
30.4.08
Media pila
Etiquetas: Indignaciones
Nos sobran los motivos
Pregunta recurrente antes y durante el embarazo: ¿porqué un hijo?.
Alejandro volvía espantado del trabajo cuando escuchaba a sus compañeros que en el almuerzo hablaban de cómo le "enseñaban todo" a sus hijos, de cómo se "sentían realizados", de cómo "les pasaban sus experiencias y creencias". Y al mismo tiempo era un poco desconcertante admitir que habíamos tomado una de las decisiones más importantes de nuestra vida "porque sí", porque "tenemos ganas", porque "queremos ver cómo es". No sé, sonaba tan infantil, tan poco sólido, tan irresponsable. Alguien me dijo: "con ese criterio podés tanto tener un hijo como no tenerlo". No supe qué contestarle.
Lo cierto es que teníamos no uno sino miles de motivos, que sonaban tontos pero puestos todos juntos alcanzaron para que las ganas fueran más fuertes que el lógico miedo. Algunos fueron:
* traer a alguien a un mundo contradictorio, lleno de belleza pero también de cosas malas, y tratar de explicarle que todo forma parte de lo mismo.
* jugar.
* la primera vez que vea el mar.
* remontar barriletes.
* todos los playmobil de Alejandro que esperan guardados.
* que el cariño que nos tenemos se agrande un poco más.
* los gatos (explico mejor: tenemos cinco gatos a los que adoramos y que nos dan amor y alegría, sonaba lógico que pasase lo mismo con un bebé).
* mis sobrinas.
* cocinar galletitas, pancitos rellenos de jamón y queso, alfajores de maicena, milanesas.
* andar en bici.
* la curiosidad de cómo sería un hijo nuestro, si nos llevaríamos bien, qué personalidad tendría.
* tejer ropita de bebé.
* ir de cámping.
* cierta sensación de solidez, de que estábamos listos. No sé explicarlo mejor, no tuvo que ver con la edad ni con la cuestión económica ni con nada muy lógico.
* los libros. Y acá tengo que parar y hacer una lista diferente, con los libros que me dieron ganas de tener un hijo para leérselos.
El viento en los sauces, de Kenneth Grahame
La historia interminable, de Michael Ende
Momo, de Michael Ende
Aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain
Una serie de catastróficas desdichas, de Lemony Snicket
El mago de Oz, de Limay Frank Baum
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll
A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll
Harry Potter y... la piedra filosofal, la cámara secreta, el prisionero de Azkaban, el Cáliz de fuego, la orden del Fénix, The Half-Blood Prince y The Deathly Hallows (no me volví snob de repente, es que realmente los dos últimos libros no tienen una traduccíón adecuada al castellano, el primero porque es un juego de palabras y el segundo porque tiene una ambigüedad que se pierde en la traducción).
La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson
El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle
El hobbit, de John Ronald Reuen Tolkien
Hago una excepción. No le voy a leer El Señor de los Anillos. Lo voy a dejar en la biblioteca, a su alcance, esperando el día en que lo encuentre, lo agarre, se lo lleve a su cuarto. No voy a leérselo yo, voy a dejar que él lo descubra. Ese día no vamos a decir nada pero nos vamos a mirar con Alejandro y vamos a estar contentos.
Etiquetas: ¿qué estás leyendo?, Listas no muy útiles
27.4.08
Camino a la perdición
Tengo tres nuevos vicios.
Peanuts (siempre me gustaron pero Alejandro me bajó TODAS las tiras desde 1950), The Kooks , y el crumble de peras. Por lo menos los dos primeros no engordan.
Etiquetas: Breves
24.4.08
Experimentemos
Hay un proyecto de ley para extender la licencia por paternidad de tres a quince días. Lo tienen cajoneado. Ayer leí a un imbécil (la verdad no me acuerdo quién era ni cuál era su cargo) que consideraba que quince días era "excesivo". A ese señor habría que hacerle un tajo de tres centímetros en el culo (con anestesia, tampoco vamos a ponernos medievales), cosérselo, encajarle una pichicata de hormonas que lo depriman, y dejarlo solo con un bebé recién nacido para atender. Vamos a ver si prefiere que su esposa pueda faltar al trabajo o no.
