Me recontraresuperultraarchi cago de calor.
15.1.08
13.1.08
Mea culpa
¿Alguna vez les pasó que se dan cuenta de que hace días, y hasta semanas, que todo lo que le dicen a su pareja es de alguna manera un reproche? ¿Que haga lo que haga parecería que todo está mal? ¿Que no valoran que vaya todos los días a trabajar y que todavía tenga ganas de jugar un rato con el hijo cuando llega reventado? ¿Que se olvidan de que es un buen tipo, que les sigue la corriente para todos lados y las apoya y ayuda cuando es necesario? ¿Que se banca las críticas, la mala onda con su madre, los malos humores y los ataques de histeria con una paciencia digna de un hare krishna? ¿Que le echan la culpa de todo lo que les sale mal aunque no tenga nada que ver con él (y sí mucho que ver con cuelgues y vagancias personales)?
Ah, porque a mí sí me pasó. Y no saben las ganas que tengo de boxearme a mí misma.
Etiquetas: Indignaciones, Pequeñas catástrofes
11.1.08
Un plan complicado
Hace como dos años se nos rompió el scanner. Había que comprar otro. Voy a Epson (soy hincha de Epson como otros son hinchas de Boca o de la Coca Cola). Había dos modelos que me interesaban, uno de los cuales traía la opción de escanear negativos fotográficos y diapositivas. La diferencia eran 30 pesos. Me acordé de mi viejo sueño de tener una cámara réflex y los pagué contenta.

Pelopincheando
Etiquetas: El Fede en sí
10.1.08
Pedante yo?? Naaahhh...
Bueno, pero las ganas seguían estando, y lo seguí pensando, y me dí cuenta de que estaba siendo pedante. Puedo contar que me gusta un libro, lo que me produce, y vendrá alguien a decir que leyó ese mismo libro y que le produjo otra cosa, otra dirá que está leyendo otro libro pero que le pasa algo parecido, otro habrá tenido esa sensación mirando un río o un árbol o a su hijo dormir... no sé, no hay temas más o menos compartibles, hay actitudes, hay ganas de compartir o no.
Inauguro sección literaria con algo así como "Mandamientos para padres". Los da Ana Von Rebeur en su libro "¡Viva papá!", que además de ser desopilante, trata los problemas de la paternidad con un sentido común y una ironía que le falta a la mayoría de los "manuales". Y todos a esta altura sabemos que si algo necesitamos para ser padres es sentido común e ironía.
1. La comida no es amor. Premialos con algo más que golosinas: una trepada al Himalaya, una lanzada en bungee jumping, una exótica iguana.
2. Dales menos plata y más tiempo. Aunque sean dos horas explicándoles por qué no les das más plata. El tiempo perdido con tu hijo es tiempo ganado al amor.
3. A los hijos no se les miente. Hay que decirles que ir al dentista es feo y que las inyecciones duelen. Aclararles que no es que "el dentista sea feo", porque después te hacen pasar papelones delante de un hombre que te tiene con la boca abierta mientras te amenaza con el torno.
4. Decirles "no" a todo hace que el "no" pierda fuerza. Hay que reservarlo para aquello que realmente merezca un "No" y dejarlos que coman puchos del suelo, que no se sabe que hagan tanto daño.
5. Los hijos pequeños lloran porque tienen sueño. Cuando pidan alfajor, dales una almohada. Igual son dos inventos árabes.
6. Cumplí todas las promesas que les hagas. ¿Entra el pony en el balcón?.
7. Permitiles tomar decisiones personales. Hay que dejar que hagan cosas por sí mismos, como ponerse el equipo de snorkel para ir a la escuela: "¡Qué buena idea, con la humedad que hay hoy!".
8. Alabalos y comentá lo que hicieron bien. "¡Qué lindo enchastre hicieron en la cocina!"
9. Fomentales la solidaridad. Apreciá el esfuerzo, no el resultado, diciendo: "Gracias por haber intentado bajar del auto las bolsas del súper y dejarlas en la vereda, porque eran pesadas. Han hecho feliz a un hombre. No soy yo, por supuesto, sino el chorro que se llevó las bolsas".
10. No esperes demasiados resultados a corto plazo. Esperalos para cuando tengan sus propios hijos.
DOCE CONTRADICCIONES BÁSICAS DE LA PATERNIDAD.
1. Los hijos no deben transgredir las reglas. Pero un hijo que nunca intenta transgredirlas es un sometido.
2. Hay que darles libertad para que ejerciten su buen criterio. Y encerrarlos un mes en casa porque se mandaron cualquier macana.
