De noche. Hace calor pero corre un viento preciosísimo. De costado, un brazo doblado abajo de la almohada, el otro descansa sobre la panza de Alejandro. Una pierna estirada, la otra no. Si presto atención, escucho la respiración del Fede que duerme acá al ladito, en su cuna. Tomó la teta hace un rato, no va a despertarse en cinco o seis horas. Un gato a mis espaldas, otro al pie de la cama. Sábanas recién cambiadas, suaves y fresquitas. Tengo los pensamientos ligeros y vagabundos de antes de dormirme. Llego a conjeturar si me habré muerto e ido al paraíso antes de que me lleve el sueño.
9.12.07
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1 comentario:
Con bebe a cuestas hay que aprovechar los pocos momentos para dormir, para relajarse o descansar... Yo no tengo pero ya voy sabiendo que los primeros meses son lo peor y luego la cosa se va normalizando, ¿no?
Qué sensación tan plácida cuando te rodea todo lo que te importa en la vida!
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