3.9.09

Tú, mi conejo y yo


* Estamos a full con Totoro. La vemos y la vemos y la vemos y la vemos. Ahora cuando Fede quiere que prendamos la tele ya no grita Pocoyo, grita Totoro. Ja.

* Cansada. Mucho. Yo creí que si estabas tan cansada te morías, pero no, sigo viva. O algo así.

* Esta semana vino negra. El hijo de la maestra de Fede internado, la perrita de la vecina murió, dos de los blogs que sigo con cariño (el de ella y el de él) de luto, un amigo con algunos problemas que mejor ni explicar. Hoy fuimos a la fonoaudióloga sólo para descubrir que me dieron mal el turno (ya me parecía a mí que la chica que me atendió me preguntaba demasiadas cosas demasiadas veces seguidas), la que nos habían asignado trabaja con personas con audición reducida y audífonos, la que diagnostica va los miércoles a la tarde. Pero con todas las cosas que vienen pasando, mi sensación fue que la sacamos barata.

* Si un trabajo que te tendría que llevar tres o cuatro días te lleva una semana, ¿es que estás más lenta, que ya no calculás bien el tiempo, o que esas benditas tres horas de jardín que faltaron esta semana rinden cada vez más?

* No entiendo cómo puede ser que me pase esto, con el trabajo que me da Fede, lo reventada que estoy y las ganas que tengo de hacer diezmil cosas que nunca llego a hacer, pero quiero tener otro hijo/a. Mi prima está embarazada (ella sí que es valiente, es el quinto), un cliente amigo que es algo así como nuestro coach en paternidad se animó al tercero, Laurita ahí anda, y yo que me siento acorralada entre tanta panza contenta. Puh.

Totoro:



¡Aaaaaaaaaay!

30.8.09

No más cuchillos de palo

No me bancaba más el blog con esos colores y esa cabecera espantosa, así que lo cambié. Ya le voy a dar a la tipografía, también. En el camino agregué blogs a los links (me faltan, ya voy a ir actualizando), cambié de nick (si algo se demostró en los blogs es que madres hay diezmil millones), y eliminé algunas entradas. El motivo: el blog Irma y Orlando, de Pérez y Jose, fue amplia y merecidamente recomendado por Carolina Aguirre en Bestiaria y en La Peleadora. Como Perez me tiene linkeada desde Decía mi abuelo, de repente quedé a cuatro cliks de un diario que leen no se cuántos miles de personas. Y me paranoiqueé, porque una cosa es ventilar problemas cuando no le hacés mal a nadie y otra contar intimidades de personas que quizás sean conocidas por algún lector vagabundo. Nada se perdió, todo fue backapeado. Aviso porque eran posts con muchos comentarios y me da cosa que ustedes vengan, lean, aporten, y de repente todo eso desaparezca.

27.8.09

Quasimoda corre carreras de tres piernas

Siempre tuve tendencia al hombro encorvado y el cogote torcido. Los banquitos de Ciudad Universitaria y las bandejas cargadas de chops no contribuyeron a solucionar el problema. Ahora con el Fede camino constantemente mirando para abajo, porque vigilo que no haya caca de perro, pozos, charcos donde meta el pie, y toda la gama de obstáculos que amenizan las veredas. Encima la gracia nueva del niño es caminar abrazado a mi pierna. Vio que a veces caminamos abrazados con Alejandro y quiere él también, pero como al torso no llega, agarra lo que le queda más cerca. Y ahí vamos, yo toda jorobada, con una pierna tiesa y semiparalizada, y él tan contento prendido de mi pierna saludando a todo el mundo (considera que el barrio es su club de fans).

25.8.09

Patricia dice

Que el momento de ocuparse de esta clase de cosas es cuando empiezan a molestar al chico.

Que el Fede no tiene ningún problema de comprensión o retraso, y hacer una consulta para destrabar la lengua es buena idea.
Que algunas de las señales que nosotros vemos como "síntomas" pueden ser manías de los terribles dos años, quizás un poco agravadas por la personalidad de Fede (ella sabe de lo que habla, lo atiende desde la Neo y se acuerda de que las enfermeras le hacían guantecitos de gasa para que no se arrancara la sonda y los cables). Pero que todo junto es no para preocuparse, pero sí para prestar atención.
Que me deje de joder con lo de que es prematuro, que eso ya fue, que me lo saque de la cabeza.
Que aunque me quede más lejos, vaya al Mater que tiene muy buenas fonoaudiólogas (¿porqué será que son todas fonoaudiólogas, nunca fonoaudiólogos?).
Que después de la consulta la llame, que quiere saber qué me dijeron. Que no sea boluda con eso de que "no quiero molestarla", que la llame en serio.