Etiquetas: Breves, Indignaciones
23.4.08
Preguntas capciosas
Cada vez que me ve o que hablamos por teléfono mi suegra me pregunta si todavía le doy el pecho al nene.
Cada vez que le contesto que sí, me larga una perorata de quince minutos sobre los beneficios de dar el pecho.
Cada vez que esto se repite especulo con: a) contestarle qué cuernos le importa b) seguir diciéndole que sí, indefinidamente, hasta que el Fede cumpla 18 años.
No sé a qué viene la aclaración, pero ella no le dio el pecho a Alejandro.
Y me molesta terriblemente que diga dar el pecho, para mí es la teta.
Estoy perdiendo el espíritu zen.
Etiquetas: Indignaciones, mi suegra
22.4.08
Eléctrico
Se despierta a las 9, 9:30, y no se duerme antes de las 11. En el día se tira dos siestitas de media hora cada una, una hora con suerte. No para. Nunca. Si no está corriendo como un descosido en el andador, está gateando, escalando el sofá, trepando por las bibliotecas, agarrado a la cabecera de la cama haciendo un pogo salvaje sobre las almohadas, revolcándose en la cuna o en el corralito, abriendo el cajón de su ropa y revoleándola por todos lados. Cuando lo llevo en brazos va tratando de manotear los enchufes, pescando objetos al azar y tirándolos por ahí, o se agarra del umbral de la puerta y andá a tratar de desengancharlo. Si lo reto, me reta él también, o me sonríe para comprarme, o me dice MAAAAAA. ¿Ustedes se reisitirían? Yo no.
También hace chau con la mano, estira los brazos para ponerse la camiseta, pone un cubo sobre otro, entiende lo que es guardar, dame, y tomá, come con los dedos (puaj), adora a los gatos, sabe a qué hora llega el padre del trabajo, y me tiene re comprada. Y re cansada. Me va a matar. O lo voy a matar. O me voy a matar. O nos voy a matar. No sé.
Acá se los dejo vandalizando un avioncito en el cumpleaños de la prima. Se ve medio p´al orto pero se aprecia la nueva adquisición: la cara de MALO. También aparece mi primo Dami de estrella invitada.
Etiquetas: Bitácora de logros, El Fede en sí
19.4.08
Sociales atrasadas
Tengo la vida tres días atrasada. Eso significa que hoy estoy haciendo lo que tendría que haber hecho anteayer y que lo que quiero/intento/deseo hacer hoy, lo haré pasado mañana (con suerte). No lo hagan en sus casas, es estresante.
Morkelik y Jessi mamá de Fede me dardearon. Les agradezco infinitamente, me alegro mucho de que disfruten compartiendo cachos de mi vida que transcribo y pego acá. No puedo decidirme a quién pasarle el premio, realmente cada blog que leo es como una pieza de un rompecabezas de afectos, quejas, ironías, locuras cotidianas, consejos dados y recibidos. Vamos, me sé el nombre de sus hijos, mascotas, maridos, odio a sus suegras con ustedes. Iba a decir que todos los que figuran en los links son los premiados pero la tengo tan desactualizada que faltan como 20! Ya va, ya va... todo culpa del maldito feed, encima no sé qué cuernos pasó pero Gabriela, la laucha viajera, me aparecía como que no posteaba hace mil, voy con toda la intención de reclamar más fotos y veo que estuvo posteando todo este tiempo y el feed choto no me avisaba. Grrrr.
¿Puede el humo dejarte embarazada? Parece una pregunta para el blog de Diego, pero estoy con arcadas, dolor de cabeza, sed, y cansadísima todo el tiempo. Me hace acordar tanto a los tres primeros meses de embarazo que me da ternurita.
Y hoy estuvo mi suegra. Nada grave, me aburrió un largo rato contándome cómo ella organizó su cocina en 1973. Pared por pared. Por reloj, 45 minutos. Como si ella fuera lo más grande del mundo y yo estuviera ansiosa por beber cada palabra que sale de su boca. Hace mucho eso, contar detalles absolutamente intrascendentes de su vida como si fueran apasionantes (para ella lo son). En fin.
