27.10.13

Muérete de envidia Peter Jackson

Tandil es chiquito. O no, pero da esa impresión. Al sol hace calor, pero cuando baja el viento de las sierras viene frío y cortante. Hay muchos eucaliptus y naranjos que justo estaban en flor, toda la ciudad olía a azahar. Las sierras están ahí nomás y dan la impresión de que te podés subir casi de un salto. Después mientras trepás te quedás sin aliento, puteás, te preguntás para qué te metiste en el brete, hasta que mirás para atrás y ves el valle a tus pies.
Estuvimos en una casita preciosa con porche para tejer, hamaca paraguaya, una enredadera de jazmín del país que perfumaba todo, camas enormes con edredones blancos y dos gatos que venían de visita.










1 comentario:

perez dijo...

Cuánto verde. Qué nostalgia. Acá se están cayendo las últimas hojas.