24.2.13

Yo-yo

Estuve todo el año pasado pensando en el ego. No TODO el año, se entiende, en el medio debo haber pensado qué preparar de comer o qué ponerme o qué paleta de colores usar en una web pero mucho de lo que pasaba lo veía a través del filtro del ego. Empezó porque estaba trabajando en la comisión de participación de la escuela y hubo situaciones muy raras con otras comisiones. Muy raras para mí, porque como yo lo veía estábamos todos tirando para el mismo lado. Pero costaba hacerse entender o algunas personas trataban de que hagas lo que ellas querían (o que NO hagas, en general esas personas son obstáculos para la acción) o se sentían ofendidas. Y era por ego, por no poder largar lo que uno tiene, por no poder compartir y darle espacio al otro. Algo parecido pasa a veces con los clientes. Te contrata un tipo para que le hagas la web, pero no soporta pensar que vos decidas qué colores va a tener, qué tipo usar, qué foto es mejor que otra. Pide cambios, se los mandás, no le gusta, da vueltas, no te deja trabajar, quiere usarte como una operadora de programa para sus caprichos y delirios. Si reviso los primeros bocetos que mando y lo que quedó de diseño final, siempre siempre el primer boceto es mejor. Es triste y desesperante a la vez. También había una mamá (no voy a dar detalles porque sé que hay chicas de la escuela que me leen, no se hagan las ninjas) que me hizo pensar muchísimo. A veces la gente que peor te cae o más rechazo te genera termina siendo la que te funciona como alarma para actitudes tuyas que no te gustan. Si te hace enfurecer es porque te ves reflejada. Deformada, exagerada, desproporcionada como en esos espejos cóncavos, pero reflejada al fin. Y claro, Fede. Cinco años, el ego hecho edad. Discutir todo, lastimar al otro por no dar el brazo a torcer, negarte a hacer algo aunque querés hacerlo sólo para llevar la contra. Y una tiene que tratar de educarlo, lidiar con sus rabietas y enojos y malos humores y al mismo tiempo pelear contra los demonios propios, la falta de paciencia, el mal carácter, la agresividad.
En una reunión en donde no podíamos ponernos de acuerdo una maestra nos dijo que estábamos todos muy ansiosos por dar nuestra opinión. Y que era raro que nos preocupara más dar una opinión de tratar de resolver el problema. ¿Era realmente tan importante opinar algo, darlo a conocer, hacer que los demás lo escuchen, si no iba a ayudar en nada a encontrar una solución? Fue un ejercicio muy interesante, hablar solamente si iba a servir para encontrar la solución. Y funcionó perfecto.
Como yo lo veo el ego puede ser útil para sostenerte cuando algo sale mal, o para darte seguridad para crear cosas sin que te importe la opinión ajena. Pero no para relacionarte con otras personas. En donde empezás a usarlo de armadura para salir a la calle ya estás frita. Mi intención este año es dejar de lado el ego todo lo que pueda, especialmente cuando estoy con otros. Lo guardo para cuando escribo o cuando diseño o cuando corro. A ver qué pasa.

23.2.13

Volvió una noche

Si me enrosco y veo esto como una obligación o algo a largo plazo no escribo nada, así que no me enroscaré y punto. En un cuento, creo que de H. G. Wells, un tipo inventaba una máquina capaz de predecir la fecha de la muerte de la gente. El tipo decía que podía pensarse en la gente como una especie de gusano, en un extremo estaba un bebé recién nacido, en el otro una persona muriendo. El gusano se estiraba en el tiempo. Entonces la máquina lanzaba una señal que rebotaba en el final del gusano y según los ecos el tipo sabía cuánto tiempo te quedaba. El cuento es perturbador pero me gusta la idea de estirarme en el tiempo, de tener continuidad. Soy el mismo gusanito que escribía este blog. Si lo hice antes puedo hacerlo ahora. Hace un par de días decidí que quiero ser una versión mejor de mí misma. Creo que cuando escribo acá soy mejor que cuando no. ¿Por qué? Porque el blog es comunidad. Yo funciono mejor en comunidad, encuentro mi valor en lo que puedo dar y tomar de los otros. Por eso estoy tan contenta en la escuela de Fede, porque es comunitaria. Ayer pensaba que pase lo que pase le debo a Fede unas gracias enormes por haberme hecho entrar en ese mundo. Es un poco egoísta el pensamiento, el hijo como canal de autoconocimiento y superación personal, pero no fue intencional, sucedió. Entonces vuelvo porque tengo cosas que decir y también porque quiero ver qué dicen otros de lo que yo digo, vuelvo porque tengo ganas, no sé cómo seguirá esto porque si antes dejé de escribir fue porque me aburrí, entonces ahora probablemente las cosas sean un poco distintas. Voy a tratar de que estén buenas. Antes estaban buenas. Hola che, volví.

