8.3.11

Feliz feliz en tu día

Estoy en crisis.
Voy a evitar con todas mis fuerzas recurrir al lenguaje new age que tanto me torra, de resurgir, renacer, parirse, encontrar el centro (¿?), la sabiduría del dolor, fluir como el agua y crepitar como fuego. No sólo porque, como ya dije, me torra, sino porque no me representa. Necesitaría recurrir más bien a lenguaje de boxeo, de uppercuts, de saltar la soga, de pegarle al puto saco de arena una y otra y otra vez, de timbres salvadores y sparrings chantas, de peleas arregladas y vestuarios con olor a transpiración.
Cuando lo tuve a Fede no sabía la que me esperaba. Sabía que iba a ser cansador, que iba a dormir poco, a tener que estar pendiente de él las 24 horas, que me iban a doler las tetas, cosas así. Pero no podía imaginármelo y hasta estaba preocupada porque pensaba que si no podía imaginármelo menos iba a poder lidiar con eso (me acuerdo y me doy risa, qué naba). Ahora sé que si no me lo podía imaginar es porque no lo había vivido, que la única manera de hacer algo así es haciéndolo, que se lidia con todo a fuerza de ganas. Y menos mal que no sabía cómo era, porque si sin haberlo vivido me hubiese imaginado todo (el postergamiento de todo, el cansancio, la sensación de que nunca vas a recuperar tu vida, el tener que adaptarse constantemente a cosas que cambian, la falta de control), creo que no lo hubiese tenido. Pero cuando lo vivís descubrís también que hay compensaciones. Las alegrías que vienen de los hijos son extrañamente poderosas e intensas. No voy a tratar de explicarlo, las que somos mamás sabemos, las que no son se van a aburrir y no me van a entender. Y que todo eso puede estar bueno, que se banca, que incluso se disfruta. Que cuando ya no das más de arrastrarte por el piso para acompañar a tu hijo que gatea, pum se paró y se largó a caminar (y ahí te vas a morir de dolor de cintura por andar torcida para llevarlo de la mano, pero eso es otra cosa). Que cuando estás harta de estar todo el día con un ente baboso que hace ajooo, de repente empieza a hablar y te pregunta porqué el cielo es azul o dónde está el gato que se murió. Eso es algo buenísimo de la maternidad, que cambia todo el tiempo.
Ahora Fede está grande. Se entretiene jugando solo, se cuelga un rato a mirar un libro o a pintar, puedo estar haciendo algo sin ir a mirarlo cada cinco minutos. Y de repente, no sé qué hacer. ¿Cómo era todo? ¿Qué hacía yo todo el día cuando no estaba él? Y ojo, que yo nunca dejé de trabajar, pero la prioridad era Fede. Ahora de repente no me necesita ahí, hubo un despegamiento, y quedó libre una energía y una atención que eran de él. Y no sé qué hacer con eso. Me disperso, quiero hacer cincuenta cosas a la vez, no termino nada, me frustro, me doy bronca. ¿Seré de esas madres insoportables que insisten en estar aunque el pibe ya no las necesite? No, no creo, pasa por otro lado, pasa por animarse a ser algo más que "mamá que trabaja lo que puede mientras hace puré porque total el marido paga el crédito hipotecario", pasa por ser de nuevo una profesional en serio, actualizada, que gana lo que merece ganar, que puede llevar a cabo un proyecto, que no tiene que comerse las ideas por falta de tiempo. Y ahí está la joda, ¿estaré a la altura de las circunstancias? Ya probé que podía ser mamá, que podía lidiar con estar las 24 hs pendiente de un bebé y postergar lo otro. ¿Podré ahora seguir siendo mamá y también volver a darle bola a la parte profesional?
Por otro lado también estoy en crisis con Alejandro, con la pareja, con lo que somos. Hubo una pelea bastante fea y la cosa es o se cambia o se corta. No hay demasiado que decir al respecto, todos más o menos tenemos los mismos problemas y sabemos qué es lo que nos hace seguir y qué es lo que nos hace querer parar.
Un par de cosas que descubrí es que así como ando medio perdida sobre dónde meter la energía también tengo herramientas nuevas y maravillosas. Tengo MUCHA más paciencia, más serenidad, me tomo los problemas con un humor calmado que no sé de dónde salió pero es maravilloso, si algo no me sale de una persevero en vez de desesperarme. Estoy capitalizando casi cuatro años de llantos, caprichos, siestas que no se quieren dormir, pañales que no se quieren dejar, chupetes perdidos y comida revoleada. Fabuloso.
Y por supuesto que cada vez que veo un bebé me pega el hormonazo y sería capaz de empezar todo de nuevo y que se vaya todo a cagar, me tienta terriblemente vivir la maternidad sin todos esos miedos de primeriza y sabiendo lo que se viene. Vamos, que ahora la tengo clara. O que soy una masoquista encubierta.

