28.11.07

A solidificar

Como una forma de respeto al público, todo este tiempo evité hablar de un tema por el que todo padre primerizo comienza a preocuparse tarde o temprano: la CACA. Perdonen los que no tienen bebés e ignoran la preocupación de cuando no hace, el dulce alivio de cuando sí hace, las dudas y angustias que generan los cambios de color y de consistencia.

La cosa es que el Fede pasó de hacer dos o tres veces por día a hacer una vez (UNA vez) cada cinco-seis días. La pediatra recomendó jugo de naranja, que se convirtió así en la primer comida no tetal del Fede. Se lo damos al quinto día y esperamos lo que hemos dado en llamar la bomba M. Porque cuando hace, hace todo lo que no había hecho. No entendemos todavía dónde lo guarda.

En la última visita a la pediatra (por cierto, 5 k 600 grs y 59 cm) se mencionó el tema y ella respondió alegremente: "No importa, ahora que empiece a comer se va a regularizar". Ante nuestra mirada atónita sacó un recetario y anotó: yogur, gelatina, manzana rallada, banana pisada, y más adelante puré de zapallo y zanahoria. Así es, el bebé ya puede empezar a comer. Hoy le dimos una cucharadita de yogur que fue deglutida mitad por el Fede y mitad por su babero, y ya espera en la heladera la gelatina de naranja para mañana.

Pasan varias cosas. Una es orgullo por lo grande que está y lo bien que está creciendo. Otra es pánico (es el comienzo del fin de la lactancia). Otra es alegría porque está conociendo algo tan fantástico como la comida. Todo lo que puedo decir es que desde el momento cero, esta puta maternidad es un caleidoscopio enloquecido de emociones y gira cada vez más rápido. Agárrensen.