de abajo. Si es el 4, va por el costado del río de verdad, siempre distinto, si hay sol, si llueve, si hay viento, si está más bajo o más alto, el aeropuerto, los aviones que despegan sobre tu cabeza.
16.11.08
Ciudad
Cuando llegás se baja en orden, por las dos puertas, subís la escalera y vas por esa especie de galería, viene el viento del río y te saca el olor a colectivo del pelo. Entrás y es el ruido de tanta gente hablando, Ciudad tiene una acústica de mierda, cada vez que pasa un avión por afuera hay que suspender las clases un minuto. Pasás por el pizarrón a ver si hay teórica, si tenés que hacer bajadas o comprar algo vas a "tu" librería o fotocopiadora (todos tenemos una librería preferida y vamos a esa, y tratamos de convencer a los demás de que es la mejor). Si tenés tiempo capaz que te comprás un café, en las máquinas porque los de los bares son intomables, sino derecho al taller y tu cuerpo sin que pienses elige la escalera que te va a dejar más cerca, y tus pies saben exactamente cuánto miden los escalones. Subís y más pasillos, las paredes son de vidrio y vas mirando los talleres, en todos hay miles de hojas colgadas de la pared y una multitud de chicos mirándolas, el docente parado adelante hablando de éste o aquel trabajo. Llegás a tu taller, saludás, colgás, mirás lo que hicieron los demás, das una vuelta, averiguás si alguien sabe cuándo es la entrega, le decís a otro que estás en el horno, el otro te dice que él también, mirás un trabajo de otro grupo que está buenísimo, espiás a los docentes que están agrupados en alguna mesa a ver si van a largar pronto o tenés tiempo de ir al baño. Y te corrigen, por ahí te va bien y te vas eufórica, segura, liviana, por ahí te va para el orto y te vas puteando, retándote por no haber trabajado más, exprimiéndote el cerebro para sacar algo nuevo. Si tenés suerte te vas a eso de las 10,10:30. Si corregiste última podés llegar a irte a eso de la 1 de la mañana. Las colas del bondi para volver son mortales, inmensas, llegan colectivos de a dos y tres y se tragan a la gente pero la cola sigue creciendo, parece que nunca te vas a ir pero al final lográs meterte en un colectivo y allá vamos, volviendo a casa.
El viernes llevé la última entrega de la última materia que me faltaba cursar para recibirme. Me quedan dos finales y ya. No quiero creer que ya no voy a ir más a Ciudad Universitaria, no quiero creer que todo eso ya se acabó, quiero que las clases sigan y sigan, que haya más materias, más teóricas, más entregas, más colgadas, más amenazas de los docentes de que no vamos a llegar cuando venimos medio vagos. Creo que si me dejaran cursaría toda la carrera otra vez.
Etiquetas: Pequeñas catástrofes
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12 comentarios:
¡Que lindo post!
Aire fresco y positivo, me sentí recorriendo CON vos la Ciudad Universitaria.
Mi colectivo era el 28 pero tu relato con mis días de estudiante en muchos puntos se repite.
Gracias por el paseo.
¿No pensaste en la docencia?
Ay como me gustó este post, yo también volvería a hacer toda mi carrera de periodismo de vuelta!
Igual qué bueno que ya estás terminando, lo quiero ver al Fede en la colación de grados dándote el diploma!
Y te tengo que pedir un favor, pero como es medio absurdo de explicar te mando un mail, besos!
Ojo porque yo terminé diciendo "por fin llegué al final de la carrera" y en este momento me encuentro haciendo una maestría... en ciudad universitaria, tomándome el 37.
En fin... la puteé tanto pero se ve que la quiero a la facu y no la puedo abandonar.
Sí! Tal cual, Ciudad es como la describís (aunque yo sólo hice el CBC y alguna que otra materia en Exactas). Yo también era del 37!
Y las entregas y correcciones que contás, vaya si le habré hecho el aguante a una de mis mejores amigas en toda la cursada! Ella me enseñó los lugares que imprimen a las 2 am! Y te hablo de 10 años para atrás, donde los estudiantes de diseño eran una fauna noctámbula un poco más extraña que ahora!
Con lo de volver, concuerdo con el tema de la docencia: no pensaste en ofrecerte de ayudante? Y por otro lado, es lo que hablaba con esta amiga la semana pasada: a ella también le quedó un final, y ella también siguió siempre volviendo, y es hoy que añora las trasnoches en Ciudad y moverse como por su casa por esos edificios.
Son un plato Uds los de diseño, che!!
Aguante Ciudad!
Beso Sil, y felicitaciones por el empuje y el amor que le ponés a lo tuyo.
cuantos recuerdos, que lindo el pabellón 3!
Nooo, me hiciste recordar mis peores pesadillas!!
Yo tenía que tomar dos colectivos, y juro que probé varias combinaciones pero nunca podía bajar la pesada hora 30/hora 40 de viaje. Aulas tremendamente enormes en las que si no llegaba 10 minutos antes tenía que sentarme en el piso, al fondo de todo, y sin poder escuchar la mitad de las cosas que decía el profesor.
Para colmo tenía que cursar varias materias en el pabellón II, y ese sí que era hoyible!!
Qué fuerte es la vocación a veces... las cosas que puede lograr. Te felicito.
Mucha mierda para lo poquito que queda!!!
Y sí, la carrera al final se extraña, es verdad.
Besos
Loca, hacete un posgrado que se yo, el clima no se pierde, pero la carrera otra ves, noooo, hay que disfrutar a Fede, besos tía Elsa.
Eso si el post precioso, escribis muy lindo ya te encontre la otra veta
ay qué nudo en la garganta! qué hermoso relato, sil.
podés creer que yo fui tan boluda que a los 23 ya le había dicho adiós a toda esa etapa? y qué ganas de volver sí, sí, cómo no. Con todo el miedo del primer día, con todos los quilombos de la univ publica, con los amigos que me hice y otros nuevos tambien, qué nostalgia.
Yo solo hice el ciclo basico en CU pero me quedo un muy lindo recuerdo a pesar de todo, cursaba de 7 a 9 y me encantaba ver el amanecer desde una de las aulas tipo taller del pabellon 3, que loca.
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