12 comentarios:

carla dijo...

¿Estaré a la altura de las circunstancias? es también mi pregunta.

Fuerza y abrazo.

Ana dijo...

La salida fácil es tener otro pibe, la propia es hacer de verdad todo eso que tenes ganas de.
Sentarte en un banco de la facu mientras tu hijo/a te espera, puede ser muy interesante.
Besos y feliz día!

laura dijo...

yo tuve a mis dos varones muy seguidos, se llevan 1 año. después enloquecí unos 4 años y nos animamos a uno más, que fue una y al toque Cata. Cuando nació Cata tuve el agotamiento más gigantesco que te puedas imaginar. no da ba más.

cuando cata empezó a ir a sala de 3, un día me di cuenta que no sabía qué música me gustaba. y que no había ni un espejo grande en la casa.

volví a mí, de a poco. es un trabajo enorme, pero cuando crecen la sensación es tan inmensa que casi roza con lo new age.

temón

V. dijo...

Como madre primeriza fui desastrosa creyéndome la mejor, aprensiva, temerosa, maniática, sobre protectora, empalagosa y dedicada exclusivamente a la causa.
Como madre de dos voy perdiendo las manías, relajándome más, dejándolos ser 100%, poniendo menos límites, mas del si se enferman que se enfermen pero que no se pierdan algo por las dudas, si no tengo ganas de sacar piojos hoy cuando llegamos a las 12 de la noche te los saco mañana a la mañana y en vez de enseñar tanto empecé a aprender.
Y ahora que viene el tercero...

Te la creiste eh?
Decía y ahora con dos hijos escolarizados, que se bañan, atan los cordones, comen, hacen sus tareas solos, que eligen y entienden perfectamente que esta bien y que esta mal.
Me voy a tomar cinco minutos y voy a pensar en mi.

Mariana dijo...

creo que podria decir IDEM a cada una de las cosas que dijiste. Yo se que queremos ser unicas hasta en la neurosis, pero no. Sera la edad de los niños, eso de que nos liberan la vida un cacho y quedamos medio desorientadas...
Despues de que nacio Seba y yo anduve con la vida patas para arriba y termine en un psicoloco... la Lic me dijo..."como sabras vos...(porque como yo estudie Psico tendira que sabermelo eso, auqnue...en casa de herrero)... la maternidad es el hecho singular que atraviesa subjetivamente la vida de una mujer..."blablabla..siguio Lacan. Pero me quedo lo del atravesamiento subjetivo...que suena a blaberio pero la cosa esta de que la maternidad nos parte al medio, nos destruye y reconstruye... o nos da la chance para eso. No tenemos que ser las mismas que antes de parir, no seremos nunca las mismas. O sea que uno no deberia intentar "retomar" sino... develar ese nuevos ser que hay en una ajajajjaa fluir... catarata! No se. A mi lo de la reinvencion me pego y eso que decis: las cualidades nuevas, la paciencia... el humor, la relativizacion de los problemas. Abrete flor :P

Mariana dijo...

dicho sea de paso, yo veo un baby y tambien quiero mas. Despues me doy cuenta que este año por primera vez en casi 5 años estoy duermiendo la noche entera...y no hay pañales dando vueltas, y... fluyo loca... re fluyo y encuentro el centro (de la cama...).
:)

eli dijo...

No me gusta dar consejos así que te doy mis deseos. Ojalá que cuando se te pase(n) la(s) crisis, lo que te surja sea DARTE BOLA Y DEDICARTE A VOS MISMA, siempre en "su medida y armoniosamente", claro. Porque todas somos capaces de atender casa-familia-laburo-y-más-también, de eso no hay duda. Pero se corre el riesgo de que nuestros deseos, sueños y pasiones personales queden en el camino.
Y sí, lo digo por experiencia propia :(
Cariños!

Cynthia dijo...

Tengo a Juan que hoy empezó el secundario y veo como se me va... snif.
Ay. Pero pobre Nacho lo estoy explotando un poco, porque en cualquier momento me corta la cuerda y me quedo en bolas de hijos. Digo en el sentido, de eso de tenerlos de apretarlos como chiquitos. A Juan le doy un abrazo, digamos él con lo grande de cuerpo que está me abraza a mi.
Crecen los hijos y nosotras con ellos.

