7.8.10

Todo lo que se puede hacer con un paquete de rocklets

Tratar de adivinar qué color va a salir.
Jugar a encontrar en el dibujo del paquete el rocklet del mismo color (si te toca marrón perdiste, porque en el paquete no está dibujado. El Fede estaba furioso).
Armar un simulacro de capitalismo, con especulaciones sobre los colores más deseados (no es lo mismo un rocklet verde que uno rojo, no no no), intentos de chantaje, temores terribles de esta convidando cuando quedan pocos.
Hacer dibujos de árboles, caminitos de colores, hombrecitos.
Comerlos, claro.
No sé si somos lindos, pero somos pintorescos. Todavía se observan trazos del maldito flequillito stone. Ah y no estamos alardeando de nuestra cultura, estamos desparramados en el sofá y la biblioteca está construída alrededor La foto es muy mala pero yo no tuve nada que ver.


5.8.10

En mi cuadernito verde

Pendientes:

* plantilla Jose
* web Ricky, caja + bolsa. Presupuesto.
* Diseño para Julieta. Logo, aplicaciones, blog. Mandar por mail

Escuela:
* Mandala comisiones
* Cartel charlas para Laura
* Cartel padres para Claudia.
* Librito cuentos jardín
* Programa kermesse primavera. Ideas: proponer experiencias, cómo armar barriletes, plantar frutillas,observar pájaros, origami de flores.

Regalos día del niño.
* Rollos de lápices, gatito de tela. Pajaritos crochet.
* Capa de superhéroe para Rocco.
* Bolso-guitarra y mitones para Merlina.

Easy:
Macetas. Tierra. Germinador. Sustrato. Semillas. Algo para colgar la rejilla a la pared. Portamacetas para colgar.

Quiero:
* Zapatillas de correr. Preguntarle a Marie qué tal las gaelle.
* Crema para la cara.
* Olla.
* Minipimer.
* Tela y lana.
* Unidad externa cd/dvd.

Y est una versión resumida. El cuadernito verde real tiene tres hojas de pendientes. En fin.

4.8.10

Este blog no está muerto.

Si diseño, no hago gimnasia. Si hago gimnasia, no limpio la casa. Si limpio la casa, no lavo la ropa. Si lavo la ropa, no tejo. Si tejo, no amaso pan. Si amaso pan, no diseño. Y si hago dos de esas cosas, no actualizo el blog.


28.7.10

La mujer que fue abducida por las vacaciones de invierno

Que la vida es complicada, no es nada nuevo. Que el tiempo hace cosas raras y una tarde de sol en la plaza puede durar media hora o para siempre, tampoco es nuevo pero no deja de sorprenderme. Que todas las horas sin dormir, la paciencia, el amor, las preocupaciones y los cuidados que les das a los hijos son devueltos con creces cuando volvés a ver el mundo como cuando eras chica, es algo que sabía, que me había olvidado que sabía, y que ahora sé de nuevo. Que podés estar molida de cansancio y con las orejas como coliflores de tanto escuchar "maammaaaaaáaaa" pero igual descostillarte de risa cuando se disfraza de superman con la bolsa de las compras de capa, eso sí es nuevo. Que me encanta estar con mi hijo y que lo voy a extrañar cuando empiecen las clases es agridulce pero está bien, porque nos queremos mucho pero él es él y yo soy yo, y cada uno tiene sus cosas que hacer.

Y eso, estamos de vacaciones de invierno, todo bastante caótico, nos levantamos a cualquier hora, mucha bici, mucha plaza, un intento de ir al cine que terminó muy mal (aunque nos reímos todo el camino de vuelta de los gritos de terror del Fede cuando apareció el chanchito de Toy Story cual mega nave espacial, pobre, se pegó el susto de su vida. Diez minutos duramos en el cine). Una función de circo que compensó el garrón del cine. Ludus, en el Polo Circo, acá a la vuelta de mi casa. Entradas desde $10 los mayores, $5 los menores, todos los días a las 15:30. Hace rato que venimos siguiendo a esta ¿compañía? ¿troupe? y son muy buenos, el acto de saltimbanquis es impecable. Por cierto, ¿soy yo que tengo la cabeza podrida, o a ustedes también les da la impresión que la gente del circo después de la función se dan todos con todos? Debe ser que se tocan mucho, o los trajes ajustados, no sé. Hablando de cabezas podridas, me muero de la bronca de que la mediocre, desagradable, chata y poco talentosa Fabiana Cantilo haya hecho un dúo con Kevin Johansen y yo no. No hay derecho, es una injusticia.

