Generalmente cuando alguien dice de sí mismo que es sensible, lo pone como una virtud. A mí la sensibilidad la verdad que me rompe soberanamente las pelotas. No sé si la leí en algún libro de Bukowski o la saqué de alguna película, pero cito: "El día que estés contento no va a faltar un perrito abandonado y sarnoso que te arruine el día". Me viene también a la cabeza un reportaje del Actor Studio con el insufribilísimo pedante pollerudo que le llora a todo el mundo porque la mujer no le deja hacerse un tatuaje. El reporteado era Bobby Lee Thornton, y dijo en un momento que su vida se resumía en sentirse contento y triste, y ejemplificó: "Cuando veo a alguien cenando solo en un restaurante, me siento contento de que tenga algo que comer, y de que pueda permitirse comer en un restaurante, pero me siento triste porque está solo". ¿Se entiende?
Salió disco nuevo de Manu Chao. Encuentro un video y lo empiezo a ver. Está el bueno de Manu manejando un camión con varios amigos por una autopista, en blanco y negro. Hasta ahí todo bien. Empiezan a mechar con imágenes de (supongo) campos de refugiados en África. Un primer plano a un nene que llora. No sé si llora porque tiene hambre, miedo, o porque lo separaron de la familia. Y a partir de ahí de repente todo se me complica muchísimo. Vamos por partes:
1) Lo cuido al Fede, lo quiero, lo baño, lo alimento. Y miles de chicos mueren de hambre, y otros miles son maltratados, prostituídos, golpeados, abusados, asesinados. El pensamiento inmediato es "yo no puedo salvar al mundo". Y la inmediata respuesta es: "no es el mundo, es GENTE, gente como vos, que sufre, y con un poco de mala suerte tu hijo podría ser alguno de esos nenes de panza hinchada y carita de calavera que tanto te sulfuran".
2) ¿Tengo opciones respecto de esta situación? ¿Si llevo comida a la embajada de África (????), hay alguna posibilidad de que llegue? ¿Tengo que irme al África a aumentar en uno el númro de los hambrientos? ¿Tengo que acallar mi conciencia haciendo una donación por Internet a Amnesty o a la Cruz Roja? ¿No es todo una hipocresía de burguesa bienpensante?
3) ¿¿¿África??? Por dios, vivo a quince cuadras de Constitución. Si salgo a caminar en diez minutos puedo encontrar chicos pidiendo limosna, jalando poxirán, chicos con hambre, con frío, descuidados, desamorados.
4) Tengo un bebé de cuatro meses, un crédito hipotecario, una casa a medio armar, un esposo que trabaja más de doce horas por día, una cicatriz de cesárea que todavía no cerró bien, algún que otro laburo, etc. La realidad es que no me queda energía ni tiempo para nada más. Pero la realidad, también, es que parecería que nunca llega el tiempo de hacer algo respecto de estas cosas. Todos estamos con nuestros quilombos a cuestas y cuando algo de esto nos toca, nos limitamos a decir (muy al estilo Susanita) nuestro "qué barbaridad". Y a mí ya no me está alcanzando con eso. Ser madre de algún modo me está obligando a tratar de dejarle a mi hijo un mundo un poco (un poco) mejor, y si ni siquiera a eso llego, por lo menos un buen ejemplo. La canción de Manu, preciosa. http://www.youtube.com/watch?v=oR4nPQYmW3I
28.11.07
La sensibilidad y la concha de mi hermana
Etiquetas: Intuiciones
