16.9.10

Materembole



Ya estamos en casa. ¿Cómo era todo?

14.9.10

Viven, o algo así

Vine a casa una horita a buscar ropa, alimentar a los gatos y tomar un par de mates. Fede está mucho mejor, pasó de oxígeno en máscara a cánula y por ahí podemos volver a casa mañana, más seguro el jueves, porque tiene que pasar una noche sin oxígeno en observación. No publico comentarios porque blogger está andando mal y tengo que hacer tres pruebas hasta que me deja publicar, pero gracias a todas.

13.9.10

Y a riesgo de que crean que este blog es ficción, porque cómo cuernos le va a pasar todo esto a una sola familia, estamos en el mater con el Fede internado. Broncoespasmo y la rep...

11.9.10

Mansión grossoedipo

Ahora con cantero.


Acá todavía no tenía tierra, después lo llenamos y transplantamos las zanahorias, el perejil, y planté las arvejas. Todo el proceso (picar cinco baldosas, comprar ladrillos, cemento y tierra, levantar la doble hilera de ladrillos) nos llevó dos días (no enteros, eh, trabajando de a ratos) y algo de ochenta pesos. Y fue muy terapéutico. En cuanto tenga tiempo lo recubro con venecitas o azulejos antiguos, lo más importante era pasar las zanahorias, que ya estaban pidiendo más lugar para abajo. Mi mayor miedo era encontrar huesos de alguna mascotita enterrada, pero no sucedió.

10.9.10

Me saco la careta un rato

Yo creo que muy pocas veces no aplica el sentido del humor. Casi cualquier situación, problema o tragedia es factible de ser tomada a risa (algunas no, el post de Marian sobre África es un buen ejemplo). Entonces por ahí me tomo en joda algo, y me río de mí un rato, y todo bien. Pero todo bien no, porque sí, mucha risa, pero estoy un poco triste, y un poco desconcertada, y un poco pensando "pero hubiese sido lindo", y un poco extrañando el calor que me agarró a la mañana, cuando empecé a contar meses y a planear tejidos, costuras, clases de natación para embarazadas, a imaginarme reacciones de amigos y familiares, a hacer cuentas para ver si llegaban a estar juntos en el jardín. Eso nomás, que una cosa es tener sentido del humor y otra ser una reverenda boluda alegre.

Voto no positivo

Acá la cosa es así: hubo retraso de varios días, hubo dos rayitas, las hubo, las vimos, estaban ahí. Ahora lo que hay es flor de indispostura (perdón la explicitez, cualquier eufemismo crearía confusión y retraso, como dice sir Topham Hatt). La teoría es que tuve un embarazo que no implantó, o que se formó sólo el saco embrionario. De todas formas el 21 voy a ver a Violeta a que me mire, me estruje, me introduzca objetos, me saque fotos de órganos internos, en fin. Todas esas humillantes prácticas que tanto disfrutan las ginecólogas/obstetras y, aparentemente, los extraterrestres. Pero ahora es una cuestión de honor, la hice preguntar a senioritam, si no le doy un/a sobrino/a virtual soy una mala persona. Mientras tanto, disfrutaré todo lo que pueda de la Heineken helada y picaré baldosas del patio sin culpa. Qué liberador que es picar.

Mi abuela está bien, cero dolor, ya está en la casa. La operación fue un poco más complicada de lo esperado pero ella resistió bien y tenemos abuela para rato. Ojalá me haya pasado el gen de la cabeza fresca y la resistencia de acero, porque si llego a los 85 la mitad de bien que ella ya estoy contenta.
Me espachurré el dedo gordo del pie. No entiendo cómo algo tan chico puede doler tanto. Está morado e hinchado y me cuesta mucho moverlo. Un espectáculo morboso y fascinante. El problema es que mi casa está en un nivel de mugre difícil de creer (picar baldosas del patio no ayuda al orden y la limpieza) y tengo trabajo atrasado y en fin, el dedo tendrá que ver qué hace, yo mucha bola no puedo darle justo ahora. Me empastillé con ibuprofeno comprado en el chino (¿ibuplofeno?) que para mí pega más que el de farmacia, y que sea lo que dios quiera, si se cae puedo sobrevivir sin dedo gordo del pie, una uña menos para cortar. Juro por todos mis gatos que nunca nunca NUNCA más les juego la mala pasada de anunciar un embarazo que no esté requeteconfirmado, una vez es accidente, dos es casualidad, tres ya sería vicio.

