5.12.07

The Ring I


Ya que empecé, voy a seguir. Quería escribir sobre las llamadas telefónicas de mi suegra. El tema es tan jugoso que voy a desmenuzarlo en varios posteos. Hoy voy a dedicarme a la historia.

Cuando empezamos a vivir juntos (hace 7 años??? no puede ser!! 24 años tenía? tan joven era??? AAHhhhhh) llamaba todos los días. TODOS los días. Al principio llamaba exactamente a
la hora que sabía que Alejandro llegaba del trabajo. La conversación era siempre igual:

-Hola madre

-........

-Sí madre

-........

-No madre

-........

-Sí madre

-........

-Bien

-........

-Bien

-........

-Ya te dije que sí

-........

-Bueno, madre...

-........

-Gracias

-........

-Gracias

-........

-Gracias igualmente

-........

-Hasta mañana, saludos a papá.

Pronto aprendí (mi suegra grita MUCHO en el teléfono) que las gracias correspondían a saludos enviados a mí y a los gatos, uno de los sís a si iba a ir a verlos el fin de semana, el otro sí a que le había ido bien en el trabajo, los dos bien a cómo estábamos él y yo, y el gracias igualmente a "Que Dios te bendiga".(!!!!!)

A los dos meses estaba repodrida del llamado diario. Para empezar, muchas veces Alejandro ni
llegaba a darme un beso y tenía que atender el teléfono (no se olviden que recién empezábamos, yo quería mi beso). Aparte me incomodaba que la tratara tan seco, aunque reconocía que ella no ayudaba, interrogándolo cual jerarca nazi a un judío prisionero.Pero lo peor empezó cuando alguna vez Alejandro salió tarde y atendí yo. Un poco por hacer tiempo a ver si llegaba, otro poco por simple cortesía, charlamos un rato. Como yo no tenía la experiencia de Alejandro en esquivarla, era presa fácil de sus redes. Se dio cuenta de que podía sacarme información. Empezó a llamar siempre un poco más temprano, para hablar conmigo antes de que con Alejandro. Lo que me partía al medio como Jason con motosierra, porque era a la hora que empezaba a hacer la comida, sacaba la ropa de la soga, lavaba los platos que habían quedado dando vueltas, ordenaba el quilombo diario, etc. Traté con un par de indirectas, pero las indirectas a mi suegra le REBOTAN.

-Hola, tardé en atender porque estaba pasando el trapo... tengo el parquet mojado... eso al parquet no le hace bien...

-Ah...esteeeee... ¿Viste que Shakira se tiñó la concha de rubio?


-Ah, hola, estaba terminando la entrega que tengo que llevar a la facultad mañana a las 9 de
la mañana. Me faltan diez láminas todavía.

-Esteeeee.... (mi suegra usa MUCHO el esteeee....) ¿Viajaste bien hoy? ¿No te agarraron los piqueteros? (esa es una de sus obsesiones, los piqueteros malos que ponen bombas y roban chicos. Pero me estoy adelantando, eso es tema de otro posteo)


-Hola, estaba cocinando diez mil panes para enviar a África porque los refugiados se mueren de hambre.

-Esteeee.... ¿Viste que llovieron soretes de punta en Mongolia?


Y así. Hasta que pasó lo que tenía que pasar y se me quemó la cena por atender el puto teléfono. Entonces surgió el grito exasperado: "¡Es el llamado diario de tu madre o yo!".
Psicólogo mediante, Alejandro se animó a decirle que le molestaba que lo llamase todos los días, que no era una conversación sino un interrogatorio, que muchas veces estábamos ocupados y no teníamos tiempo de charlar. Ella se defendió con uñas y dientes: "Sos mi único hijo... qué tiene de malo charlar todos los días... si te interrogo es porque vos no me contás nada... si están ocupados pueden decírmelo y corto..." (MENTIRA mentira que te crezca la nariz maldita mentirosa).

Bajó la frecuencia a día por medio. Era un poco mejor, no mucho, pero un poco. La conversación con Alejandro siguió siendo la misma. Yo aprendí un par de trucos para esquivarla sin necesidad de comprar un caller ID (el teléfono suena diferente cuando ella llama, lo juro.)

Cuando empecé a tener problemas con el embarazo, y después cuando Fede nació y estuvo internado en Neo, volvió el llamado diario porque "se preocupaba" (no, si nosotros estábamos brindando con champán francés y bailando Living la vida loca).El actual régimen de tres veces por semana se logró con arduo sacrificio y trabajo de hormiga, acentuando varias veces que el Fede se despertaba con el teléfono, que yo no podía atender si estaba dándole la teta o cambiándolo, que el escasísimo tiempo libre que teníamos lo queríamos usar para cagar y bañarnos, etc. En el próximo posteo, los galanteos previos.

1 comentario:

LauriT dijo...

Sil, mi madre es como tu suegra, y gracias a Dios mi suegra es divina, porque dos asi sería demasiado.
Cuando pusimos el telefono yo estaba embarazada y todos los días llamaba. Esto empeoro con la llegada de Juan a mi vida, quien fue su motivo primordial de llamado. El problema que no hay modo politicamente correcto, para que entiendan que lo menos que queres hacer cuando volves de trabajar es hablar con ella por telefono, sino disfrutar de tu familia mientras cocinas, levantas la ropa de la soga o simplemente cenas tranquilamente.