20.7.10

Yo declaro

Que la señora Wanda Wolf es bruja y que lo que hizo hoy por mí es inconmensurable.

Que a día 2 de las vacaciones de invierno ya pintamos, jugamos a la pelota, fuimos a andar en bici, amasamos pan, y devanamos lana. Tres días más y lo ahorco.
Que los regalos de cumpleaños le patearon el culo a todos los regalos anteriores. Sí, incluso al bebote de los 7.
Que quiero meterme en la cama y no salir en tres días, y tejer y dormir y dormir y tejer.
Que el pobre niño rico ya da pena, ni el padre lo quiere. Muahahaha.

17.7.10

Mandando a la quiebra a Samsung un DVD por vez

Se rompió el dvd. No es raro, considerando que los gatos adoran dormirle encima (debe ser el calorcito, no sé). Alejandro cinchaba por comprar uno nuevo. Yo quería mandarlo a arreglar. Lo llevamos a un taller acá a a vuelta, que es como un cubo de 2 x 2 todo lleno de aparatos eléctricos en diferentes estados de decadencia. El tipo nos dijo que a la tarde ya lo tenía. A la tarde lo llamamos, dijo que llamáramos más tarde. Más tarde llamamos, dijo que él nos llamaba. No llamó. Cuatro días después, Alejandro pasó a ver. El tipo le dijo que ya lo había arreglado, que lo tenía desarmado, que eran 145 pesos. Alejandro volvió en llamas, primero porque nunca nos pasó presupuesto, y después porque le parecía que por esa plata conseguíamos uno nuevo en el outlet. A mí también me parecía mucha plata, pero no veía qué se podía hacer. El tipo ya había trabajado, tenía nuestro dvd de rehén, tranquilamente podía negarse a devolverlo si no le pagábamos. Alejandro me decía que todo era por cabeza dura, por no querer comprar uno nuevo. Yo tenía argumentos muy hippies, como que prefería arreglarlo porque le dábamos trabajo a alguien del barrio en vez de a Samsung, que contaminábamos menos, que no estaba bueno tirar algo que todavía servía. Mi pobre y paciente esposo suspiró y volvió a la carga. Lo llamó, y el tipo acordó devolver el dvd porque nunca nos pasó presupuesto. Ahí me dio culpa, y le ofrecí un poco menos de plata, que era lo que nosotros pensábamos pagar como máximo. Aceptó y todos amigos. Después pensándolo no me pareció tanta la plata, son 45 litros de leche o 18 kilos de pan, no parece demasiado por arreglar un dvd, ¿no?.

15.7.10

¡Que vivan los novios!

Y las novias, claro. Las primeras diez parejas gays que se vayan a casar, me esriben a grossoedipo@gmail.com y les diseño las invitaciones gratis. No, no estoy contenta, qué va.


pd 1: Y no se me pasa la alegría, cada vez más y más, y cada rebote en los blogs y cada amigo contento es todavía más alegría. Hoy el mundo parece nuevo.

pd 2: todo el día con ganas de hacer fuck you cada vez que pasaba por una iglesia, qué inmadura.

pd 3: ¿¿¿cómo puede ser que no haya fiesta loca en la calle??? ¡Quiero ver fogatas y gente bailando con banderas de colores! Ah cierto que hace un fresquete importante...

pd 4. Parafraseando a Grondona, hoy somos todos gays. Perdón, no puedo parar.