3. Hay que confiar ciegamente en ellos. Y preguntarles a todos sus amigos qué hicieron para llegar tan tarde.
4. Hay que estimularlos para que hagan amistades. Y para que sepan estar cómodos en soledad.
5. Hay que escucharlos hablar con paciencia e interés. Para hacerles ver que todo lo que dijeron no tienen nada que ver con la realidad.
6. Hay que empujarlos a disfrutar las cosas buenas de la vida. ¡Pero que no por eso se gasten todos los ahorros!
7. Hay que pedirles que sean prudentes y piensen antes de actuar. Y que se animen a tomar riesgos, ser osados y lanzarse ante las oportunidades sin pensarlo demasiado.
8. Hay que impulsarlos a ser tan perseverantes como para seguir adelante pese a todo y jamás aceptar un "no" como respuesta. Pero cuando papá dice "no"... ¡es NO!.
9. Hay que recordar que son niños, preocuparse uno por las cosas y dejarlos a ellos jugar felices y despreocupados. Pero hay que respetarlos como si fueran adultos y pedirles que cumplan con sus deberes.
10. Hay que enseñarles a amar al otro como a uno mismo. "¿Pero cómo vas a regalarle a Juancito la campera que te compró la abuela?"
11. Hay que mostrarles que romper la rutina y cambiar de planes cada tanto nos hace sentir vivos. Pero nunca de domingo a jueves, porque a la mañana siguiente hay que levantarse temprano. "Además, ¿hiciste la tarea?".
12. Hay que decirles que no dejen de ir a las reuniones de amigos y familiares. Pero si el plan es complicado, o no hay quien los lleve y los traiga, es mejor no ir.
Etiquetas: ¿qué estás leyendo?
8.1.08
Los cuentos de Patricia
Etiquetas: Intuiciones
7.1.08
Qué bonita vecindad
El nene duerme, Alejandro salió a tomar un café, sólo se escucha el leve tic tic del botón del mouse. Y de repente el de al lado pega un portazo. La de arriba le grita al hijo que no, que no puede ir a comprarse un helado, y claro, el nene se pone a llorar como un descosido. Otro que ni sé quién es tiene mala recepción en el celular y se asoma a la ventana a hablar a los gritos. Los del segundo llegan con la pequeña bodega que compran cada tarde y arman un escándalo con las botellas mientras suben por la escalera. Se encuentran con el del primero y se saludan a los gritos como si hiciera cinco años que no se ven. Y el Fede ya está a los gritos, molesto por el calor, encabronadísimo porque no pudo dormirse la siesta de tres horas (¿sino cómo jode a la noche?) y no lo puedo meter en la pileta porque el agua es una mugre.
Ah, y estoy indispuesta.
Etiquetas: Mis vecinos, Pequeñas catástrofes
Grossa bondiola
Bondiola (calcular 350 grs por persona)
2 cucharadas de orégano
2 cucharadas de ají molido
2 cucharadas de sal gruesa o parrillera
4 cucharadas de aceite
Mezclar todos los condimentos y el aceite en un bol. Agregar la bondiola y frotarla con el pasticho. Dejarla en la heladera 4-5 horas. Cocinar en horno medio hasta que esté bien dorada. Se puede comer caliente o una vez fría cortala en rodajitas y servirla con ensaladas.
Etiquetas: Recetas
6.1.08
El extraño damo
Le pregunto a Alejandro: ¿Te molesta si cuento la historia de tu papá en el blog?. Me dice no, dale, no hay problema. Piensa un poco y agrega: pero no te van a creer.
Corro el riesgo y juro y rejuro que es real.
En esa familia siempre fueron ultracatólicos. Hay (o hubo, creo que ya fueron todos a ver si es cierto que existe Dios) varios parientes curas y otras tantas monjas. La abuela de Alejandro era una arpía. La tía de Alejandro (María Elena, inteligente, cabezadura y encantadora como ella sola) entró en el noviciado a los 12 años, probablemente para escaparse de la madre. El padre a la misma edad se fue al seminario salesiano.
Estuvo ahí 12 años. Nunca lo sabremos pero parece que la pasó horrible. Tenían muy poco tiempo para comer y era apurarse para tragar todo lo posible o pasar hambre. Todavía hoy come muy rápido, como desesperado. No debe haber encajado muy bien, es un tipo bastante raro y se sabe que los grupos son crueles. A los 24 le dijeron que no tenía vocación de sacerdote y se tuvo que ir. Trató de entrar en otras congregaciones. Le dijeron que saliera, viviera un poco, y si quería tratara de nuevo en un tiempo. Así que quedó varado en el mundo exterior, del que no conocía nada, con una madre odiosa y sin la menor idea de lo que hacer con su vida.