Y nos escuchó, nos preguntó, se tomó el tiempo de ponerse a jugar con el Fede y unas cajitas de remedios para ver si la entendía, se mató de risa cuando, contra sus pronósticos, logró destapar, sacar el precinto y desenroscar la tapita del Ibuprofeno que hacía las veces de material de testeo, lo dejó treparse por todos lados y tocar todo lo que quiso para ver cómo andaba de motricidad (BÁAARRRRBARO). Gracias dios de los pediatras por habernos dado a Patricia, que hace fácil lo difícil, le da confianza a los desconfiados y coraje a los miedosos.

24.8.09

El efecto mariposa

El viernes cuando fui a buscar al Fede al jardín la señorita (que también es la directora, gabinete psicopedagógico, personal de limpieza y portera) me dijo que el nene no estaba progresando mucho con el lenguaje, y que sería bueno llevarlo a una fonoaudióloga. En ese momento tuvo lugar un fenómeno muy raro. Mientras yo seguía ahí, con cara de leve preocupación, manteniendo una conversación tranquila y civilizada, haciendo preguntas pertinentes, en mi cabeza se disparaban como mil cassettes distintos al mismo tiempo. El de la culpa (¿qué estoy haciendo mal?), el de las excusas (es que los nenes siempre hablan después que las nenas, además hubo un mes de vacaciones de invierno y empezó este nene nuevo que pega), el de las teorías ridículas (debe ser que nosotros hablamos mucho, entonces tiene mucho vocabulario para incorporar, además vemos cosas en inglés y eso debe confundirlo), el del optimismo pelotudo (esperemos un poco a ver si se larga, no quiero someterlo al stress de ir a la fonoaudióloga por nada), el del pesimismo total (listo, lo traumé para siempre), el operativo (tengo que avisarle a Alejandro, sacar turno, anotar una lista de todas las palabras que dice para llevársela a la doctora), el médico amateur (Alejandro es disléxico, quizás sea hereditario, problemas auditivos casi seguro no tiene, de coordinación está bien).

Nunca me acostumbro a cómo me afecta todo lo que tenga que ver con mi hijo, cómo cualquier cosita se magnifica y se expande, cómo la cabeza empieza a correrte a diez mil buscando causas, efectos, relaciones, posibles soluciones. Y mientras seguís como si nada, preparando puré, cantando a dúo la canción de Totoro, peleándote para que se saque la mochila, jugando en el patio con un globo. ¿Eso no se llamaba esquizofrenia?
Es lunes, necesitamos algo para sobrevivir a la semana, grossoedipo recomienda a este señor que no es muy de mi palo pero que se hace respetar. Y si yo pudiera cantar como la chica del vestido negro, no cerraría nunca la boca.

19.8.09

Surrealismo

Algo que te pasa si todavía usás cámara análoga (con rollo, ¿se acuerdan? RO-LLO), es que cuando vas a revelar aparecen todas las fotos juntas. Y de repente tenés una imagen nueva de algo que sucedió hace tres semanas. Hay algo ahí, no sé muy bien qué es, pero sí sé que me gusta y que cuando vencida por la tecnología me pase a una digital voy a extrañar ese momento surrealista.


En la costanera, después de la tormenta.




Mi casa, movida (cuando estaba sacando la foto me caí para atrás. Vamos, ríanse, ya sé que es gracioso).


Travesti (el bolsito lo hice yo)

Sanguchito de miga (el buzo de polar también lo hice yo)


Mi tío quema hojas, Alejandro impide que el Fede se inmole en la fogata.


El día que nos regalaron un robot a pilas





14.8.09

La vanidad revisitada

Linda linda, yo no me veo nunca. A veces sí pasa que me miro en el espejo y me gusta lo que veo, pero es porque aparece en mi cara un reflejo de las cosas que más me gustan de mí, la sensatez, la fuerza tranquila, la certeza de que todo puede mejorarse o solucionarse, la capacidad de encarar los problemas sin perder la calma, el sentido del humor. O sea, si me preguntaban de qué defecto creía estar curada, decía la vanidad. Hasta hoy, que gracias a la compra un tanto impulsiva de un mini stepper en Mercado Libre, descubrí que bajé tres kilos, y me pesé en tres farmacias distintas para darme el gusto de ver la cifra milagrosa. Por 45 pesos obtuve un mini stepper y un defecto más. Fabuloso.