13.7.10

La guerra y la paz

Hoy cuando íbamos a la fiesta de los farolitos pasamos con el 151 por Congreso. Ya había pancartas y algunas personas (bueh es un decir). Podría hacer una larguísma parrafada sobre lo ridículo de los argumentos, la caradurez de pretender decidir sobre la vida de los otros, la vista gorda a la pedofilia, pero no. Mejor dejo que hable él:


Es Rufus Wainwright y lo que canta es el Agnus Dei o cordero de dios. Es gay, Rufus. Es gay y le pide al cordero de dios que nos perdone y que nos de paz, y yo estoy segura de que si dios existe, lo escucha mucho más a Rufus que a cualquiera de los que hoy fueron al Congreso. Y ojalá les de un poco de paz a todas esas personas (bueh es un decir) que fueron a demostrar su odio, su ignorancia y su estupidez.

Y mientras tanto nosotros caminábamos portando farolitos y cantando en voz baja:

"Yo voy con mi farolito
y mi farolito conmigo
arriba brillan las estrellas
abajo brillamos nosotros.

Y si hace frío nos vamos
a casa con nuestro farol
La vela se apagó
a casa voy yo
rapimel rapamel rapón."

12.7.10

Qué hacés, tanto tiempo

Y acá, a las corridas, pidiendo presupuestos en imprentas, está bueno eso, ir a las imprentas me encanta. Trabajando, tejiendo, tengo unas ganas locas de gastarme medio aguinaldo (aún no cobrado) en lanas. Pintando el patio de adelante. Bah en realidad lijando, rasqueteando, poniendo enduído, esperando que el enduído se seque, y lijando de nuevo. Ayer estaba terminando de lijar y no va y se larga a llover, me faltaba un cachito de pared, una ridícula lijando abajo de la lluvia. Hoy podría pasarle el trapo a las paredes para sacar el polvo y dar la primera mano, pero hace mucho fríiiiiio. Hay que apurarse porque esta primavera se larga la huerta nomás. Arvejas, zanahorias, puerros, lechuga, espinaca, hierbas varias, zarzamoras y algún cítrico, limonero casi seguro. El cantero ha quedado suspendido hasta nuevo aviso, porque me regalaron este libro y vamos a ir con las macetas para probar. Total el piso sigue ahí y para agarrar una maza y romperlo nunca es tarde. Cumpliendo años también, por eso el libro, 34, tic-tac, tic-tac, tic-tac. Extrañando amigos, cómo me odio cuando me voy retrayendo y no salgo del caparazón, y por ahí ando mal, medio para atrás, amargada, y claro, estúpida, cómo no vas a estar así si te aislás de toda esa gente que querés y que te hace bien. Ensayando canciones sobre la luz y el calor en la escuela de Fede, vamos a ir por las calles de Villa Crespo con los chicos portando farolitos y cantando. Si los católicos lo hacen, los paganos podemos hacerlo, y mejor. Y no crean que no soy consciente del nivel de ridiculez de la situación, pero los chicos lo disfrutan mucho. Hablando de catolicismo, espantada y horrorizada con el rebrote inquisidor y deseando que se apruebe el matrimonio gay, y sabiendo que si no se aprueba ahora, será mañana, o en dos meses, pero que las cosas van para adelante aunque algunas personas se empeñen en tratar de hacerlas ir para atrás. Recibiendo elogios por interpósita persona, qué lindo que está tu hijo, qué contento va a la escuela, qué simpático, el chino del super que le grita "amigo" y le regala caramelos, la señora del bar de la esquina que deja de barrer para saludarlo mientras pasea en bici, la señora del bazar de enfrente que me dice que es un "muñeco". Y yo que primero pienso que no es mérito mío, que él es así porque es así, después pienso en cómo cuando algo sale mal lo primero que se hace es decir "la culpa la tienen los padres", cómo una se morfa miradas asesinas si el nene se aburre en la cola del supermercado y llora, y digo que bueno, que algo bien debemos estar haciendo, y digo gracias y me hincho de orgullo. Recibiendo visitas no muy bienvenidas, mi suegro está mejor, reaccionó bien a la medicación y recuperó bastante peso, mi suegra... mi suegra. Todo lo que me dice (y me dice muchas cosas) tiene dos respuestas: a mí qué me importa, y a vos qué te importa. Desde las pelotudeces que ve en la tele y que viene a repetir como un loro, hasta los interrogatorios solapados para saber qué hice, qué voy a hacer, qué puede copiarme, qué puede tomar como un desaire, en qué la estoy cagando. Si vino mi hermana, si no, si a la fiesta de los farolitos va mi papá. Baaaastaaaaaa. Con ganas de amasar veinte pizzas e invitar a todo el mundo a comer y tomar hasta que se acabe el mundo. Y eso, normal. ¿Ustedes?