Trabajó un tiempo en una joyería y se puso por su cuenta a estudiar electrónica. Entró a trabajar en IBM. Sabemos por el único amigo de la familia que ahí también lo cargaban y era "el raro". Igual el padre se sintió a gusto en una empresa grande y paternalista. Era lo más parecido a un seminario que podía encontrar. En algún momento (ya tenía 42 años) lo mandaron a General Motors a supervisar las máquinas y ahí conoció a la madre de Alejandro. Estuvieron 6 meses de novios y se casaron. Alejandro nació menos de un año después (la anticoncepción es pecado). Hubo varios problemas con el parto, mi suegra tuvo que hacer reposo absoluto, cuando el nene nació no podían parar la hemorragia y estuvo internada un mes, encima ella es factor RH negativo y Alejandro positivo y hubo que salir a buscar un medicamento que era casi inconseguible en esa época. El padre quedó bastante traumado y decidió no tener más hijos. Eso en un católico se traduce en abstinencia.
Cuando hacía poco que estábamos juntos (me acuerdo la escena, los dos desnudos sentados con las piernas cruzadas en la cama de una plaza, en mi departamento de un ambiente) Alejandro me dijo que sus padres no cogían. Yo tuve un ataque de risa y le dije que todos pensábamos lo mismo pero que no era real, que sino de dónde veníamos. Él me dijo que sí, que ya sabía que todos pensaban así, pero que en su caso era cierto. Cuando los conocí le creí. Los padres duermen en camas separadas. De hospital, de esas enormes y altas de metal brillante con palancas para levantar la cabecera o los pies. En serio.
Vivieron toda la infancia de Alejandro en un departamentito de dos ambientes, en el mismo edificio en el que vivía la madre arpía. Cuando llegaba del trabajo, antes de subir a saludar a su familia, el padre pasaba por el departamento de su madre a tomar sopa. Mi suegra detestaba cordialmente a la vieja maldita y el sentimiento era mutuo, lo que no impidió que le hiciera de enfermera cuando empezó a tener achaques (esto duró años). También el abuelo materno se enfermó y lo trajeron al mismo edificio. La vida empezó a girar alrededor de cuidar a los viejos.
En plena híper del 89 pasaron varias cosas juntas. La madre arpía se deprimió. IBM pasó a retiro obligatorio a varios empleados, entre ellos al padre de Alejandro. Empezó a tener ideas paranoicas: que se iban a morir de hambre, que los iba a venir a buscar la policía, que había que comprar ochenta papeles higiénicos para "ahorrar", cosas así. Se deprimió él también. No quería levantarse de la cama, no quería comer, no quería bañarse, y quería que su familia lo acompañara. Un infierno (¿no les da lástima mi suegra ahora?). No voy a entrar en muchos detalles, se me está yendo de largo el post. La depresión duró tres años y terminó cuando murió su madre.
Las cosas siguieron relativamente estables bastante tiempo. Seguía teniendo ideas raras (en un momento importó un montón de bicicletas de la India que no le pudo vender a nadie y perdió un fangote de plata, después quería que Alejandro vendiera por los quioscos stickers de bandas de rock pero NO de los Rolling Stones porque la lengua "no le gustaba", cosas así). Hace seis años se deprimió otra vez. No hubo una causa clara y tampoco había muchos síntomas, parecía una vuelta a la niñez. Psiquiatra, pastillas, terapia, etc. Cuando lo estabilizaron le dieron el alta pero quedó como desconectado. Le da miedo todo, casi no habla, come muy poco, tiene obsesiones con el tiempo, hace cosas como preguntar cinco veces si apagamos el fuego después de calentar la pava, no quiere que mi suegra salga de la casa. Con Federico está aterrorizado, no se anima ni a tocarlo, aunque a veces parecería estar contento también. Dijo varias veces que es igual que Alejandro cuando era chico, yo lo veo como un gesto de ternura porque él adoró a su hijo.
Y bueno, así estamos. Alejandro es en muchas cosas lo opuesto al padre y en algunas un calco. ¿Se entiende porqué estoy contenta de que se vaya de IBM?
Etiquetas: Documentos
4.1.08
Catarata de breves
Alejandro está de vacaciones, por eso posteo poco. Cero rutina, mate, pileta, malla y ojotas, siestas a cualquier hora, melón con facturas, y encima estoy tratando de hacer todo lo que tengo pendiente. Changing rooms un poroto.