Sil dijo...

Carla es que no se sabe, pero si no lo hacés nunca vas a saberlo.
Ana ahhh ojalá fuese tan fácil, yo pensé algo así también pero no, son ganas ganas. Lo único que me contiene es que no estamos bien con Alejandro y no encaro un embarazo sin saber qué va a pasar con la pareja ni loca. La facultad no me llama ni un poco, quiero cada vez más estar en mi casa, me anoté en unos cursos por video y soy feliz.
Laura sí, alguna vez ya me pasó, eso de "lo tengo TODO". Yo igual pienso que son los primeros años, es un pedazo de tu vida, después ellos crecen y (si hiciste las cosas bien) se despegan. Hay que estar con todo en estos años, cuando más te necesitan, y después saber dejarlos ir. Difícil.
V. pero yo necesito saber el día a día, no me alcanza con pedacitos.
Marian por ahí también pasan las coincidencias porque nosotras hacemos un trabajo en donde se sacan cosas de adentro, una contadora que arma balances de diez columnas y presenta cosas en la dgi quizás no tiene tanto mambo (aunque seguro que ser contadora y mamá tiene sus propias y únicas particularidades). Pero es verdad, las cosas te pasan a vos y una está ahí con lo que tiene, ni más ni menos, y hay que lidiar.
Eli gracias, diste en la tecla, parece que las mujeres venimos con un gen fallado (el de acordarse que existimos).
Cyn ¿¿Juan?? ¿¿¿Juan??? ¿Juan secundario? ¿Cómo sucedió esto? Apachuchalo a Juan y decile a Nachito que basta de crecer.

Ronnie dijo...

Hola Sil! Acá estoy poniendome un poco al día de postss atrasados, leyendo los intercambios entre mails entre blogueras, y vos ahí como mediadora, que me enternece ni te digo cuánto!

... y volviendo a ESTE post, pero linkeando ésto, yo rescato que sos super maternal, lo tenés ahí, con el Fede, con superar la situación con Alejandro, con tus afectos. El ser mamá lo tenés siempre ahí. Por eso está muy bien que aflore con esas ganas la parte profesional y los pseudoplanteos, y el futuro. Y yo le daría la derecha al ser con paciencia que sos ahora al temita de lidiar con clientes... entonces te das cuenta que estás en una etapa donde tu pequeño retoño de casi cuatro años es más independiente, pero ese pequeño proyectito que colaboraba un poco pero no pagaba el crédito TAMBIÉN creció. Lo loco es que crecieron a la par.

Entonces digamos que inconcientemente (y acá soy yo poniendome en tu lugar, pero con mis propios debates internos) te sentís preparada para el próximo paso.

Ahora (acá metiéndome donde nadie llama), primero siempre hay que tratar de superar las crisis. No te digo la clásica que un bebé tiene que nacer en el ambiente ideal, sencillamente porque no existe such situación... sino por todo lo otro importante: es TU momento ahora. Aprovechá a priorizarte.

Muuuuchos muuuuchos besos, y ya me pondré yo a postear, que hay de todo y variado.

Besos,

Gabriela H. dijo...

Hermoso post!!

No sabés cómo te entiendo!! Ahora que India es más grande y también juega sola y tampoco tengo que ir cada 5 minutos a verla, estoy logrando retomar la actividad física, la alimentación equilibrada (mi gran problema)...Trabajar, siempre trabajé. Me separé del papá de India cuando era chiquita y no quedaba otra!! Igual amo lo que hago!!

Me encanta tu blog!!

Archienemiga dijo...

Si si si si, asi voy diciendo si, asintiendo, moviendo la cabecita al ritmo de cada una de tus palabras, y me quedo con lo que dijo Marian, eso de que la maternidad te atraviesa.te parte en dos y cuando te juntás de nuevo, no volvés a ser la misma, serás mejor serás peor quien es uno para juzgar.... pero no sos la misma. Yo me volví mucho más paciente con mi niña pero mucho menos paciente con las boludeces del amable público en general/más cabrona/menos tímida/más amable/menos buenuda.... y así... Entonces que te desarmás, te armás de nuevo, no te encontrás, hasta que llega esa tarde que no sabés qué hacer con vos... pero de a poquito te vas hallando.... tener otro?
Tus dudas son las dudas de muchas, incluida yours truly...

es que venía atragantada de comentarios, venía!