
Breve reseña de la vida social del Fede, que anduvo movidita. El miércoles se casó un compañero de trabajo de Alejandro, y aprovechamos para presentarlo en sociedad. El gorro coya causó sensación y el nene hizo gala de su buen humor habitual.

El martes (nadie dijo que tenía que ser cronológica) vino a comer Cacho, amigo rastoso de la infancia de Alejandro hoy radicado en Mendoza, cosa absolutamente ridícula porque no le gusta el vino.

El sábado vinieron a cenar Matías y Mariana. Hubo cerveza, vino, comida pseudo mexicana, lemon pie y teta para el Fede.

Y el domingo, ya con unos padres bastante cansados y reventados, nos trasladamos al bello condado de Remedios de Escalada a morfar un asado y visitar parientes a rolete. El Fede se sintió hermanado en pelada y tórax con su tío Rudy, y se la pasó sonriéndole a todo el que se le puso a tiro. Después del éxito arrollador (quedamos como un arrollado) la familia espera guardarse un tiempito para retornar con más bríos.
