Murió la tortuga de los Laufer. La tenían hace cuarenta años. La veterinaria que la atendió le dió más de cien y dijo que era el ejemplar más viejo que había visto. Vio nacer cuatro de los cinco hermanos. Yo no la conocí mucho pero puedo decir que tenía gran personalidad, lo que en una tortuga no es poco.
Se llamaba Pepe Bostezo, hasta que un día puso un huevo. Le gustaba comer carne cruda (acá video) Soportó con estoicismo ser un juguete más para los chicos, que solían balancearla y hacerle creer que iban a estrolarla contra la pared para escuchar el extrañísimo ruido de pánico que emitía. Sobrevivió sin un rasguño a rodar 5 metros por una escalera de piedra. Durante años sus señas personales incluían unas manchas rojas de pintura que había chorreado de una lata hasta el rincón donde dormía. Otra vez se cortó la pata y no paraba de sangrar. Matías y el padre la cargaron en una palangana hasta el zoólógico, el único lugar donde había gente que sabía qué hacer. Le cauterizaron la pata con un alambre al rojo vivo. Sólo emitió un valiente quejido. Abril, la gatita siamesa, fue vista de chiquita paseando sobre su lomo. Podía correr muy rápido, y se levantaba como 10 centímetros sobre las patas.
Un año nuevo, Milton y Rox fueron a una de esas fiestas de las que uno sale viendo doble, borroso y con halo de colores. Volvieron ya de día, con el sol del 1ro de enero picando fuerte, y antes de irse a acostar se fueron a remojar un rato en la pileta. Por ahí cerca andaba el novio de la madre de Milton, con la radio a todo volumen escuchando unos tangos. Y fue ahí cuando la vieron a la Pepa, erguida en sus cuatro patas, con el cuello estirado a full y la boca abierta, embriagada de passsssssión tanguera.
Mucho cariño a la familia que anda bastante triste. Le afano a Daniel Paz: "El alma existe. Es eso que te duele cuando se muere tu mascota" (él dijo perro, pero vale).
Se llamaba Pepe Bostezo, hasta que un día puso un huevo. Le gustaba comer carne cruda (acá video) Soportó con estoicismo ser un juguete más para los chicos, que solían balancearla y hacerle creer que iban a estrolarla contra la pared para escuchar el extrañísimo ruido de pánico que emitía. Sobrevivió sin un rasguño a rodar 5 metros por una escalera de piedra. Durante años sus señas personales incluían unas manchas rojas de pintura que había chorreado de una lata hasta el rincón donde dormía. Otra vez se cortó la pata y no paraba de sangrar. Matías y el padre la cargaron en una palangana hasta el zoólógico, el único lugar donde había gente que sabía qué hacer. Le cauterizaron la pata con un alambre al rojo vivo. Sólo emitió un valiente quejido. Abril, la gatita siamesa, fue vista de chiquita paseando sobre su lomo. Podía correr muy rápido, y se levantaba como 10 centímetros sobre las patas.
Un año nuevo, Milton y Rox fueron a una de esas fiestas de las que uno sale viendo doble, borroso y con halo de colores. Volvieron ya de día, con el sol del 1ro de enero picando fuerte, y antes de irse a acostar se fueron a remojar un rato en la pileta. Por ahí cerca andaba el novio de la madre de Milton, con la radio a todo volumen escuchando unos tangos. Y fue ahí cuando la vieron a la Pepa, erguida en sus cuatro patas, con el cuello estirado a full y la boca abierta, embriagada de passsssssión tanguera.
Mucho cariño a la familia que anda bastante triste. Le afano a Daniel Paz: "El alma existe. Es eso que te duele cuando se muere tu mascota" (él dijo perro, pero vale).


9 comentarios:
que lindo nombre tenia esa tortuga.
a mi me gustan mucho los animales, pero las tortugas siempre me parecio que tenian una vida aburrida, pero a raiz de esto que contaste me hace ver diferente su mundo!
Que lindo!!!! Cuantos años no? Toda una vida con esa familia.
Nada mas triste que la muerte de una mascota, sobretodo una querida y sentida....no una de esas para decir que uno tiene bicho, como mucha gente hace.
Nosotros siempre tuvimos muchos bichos en casa, incluids tortugas...pero era como que no sabiamos que hacernos con la tortuga...no jugaba como los perros, los gatos...hasta lso canarios interactban mas! aajaaja...pero bue, RIP.
Qué penita!!! Tantos años al lado de un ser vivo y carnívoro (cómo devoraba carne el bicho!!!!) y de repente...
Escuchaba tangos? Son muy buenas las anécdotas. Descanse en paz.
Lo que voy a contar ahora es verdad.
La casa de mi mamá, es un caserón, tiene 16 metros de frente por 70 de largo.
En ese patio (que es un poema), teníamos cuando éramos chicos, un tortugo. Se llamaba Gonis Tortus.
Este tortugo, era rápido como una liebre, en cuestión de minutos se hacía un pique de punta a punta del patio. Y si nos descuidábamos, se iba a la vereda, ya que el portón de mi casa siempre estaba abierto, y de ahí tenía comunicación a la calle.
Cuestión que teníamos que vigilarlo, porque más de una vez lo trajeron vecinos que lo encontraban a la vuelta de casa, e incluso en veredas de enfrente.
Un día no lo encontramos más.
Suponemos que se escapó, encontró una tortuga y tuvieron tortuguitas. Aunque sospecho que no ha tenido un final tan feliz.
La Otra Vero.
Pobre Pepa... es la primera vez en mi vida que escucho sobre la muerte de una tortuga, me hiciste pensar en cuantos años tendrá la mía...que también soporta desde hace años duros embates. La voy a llevar al veterinario para que me diga, me dirá? Es verdad eso del caparazón para saber la edad?
Yo tuve una tortuga!!!
y se suicido
(vivíamos en un cuarto piso) y despues mi mamá para no contarnos la cruel verdad ( y eso que le gustaba ser cruel a la guacha) nos dijo que se había ido a Pehuajó, y le creimos.
puta, yo que vengo medio bajon, esto me llego, y mal
pobre tortugo!
pobre tortuga!!! 100 años de tortuga? Qué loco! Y muy feo cuando se muere una mascota.
Nosotros teníamos un cobayo, Efraín, que murió. Y todavía lo extraño.
QUE TERNURITA LA TORTUGA...
JORGELINA
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