(Y no quiero ni pensar cuánto bajaría si no tuviera esta angustia oral y dejara de atracarme de pan con manteca y galletitas del nene).

12.8.09

Posteando para no postear

El problema es que en general posteo lo que tengo en la cabeza. Pero lo que tengo en la cabeza en este momento es un montón de puteadas, amargura y oooooddddddio. Nada demasiado grave, pero la típica cosa que te jode porque era evitable, porque era cuestión de ponerse media pila, porque vos estuviste meses diciendo "che esto hay que solucionarlo, che porqué no vas a ver esto y lo arreglás", porque sabés que si dependía de vos ibas y lo hacías el primer día y chau problema, pero el otro se deja estar y lo que era un problema termina siendo un problemón. Y una se pregunta para qué, si vale la pena, porqué siempre hay que estar tropezando con la misma piedra. No quiero aburrir con los detalles, los datos y los agravantes, y tengo un montón de otras cosas de las que hablar, pero cuando tenés algo en la cabeza si no lo sacás se queda ahí atascando todo lo otro. Ah si por acá anda alguno de los dioses que se ocupan de las reencarnaciones, en mi próxima vida quiero ser lesbiana, por favor.

4.8.09

Vacaciones espartanas

Menos mal que el Fede está lejos todavía de la composición tema "mis vacaciones". Porque si hacemos un balance, lo que más disfrutó fue:


Un domingo a la noche, cuando pateamos una chapita desde la parada del 37 hasta la puerta de casa, con emocionantes operativos para hacerla cruzar la calle y esquivar a la gente.

Hacer la cama todos los días, con agite de sábanas y guerra de almohadas.

Mirar videos de Luis Pescetti (íiiidolo) por youtube.

El ministepper de mamá, que además de tonificar muslos y levantar glúteos, sirve como subibaja.

Ir de compras al chino y ligar caramelos.

Un día que salimos a hacer mandados y le dí un billete de dos pesos que ya estaba muy roto. Lo que jugó con ese pedazo de papel mugriento. Se lo puso y se lo sacó del bolsillo ochocientas veces. Hacía intercambios monetarios con los gatos, que son los extras obligados de todos sus juegos. Íbamos por la calle y le mostraba a todo el mundo su billete roto.

Ir a la verdulería con su changuito y volver con una zanahoria de verdad.

No fuimos al zoológico, ni a Backyardigans en vivo, ni al Museo de los Niños ni un carajo. No de ratas ni de cómodos, de puro cuelgue. Todavía no sé si me tengo que sentir culpable por no proporcionarle a mi hijo el esparcimiento que merece, o contenta de que disfrute tanto con cosas simples.

3.8.09

Palpitando el día del niño

Acá cerca de mi casa, en la calle Constitución entre Jujuy y Alberti, hay jugueterías mayoristas que venden por menor también, con precios entre 10 y 15 % más baratos y mucha variedad para elegir. Mi favorita es Sharif, que está justo en la esquina de Constitución y Alberti. Vayan pronto y si pueden a la mañana, que a la tarde ya hay cola, y el sábado es un loquero.

Y ahí a la vuelta, sobre Pavón (exactamente al 2540) está la distribuidora de libros Luongo. Ojo, no es barata, pocos libros bajan de los 30 pesos, pero tienen TODO, desde los inconseguibles de Sigmar hasta encastrables, con imanes, con rompecabezas, de tela, de plástico, con stickers, me vuelvo loca. Imprescindible subir al primer piso, no se dejen amedrentar por la cadenita que ponen en la escalera, pídanle permiso a alguien y suban que ahí está lo bueno. Ojo, no aceptan tarjetas, sólo cash.
Si tienen niños artísticos en Jujuy justo abajo de la autopista está la librería Mali, que también vende por menor. Muchas cosas vienen en bulto y no vale la pena (40 cartulinas del mismo color, por ej), pero lápices de colores, fibras, marcadores, blocs de dibujo, acuarelas, témperas, rompecabezas de goma eva, masa para modelar, se pueden comprar sueltos a muy buen precio.