Ayer Fede comió helado por primera vez. Crema americana. Las tres primeras cucharadas puso cara rara por el frío, después entendió y devoró.
Murió la cámara digital. RIP. Estoy sacando con la réflex, cuando se acabe el rollo y lleve a revelar (qué antigüedat) pongo todas las fotos juntas.
No conté nada de año nuevo, la pasamos muy bien, hice bondiola al horno (una revelación) con ensaladas varias y sanguchitos de miga. El 1ro vinieron Rox y Coty, amigas del alma, todo el día a mate, charla perezosa, ensalada a las cinco de la tarde, remojón en la pileta, piropos para el Fede. Una delicia. Y para colmo Rox se ofreció como posible niñera, una especie de sueño imposible hecho realidad, volver a ir al cine!!!
Terminé de leer "Cuando fuimos huérfanos". Maravilloso. Estoy tentada de abrir una sección literaria, veremos veremos.
Volvió mi hermana de San Clemente. Nos juntamos este sábado a recuperar el tiempo perdido.
Alejandro está cambiando de trabajo. Se va de IBM. Esto que parece apenas una pavada es un sismo en nuestra vida. Un sismo para bien. Tengo que explicar la historia familiar para hacerme entender, pero hoy no tengo mucha inspiración, próximo post.
Etiquetas: Breves
2.1.08
Cayendo en el cliché
Ya sé que no hay nada más insoportable que una madre primeriza hablando de lo hermoso, inteligente, bueno, avanzado, y qué se yo qué más que es su hijo. Es el primer día del año (ayer no cuenta), vengo resistiendo la tentación hace mucho, acá va.
A sus 7 meses y medio (6 según edad gestacional corregida) el Fede:
Casi casi se sienta solo.
Casi casi gatea.
Tiene dos dientitos abajo que amenazan salir.
No puedo cambiarlo sin tener una guerra por el algodón, el óleo calcáreo, el pañal, mis manos, etc.
Saluda con sonrisas y gritos a los gatos y a sus juguetes cuando se los alcanzo.
Se pasa cosas de una mano a la otra.
Le gusta jugar a los dedos-chanchitos y a "¿dónde está má?". También toda clase de juegos brutos y a "pelearnos" por repasadores (él tira de un lado y yo del otro).
Cuando tiene sed busca el vaso con los ojos y lo mira fijo. Trata de sostenerlo él mientras toma.
Me sostiene el bol de comida mientras se la doy y trata de "ayudarme" con la cuchara.
Le gusta más la verdura que la carne o el pollo. Le encantan las berenjenas, el tomate, los zapallitos y la acelga. Creo que su comida preferida son los fideos cabellito de ángel con salsa de tomate. No parece gustarle mucho la papa. Para que coma cuando está molesto hay que hacerle ruidos de animales.
Se despierta de muy buen humor y va empeorando paulatinamente hasta el momento de la siesta. Ahí explota, hace un escándalo, se duerme abrazando al oso y se despierta otra vez contento.
Le encanta que lo bañen. Se muere de risa mientras le paso la esponja y trata de sacármela.
Me ayuda a sacar la ropa de la soga. Lo llevo aúpa y él la va agarrando.
Le gusta mirar libros pero quiere pasar las páginas él y como todavía le cuesta termina frustrado y llorando.
Es muy cabezadura y determinado.
Es muy mimoso, le gusta que le acaricien la espalda, el cuello y la nuca.
Hace toda una serie de ruidos rarísimos, desde una especie de gruñido gutural hasta el ultraagudo insoportable. A veces me acaricia la cara y me hace unos ruiditos muy suavecitos. Creo que me dice que me quiere.
No le gusta el ruido del lavarropas cuando centrifuga, ni el del minipimmer.
Va por la calle sonriéndole a todo el mundo. Se vuelve loco si ve chicos.
Es bastante artista, tose para llamar la atención y si se aburre arma un escándalo pero pasa inmediatamente del llanto a la risa cuando lo distraigo.
En general está más contento cuando viene gente que cuando estamos solos y cuando salimos que cuando estamos en casa. Pero si nos vamos cuatro o cinco horas se pone molesto y quiere volver a casa.
Es movedizo y nervioso a más no poder. No se queda nunca quieto y no le importa golpearse. Tiene sentido del humor. Es cariñoso y muy dulce. A veces medio bruto. Todos los que lo conocen me dicen que lo ven muy contento. Es lo más lindo que me pueden decir.
Etiquetas: El Fede en sí, Listas no muy útiles