2.7.10

Fue más o menos así

Cuando estaba eligiendo qué estudiar, sabía que me aburría fácil y que tenía que ser algo que cambiara, que no fuera siempre lo mismo. Y que me interesaba más formular preguntas que recibir respuestas. Una pregunta abre un mundo infinito de posibles respuestas, cuando queda resuelta es apenas una de las tantas que podría haber sido. Elegí diseño y elegí bien, porque créanme, hay diezmil logos posibles para cada cosa, pero ninguno va a estar bien si no se hicieron las preguntas correctas. Estudié eso y fui feliz. Trabajé con artistas y con chantas, hice cosas maravillosas y pedorras, gané mucha plata en estudios grossos, y chaucha y palito en otros, me elogiaron por ser una "diseñadora que leía el texto" (!) y me felicitaron por algo que en realidad era un error de imprenta mientras yo lloraba de la bronca, ayudé a hacer enojar a Leo García, pasé viernes a la noche eligiendo y discutiendo méritos de una u otra tipografía y disfrutándolo como una marrana, vi revistas que yo diseñaba en quioscos, adulé a imprenteros, trabajé tres días seguidos hasta desmayarme, escuché miles de discos y tomé hectolitros de mate, trabajé en Clarín y en una fundación que siempre olía a porro y donde te pasaba gente en pelotas caminando por al lado, puse en peligro mi vida para sacar la foto perfecta. Resumiendo, algo de lo que soy pasaba por ahí, por diseñar. Una parte de lo que pienso, siento y hago corría por ese cauce. Para cuando nació Fede, yo era freelancer y pensé que iba a poder seguir, con menos trabajo, claro. Pero no funcionó así. Para empezar están los aspectos prácticos. Empezás a trabajar y justo cuando estás más concentrada, el bebé se despierta y te das cuenta de que le toca comer, entre que le das la teta, lo cambiás, le hacés unos mimos, jugás un rato, y con suerte se vuelve a dormir, pasaron tres horas. Y no es sólo el tiempo, sino que tu cabeza y tu energía está en otro lado, corren por otro cauce. Supongo que debe haber causas biológicas para esto, pero todas las mamás recordamos los primeros días del bebé, y cómo una no piensa en nada que no sea bebé-pañal-teta. Wanda tiene unos posts maravillosos sobre eso, la saga del puré de papas en la cabeza. Como sea, traté, pero fracasé estrepitosamente. Me acuerdo de un cierre que tuve que ir a hacer a la editorial cuando Fede tenía unos 6 meses, pasaban las horas y no terminábamos más y yo sentía cómo se me juntaba la leche y me preguntaba si me extrañaría mucho, si le alcanzaría lo que me había exprimido, si tendría hambre. Igual seguí trabajando, pero esporádicamente, y de alguna manera no me sentía diseñadora, sino una especie de simuladora que podía usar los programas. Me semiconvencí de que ya no era diseñadora, que era mamá y ama de casa y cocinera, y me pareció que estaba bien, que me alcanzaba. Dejé de leer libros de diseño, de mirar tipografías, de buscar paletas de colores en los lugares más inverosímiles. Me equivoqué, porque había toda una parte de mí que no era, que no podía ser de otro modo que no fuera diseñando. Como si a una se le durmiera una pierna, y tratara de convencerse de que así está bien, de que puede vivir con una pierna insensible. El proceso de volver fue largo y tortuoso. Cursé la materia que me faltaba, di los finales, me recibí. Agarré algo más de trabajo, con miedo, con dudas, pero lo hice. Hice favores también, los favores ayudan, todo lo que se hace por amor ayuda. En el medio dejé re pagando a dos amigos (fue el año pasado, cuando cerró el jardincito de Fede y todo se me fue para atrás) y todavía duele y arde, pero espero haber aprendido que nada me hace sentir peor que fallarle a alguien que espera algo de mí. Y ahora estoy acá, todavía oxidada, todavía recuperando mecanismos y habilidades, todavía peleándome con el Illustrator CS 3 porque el último que usé fue el 10. Pero leo libros, veo tipografías, voy por la calle y lamento no tener la cámara para sacarle a esa puerta que tiene esa mezcla perfecta entre verde agua y turquesa, preguntándome cómo sería ese edificio si tuviera que trasladarlo a una página de libro (no se rían, los diseñadores traducimos todo a gráfica, no saben cuántos de mis trabajos son en realidad películas de los Cohen o cuántas de mis paletas de colores son canciones de Bjork).


