1.7.13

Mirá mamá sin respiro


Pasa todo junto.
Una montaña de trabajo que me tiran por la cabeza, ansiedad de no llegar a la fecha de entrega, curiosidad porque se usa una máquina cortadora láser que tiene posibilidades interesantes y voy a ver cómo funciona, fastidio de estar trabajando y tener que cortar para atender al tipo que viene a cambiar los matafuegos del edificio o el teléfono a los muchachos de tarjeta naranja que siguen llamando 3-4 veces por día (¿cuándo fue que los teléfonos se convirtieron en aparatitos con línea directa a telemarketers que quieren vendernos cosas que no queremos comprar? ¿Cómo sucedió? ¿Cómo no los detuvimos a tiempo?).
Un amigo que se muda afuera y necesita ayuda para pintar el departamento que entrega. Vamos y pintamos, y le digo que estamos haciendo un acto simbólico, borrando de las paredes las marcas de su vida, para que pueda empezar de cero. Hace un chiste sobre que las marcas de su vida son todas patitas de gato. Pertenecemos a un grupo que no se siente muy cómodo expresando cariño, pero lo hacemos así, de costado, con chistes y muchas veces semiagresiones. Más tarde por mail le digo que a esta altura tendríamos que estar civilizados pero que seguimos siendo animalitos que cuando se emocionan jugando muerden. Todo el asunto me da una tristeza maldita, y por un rato me siento mal de tristeza y mal de no poder manejarlo, hasta que decido que sí, que estoy triste, que es una situación triste y que si no estuviese triste estaría loca. Música, laburo y un poco tirarle el fardo a Alejandro. Que dice que soy una jodida pero que no importa mucho porque no se me nota en la cara (???). El domingo se fueron a ver Monsters University y me quedé a trabajar, a quemarme la cabeza un rato con vectores y nodos. Dentro de todo está bueno que justo es un trabajo muy de monito, de sentarse y darle, no pensar mucho. Eso ayuda, puedo pensar en lo mío mientras hago otra cosa.
Una mamá de la sala de Fede (siempre nombro a "una mamá" así genérica y parece que invento, o que soy yo, o que es siempre la misma y le pasa de todo, pobre. Pero son mamás de verdad, les juro) viene con una racha rejodida de muertes, accidentes, quilombos. Mientras esperabamos a que salgan los chicos nos contaba más o menos cómo viene todo (del orto). Pasó otra mamá con un bebé casi recién nacido en un huevito, ella lo miró y medio ausente murmuró "y mientras siguen naciendo chicos, da vueltas el mundo". Reconocí la alienación y la sensación de irrealidad del que está tapado de quilombos y ve a los demás vivir una vida que parece tan fácil, tan despreocupada. No estoy ahí, estoy un poco de los dos lados, hay líos pero también hay amigas, planes, embarazos, amor. Salto de un lado para el otro, tengo el ecualizador emocional todo revuelto. Traté de ir a correr, eso siempre ayuda, pero a la vuelta y media tuve que dejar el asunto por ingrato. Por cierto en mi parque hay tanta mierda de perro que a esta altura veo un sorete y mi cuerpo segrega endorfinas. Encima de todo se me ocurrió releer A scanner darkly, de la que recordaba cosas pero no lo tristísima y desgarradora que es.

Hice una playlist, empezó siendo para trabajar de noche, después para despedir, después para decidir que está bien estar triste a veces. Es arriesgada, no me puteen que avisé.

http://grooveshark.com/playlist/11+46/87946909

4 comentarios:

Lili dijo...

Tenés una cara preciosa con una frescura de rosa que bien podrías tener 16 (y marido acuerda) y algo de otro tiempo... como que si te viera como un personaje de María de Jorge Isaacs no me extrañaría.

Irene dijo...

Es verdad que la vida de los otros parece siempre más fácil que la de uno. Por lo menos es lo que me pasa a mí últimamente... Beso!!!

Sil dijo...

Lili quiero de la droga que toma ud y su marido. Y quiero que vengan que hace mucho que no los alimento.
Irene pero después hablás con la gente y ni a palos, todos vivimos apretados de un lado u otro. Por eso hay que ayudarse siempre, todo el tiempo, cada vez que se pueda.

Archienemiga dijo...

Yo creo que ahí está el chiste. La vida te puede tapar de quilombos a los cuales más grandes. Para cada uno nuestras tragedias -chicas o grandes- son dramas. Pero si vos, encima que estás tapada de quilombos y capaz que no te queda una briznita de energía, todavía sacás de donde no tenés y te brindas generosamente, y ayudás, aunque sea poniendo la oreja (a la mamá del jardín, por ejemplo) la retroalimentación funciona. El equilibrio no se rompe. Algo de esa buena vibra vuelve, no?

Por eso acá yo, a mandarte un beso y un abrazo de acá hasta allá, pasando por Cooordobaaa caaapiiital para enroscarla a la bonita Lils en el mismo....