Con una ayudita de mis amigos

Tengo que dar una noticia. Pero tengo una amiga (senioritam, por ahí la conocen) que alguna vez confesó que cuando alguien dice "te tengo que decir algo", ella siempre hace la misma pregunta. Y como esta es una de esas rarísimas ocasiones en la que la pregunta puede ser respondida como ella quiere, y no estoy segura de que alguna vez esto se repita, quería darle el gusto. Así que dale, querida, preguntá, hacete la panzada.

9.9.10

El pequeño agrónomo

Creo que no hay en el mundo una mamá que no haya deseado ser mosca y quedarse en el jardín sin ser vista para espiar a su hijo/a. A mí me dan muchísima curiosidad los paseos semanales a Agronomía. ¿Cómo se portará en el micro? ¿Qué hará ahí? ¿Protestará para volver? ¿A qué jugará? En un par de años voy a saberlo, porque cuando los chicos pasan del jardín a la primaria los padres van un miércoles a Agronomía con ellos. Algo así como un mimo de despedida. Una de las mamás que fue ayer al paseo (Bárbara, gracias gracias gracias gracias) se solidarizó con la curiosidad ajena y sacó fotos. Así que ahora por lo menos sé qué cara pone mi hijo en Agronomía:

6.9.10

Madadayo

El jueves la operan a mi abuela. Grave pero no mucho, ella impecable de ánimo, bien del corazón, tranquila con el médico. Yo de repente pensando en cuánto de lo que tengo lo doy por hecho, por sentado. Me acordé de esa película de Kurosawa del maestro adorable que, viejito y enfermo, sueña que es un chico y juega a las escondidas con la muerte, gritándole "madadayo" (todavía no). Así que abu, nada de hacerte la loca que acá todavía hay mucho para hacer, mucho para pensar y sentir y leer. Juguemos un rato más, ¿sí?.

1.9.10

Niñera S.O.S. mi abuelita

El maestro de séptimo grado de la escuela de Fede quería hacer una revista con material creado por los chicos, y me pidió si podía pasar a verlo por el aula para darle una mano con la parte técnica. Fui. Aprendí mucho más de lo que enseñé. En esa media hora, el tipo me dio una clase magistral de cómo manejar bien a los chicos. Ojo, no es que le tengan miedo o que en el aula no vuele una mosca. Los chicos hablaba, gritaban, se prestaban los lápices, se hacían chistes. Pero cuando uno empezó a molestar a su compañera tirándole del buzo, la reacción fue automática. -Fulano, calmate-. Más alboroto juvenil. -Fulano. Intento de explicación y risitas histéricas. -Fulano, andá afuera-. -No profe no no. -Fulano te vas afuera un rato. -No no no. -Fulano (y sin levantar el tono de voz de repente había una tensión que se cortaba con cuchillo y todos se quedaron en silencio) andá afuera y no me respondas más-. Y ahí se fue Fulano con la cola entre las patas. Al ratito otro chico dijo una palabrota con tanta mala suerte que justo se hizo pozo de silencio y se escuchó clarita. El maestro se dio vuelta y lo miró fijo. El pibe trató de hacerse el boludo. El maestro lo siguió mirando fijo. Y fijo y fijo y fijo. Como dos minutos. Hasta yo empecé a sentirme culpable. El pibe se iba poniendo más y más rojo hasta que no aguantó más y soltó un "perdón" chiquitito. Sin decirle una palabra el maestro se dio vuelta y siguió hablando conmigo. Al sonar la campana del recreo el alumno de la palabrota se acercó y le dio un abrazo, que él respondió sin dejar de contarme las ideas que tenía. Cuando los chicos estuvieron afuera, me confesó que estaba feliz de poder hacer la revista. Este año terminaba su trabajo con ese grupo, y quería hacer la mayor cantidad de cosas posibles con ellos. En las escuelas waldorf los maestros/as pasan 7 años con los chicos. Unos días después lo vi en el patio, en la clase de educación física, haciendo payasadas y desternillando de risa a sus chicos. Me quedé pensando en lo bueno que es para los chicos alguien que los quiere, pero que no les tiene miedo. Alguien que se da el lujo de ser severo, sin tener miedo de que dejen de quererlo. Alguien que los comprende pero que no los deja hacerse los tontos. Alguien que puede jugar con ellos sin perder autoridad. Los chicos adoran y respetan a ese maestro.

Ah y a todo esto, fui a dar asesoramiento técnico, y quedé pegada para dar una charla a doce preadolescentes hormonales sobre la historia del libro, los calígrafos y el scriptorium, los tipógrafos humanistas, los tipos móviles, la proporción áurea, los experimentos fonéticos de la Bauhaus, la poesía dadaísta y esas cosas. Yo tendría mucho más tiempo si no me aparecieran tantas cosas interesantes que hacer.