15.9.11

Paso a paso hacia la institución psiquiátrica

* ¿Cuánto se puede complicar algo tan básico como caminar? Muchísimo. Pregúntenle a Fede, que practica parkour en cada escalera, umbral, cantero, vidriera o superficie mínimamente irregular. También camina pegadito a la pared, limpiándole la mugre con la ropa y exponiéndose a los ladridos de todos los perros vigilantes de la cuadra.


* La repregunta. No importa si le pregunté si tiene frío, si la pasó bien en el jardín o a qué está jugando. La respuesta siempre es la misma: "¿QUÉEE?". Yo tengo tendencia a hablar más bien bajo, pero cuando le pregunto en un susurro si quiere yogur o si vamos a la plaza me entiende perfecto.

* Hablando de fluídos corporales. Salida del jardín. ¿Querés ir al baño? NO. Parada del colectivo, empieza a retorcer las piernas. ¿Querés ir al baño? SIIIIII. Y empieza el peregrinaje a la búsqueda de un bar mientras veo pasar cinco colectivos. Hasta ahora llevo el invicto de hacerlo mear en la calle contra un árbol, pero no sé hasta cuándo podré sostenerlo.

* Vamos en el subte. Algún desconocido lo mira y le sonríe. Se armó. Le sale todo el histrionismo y empieza a decir estupideces, a hacer ruidos con la boca, a retorcerse colgado de mi mano cual macaco de liana. Me muero de la vergüenza y el pobre incauto que comenzó todo mira para otro lado horrorizado de haber sido simpático con un nene tan insoportable.

* El perfeccionismo al pedo. El tipo está jugando y desparramó ochenta muñecos en el piso y no se te ocurra mover uno para pasar porque le rompiste el esquema armado y le agarra la bronca. Y es rencoroso, dos días después te sale con "¿te acordás que lo moviste a Tigre?".

*El imperfeccionismo. A mí me gusta mucho la escuela, la re banco, está buenísimo que los chicos tengan libertad para jugar, que hagan tareas de jardinería, que puedan correr. Pero llevo todos los días un nene limpio y sale un pibe todo mugroso, con las rodilleras de los pantalones negras, las zapatillas embarradas, la remera descosida en el hombro, el pelo lleno de pasto. Un día me va a increpar una trabajadora social en el 110.

* La seguidilla. Estoy terminando algo, apurada. -Mamaáaaaa tengo sed.- Ok ahí voy le llevo jugo. Vuelvo. -Mamaáaaaa voy al baaaño. Bueno, andá. Ratito. -Mamáaaa ya terminé limpiame.- Cuando llego al baño -Nooooo pará que me falta.- OOOOOOK. Otro ratito. -Ahora sí.- Lo limpio, le lavo las manos, vuelvo a trabajar. -Mamáaaaaa voy al baño otra vez.- AAARGHHHHH. -MamáaaAAAAA VOLQUÉ EL JUGO.
Juro que a la noche a veces me despierto con el MAMAAAAA en los oídos aunque el niño duerme plácidamente.

4.9.11

Microdiálogos

-Maaaa me mordió la Gorda.

-¿Vos qué le hiciste?
- ...el dinosaurio caminaba por el bosque.
-¿El bosque era la Gorda?
- ...siiiii.
- Ajá.

1.9.11

Como si nada

Qué se yo, las cosas se hacen por ganas, no? Si queda alguien leyendo después de tanto abandono, le ahorro el discurso de porqué no posteo, de si quiero postear pero no me sale o más bien no quiero postear porque blah blah. También había desarrollado una teoría muy sesuda sobre el papel del blog durante la maternidad, el conseguir pares que te banquen hablando de lo único de lo que querés hablar en ese momento (el pibe) y cómo entonces cuando ya el pibe creció y vos estás medio harta de escucharte hablar de él y querés hablar de cualquier otra cosa ya no necesitás tanto el blog y lo dejás ahí, boyando en la nada, pobre blog que tanto bien te hizo. Pero no es muy exacto eso, si analizo la teoría hace agua por todos lados, dejémoslo ahí.

