Domingo, 9:30 de la mañana, apenas despierta, pensando en seguir durmiendo porque ayer limpié, cociné, me fui a dormir tarde. La cama está divina, están puestas las sábanas caras, el acolchado da la cantidad justa de calor, cantan los pajaritos. Qué raro cómo cantan esos pajaritos. Che parece que los pajaritos estuviesen como acercándose a la cama. Entra Fede, con su almohada abajo del brazo y sibilando a lo loco. Lo nebulizamos, mejora un poco pero al rato otra vez. Tiene muchos mocos. Empieza el tira y afloje de "vamos a la guardia" "esperemos un poco que recién lo nebulizamos a ver si mejora" "no no mejora" "bueno dale vamos" "a ver me parece que ahora está mejor" "yo lo escucho peor" "Fede vos cómo te sentís" "lo que pasa es que si vamos le enchufan corticoides seguro" "bueno pero me parece que no mejora". Terminamos en la guardia del Mater un domingo a las 3, explotada de chetos malhumorados. Estaba con saturación bastante baja así que pasamos rápido (rápido=1 hora) pero después nos comimos dos series de 3 nebulizaciones en un box que parecía como un cubo de plástico blanco con luces mucho más potentes de lo necesario. Tenía el kindle, el tejido, varias cosas para pensar y Alejandro en un rapto de lucidez se llevó la notebook. Ustedes ríanse todo lo que quieran de los waldorf que no dejamos que los chicos vean tele, pero cuando necesitás mantenerlo tranquilo le ponés cualquier dibujito de morondanga y el pibe se ANULA. Guardar los privilegios para los momentos de necesidad es de gente inteligente.
Las enfermeras lo elogiaron por lo educadito y colaborativo, mi esposo me hacía masajes, el libro estaba bueno (ya lo terminé, Slaughterhouse-Five de Kurt Vonnegut, es difícil recomendarlo porque es durísimo pero es muy bueno).
Estaba tratando de preparar mi espíritu para lo que parecía una internación inminente, pero zafamos a las 8 de la noche. Aunque en realidad si lo internaban me simplificaban la vida, por lo menos en el Mater te traen comida de acompañante y lo nebulizan las enfermeras. Como están las cosas tenemos que nebulizarlo cada 4 horas, no va a ir al jardín por dos días, y tengo que tratar de que no se agite. La doctora era una chica jovencita de mejillas de rosas y ojos de aciano y Fede se enamoró como loco, así que hice que le prometiera que se iba a portar bien y uso esa promesa sin ningún remordimiento. Lo que más lamento es que pierdo días de correr, y encima me quedo sin el endorfinazo de la corrida, indispensable para la paciencia y la tolerancia.
Acá está el paciente inglés, observen los pantalones pied de poule, me costaron sangre sudor y lágrimas porque es una tela de mierda que se deshilacha toda.
3.6.13
Esto es Esparta
Etiquetas: El Fede en sí
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



9 comentarios:
Animos, que te mejore Fede, que grande y lindo esta!
beso
Muma
pero que sorpresa!!
me encanta que vuelvas a escribir acá!!
besos
Ana
(yo fui tante en el jardin de fede en el 2003 (?)!!!)
Que se mejore pronto!!
Es precioso tu hijo!
Quiero esos pantalones.
beso.
Entonces te va a gustar el próximo post!
Muma está grande,lindo y MAAAAAALO.
Oíme más lindo no te podría haber salido este chico no? Menos mal que después de las corridas se fueron a casucha....
Los pantalones divinos...! yo de pequeñiten tenía mucha ropa de esa tela...
Ese es Fede?? Y que paso con sus rulos? No puedo creer que los chicos cambian tanto. Estoy buscando unos post que escribiste cuando buscabas fonaudiologa, porque estoy en ese punto y ninguna me viene bien. Me recordas los nombres de los post si lo sabes?
Qué linda sonrisa. Lo queremos mucho. Besote
Divino el Fede y divinos sus pantalones.
Publicar un comentario