Conclusiones:
*No hay que tratar de forzarse al pedo, si tu energía necesita ir por otros lados por un tiempo, es preferible seguirla por ahí y no tratar de abarcar todo, no poder, frustrarse y sufrir. Si el cuerpo, la cabeza y el corazón te piden estar con tu hijo, habría que darles pelota.
*Tampoco hay que ningunearse. No vale decir "no puedo trabajar porque tengo que limpiar el baño". Que quede mugroso un día más. Y tampoco vale no dejar crecer a tu hijo, que él ya no te necesite tanto y vos insistas en estar, porque ahí lo estás usando de excusa para no hacer lo que tenés miedo de hacer (además de no dejarlo crecer y buscar su camino).
*Cuando se puede se puede, cuando no, no. Culpa, matarse para tratar de llegar, stress, vuelven todo más difícil y te sacan las ganas de vivir.
*Hay imprevistos y problemas todo el tiempo, no tomárselos a mal y simplemente cambiar el switch de "trabajadora" a "mamá que le limpia las lagañas de conjuntivitis al nene y le lee cuentos", sin culpas.
*La responsabilidad por lo que se hace o se deja de hacer es de una y de nadie más. Echarle la culpa al marido, a la ropa que no seca, a la plata que no alcanza, a la presidenta o a las películas de Twiligth no es maduro (aunque los maridos podrían ayudar un poco más, los cerdos asquerosos. Pero en ese caso una también podría preguntarse qué hace casada con un cerdo asqueroso que no ayuda en nada. Digo "cerdos asquerosos" con cariño y no refiriéndome a nadie en particular, no se sulfuren).
*Aprovechar las circunstancias. En el tiempo que no diseñé, aprendí a tejer mucho mejor, aprendí crochet, empecé a coser, hice otras cosas que no habría hecho de estar diseñando. Y descubrí que elegir colores entre madejas de lana no es tan distinto a definir colores para una web.
*Todo tiene su propio tiempo y todo pasa. Un año y medio parece un montón pero si pensás que es el año y medio de TODA su vida en el que tu hijo te necesita más, y que después va a crecer y nunca más va a necesitarte así, parece más razonable.
*Si el bebé tiene dos días y vos querés volver al trabajo, sin culpa tampoco. Así como no sirve tratar de partirse al medio cuando una sólo quiere ser mamá, tampoco sirve quedarse para cumplir y ser infeliz y estar frustrada. Mejor estar contenta con tu hijo a la tarde y los fines de semana que amargada y resentida todo el día. Yo francamente creo que el bebé necesita estar con la mamá, y que el vínculo que se arma cuando sos vos la que lo cuidás es mágico y valioso, pero esa soy yo, y nadie tendría que hacer lo que otros creen que está bien, sino buscar el camino propio.
*La plata importa, condiciona y pone límites, pero teniendo más tiempo y haciendo las cuentas con cuidado por ahí te sorprendés de lo que se puede ahorrar. Este año debo haber ahorrado como 500 pesos en ropa, entre lo que tejí y lo que cosí, y encima elegí yo los colores y tengo prendas exclusivas. Cocinar vos con verduras de estación (no de lata o congeladas) lleva más tiempo y trabajo, pero es más rico, sano y mucho MUCHO más barato. Y amasar pan a la noche para despertarte y descubrir que el olorcito quedó en tu casa y huele a pan recién hecho, es lo más.