Algunos facts sobre Fede:
Es muy lindo estar con él, pero muy quemacabeza. O sea, te cuenta cosas, saca conclusiones delirantes (hay una publicidad de Movistar con una mujer riéndose muy exagerada apretando el teléfono contra su cara, y Fede dice que grita porque le duele el oído), inventa, charlotea. Un amor. Hasta que pasaron cinco horas de parloteo constante e incesante que empieza a taladrarte el cerebro y encima grita y yo tengo tolerancia baja a los ruidos fuertes y constantes y entonces es el "Fede pará un poco", que no sé para qué lo digo si nunca jamás surtió efecto. Pero bueno, en general nos llevamos bien y nos divertimos juntos.
En la escuela hubo una temporadita de rebeldía al cuete y jugar a ignorar a las tantes y a desobedecer. Nos reunimos para ver qué hacíamos y las tantes nos sugirieron venir un día a casa, a estar con él y jugar. Lo hicimos y funcionó tan bien que fue mágico. Pensábamos que por ahí se sentía medio invadido o las ignoraba, pero las recibió super feliz, las llevó enseguida a la pieza y las tuvo hora y pico mostrándoles juguetes, libros, explicándoles dónde duerme, cómo se llama cada muñeco. De ahí en adelante todo fue sobre rieles.
Es cariñoso y cuidadoso con los nenes más chiquitos. Su mejor amigo tiene una hermanita de año y pico que viene con la mamá a la salida. Se tomaron cariño y él la cuida, la lleva de la mano, le hace caricias, le habla como con tono paternal. Awwww.
Mezcla universos de todos lados. Está jugando a los piratas y el capitán es el Rey Arturo y el malo es Gollum y el que salva a todos es el rayo Mc Queen (él le dice Kuchau). Hace voces, pone diálogos, se mete tanto en el juego que se olvida de todo lo demás. Es muy muy lindo y por una vez no voy a decir "bueno pero él es así yo no tuve nada que ver". Alejandro y yo nos tomamos el trabajo de elegir lo que le dábamos para que vea, para que lea, para que juegue. Algo hicimos bien ahí, eh.
Sigue inquieto como siempre. Entra en loops en los que corre y corre y corre y corre y CORRE cual hamster enloquecido en ruedita (no hay rueditas gigantes para chicos, no?). Hoy fuimos a la plaza y en un momento lo perdí, me distraje un minuto y ya no estaba en el lugar de los juegos y no lo veía en ningún lado. Fueron veinte segundos pero qué veinte segundos más intensos, señores. Había ido corriendo hasta una fuente que estaba a unos buenos 30 metros. Creo que lo hizo porque me estaba llamando y yo no le daba bola. Hay bastante de tiranía en nuestras relaciones diarias, trato de ir bajando el nivel un poco porque así no va. Ah quiero dejar constancia a las posibles futuras parejas: estoy entrenándolo en ordenar, hacer la cama, poner y sacar la mesa, barrer, y algunas cositas de cocina. Y sobre todo, encontrar cosas. Si yo puedo evitarlo nadie va a tener que sufrir lo que sufrí yo con un caballero educado a la moda de los hijos de plantadores sureños de algodón de 1850.
¿Yo?
Bien, gracias.
Sigo tratando de hacer en un día el trabajo de tres. Estoy gorda, pero por suerte mis peores temores de no tener un límite en lo que se refiere a la degradación física no se confirmaron y empecé a correr. La gran sorpresa es que me gusta. No puedo explicarlo. Hay algo de espartano en eso de estar ahí, dale que dale, y que te duelan las pantorrillas y te falte el aire y tu cabeza diga "un poco más" y sigas. Cuando nos fuimos de vacaciones por primera vez con Fede después de los primeros meses agobiantes me acuerdo que me metí en el mar y tuve un atisbo de algo enorme, inabarcable, y pensé "ah pero cierto que yo era libre". Es un pensamiento muy Juan Salvador Gaviota, pero atrás de eso están las cosas que más valoro de mí. La flexibilidad, la capacidad de reírme aún en las peores circunstancias, la voluntad, la alegría de hacer. Correr es algo parecido. Y después quedás eufórica por unas horas. La parte mala es el cansancio que te queda y el hambre de huérfano victoriano. Todo lo otro es ganancia.

8.7.11

Yo, tejedora


Lo primero que tejí en mi vida fue una colcha para la Barbie, a eso de los once años. Era fucsia y rosa, en punto santa clara, me enseñó mi abuela y no sabía ni poner ni cerrar puntos. Después de a poco fui juntando más información, la mamá de mi mejor amiga del secundario me enseñó a hacer lazadas y trenzas, la vecina del fondo logró que me saliera el punto revés, hice el primer pullover (demasiado ancho, cortón y me apretaba de sisas, negro en escote V, jamás me voy a olvidar). Diría que el tejido es algo que se empieza por pura curiosidad y que el conocimiento se consigue a fuerza de prueba y error y con algunas almas caritativas que te ayudan. A esta altura me animo muy canchera con patrones, puntos locos, pinzas, hileras acortadas y cambio de talles, crochet, patrones en inglés y diagramas en japonés y crocheteo en el subte y en el colectivo sin ninguna vergüenza. Acá dejo cosas útiles para agarrar las agujas y ser felices.


