Me levanto, hago mate, voy al pizarroncito de tareas pendientes y trazo siete rayitas, una rayita por cada habitación de mi casa. A medida que voy dejando habitaciones limpias borro las rayitas (van tres, el patio de atrás, nuestra pieza y el baño. Si ustedes creían que yo era buena ama de casa, olvídenlo. En los últimos dos años llegué a borrar las siete rayitas juntas sólo dos veces. Siempre queda una habitación mugrosa). Entre el baño y la pieza preparo un bizcochuelo que voy a rellenar con frutillas y crema. Alejandro vuelve de los mandados, me consiguió arroz arborio y azafrán del bueno, mañana saldrá sopa de lentejas turcas y calabaza al curry, risotto con opción hongos/carne al vino, y la torta. Mi hermana trae helado, mi papá y mi suegra vino. No conseguí el libro de Vonnegut que le quería regalar a mi papá, Cuna del gato, se lo quedo debiendo. No veo la hora de que lo lea porque sé que le va a gustar tanto como a mí. Toda la parte científica le va a encantar, le interesa la física y leyó bastante de divulgación sobre el tema. Debe ser de su lado que me viene el gusto por el humor negro, la sátira a las religiones, el sentido común que a fuerza de realismo se vuelve crítico. También el amor a los gatos. Mi papá viene siendo un crazy cat gentleman, generaciones de gatos callejeros han sobrevivido alimentados con una mezcla asquerosa que inventó con carne picada, alimento balanceado, leche y arroz. No sé cuántas veces lo vi levantarse e irse porque "tengo que hacer la comida de los gatos". A eso de las 7 si vas a visitarlo ves gatos esperándolo por todas las paredes y techos (para desesperación de mi abuela y mi tía, que viven en el mismo ph de pasillo larguísimo y tienen que bancarse que les usen los patios de baño). Sale con dos ollas llenas y los gatos se tiran desde arriba con las colas en alto. Les habla mientras les va dejando comida, le dice a uno que no sea atropellado, reta a otros porque se pelean. Son gatos ariscos, bastante salvajes, pero puede acariciarlos.
Lo curioso es que mientras voy haciendo todas estas cosas tan domésticas tengo la cabeza en llamas con asuntos bastante serios, pero puedo seguir. No entiendo si es bueno o malo eso, si debería parar todo hasta resolver lo que me tiene preocupada o si es una ventaja seguir como si nada cuando todo. Creo que es algo femenino, la capacidad de ocuparse de lo cotidiano mientras adentro arde troya. También es cierto que limpiar me calma, ordenar la parte de afuera influye en lo de adentro. Después iré a correr los 5 km de la vida del amor y de la paz mental y Matías se acaba de autoinvitar con promesas de sushi. Esto sólo puede mejorar.
La sopa de lentejas, calabaza y curry es así: agarran una calabaza chica, la pelan, le sacan las semillas, la cortan en cuadraditos, la rocían con aceite y al horno, 15-20 min, la dan vuelta, 15-20 min más hasta que esté cocida. La sacan, la hacen puré. Mientras lavan 1/4 de lentejas naranjas o turcas, las ponen a hervir en 4-5 tazas de agua (puede ser caldo también pero por favor POR FAVOR no usen cubitos que son puro sodio y grasa), cuando hierven las dejan un rato hasta que estén medio reventadas (tardan nada, unos 10 min), las minipimerean para hacerlas crema, agregan el puré de calabazas, sal, una cucharadita de curry, corrigen el espesor agregando caldo, agua o leche, la dejan burbujear unos 10 min más. Para servir se puede agregar un copito de queso crema, nueces, verdeo picada y salteada. Las lentejas naranjas se consiguen en dietéticas, en el barrio chino, en las casas de comida armenia o turca de Scalabrini Ortiz. Se cocinan rapidísimo y tienen un gusto como especiado delicioso.
15.6.13
Arde troya pero no parece
Etiquetas: Dispersiones, Recetas
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3 comentarios:
amo las lentejas, creo que voy a tener que implementar tu receta!!! besos Sil y que disfruten a los papás en su día.
Las lentejas turcas también se consiguen en el almacén de N.
Ánimo, ojo con la lluvia que te apaga el incendio.
No sé si me animo a esa sopa. Acá a la única que le gusta la calabaza es a mí y temo terminar comiéndola sola.
Te extraño, Silvia. No quise llamarte hoy ni estos días porque estuve re bajón pero me moría de ganas. TE quiero mucho pechocha.
Lili
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