Ahora me voy a hacer una larga recorrida por blogs amigos, a comentar, a ver en qué anda todo el mundo, la hijita de Vero con dolor de cabeza, la de Laureana que iba al oftalmólogo, la gordita de Perica que dice "tí", el tocayo de Fede peleando por galletitas con la Chechu, Tusitla y sus cuñadas de órdago, mi tía y Dami que tiene la carita de duende más dulce del mundo y es fana de Harry Potter como yo. Y bueno, humo humo humo humo humo humo humo, demos el tema por discutido. Y a ver si Flor se pone media pila y se arma un blog que quiero conocer a la gatita.
Etiquetas: Dispersiones
17.4.08
Cosas en común
Estamos terminando de ordenar los libros en la súper biblioteca (pronto fotos). Quedó muy pero muy bien, ese rincón de la casa ya se va pareciendo a lo que queremos. Hay algunos libros que teníamos repetidos, y decidimos regalarlos. La lista es rara. Así habló Zaratustra (nos quedamos con el mío, era de mi mamá), Paraíso Perdido (nos quedamos con el de Alejandro, mejor edición y traducción), Rayuela (nos quedamos los dos, les tenemos cariño), el Señor de los anillos (se quedaron los dos, ni hablar), El nombre de la rosa (le regalamos uno a un amigo). Me llamó la atención que sean libros bastante dispares, diferentes géneros, épocas, temas, pero los dos los habíamos leído. ¿Tendrá eso algo que ver con habernos enamorado? Me acuerdo de otras coincidencias, dos películas que vimos antes de conocernos, y nunca jamás nos olvidamos y nos parecían las mejores películas del mundo aunque nadie más las hubiese visto. The princess Bride y Radioflyer. Y estar un día charlando y que él me diga quiero ver esta película con vos y me la empiece a contar, y era la misma que a mí me había gustado tanto, y yo entonces le cuento la otra y él me dice pará pará yo la ví me acuerdo es buenísima. Y haber hecho los dos trabajo social con chicos (yo apoyo escolar en una villa cerca de Puente la Noria, él colonias de verano en Carupá) Esas cosas. ¿Magia, telepatía, afinidades, elecciones? Qué se yo.
Pero esto iba a que hoy estuve averiguando precios de salones. En uno me pedían 650 (sólo el salón, eh, no comida ni bebida ni animadoras ni nada). En otro 400, pero tenía que contratar a dos mozas a 30 cada una. Yo le dije: la comida es para dejar en la mesa, empanaditas, sandwichs, la gente se sirve sola. Me contestó: "Ah no, yo tengo mucha experiencia y necesitás dos mozas". Yo fui moza siete años, hice cátering, restaurante, bar, y MI experiencia es que si dejás comida en una mesa la gente se la morfa. Pero bueno, me fui jurando que ahí no. Pasé por el centro comunitario que está abajo de la autopista y me acordé que a veces festejan cumpleaños en el salón de abajo. Entré a preguntar. $200, tres horas, mesas, sillas, uso de heladera y horno. Me queda a dos cuadras de casa y enfrente hay un estacionamiento. Y encima me re cabe el lugar, dan apoyo escolar, los chicos meriendan ahí, hacen cursos y dan clases de todo lo que pueden. Cuando llega Alejandro le cuento. Buenísimo, me dice. Le pregunto "¿no te importa que sea abajo de la autopista?". Me mira como si hablara en chino. "No, a vos?". No. Si gastamos menos en salón podemos tener mejor comida, invitar más gente, comprarle un regalo más lindo al Fede, darles bolsitas a los chicos, y capaz que hasta sobra algo para seguir mejorando la casa. Estamos de acuerdo en eso. Alcoyana alcoyana.
Etiquetas: Intuiciones
Milagro de cumpleaños
Etiquetas: Canto loas
16.4.08
Señal de ajuste
Mi conexión está ciclotímica, lentísima y la mayoría de las veces directamente inexistente. Cuando a Telecentro se le cante volveré y seré millones. De posts.
Etiquetas: Pequeñas catástrofes

