17.3.13

Abrazar el caos

Este es el último año de Fede en el jardín. No me está pegando melancólico sino activo, quiero hacer todo lo que no hice en estos tres años. Antes de que empezaran las clases hubo jornada de trabajo en la escuela y mi lijadora black & decker y yo hicimos nuestra magia en una pared de machimbre y en la casita de madera, pinté, cosí dobladillos de cortina,  me ofrecí de representante de sala junto con otra mamá, y le estamos poniendo garra a la comisión de participación. Lo hago por los chicos, por la escuela, porque es divertido, y un poco lo hago por mí. Nada te ayuda más a entenderte, superarte y equilibrar prioridades que hacer cosas con otra gente. Si son desconocidos mejor. (Qué swinger me quedó ese concepto).
En la primera semana ya hubo: malos entendidos, cierto roce de egos, dos emergencias, una situación de interacción social insoportable, más malos entendidos, mucho de "necesito A" "pero por qué mejor no hacemos B, o C", una explosión de cloacas, una pérdida de gas con corte por tiempo indeterminado, y así. Un poco me enojo, otro poco me río, otro poco me tiro de los pelos, y al final de todo me siento bien porque lo manejo, va saliendo todo, los problemas se resuelven, y veo lo que aprendí en estos años en la escuela. Hace tres años yo no hubiese podido hacer esto.
Hay que pedir consenso y discutir, pero al mismo tiempo saber cuándo darle para adelante sin perder más tiempo. Hay que contarle a la gente lo que va pasando pero no sobreinformar, porque sino nadie entiende nada y se arman unas bolas de rumores demenciales. Hay que aceptar que vas a pedir si alguien puede ir a buscar arroz el fin de semana a la escuela y nadie te va a decir "yo voy" pero en cambio te van a ofrecer llevar garrafas, ir a pintar el patio o tejer muñecos. Hay que bancarse que haya reuniones de dos horas en las que no se resuelva nada pero todos hagan catarsis. Hay que aprender a cerrar la boca cuando te esté por salir el "yo opino" que no va a ayudar en nada. Hay que relajar el ego y acordarse que todos estamos donando nuestro tiempo, esfuerzo y capacidad para tener la mejor escuela posible para nuestros hijos. Hay que tener paciencia para escuchar el "pero por qué no lo hicieron así" en vez de "gracias". Hay que pararle el carro a gente dañina (sí, los hay). Hay que dejarse ir y tener un ataque de risa histérico colectivo cuando las cosas se vuelvan inmanejables.
La última reunión de la comisión fue intensa. Cuando terminamos todos los temas nos quedamos una hora más hablando de un nene que tiene una discapacidad motriz y cómo él y sus compañeros lo manejan, y cómo el maestro lucha con no poder entender lo que dice, con lo imprevisible que es cada día,  con lo hermoso que es ver que a pesar de todos los obstáculos los chicos empiezan a formar vínculos y a comunicarse. Nos fuimos, afuera era de noche, hacía frío, y al separarnos todos nos abrazamos, así espontáneamente. Pensaba mientras volvía a casa que me sentía como si hubiesémos dejado una fogata encendida en la escuela, de todo el amor y el calor que habíamos puesto ahí. Linda sensación.

4 comentarios:

liliggl dijo...

Me encanta todo lo que contás de tu experiencia e invariablemente pienso en cómo me hubiera gustado poder brindársela a hijos. Para nosotros, la escuela es cada vez más algo ajeno y lejano. Hace un tiempo, no era así, yo participaba mucho pero la verdad como dicen los cordobeses se me fueron "atando las ramas" y le puse toda la onda a Kumon y a nuestro tiempo juntos y ese bache quedó ahí.
Una pena por nosotros y lo que nos perdemos. Duele más pensando que yo estoy construyendo/siendo escuela para otros. Por ahí se pueda en el campo, con otra comunidad y otro ritmo ahora, sólo te admiro en recatado silencio.
Un abrazo luchadora, admirada y queridísima Sil.

tia elsa dijo...

y la gente es díficil y sobre todo los que no hacen pero opinan, en fin yo no tendría paciencia, pero esa sensación que sentís y ese abrazo de despedida seguro es como una vitamina. Besos tía/abuela Elsa.

Unknown dijo...

Hola ! Por favor me podrias enviar un correo a: pepaluces@gmail.com Necesito comunicarme con vos y parece que mis mails llegan como "spam". Saludos !!!

Valeria Obregón dijo...

ayer me dijiste eso de los papelitos de la facu y me quedé tildada, ese año fue tan malo para mi que casi lo borré de mi memoria. Y me acordé del blog que me había hecho reir y alegría! Volviste!

Valeria