EMPEZAR
Lo mejor es preguntarle a alguien que sepa y que te muestre. No traten de aprender con los manuales esos que ponen atrás de las revistas de tejido porque no sirven para nada. Hay cursos en laneras y en centros culturales y muchos tutoriales en youtube. Para empezar alcanza con el punto derecho, el punto revés, colocar puntos, cerrar puntos, disminuciones y aumentos. Después habrá tiempo para todo lo demás. Una vez que puedan hacer los puntos sin equivocarse, agarren un patrón fácil y que les guste de una revista y lárguense a hacerlo. El único modo de aprender a tejer es tejiendo, y la mejor motivación es hacer algo que te guste. El primer pullover lo van a destejer veinte mil veces y les va a quedar mal, con agujeros y errores, así que mejor usen acrílico que es barato. Y no se desanimen, ya van a mejorar. A mí me gusta mucho esta mujer, explica en inglés pero es muy clara, fue la única que encontré que explicara bien el wrap and turn (o envolver y dar vuelta, para hacer hileras acortadas). Knit es punto derecho, purl es punto revés. Si buscan en su usuario tiene muchos tutoriales.

QUÉ TEJER
En los quioscos de revistas hay muchas publicaciones de tejido y si van por Corrientes hay saldos. Las publicaciones en castellano suelen estar LLENAS de errores y encima usan unos colores horribles. La editorial Océano Ambar tiene buenos libros de tejido, muy claros y con cosas lindas. Acá hay muchas revistas, la mayoría están en japonés pero hay algunas de El arte de tejer o las de Para tí.
También está Ravelry, comunidad de tejedores (porque hay hombres que tejen, eh), donde hay patrones, algunos pagos, otros gratis, todos super probados y con notas y con otras personas que los están tejiendo y a las que podés consultar en caso de dudas. Tiene herramientas como diario de tejido y otras cosas, vale la pena registrarse.
www.ravelry.com
Acá hay algunos patrones gratis y previews de los libros para sacar ideas:
(fíjense bastante abajo a la derecha, donde dice "galleries", hay de costura también).

Y miles de blogs, la verdad que nunca hubo tanta info y cosas para hacer, es una locura, antes estábamos desesperadas esperando que salga una revista chota. Ah para tejer es casi imprescindible tener el patrón impreso, siempre que traté de tejer con el patrón en el monitor me volví loca.
Si quieren hacer amigurumis, que son esos bichitos simpáticos al crochet, no se pierdan el taller que va a dar mi amiga Julieta, pueden pedir info a perfectacouture@gmail.com.

CON QUÉ
La zona de laneras en Capital es Scalabrini Ortiz desde Córdoba hasta Castillo. Hay como veinte, desde requetechetas como Milana hasta las que son puro resto de otras. Yo creo que por lo menos al principio no hay que ir a comprar lana sin saber lo que se quiere tejer, porque te pasa que comprás algo y después es muy gorda o compraste poco o es jaspeada y con el punto queda mal. Mejor saber por lo menos el nro de aguja que se va a usar y la cantidad. Lo que no quita que veas un ovillito hermoso perfecto para una bufanda y te tientes. Yo para comprar acrílico voy a una que está al 1029, no tiene nombre. Es bastante bueno, tienen tres grosores distintos y miles de colores. Para fantasías está Nube en la esquina con Lerma, o Yanabey para matizadas. Para pura lana, merino muy suavecita semigorda en Arpa, tienen como 50 colores, a algo de 150 pesos el kilo (para merino es muy barato). La lana 100% rústica la compro en Lanas de la Patagonia, en Pasteur al 600 en Once, 168 el kilo. Webs:
Ahí también consiguen agujas de todo tamaño y material, están las archibuscadas agujas circulares que se usan en muchos patrones de afuera, devanadores, marcapuntos, botones lindos, en fin, esas pelotudeces en las que te gastarías todo el aguinaldo con placer.

MIS FAVORITOS
Los guantes sin dedos de Ysolda, muy ingeniosos, están en inglés y requieren cierto conocimiento.

El totoro, lo primero que hice al crochet aparte de los cuadraditos


Todo absolutamente TODO lo que sale acá:

Y muchos de Ravelry que no tiene sentido linkear porque si no están logueados no los ven.
Estoy casi decidida a tatuarme el ovillo con las dos agujas en el brazo.





