25.9.09

Larga historia de pequeña bicicleta

Hay que empezar por Edgardo el herrero. Lo conocimos cuando nos mudamos y vino a casa a poner un armazón de hierro para la baulera del placard. Yo estaba embarazada y tenía un antojo de ñoquis, así que amasé para todos y preparé estofado. No sé si será que justo Edgardo se había separado y vivía de sánguches, o que los ñoquis me salieron ricos, o que no mucha gente amasa ñoquis para el herrero que está trabajando en su casa, pero el tipo nos tomó un cariño instantáneo. Al poco tiempo lo llamamos de nuevo para poner una reja en el patiecito de adelante. Vino, tomó las medidas, se llevó la mitad de la plata para los materiales, y desapareció. No contestaba el celular, en la pensión donde vivía no sabían nada, los socios que a veces trabajaban con él lo andaban buscando. Alejandro me dijo bueno, ya está, perdimos 300 pesos. Yo le dije si este tipo nos caga, pierdo la fe en el género humano, vas a ver que vuelve. Y volvió, al mes y pico. Había tenido que rajar a Rosario porque falleció la madre (es rosarino). Estaba sin un peso, con una turba de clientes furiosos, y el dueño del depósito donde dejó las herramientas y materiales no se los quería devolver hasta que no le pague. Nosotros le dijimos que lo esperábamos, que no había apuro. A las dos semanas más o menos pudo levantar cabeza y puso las rejas. Al tiempo alquiló el local de la esquina de casa y le va bastante bien porque no cobra caro, sabe lo que hace, es macanudo, y puede tardar un poco pero a la larga cumple.

Hace un par de semanas fuimos a Escalada y el Fede se enamoró de la bicicleta de Olivia. Nosotros íbamos a comprarle un triciclo para reemplazar al ya obsoleto pata-pata, pero cuando lo vimos tratando de pedalear y manejando el volante se hizo evidente que el nene está para más. Volvíamos a casa discutiendo si comprar una nueva, una usada, de qué color, cuando pasamos por la esquina de Edgardo y salió a saludar. Escuchó la palabra bicicleta, e inmediatamente nos enredó en una larga explicación sobre el tipo que vive arriba del local, la bicicleta de la hija que ya le va chica, otra bicicleta que él le está armando, la mujer del tipo que quizás le quería regalar la bicicleta a la primita (o sobrinita, no me acuerdo) pero que no se sabía, y qué se yo qué más. Después de muchas vueltas entendimos que había una bicicleta, usada pero en buen estado, rodado chico, con rueditas, algo así como disponible. Quería que nos la llevemos pero no quisimos, buscamos en Mercado Libre a ver a cuánto se estaba vendiendo una bici usada y fuimos a llevarle la plata, pero la cosa es que esta primita (o sobrinita) quizás quería la bicicleta quizás no, y había que hablar con la señora pero no estaba, a todo esto el Fede miraba la bici con cara de carnero degollado y encima la sobriedad dejaba mucho que desear, así que terminó llamando a los gritos al tipo de arriba (que no nos conoce ni nosotros a él) y tratando de convencerlo para que nos PRESTE la bici una semana, hasta que se pudiese saber qué cuernos quiere la primita (o sobrinita...). Nosotros tratábamos de explicar que no queríamos la bici prestada, que la queríamos pagar, que mirá si nos la afanaban o se rompía o algo, y nada, ni bola. Entre ellos dos y los ojos implorantes del Fede se decidió nuestro destino. Así que terminamos con una bicicleta usada, prestada, de alguien que ni siquiera conocemos, y el Fede la adora al punto que quiere bañarse y dormir con ella. Para más datos, es rosa furioso y tiene calcomanías de disney princesas. Esto es San Cristóbal, señores.

12 comentarios:

Daniela Lucena y Gisela Laboureau dijo...

ame a edgardo, a la bici, la historia, todo! quiero mas de estas!

Daniela Lucena y Gisela Laboureau dijo...

ah y a los ñoquis, obvio, que ganas!

Ana dijo...

Esas cosas todavía pasane n los barrios, y es una de las pocas cosas por las que amo esta ciudad de locos!
Aguante el fede y su bici rosa!!!!!

Notengo dijo...

no conozco san cristóbal, pero dan ganas de mudarse YA! (perdón, no? pero rosarino tenía que ser...).

es al pedo, uno cosecha lo que siembra.. o casi.. vos sembraste ñoquis y cosechaste una bici prestada para el fede!

hermosa historia.

Mariana dijo...

jajajajajaja buenisima la historia! Es buenisimo tener vecinos asi... que te ayudan que estan. Aca ni te miran. Seba tiene un bici que le compramos de casualidad en un mercado de pulgas. Del anio del jopo, roja con un perrito de bocina... con calcos de nena tambien. Y a el le importa un pomo porque para el eso no existe, als diferencias. Feliz con su bici... ta bieeeeen mira. POr ahi ni tenes que pagarla al bici!
Quiero noquis ahora...

perez dijo...

Qué lindo que escribís, Sil. Me encanta la manera en que ponés la lupa sobre pequeñas cosas hermosas. Gracias.

Maria dijo...

me re copa que el fede tenga una bici fucsia. veo apertura a 180, loco.
te re felicito, sos una genia total!!

Anónimo dijo...

nena que buena historia! y lo mejor es que es real!
Todavía hya gente así como Edgardo por los barrios... no se multiplicaran???
quiero ñoquis ya!!!!

Anónimo dijo...

lo contaste de lindo che.
re lindo.
la bici del Fede ahora se merece una foto!
Edgardo genio, todavia existe gente con esa onda

Ronnie dijo...

Morí con la historia!!!
TODOS los personajes son dignos de un corto!!! Y me mata de amor el Fede con su bici de princesas! Son todos unos copados.
BEso!

Laurit dijo...

Noquis ...mañana es 29!!!

Lorena Muñoz dijo...

que bueno saber que hay otro niño al que le encantan las cosas color rosa y con princesas!
y que bueno saber que tú se lo permites sin complicaciones.

bonita historia.