¿Vieron esas películas inspiracionales en las que un tipo malo, amargo, que sólo le importa la guita, odia a los perros, no le da pelota a la familia, trata mal a la secretaria y no tiene compasión por los pobres de repente tiene una experiencia medio border y se vuelve bueno y empieza a tocar el piano, lleva a su hijita a colaborar al refugio de animales, adoptan un perrito ciego, consigue que su esposa se reúna con su padre perdido en la segunda guerra mundial y le da a la secretaria una beca para que pueda ser levantadora de pesas olímpica como sueña? Bueno, a mí me pasó al revés. Con todo el susto del bulto de la teta y la saga de mononucleosis (primero de Fede y ahora mía) estoy jurando por mis ancestros y mis descendientes que no me meto más en quilombos ajenos, no hago más favores, no colaboro en ningún proyecto, no ayudo a sacar papas del fuego, nada, NADA hasta que no tenga lo mío resuelto (siendo lo mío el diseño de la tipografía, una cosa con tela que no estoy ni en condiciones de empezar a organizar, y arreglos varios en la casa). Todo esto lo pienso sobre todo a la noche cuando me despierto veinte veces con frío o con calor según sube o baja la fiebre, muerta de sed y sabiendo que el primer sorbo de agua va a sentirse como una puñalada en la garganta y preguntándome por qué si fui tan promiscua con los besos en mi adolescencia nadie me contagió esto para pasarlo tranquila, con mi mamá preparándome quilos de puré, mirando Cartoon Network y faltando a la escuela.
En mis noches de insomnio febril terminé la saga de Wilt (puro humor inglés) y empecé The Book Thief. No me está gustando, es entretenido pero tiene un gusto sensiblero que no me termina de convencer. Aunque transcurre en Alemania se "siente" como algo que podrías ver convertido en miniserie en HBO. Los buenos son buenos, los malos son malos y fríos y de ojos acerados, todos son siempre bastante monótonos en sus comportamientos hasta que justo una vez hacen lo opuesto de lo que hacen siempre para marcar un momento dramático, el recurso del narrador que viene siendo una especie de Parca que junta almas es de cuarta, las enumeraciones a lo Vonnegut le funcionan sólo a Vonnegut y el autor NO es Vonnegut. No sé, creo que voy a largarlo a la mierda, tengo todo Baricco y Palahniuk para entrarles, no vale la pena. Otra de las ventajas del kindle, largar un libro sin el remordimiento del dinero gastado en él.
Las clases de bajo por youtube no anduvieron bien. Las lecciones parecían siempre o muy fáciles o muy difíciles, no entendía las explicaciones técnicas, la notación con letras en vez del nombre de las notas sin poner las equivalencias me sacaba de quicio. Así que me compré Bass Guitar for Dummies porque la vergüenza es subjetiva. No leí mucho porque con la puta mononucleosis estuve tres días sin poder ni sentarme en la cama pero hoy lo hojeé y pinta muy bien, mejor de lo que esperaba. Veremos.
El consuelo que me queda es que mi proceso es calcadito del de Fede, que ya está como nuevo, gritando, corriendo y proclamando su salud a los cuatro vientos. Y pensar en cuando pueda volver a correr. Todo lo otro es pavada.
24.11.13
Jólibud en castellano y al vesre
Etiquetas: Dispersiones, Pequeñas catástrofes
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4 comentarios:
Que te mejores!!! Te cebaria unos matecitos, pero bue...descansa y que te malcrien esos dos!
No es así. Vos seguís estando para todos, brillando y dándome muchas ganas de ser mejor. Te admiro tanto pero tanto. ;)
¿Dónde andás?
Estaba pensando en vos y vine acá a dejarte un beso.
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