17.6.11

The campera incident

Alejandro andaba con una campera que daba pena, con marcas de uñas de gato en la espalda y los puños descosidos. Yendo a buscar al nene paso por los outlets de Córdoba que están con ofertas del día del padre y veo una campera linda y a precio razonable. Bingo. El Fede vio la bolsa y empezó "¿y eso qué es? ¿para mí? ¿es mi cumpleaños?". Le dije que no, que era para el papá, y tuvo un amague de malhumor. Le di la bolsa para que la llevara él y se le pasó.

A la tarde cuando llegó Alejandro saqué la campera de la bolsa y se la di. Fue la hecatombe. Fede se tiró al piso a los gritos, llorando desconsolado. Nos agarró de sorpresa. Lo consolamos, le preguntamos qué le pasaba, tratamos de explicarle. Nada. Llanto, grito, berrido. Fue tan violento todo que vomitó. Nosotros estábamos bastante desalentados, no sólo por lo angustiado que estaba sino porque nos pareció que era porque estaba celoso de que Alejandro recibiera un regalo y él no. Empezaba a calmarse pero de repente volvía a llorar. Así un rato largo hasta que se le pasó. La rutina de siempre, cena, baño, Alejandro le cuenta cuento para dormir. Yo estaba boludeando en twitter cuando aparece Alejandro demudado. Dijo sólo una frase: "me la quería dar él". Todo el quilombo fue porque él quería darle el regalo. Estaba tan furioso, tan ultrajado que ni siquiera pudo decírnoslo. No eran celos, era generosidad herida. Al otro día le pedí perdón, le exliqué que no lo había entendido, que no me había dado cuenta. Me dio un abrazo. Pero cada tanto se acuerda, me mira y me dice "se la quería dar yo". Terrible.

Ah mañana nos encuentran en la feria artesanal de la escuela de Fede, con N. de Estados Generales y todas las cosas hermosas de tela que hacemos.

8.6.11

Diagrama de flujo

Hace cosa de un mes estaba leyendo "2666" de Bolaño. Hay una parte que es sobre una ciudad mexicana donde violan y matan mujeres y nenas. La policía no hace demasiado, la gente sigue su vida, nadie parece dar mucha bola. Pero cada pocos días se encuentran cadáveres. Bolaño lo cuenta con su prosa tranquila, sin apuro, sin cebarse pero diciendo lo que quiere decir. Y de a poco esa enumeración, esa cosa de "lo cuento como es" te va haciendo sentir el peso de todas esas muertes, el horror, la locura que hay atrás. Empecé a tener pesadillas. En un momento hasta me enojé con él, pensé que era puro morbo. Hasta que leí por ahí sobre los feminicidios de Ciudad Juárez y entendí que la realidad era morbosa, no él. Más o menos por la misma época estuvo todo el tema del pijazo y la discusión sobre si gritarle un piropo a una mujer era una agresión o no. Al principio a mí me parecía más bien un chiste que salió mal y pensaba "bueno, no es para tanto". Después leyendo los argumentos de los que defendían a Terranova, leyéndolo al mismo Terranova tan soberbio, tan poco dispuesto a escuchar las razones de otros, tan haciéndose el canchero con citas y con pedidos de disculpas irónicos, tan desechando de un manotazo siglos de violencia y de opresión, tan negando de plano cualquier posibilidad de haber actuado mal, me empezó a parecer otra cosa. Hay violencia ahí, hay machismo, hay ganas de hacer callar y de mandar a lavar los platos. Creo que el peor machista (o la peor, hay mujeres que son más papistas que el papa) son los que creen que están por encima de esas cosas. "¿Machista yo? No, yo soy periodista, escribo, escucho música, soy re cool yo, cómo voy a ser machista. Sos vos que no tenés sentido del humor".

