24.6.13

Sé lo que hiciste el findesemanalargo pasado

JUEVES
Hice bagels con la receta de BBC GoodFood, para llevar a lo de Melina porque nos juntábamos con las chicas (no "las chicas" históricas, que son Roxana y Jessie que me conocieron a los 3 y a los 15 años respectivamente, sino "las chicas" nuevas, nos conocimos en la despedida de soltera de Melina y no puedo contar más porque sella mis labios un pacto de silencio sobre lo que pasó esa noche, excepto de los pitosmaracas que nombramos todo el tiempo). Los temas de conversación fueron: las ratas, el olor a rata, el color de pelaje de las ratas, cómo se dispone de las ratas cuando es necesario, los psicólogos, historias de terror de psicólogos, las gallinas que pican sus propios huevos, los gatos, los gatos que se pajean con la ropa y acolchados de sus dueñas, lo lindos que son los gatos, los perros que comen tomate, cómo es totalmente correcto trabar la puerta cuando el marido sale después de las 3 de la mañana del trabajo, cómo gritan los maridos cuando se emocionan hablando, y lo jodido que es tener hijos (esa fui yo, soy la única reproducida y creo que las chicas están pensando en ligarse las trompas gracias a mí).

VIERNES
Nos levantamos y dijimos: "¿y si revocamos el baño?". Nos pusimos pañuelos en la cara a lo forajidos, preparamos la mezcla y nos metimos, yo con la cuchara y la llana y Alejandro con el termo y el mate. Ya tengo muy logrado el movimiento de muñeca cuchara-material-llana, aunque una parte importante del material se escurría hacía abajo. Mientras revocábamos discutimos temas fundamentales de la pareja y la familia, para aprovechar que estábamos encerrados en un espacio más bien pequeño donde reverberaba el sonido.

SÁBADO
Limpieza general de casa con canto desafinado a viva voz. A la tarde fuimos al parque, yo a correr, Fede a andar en bici, Alejandro de observador neutral. Estoy corriendo mucho y muy feliz. Después me puse a cortar tela para coser elefantitos. Nos sentíamos patrióticos así que cenamos empanadas norteñas y vino.

DOMINGO
Nos levantamos tarde y fuimos a Costanera. El Fede tuvo una larga sucesión de emociones, primero ira y frustración porque quería ir a uno de esos juegos inflables y le dijimos que no (a veces va pero hacía frío, no queríamos quedarnos ahí parados esperando quince minutos), después placer con una porción de torta de chocolate que se comió, seguido de euforia al tirarse por unas colinas de pasto que hay del lado de Puerto Madero, y por último humillación cuando de tanto rodar se mareó y vomitó la torta sobre la campera del padre, para horror morboso de unos turistas que nos miraban como si fuéramos todo el tercer mundo resumido en una situación complicada. Lo limpiamos con agua mineral y volvimos a casa, Alejandro fue a ver a un amigo y yo seguí con los elefantitos (están preciosos y quiero mostrarlos pero no tengo luz para fotos, mañana saco). Hice galletitas de avena para consolar al vomitado.

En el medio terminé La edad de la inocencia (tengo sentimientos encontrados, no puedo evitar admirar la maestría de Wharton que te lleva a un final épico casi sin que te des cuenta, pero como lectora me siento... engañada), y casi terminé un pullover para Fede. Siento lo que debe sentir Lara Croft cuando me cebo y la hago pasar cuatro niveles al hilo.

10 comentarios:

Irene dijo...

Qué hiciste con la criaturita mientras revocabas el baño?
Me parece que todo el mundo se siente del 3er mundo en Puerto Madero... Y todos los turistas nos miran con cara de asquete.

Ana dijo...

Pobre Fede, vomitar es una experiencia horrible.
Fui a Puerto Madero también el fin de semana... me parece otro mundo.

Por qué engañada por Edith?

Melina dijo...

mi marido dice "las brujas". tal vez es un mejor nombre que "las chicas" como para diferenciar, aunque la realidad es que tomamos el té y eso hay que hacerlo con "las chicas".

liliggl dijo...

Ay, qué lindo todo.
Yo volví a nadar. Entre tanto feriado y la cervicalgia estuve 9 clases afuera. Empecé -200m abajo pero con una felicidad que me decían que hacía frío y no me daba por enterada. Bueno, ya sabés que también cosí y nada, la vida misma....Te quiero y te extraño montonazo

Sil dijo...

Irene LO ENCADENAM... no, mentira, en un rapto de lucidez hicimos coincidir el revocado con el día que le toca mirar la computadora y estaba viendo MonstersInc (le estoy quemando la cabeza a ver si podemos ir a ver la 2 al cine).

Ana porque por un rato creés que van a estar juntos por fin, a compensar todos esos años de dolor separados, y minga. Que está ok, se me llenaron los ojos de lágrimas cuando el hijo le dice que May supo todo el tiempo, pero loco dame algo, un beso, un último diálogo, una revolcada, no sé. Me rompió el corazón.

Irene decile a ESE que cuando tenga un bebé de tres meses llorando a las dos de la mañana me va a llamar a mí, que yo que él empezaría a hablar de "la capa de la tía Sil".

Liligl es que soy adictiva.

liliggl dijo...

¿4 míseras palabras? andaaaaá (hace puchero a cámara)

piensoa dijo...

El perro que come tomates es lo más!

Ana dijo...

Te entiendo... es una de las historias más tristes que leí. Pero se ve que me gustan ese tipo de historia. Con The house of mirth me pasó lo mismo.

Sil dijo...

Liligl ay ella la insaciable. Tengo para vos un mail sin terminar en los borradores, pasa que me tiraron una montaña de trabajo por la cabeza. Ya va.
piensoa yo me quedé con el "fue Copito", creo que lo voy a atesorar como frase personal para cuando algo ya requete fue.
Ana The house of mirth no la leí, veré qué onda. Yo tengo un poco el síndrome Jane Austen, si me vas a hacer sufrir toda la novela con los amantes separados dame al menos un final feliz. O una cosa tan buena que me banque el final jodido, tipo Gone with the wind.

Sil dijo...

Ana Otra cosa que me enojó es que después del casamiento la empecé a odiar a May, y cuando cuenta que habló con Ellen y le dice que está embarazada (aunque todavía no está segura) grité "hija de puta manipuladora". Y después al final resulta que sabía todo y fue re buena y una heroína y sacrificó su vida para salvar al hijo y bla bla, sabés qué, MIS POLAINAS. Yo la quería odiar en paz.