14.3.10

Desde el frente de batalla

Semanas jodiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiidas. Mucho trabajo, muchas corridas, muchas reuniones de padres, muchas secuencias del tipo "ok vos lo llevás, en una hora lo voy a buscar, lo traigo, le doy de comer, lo venís a buscar de nuevo, lo llevás, trabajo 20 minutos, lo voy a buscar, lo baño". Seguimos contentos con la escuela. El viernes hubo reunión y hay mucho para hacer. Previsiblemente, algunos padres trabajan, aportan y participan, y otros... no. Admito que me llevé una desilusión con eso, pensaba que la gente que elegía la escuela lo hacía justamente por la posibilidad de ser más activos en la escuela de sus hijos. Pero no, se ve que me equivoqué. Alejandro me gasta y me dice "ingenuota".

Para poder estar los dos en la reunión le pedimos a mi papá si podía cuidar al Fede un par de horas. Primera vez que lo cuida, y creo que lo agotó, pobre, imagínense con el sueño cambiado y la adaptación el carácter herrrrmoso que tiene mi hijo últimamente. Hablando de todo este asunto de la participación nos acordamos de cuando mi hermana estaba por empezar el secundario, no había vacante en ningún lado y mis viejos, junto con otros padres de chicos que se habían quedado sin vacante, armaron una escuela secundaria desde cero luchando contra viento, marea, ministerio de educación, directora loca, falta de plata, de edificio y de docentes. Yo tenía once años, y me acuerdo de las reuniones, de los fines de semana pasados pintando aulas o poniendo revoque, de cuando me aburría esperando que mi mamá terminara de atender el buffet para poder volver a casa, de la infinidad de rifas, ferias del plato, juntadas de diarios viejos, cenas de beneficencia que se hicieron para recaudar plata. Y pensaba cómo eso me marcó, cómo para mí hacer algo siempre es preferible a no hacerlo. Algo que dijo un padre en la reunión es que se hace lo que se puede. Mientras más gente se meta, trabaje, aporte, más cosas se pueden hacer. Me gustó eso, me sonó a verdad y a sentido común, y me pareció mucho más gratificante que quedarse con el culo apoyado en la silla, diciendo "yo ya pagué la cuota". También me acordé de eso hace unas semanas, cuando estaba muerta de calor subida a la escalera para pintar el techo. Mi mamá pintaba la casa, ella sola. Jamás un pintor puso su indigno pie en nuestra casa mientras ella estuvo ahí. Y mientras transpiraba y puteaba y tenía miedo de caerme y quería largar todo y tirarme a la pelopincho, me imaginé que ella estaría contenta si pudiese verme. Hizo bien su trabajo. Gracias ma, eh, copado lo tuyo.

11 comentarios:

tia elsa dijo...

Por esto tu papá se llevo a Merly jajaja! esta bravo el chiquitín. Y respecto de tu vieja y su legado, seguramente que está orgullosa de vos, nosotros también. Besos tía Elsa.

Marie dijo...

che, los pintores tienen que vivir de algo, no seamos extremistas del DIY, yo pinté mi casa tambiém pero defiendo a muerte los oficios

perez dijo...

Me dejás con ganas de saber más de tu mamá.

perica dijo...

cuando hicimos con mi marido el curso que hay que hacer para casarse, contra todos mis pronosticos, estuvo bueno. me quedó grabado algo que nos dijo el tipo que lo daba el día que hablamos de los hijos.

"podrán enseñales muchisimas cosas, podrán querer que sean muchisimas cosas, podrán enseñarles a respetar, a ser trabajadores, a no maldecir, a ser solidarios...

pero si ellos no VEN en ustedes, eso que quieren para ellos ni se gasten"

inevitablemente nos marcan a fuego. y ahora nos toca a nosotras marcar a nuestros hijos. que responsabilidad mamma mia. regina se tira pedos y se ríe. tengo que reveer algunas actitudes.

Ana dijo...

Y como la vida es un círculo, no?
Vamos cosechando lo que en nosotros sem,braron y a la vez, lo entregamos a nuestros crios para que en ellos vuelva a florecer.
Bello post.
Y menos mal que la lámpara estaba bien puesta, así no te caes cuando pintas el techo :p

Ronnie dijo...

Es un ejemplo textual de que lo mejor es predicar con el ejemplo... re lindo lo de tu mamá, y mejor aún que el Fede va por el mismo camino con Uds.

Besotes!!!

Dolo dijo...

admirable tu madre! en serio ella pintaba siempre la casa? yo pinté mi cuarto y juré no volver a ponerme el overol nunca más!

exseñoM dijo...

Hace rato tenía ganas de leer sobre tu mamá.

Anónimo dijo...

Y los pobres pintores de que van a vivir?

Anónimo dijo...

Que bueno leer sobre tu mama!!! Cande

Sil dijo...

Tía no sé, viste que era difícil de complacer la doña.
Marie yo jamás voy a tocar un cable, ni un cuerito de la canilla, y le tengo miedo al taladro. Pero el enduído, el rodillo y el pincel no tienen secretos para mí. Pintores, búsquense otros clientes.
Perez ¿satisfecha?
Perica ¿curso? ¿¿Qué curso?? ¡Yo no tuve! Claro, ahora entiendo todo, nos metimos en esto sin hacer el curso. Quiero que me devuelvan mi dinero!
Ana tu esposo es el electricista milagroso, otra que San Expedito.
Ronnie yo valoro mucho ciertas cosas, pero también me parece que con otras exageraba, Está bueno saber que una puede hacer sacrificios si es necesario, pero vivir sacrificándose y haciendo cosas por los demás es un poco mucho. Hay que saber disfrutar también.
Dolo sí, y mi trabajo era ir con un trapito mojado limpiando las salpicaduras de pintura.
Srtitam como dicen en las mil y una noches, escucho y obedezco.
Anónimo ¡de todo el resto de la humanidad que los contrata, obvio!
Cande y hubo yapa.