Y ayer con todo el debate sobre trabajar, ser madres, guardería sí o no, fui a una charla sobre tipografía libre que daba Dave Crossland. No quiero aburrir explicando toda la parte técnica, ética, social y económica que hay atrás del software libre. Pero es algo crucial y que abarca tanto que cuando se empieza a pensar da un poco de vértigo. Crossland contaba cómo fue que llegó a ser consultor tipográfico para Google, y parecía todo tan simple, tan fácil. Al tipo le interesaba la tipografía y el software libre, se puso a investigar, estudió, participó de foros, pensó, trabajó, y en un momento simplemente le llegó la oferta. Y claro, puede parecer suerte, pero no. Es alguien que no tuvo miedo de hacer lo que le gustaba. Que no sintió que era una pérdida de tiempo trabajar horas gratis. Que fue generoso y colaboró con otras personas. Son dos maneras distintas de ver la vida. En una la vida es una competencia, vos tenés que ser mejor que todos, tenés que estar preparado, tenés que tener ciertos conocimientos y que nadie más los tenga para estar en ventaja, los demás son tus enemigos, necesitás tener plata para protegerte y sentirte seguro, necesitás comprar cosas para sentirte bien y que los demás te respeten. En la otra, hay algo que te gusta hacer y lo hacés, y al principio te sale mal, perseverás, buscás información, estudiás, conocés a otros a los que les gusta hacer lo mismo, preguntás, ayudás, vas mejorando, por ahí aparece otra cosa y la unís a lo que venías haciendo, aprendés, los demás son tus iguales. Y en un punto de repente te das cuenta de que sos bueno, que a mucha gente le gusta y le sirve lo que hacés, que hay empresas dispuestas a pagarte plata por tu experiencia y tus conocimientos. Pero no es magia, no es suerte, es trabajo y pasión y arriesgarse. Crossland hizo todo el master de diseño tipográfico con software libre, y él admite que a veces estuvo en desventaja, que cree que su trabajo podría haber salido mejor o más rápido usando soft pago. En un mundo en donde todos están obsesionados con la ventaja ese gesto me resulta conmovedor.
¿Qué mierda tiene que ver esto con algo? Para mí, todo. Parecería que a veces en la vida aparecen temas y que las cosas empiezan a alinearse, a ordenarse alrededor. De repente ves cómo te armaste la vida, dónde estás parada, qué estás haciendo, cómo es tu familia, tu casa, tu pareja, tu trabajo. Ves tus posibilidades, tus recursos y adónde querés ir. Y ahí está la diferencia, en poder aprovechar lo que se tiene (o trabajar para conseguirlo), en reconocer lo que una quiere hacer, e ir para ese lado. Por ahí te sale mal, claro, nadie tiene garantía de nada. Y tampoco vamos a terminar todos trabajando para Google. Pero seguro que va a ser más divertido y disfrutable y nos va a hacer más felices. Yo hoy siento que todo lo que hago va para el mismo lado. Tengo en proceso una novela, un pullóver, una tipografía, dos webs, un emprendimiento, una familia, una huerta. Estoy en paz.

3.6.11

Elemental mi querida Wanda

La sra. Wanda Wolf, como es su costumbre, me hizo pensar. ¿Porqué creo que es mejor que los padres estén con sus hijos chicos? ¿Porqué eso me parece lo deseable y correcto, en lugar de que vayan a guardería?

Mi mamá trabajaba. Mi mamá murió cuando yo tenía 16 años. Yo tengo una conciencia bastante marcada del tiempo, de lo que vale el tiempo que se pasa con la gente que querés. Yo nunca olvido que esto se acaba y que puede ser en cualquier momento, cuando menos te lo esperes. Si me toca, no quisiera arrepentirme en el último minuto de haberme ido a trabajar a esa editorial de libros para chicos en lugar de estar con mi hijo.
Ahí está, vieron, tanto argumento y discusión sesuda y reflexión y citar a Dolto, y en el fondo todo es material de diván. Menos mal que me gustan las ironías.

(igual hace un par de días a la sra Wanda Wolf le pude decir "te lo dije", y fue un placer)

2.6.11

Ustedes y yo

Estaba por responder los comentarios pero la verdad no quiero, no me da ponerme en situación "moderadora" y decir "Fulana qué interesante esto, Mengana no estoy de acuerdo". Respondí uno que me malinterpretó. Me parece que la malinterpretación y el suponer cosas de mí viene siendo lo que el "gallina" para Marty McFly. No me lo banco. Sí hice un punteo sobre algunas cosas y lo paso en limpio ahora. Y gracias, en serio.


Lo de opinar siendo o no madre, las teorías versus la experiencia. Antes de tener un hijo, una fantasea con lo que va a hacer o no, cómo va a ser su vida, cómo van a relacionarse, qué va a darle de comer, observa hijos ajenos y dice (casi siempre) "yo no voy a hacer eso" y (muy de vez en cuando) "qué bueno esto, cuando tenga mi hijo ojalá sea así". Después parecería que cuando llega el hijo se lleva puestas todas esas buenas intenciones y se hace lo que se puede. Y no, sabés qué, no está bueno eso. Las intenciones que una tenía de antes a veces son ingenuas, o poco realistas, o absolutamente descabelladas, pero no hay que olvidárselas o despreciarlas porque hay cosas valiosas ahí. También es verdad que una cambia y cambia lo que quiere y lo que considera bueno o malo, y aprende de la experiencia y además cada chico es distinto y si soñabas con leerle cuentos pero él es muy activo y prefiere ir a andar en bici bueno olvidate, pero no hay que dejarse llevar por el huracán y resignar todo lo que una pensaba antes de tenerlo. Ni desautorizar la opinión de las que no tienen hijos.

