11.12.07

Cuesta arriba

Hay días que vienen mal paridos, y lo único que se puede hacer es esperar a que terminen. Rápido, si puede ser.
Son esos días en los que el nene amanece mojado, no vuelve a dormirse, llora mientras le preparo la comida, no quiere comer, no se entretiene con los juegos de siempre, no le interesan los nuevos, cuando lo llevo aúpa hace toda la fuerza del mundo para el otro lado y me tira del pelo, tiene sueño pero no quiere dormir, cada cambio de pañales es una batalla de judo, si trato de distraerlo para dos minutos y vuelve a empezar, y si lo saco a pasear berrea desde el cochecito para espanto de los paseantes. Hasta que finalmente cae rendido y se duerme una siesta de tres horas.
Estos días ponen a prueba la paciencia y la capacidad de resistencia de cualquiera. Una termina agotada, con la espalda dolorida, con todas las necesidades básicas insatisfechas (hambre, sed, ganas de ir al baño, ducha), y bastante culposa por tener ganas de matar a su propio hijo.
Lo único bueno que puedo decir al respecto es que por suerte son pocos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola !!!!!!
Me encanta tu blog, me identifico mucho, sobre todo con este último post.
Yo tengo muchos días de esos, qué cagada, no?, sobre todo porque no te enterás de estos días hasta que no sos mamá.
También soy primeriza, pero el mío ya tiene uno y medio.
Saludos, y PACIENCIA !!!!!!!!

Vero.

V. dijo...

Justamente eso....PACIENCIA CON MAYUSCULAS !!!!!!

Sil dijo...

Sí, es lo que le voy a pedir a Papá Noel este año, me parece...