El "yo", "a mí", "en mi caso". Tiene que servir para sumar, no para restar. Si alguien dice "una mujer no puede ser feliz si no trabaja", y tu caso es que sos feliz y no trabajás, puede ser que seas la excepción a la regla o que el otro esté exagerando. Ahora, no se puede decir "YO no soy feliz si no trabajo, entonces NADIE puede". Por ahí sí se puede, y por ahí si escuchamos a otra que lo hizo nos puede dar consejos o ideas para que nosotras también podamos. Claro que una mujer que tiene un carácter ambicioso no va a ser feliz con lo mismo que una mujer que tiene un carácter tranquilo y hogareño. Por eso mismo nadie puede suponer que hay felicidades más felices que otras. Los lugares comunes no ayudan con esto. Eso de "lo que sentís con un hijo no lo sentís con ninguna otra cosa". Permítanme insertar alguno de los escasos "yo" que van a encontrar en este post. Yo soy re feliz con mi hijo, del mismo modo que fui feliz cuando me saqué 10 en una entrega o cuando hice algún trabajo que quedó muy bien o cuando por fin me dio pelota el tipo del que estaba enamorada o cuando escrituramos nuestra casa. No creo que tener un hijo sea algo necesario para la felicidad.

De hecho, estaría buenísimo saber porqué la mayoría de las mujeres tienen hijos. ¿Porque querían estar con un chico, querían jugar con él, cuidarlo, verlo crecer, hacer las miles de cosas que tenés que hacer cuando tenés un hijo, desde elegir el color de la cuna hasta cambiar pañales? ¿O porque sintieron la presión social, sintieron que tenían que tener porque es "lo que hace todo el mundo", querían demostrar que ellas también podían, no quisieron bancarse el ser distintas, el admitir "no, no quiero tener hijos"? Porque créanme, hay que tener huevos para decir eso. Hay mucha presión para tener hijos. Eso es lo que quise decir con el QUERER estar con él, que fue malinterpretado como "poder estar 12 horas por día con él".

Y ya que hablamos de cambiar pañales. Hay un problema con estar ahí para tu hijo, parece que si lo hacés es porque no valés lo bastante como para estar en una gerencia haciendo balances o lo que sea que hacen los gerentes. Que sos vaga o medio tonta. De hecho está hasta el cliché de las maestras jardineras tontas y que hablan con diminutivos. A mí eso me parece espantoso. Para cuidar bien a un chico hay que trabajar mucho, y hay que desplegar creatividad, energía, buen humor, intuición y qué se yo qué más. Estamos colaborando para formar a una PERSONA, por dios, es importante esto, los hijos que estamos educando son los que en el futuro van a ser médicos, agricultores, deportistas, escritores. Si quedarme con él cuando esté enfermo ayuda a que crezca emocionalmente estable y eso le da posibilidades de tener una pareja feliz, de bancarse las frustraciones, de no darse por vencido al primer obstáculo, entonces lo hago y creo que es más importante eso que que mi cliente tenga su web un día antes o después. El trabajo en la casa fue desvalorizado muchísimo tiempo y ahora parece que nosotras mismas no podemos creer que una mina que está en su casa ocupándose de sus hijos hace un laburo importante y hasta crucial. Ahora si lo hace un tipo, es un ídolo que no le dio bola al modelo machista. Si durante muchísimos años la casa era nuestra cárcel, celebremos que ahora no es así, pero no supongamos que las que aman la casa y quieren estar ahí son retrógradas o estúpidas o menos capaces. Yo creo que alguien inteligente, educado y creativo va a educar mucho mejor a un chico que alguien sin educación ni recursos. No confundamos machismo con diferencias de carácter.

Hablando de machismo. Todo esto que cuentan de las entrevistas laborales y las diferentes oportunidades para hombres y mujeres me parece la clase de machismo que le hace tanto daño a hombres como a mujeres. Es tan espantoso que le pregunten a una mujer si piensa tener hijos como que NO se lo pregunten a un tipo. O sea, ¿el hombre no va a querer estar con su hijo si lo tienen que operar? ¿No va a querer quedarse en su casa en lugar de viajar porque es el primer cumpleaños? ¿Va a tener que rendir igual aunque haya pasado media noche en vela porque el bebé tenía cólicos? (Por cierto, el anónimo que hablaba de legislaciones me interesó muchísimo y creo que es fundamental que se empiece a hacer presión para conseguir mejores condiciones de paternidad desde el Estado). Igual también hay cosas que son de sentido común y de incompatibilidades obvias. Si sos gerente general de no se qué y tenés que viajar por todo el mundo y adorás tu trabajo y sos feliz, ¿porqué querés tener hijos? ¿Para qué? Seguramente se puede congeniar la paternidad con una carrera empresarial pero debe ser por lo menos difícil, y si justo en la loca lotería de los hijos te tocaron chicos tímidos, introvertidos y muy apegados a sus figuras paternas, bueno, bingo. Yo creo que es como querer ser paracaidista pero no pagar seguro de vida. No se puede todo, y acá no es sólo tu vida, es la vida de los chicos, que no son mascotas ni posesiones, son personas. Si sos mujer y tenés un hijo, bueno, la teta que da leche la tenés vos, tiene sentido que seas vos la que se quede con el nene. Podés sacarte con sacaleche o darle fórmula, claro, hay alternativas. Pero convengamos que se complica mucho la lactancia cuando no estás con el bebé, y que todos los médicos están de acuerdo en que la leche materna es el mejor alimento.

Francoise Dolto dice que es terrible que en la época de nuestra vida en la que somos más creativos, más libres, más conscientes de nuestro cuerpo y con más posibilidades, estamos sometidos a seres que tienen limitaciones, traumas y motivaciones propias y que creen que su deber es "domesticarnos" ( o sea los padres, cue). A mí me impresionó mucho eso, esa lucidez de ver a los chicos como personas en cierta etapa de su vida. Igual también Dolto dice que todo tiene que ser habado, que un chico por más chico que sea va a comprender si un padre le dice "tengo que irme por un tiempo, es importante, es por mi trabajo, para traer plata a casa y poder pagar las cuentas, voy a estar pensando en vos, voy a volver". Hablar con los chicos, respetarlos, son personas. Es algo tan básico que creo que a veces nos olvidamos. Y también entender que si ellos están en una etapa de la vida que llamamos "infancia" esa etapa nos abarca a nosotros también. Eso que decía Ross, la infancia pasa rápido. ¿Porqué no estar ahí esos años sabiendo que después crecen, siguen sin nosotras? Y nosotras seguiremos sin ellos, si pudimos pasar de chicas solteras despreocupadas a madres seguramente podremos hacer el camino inverso. Y encima es una etapa súper disfrutable, donde podés jugar con ellos, reírte, leerles cuentos preciosos, donde vas a tener la satisfacción de ver que cuando se caen alcanza con un abrazo tuyo para que dejen de llorar. La maternidad laboriosa y quejosa viene de las presiones que tenemos para cubrir cincuenta roles distintos. Podemos ser mamás y disfrutarlo, hay días y días, claro, pero se puede. Estar acá y ahora.

Una cosa más y termino. La actitud que tomamos cuando alguien da una opinión que no se condice con nuestro modo de ser madres. Muchas reaccionaron muy personal, como si se las estuviese atacando, como si se estuviese hablando de ellas con nombre y apellido. ¿Porqué? Parece que el que plantea una realidad distinta, una posibilidad distinta de hacer las cosas, está abriendo la puerta a la duda, y que la duda es mala. Necesitamos estar seguras de que lo que hacemos está bien, necesitamos convencernos de que no hay otras maneras. Más allá de que alguna expresión por ahí sea muy fuerte o desafortunada o lo que sea, a veces se ven agresiones donde no las hay. Me parece que hay que relajarse un poco con eso. A veces seremos madres buenas, a veces geniales, a veces nos equivocaremos estrepitosamente. Yo (inserto otro yo, los esquivé todo lo que pude) paso de sentirme la mejor madre cuando Fede viene a la cocina a buscar galletitas de avena recién salidas del horno (y se quema la lengua por impaciente) a sentirme la peor cuando después de haber discutido con Alejandro me dice "no le grites a papá". Yo tengo días buenos, días brillantes, días de mierda. Espero que los días de mierda también le estén enseñando algo a Fede, que soy humana, que no puedo ni quiero ser de piedra, que lloro y después me río y que aún llorando puedo hacerle la comida o pintar con acuarela un árbol que después se pega en la heladera. Pero no voy a quedarme con la falsa seguridad, ni voy a desdeñar la opinión de alguien porque "no tiene hijos" porque por ahí me está diciendo algo que me sirva para mejorar, por ahí me está mostrando un camino que no se me había ocurrido o recordándome que yo tenía ciertas ideas de cómo tenían que ser las cosas. Me acordaba de Southpark, un episodio donde todos los padres se van a protestar a una cadena de televisión porque emiten programas malos y dejan a los chicos solos en el pueblo. No hagamos eso, no estemos tan preocupadas por ser buenas madres que nos olvidamos de los chicos. Y vean Southpark que te tira la posta.